Archivo de la categoría: CUENTOS

3 de Julio – Ojos azules, negros y verdes

Ojos azules Subiendo por el río Clavan su vista
Elizabeth mira hacia el horizonte mientras viene subiendo por el río Paraná en el barco que los trae desde el puerto de Buenos Aires. Viene viajando allende los mares poniendo toda su esperanza en este puerto tropical que los va a recibir. Con su familia sueña con una tierra de paz, remansos de tranquilidad, pero sobre todo quiere encontrar un lugar sin guerras ni violencia como las que destruyeron su casa, su barrio y su hogar. Ya no quiere esas guerras que azotaron a toda su Europa, a toda su tierra natal. Sus ojos azules escudriñan cada curva del río, cada arroyo que entra en cascada desde la selva y disfruta de este sol que le quema la blanca piel. Deslumbrada observa la intensa naturaleza que se despliega en este colosal río, que trae islas de camalotes a la deriva sobre la cual chillan y despliegan sus alas bandadas completas de aves extrañas. Varios yacarés observan desde su escondite asomando tan solo sus quietos ojos sobre el nivel del agua. Nutrias, lampalaguas, animales que nunca vio ni imaginó ver siquiera. >
Fuente: El Territorio Misiones
https://www.elterritorio.com.ar/noticias/2021/06/27/709836-ojos-azules-negros-y-verdes

10 de Abril – Manuel no es Superman. Paula Bombara. Ilustración Irene Singer

Cuento del libro Quién soy? Relatos sobre identidad, nietos y reencuentros (Editorial Calibroscopio)
Ana al salir el solhttps://www.revistaharoldo.com.ar/img/notas/2021/03/manuel1.jpg
no habla ni canta
simplement es Ana
que mira por la ventana
cómo se doblan los pastos
para que duerman las hadas.
Fragmento de un poema
de Gastón Gonçalves a Ana GranadaTu papá y tu mamá saben quiénes son? Manuel sí. Ahora sabe. No ahora. Hace un tiempo que sabe. Pero no lo supo siempre.
Yo tampoco lo supe siempre. Me enteré hace poco de la historia de Manuel. Me la contó mi amiga Martina. Y te la quiero contar porque… me sigue sonando adentro la voz de Martina. No sé bien por qué.>
Fuente: Revista Haroldo
https://www.revistaharoldo.com.ar/nota.php?id=594

28 de Marzo – «Casamiento pintoresco» y «Y la vincha de Pirincho» Por Aída Ofelia Giménez

Del libro “Teyú Cuaré : Sonata en Sol Mayor y Verde Intenso”. La autora reside en esa zona de San Ignacio. Ha publicado varios libros.
«Casamiento pintoresco»
Cuando nos mudamos a la chacra, pasado un tiempo, empezamos a conocer a la gente de la colonia.
Así fue que, no sólo nos invitaron a un casamiento, sino que pidieron que aportáramos alguna ayuda (transporte, arreglo de mesas, etc.).
Como los novios eran personas queridas por nosotros, ella por ser vecina, y él por trabajar en nuestra casa, aceptamos gustosos.
Se fijó la fecha y comenzaron los preparativos. La unión civil se realizó cuatro días antes de la ceremonia religiosa. Como se pretendía que la novia llegara casta y pura al día que se unieran ante Dios y a pesar que ya estaban casados por civil, se redoblaron los cuidados para que los contrayentes no tuvieran oportunidad alguna de estar a solas.>
«Y la vincha de Pirincho»
Si conseguir a alguien para mantener el parque es toda una odisea, lo es más, lidiar con semejante personaje como mi nuevo ayudante, apodado Pirincho. Vive a unos dos kilómetros de la chacra.
Cuando lo contraté, arreglamos que debía ayudar a desmalezar y mantener prolijo el parque, pocas horas y no todos los días. El primer mes, haciendo justicia al viejo dicho: “escoba nueva, barre bien”, se afanaba para que todo estuviera prolijo. Al terminar el día, decía si podía adelantarle “alguito”. Se fueron sucediendo los días y alargándose su ausencia. El pasto crecía el doble con cada lluvia. Cuando por fin aparecía, le preguntaba:
-¿Por qué no vino?-
A lo que me contestaba:
-¡Porque “lluvió”!-
Pasaba otro tiempo sin que apareciera y cuando lo hacía, contestaba frotándose las manos:
-Es que no “lluvió”, ta’ duro el pasto-
Fuente: El Territorio Misiones
https://www.elterritorio.com.ar/noticias/2021/03/28/698068-casamiento-pintoresco

