20 de Julio – Hugo Presman afirma en este artículo de opinión.

Introducción
Pasan las décadas, más de veinte, se cambia de siglo, vamos por el tercero, y la política sigue sin encontrar la vacuna contra el odio concentrado. El ejemplo más ruin de ese odio reactualizado es la falsa denuncia sobre el Plan Qunita, realizada por Graciela Ocaña.
Por Hugo Presman* (para La Tecl@ Eñe)
Pasan las décadas. Se cambia de siglo. Lavalle sigue fusilando a Dorrego.
Pasan las décadas. Se cambia de siglo. Sarmiento sigue haciendo barrer engrillada en las calles de San Juan a Victoria Romero, la compañera del Chacho Peñaloza, asesinado y su cabeza exhibida en Olta.
asan las décadas. Se cambia de siglo. Y en las paredes de Buenos Aires nunca se borra la inscripción “Viva el cáncer”.
Pasan las décadas. Se cambia de siglo. Le siguen rompiendo los discos a Enrique Santos Discépolo o le compran todas las entradas para que cuando salga a hacer su función, la sala esté vacía.
Pasan las décadas. Se cambia de siglo. Las bombas siguen cayendo sobre la Plaza de Mayo.
Pasan las décadas. Se cambia de siglo. Se sigue fusilando, ahora mediáticamente, en los basurales de José León Suárez.
Pasan las décadas. Se cambia de siglo. Juan Jose Valle es fusilado por Pedro Eugenio Aramburu como una remake del fusilamiento de Dorrego, 128 años después.>
Fuente: La Tecla Eñe
https://lateclaenerevista.com/el-odio-concentrado-y-rancio-por-hugo-presman/

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