27 de Marzo – A 45 años del golpe cívico militar en Argentina. Por Carlos Iaquinandi

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Podrán cortar todas las flores
pero no podrán detener la primavera”
Pablo Neruda
    >>>En uno de los actos, inaugurando un Espacio de la Memoria, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, afirmó:  “fue tanta la muerte y el exilio que no se aprecia lo que vinieron a hacer, que fue imponer un modelo económico”>>>
Hace 45 años, Argentina entraba en uno de los capítulos más trágicos de su historia contemporánea, por voluntad y acción de los sectores más reaccionarios de su sociedad. De allí el calificativo de golpe “cívico militar”, porque en realidad los inspiradores fueron poderes fácticos, sectores sociales oligárquicos, grandes propietarios agrícolas, exportadores, la jerarquía de la Iglesia Católica Argentina, y el apoyo explícito de los grandes medios de comunicación que colaboraron en crear un clima favorable a esa irrupción militar. Los ejecutores, fueron los altos mandos militares, como lo habían hecho en 1930 contra el gobierno popular de Irigoyen. El marco histórico está signado por la proscripción del peronismo a partir de 1955 ( producto de otro golpe similar) pero que no consiguió anular la adhesión de una gran mayoría de la población a lo que fue la expresión política más importante en la historia contemporánea argentina. De allí en más, no hubo estabilidad y se alternaron gobiernos constitucionales con golpes.
Lo que sigue es un resumen de la década previa, que desemboca en la más trágica irrupción militar en Argentina el 24 de marzo de 1976. Seguir leyendo

Las botas aplastan los votos

    En 1966 los militares derribaron el gobierno del Dr. Illia, del tradicional partido radical. (una mezcla de socialdemocracia con liberalismo y laicismo)  Había sido elegido en las urnas en unos comicios en los que las Fuerzas Armadas proscribieron al peronismo y al comunismo. Illia impulsó la industria nacional, aumentó el presupuesto educativo, aprobó una Ley de Salario Mínimo, otra de Medicamentos. Disminuyó la desocupación, y bajó la deuda externa. El golpe contra el gobierno radical lo encabezó el Gral. Onganìa quien instauró un sistema dictatorial con pretensión de que no fuera “transitorio”, sino permanente. Lo denominó “Revolución Argentina”. Ante el nuevo “cuartelazo”, Perón desde su exilio en Madrid, pronunció su famosa frase de “desensillar hasta que aclare” dirigida a sus partidarios. Mientras tanto, Onganìa disolvió los partidos políticos, y tomó medidas represivas y de control social. Ese período dictatorial tuvo tres presidentes, que fueron cayendo en la medida en la que crecía la protesta y la oposición al régimen. En lo económico, iniciaron un proceso de concentración monopolística y dictaron leyes que recortaron derechos de los trabajadores.

La resistencia popular se organiza

   El autoritarismo provocó levantamientos populares en diversas ciudades. Los conflictos fueron extendiéndose y se formaron sindicatos de fábrica que fueron desplazando a dirigencias meramente burocráticas. Se constituyó la CGT de los Argentinos liderada por el gráfico Raimundo Ongaro,  que agrupó a los dirigentes más combativos. Se aprobó el Programa del 1º de Mayo con reivindicaciones no solo gremiales sino sociales. Fue una convocatoria de lucha rápidamente asumida por los trabajadores y en particular en las grandes fábricas. Onganìa cayó tras el “Cordobazo”, una gran insurrección popular que llegó a desbordar a las fuerzas de seguridad y a prácticamente controlar una de las principales ciudades del país durante 48 horas. La represión provocó muertos y heridos entre los manifestantes. En paralelo, nacen los primeros grupos armados con acciones en apoyo de las demandas populares. La mayoría de ellos surgen del peronismo radicalizado. La dictadura emplea todos sus medios represivos, incluso a través de grupos paramilitares que asesinan a los activistas opositores.

El regreso de Perón, un recurso del régimen.