21 de Febrero – Los accidentes. Por Camila Fabbri Ilustración Víctor Moser / @vic_moser

https://www.revistaharoldo.com.ar/img/notas/2021/02/fabbri1.jpgIntroducción
Los cuentos que presentamos a continuación pertenecen al libro Los accidentes (Notanpuan, 2015; reeditado por Emecé, 2017): un conjunto de relatos breves donde la realidad se disloca por algún detalle que, sin ser del todo fantasmal, extraña en su derredor. Con un tono a cuento infantil y a humorada, estos personajes se acercan al espanto por distintos caminos. En “Debajo de un piano” la digresión temática está al servicio de la construcción de la voz que narra, como alejándose del suelo por el mismo suelo. En “Matrimonio”, en cambio, la metáfora es interpretada por su personaje de manera literal, y por eso aterra: dar la espalda no solo es una forma de decir.
Debajo de un piano
Cuando estábamos volviendo a la habitación, me preguntó si me animaría a escalar una montaña sabiendo todos los peligros que eso trae. Le dije que esas cosas no me interesaban. Es una pena que no pueda contar conmigo para imaginarse aventuras. Zapatillas enormes cada uno y cantimploras. Reírse un poco del peligro. Yo en el fondo sé que me interesa, que querría saber cómo es eso de alejarme del suelo por el mismo suelo, acercarme al cielo por un pico de tierra. Me interesa vivir eso, pero no puedo.>https://www.revistaharoldo.com.ar/img/notas/2021/02/fabbri2.jpg
Matrimonio
Había una vez una pareja que se casó. Convivieron aproximadamente cinco años. Ella se llamaba Maribet y tenía el pelo rubísimo, como de diez mil catálogos. Él se llamaba Ze pero no se destacaba por el alto contenido de tintura en la cabeza. Maribet y Ze vivían en las afueras de Lisboa. Campo puro. Esto no había sido decisión de Ze; más bien de la mujer, porque cuando era jovencita había empezado a tener problemas en los pulmones. Que los tenía «muy planos», le había dicho un médico de por allá, especialista en tantas cosas. Que los tenía rasos, entonces el aire que le entraba era poquísimo.>
Fuente: Revista Haroldo
https://www.revistaharoldo.com.ar/nota.php?id=581

29 de Diciembre – Una inusitada navidad. Maria Isabel Silveira De Andrade

Me llamo Oscar, pero todos me dicen Mbopi (murciélago), y no me enoja, ya que ese apodo me lo puse yo en mi adolescencia, cuando empecé con el vicio del pucho.
Tengo treinta y siete años y soy sereno. ¿Coincidencias? Mbopi y ando de noche, cuidando cosas de otros.
Todas las Navidades de mi vida, aún en mis peores momentos, fueron en familia. Primero con mis viejos y mis hermanos en Capioví, después con mi mujer y mis suegros en Puerto Rico, otras con mi vieja y mi padrastro en Fachinal. Obvio que las Navidades fueron más lindas desde que nació Lorenzo, mi hijo, un ángel con capa azul, mi rey, mi amor, mi vida entera.>
Fuente: El Territorio-Cuentos
https://www.elterritorio.com.ar/noticias/2020/12/27/687301-una-inusitada-navidad

5 de diciembre – Cuidado con el tigre. Por Hugo W. Amable

https://elterritorio1.cdn.net.ar/252/elterritorio1/images/46/82/468283_376800b6c9367e963e75cfc4b74d04582fa8af078803491746235057c546c1b6/md.jpg¡Qué tiempos aquellos de la ruta de tierra y los estrechos puentes de madera! Viajar a Iguazú, desde cualquier punto de la provincia, era una aventura. La ruta 12 bordea el Alto Paraná, y ya se sabe cuán lluviosa es la franja altoparanaense, sobre todo el Eldorado arriba, fácil es imaginar los que significaba el viaje a Iguazú por esa ruta, cuando era de tierra. Me refiero particularmente a la ruta 12 porque de todas y con todo era la mejor, la más cuidada, la más transitada. Y porque es el escenario de mi relato.
¿Debo aclarar (lingüista al fin, dialectólogo para más datos) que Iguazú es agua grande, gran cantidad de agua?… Y si lo hago, no he de omitir el detalle de su grafía: i guasú, o formando un solo vocablo: iguasú, pero siempre con ese (s), ya que entre los guaraníes el sonido sonoro zeta (z) era desconocido. La i es gutural, de muy difícil pronunciación para el hispanoparlero.>
Fuente: El Territorio-Los cuentos
https://www.elterritorio.com.ar/noticias/2020/11/01/680790-cuidado-con-el-tigre