    Pero finalmente desbordados, los militares buscan una salida política autorizando el regreso de Perón, exiliado en Madrid desde 1955. El viejo general llega, desgastado y enfermo, en noviembre de 1972. Convocadas elecciones generales, gana el peronismo y asume Héctor Cámpora. Este a su vez, convoca nuevos comicios legalizando que se presente Perón, que obtiene casi el 50% de los votos. Pero durante su gobierno continúa la represión, el asesinato de activistas y también las acciones de las organizaciones armadas.

Perón se pronuncia a favor del “orden” y condena a las propias organizaciones armadas del peronismo que de diversas formas había alentado. Muchos de los que lucharon por su regreso al país, son asesinados. A los nueve meses de asumir, muere Perón y asume la vicepresidenta, su mujer, María Estela Martínez. En realidad el poder lo ejercen los militares con la complicidad de José López Rega, un oscuro personaje que fue secretario de Perón, vinculado con la llamada “Triple A”, siglas de la “Alianza Anticomunista Argentina” una organización paramilitar. Esa banda terrorista la integran elementos de las fuerzas de seguridad, “matones” de los sindicatos tradicionales y sicarios reclutados en grupos de la extrema derecha. Secuestran, asesinan, y colocan explosivos en sedes sociales o incluso en viviendas particulares. En el entorno latinoamericano, la Doctrina de Seguridad Nacional de los Estados Unidos impulsa y ampara ya las dictaduras de Pinochet en Chile, Banzer en Bolivia, Somoza en Nicaragua, Bordaberry en Uruguay, o  la de Stroessner en Paraguay. Y aplica en América Latina el “Plan Cóndor”, una especie de siniestra coordinadora para la detención, tortura y asesinato de opositores en todos los países del área.

Regresan las botas

    Con ese marco continental, los comandantes de las FFAA de Argentina, dan el 24 de marzo de 1976 un golpe en el que no solo toman el poder, sino que vuelven a proscribir toda actividad política y sindical. Los soportes “civiles”, son los señalados al comienzo de esta crónica, lo que en Argentina se define como “la oligarquía”. Se aplica un modelo económico ultraliberal, se empobrece a la población y se genera una enorme deuda externa. Los golpistas instauran un plan sistemático de terrorismo de estado que incluyó asesinatos y la “desaparición” de personas. Las “Tres A”, actúan con total impunidad. Ninguno de estos hechos se esclarecen. Los medios de prensa los publican como “enfrentamientos”, en la que las víctimas son siempre “terroristas”.

(Estudiantes, diputados, profesionales, artistas, profesores y hasta dos sacerdotes y un obispo). Monseñor Angelelli estaba comprometido con los sectores más humildes de su provincia, y había recibido varias amenazas de los militares. La represión abarca todo el país, dividido en cinco zonas militarizadas. Miles de argentinos salieron entonces al exilio. Muchos de ellos, a las tierras de sus ancestros: España e Italia.

   El desastre económico, la enajenación de las riquezas, la extensión de la pobreza y la falta de libertades y derechos fueron minando la dictadura, y multiplicando las movilizaciones populares. Los generales buscaron una salida desesperada con la invasión militar de las Islas Malvinas, ocupadas por Gran Bretaña desde 1833. La operación improvisada y sin posibilidades bélicas favorables, terminó en derrota y la muerte de cientos de jóvenes soldados argentinos. La rendición y el desprestigio de los militares llevó a la caída de esa dictadura planificada como “eterna” y a la normalización constitucional. Quedaba atrás el septenio más trágico para el país.

Nunca más

     El aniversario del golpe fue recordado en Argentina bajo la consigna de “Memoria, Verdad y Justicia”. También se reiteró la consigna de “Nunca Más”, una alerta imprescindible para que aquella histórica tragedia no se repita jamás. Hubo numerosos actos, homenajes a las Madres y a las Abuelas de la Plaza de Mayo, recitales de artistas y de recuerdo y homenaje a los más de 30.000 asesinados y desaparecidos. En uno de ellos, inaugurando un Espacio de la Memoria, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, afirmó:  “fue tanta la muerte y el exilio que no se aprecia lo que vinieron a hacer, que fue imponer un modelo económico”.

Como dijera Ernesto Guevara: “Desgraciados los tiempos en los que hay que explicar lo obvio”. 

*   Carlos Iaquinandi Castro

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