Errekaleor, okupación, vida comunitaria y rebeldía en Gasteiz*

Errekaleor es un barrio de Vitoria-Gasteiz situado en la periferia, compuesto por 16 edificios alineados en una cuesta, rodeado por campos de cultivo, un polígono industrial y el barrio «moderno» de Salburua –ejemplo del pinchazo de la burbuja inmobiliaria–, que como si de un perímetro de seguridad se tratará cierran un cerco alrededor de él. Errekaleor fue una barriada obrera diseñada en los 50 fruto de la necesidad de alojar a las trabajadoras que llegaban a las nuevas industrias, potenciada por el Obispado y curiosamente bautizada como el «Mundo mejor». En estos edificios vivieron hasta el último lustro 192 familias que fueron creando un barrio y una comunidad, construyendo con sus propias manos algunos de los espacios comunitarios.

Estas viviendas llevan más de 15 años condenadas al derribo. En 2002 el exministro de Sanidad y entonces alcalde de Gasteiz Alfonso Alonso (PP) comenzó un ambicioso plan de desalojos a través de Ensanche XXI, sociedad municipal dedicada al proceso de expansión urbanística de la ciudad. En 2005 comenzaron los acuerdos para expropiar y realojar a las vecinas en otros puntos de la ciudad, que se vieron prácticamente obligadas a aceptar una «expropiación forzosa urgente». Pese a que uno de los argumentos del ayuntamiento era que iban a viviendas teóricamente superiores para mejorar su calidad de vida, la mayoría no quería irse, entre otras razones porque estimaban que ellas ya vivían en Errekaleor con muy buena calidad de vida y no querían renunciar a sus viviendas y a aquel barrio que durante décadas, con su carácter obrero y popular, formó una parte importante de sus experiencias vitales1. A partir de 2008, con Patxi Lazcoz (PSE) como alcalde, se empieza a degradar el barrio de forma voluntaria por parte del ayuntamiento, degradación que se acelera durante la pasada legislatura con Javier Maroto (PP): el bus dejó de entrar en Errekaleor, la recogida de basuras era cada vez menos habitual, se cerraron algunos espacios comunes… «Los últimos de Errekaleor» resistieron estoicamente el ataque municipal, al que denunciaron por mobbing inmobiliario.

En septiembre de 2013, poco más de 10 jóvenes se interesaron por el semiabandonado Errekaleor con la idea de okupar el barrio entero, tomando así el relevo a las antiguas vecinas. Tras acordar con lo que quedaba de vecindad la cesión de un portal al completo y el acceso a diferentes espacios comunes, empezaron a vivir y desarrollar diversas actividades (en un principio ligadas a jóvenes y estudiantes), para más tarde impulsar un proyecto integral de autogestión y soberanía que rehabilitara el barrio, abierto a todo el que quisiera y que se denominará «Errekaleor bizirik» (Errekaleor vive).

Errekaleor Bizirik es un proyecto basado en la autogestión y la vida en comunidad. Errekaleor vuelve a ser un barrio vivo, una comunidad (salvando las distancias) similar a la que crearon aquellas 192 familias. Un barrio recuperado de la especulación inmobiliaria. Ha pasado de las pocas «okupas» iniciales y otras 20 propietarias (que fueron cediendo tras largos años de lucha a la par que otras han regresado) a convertirse en una comunidad de unas 150 personas, constituida por una amplia amalgama de gente de todas las edades. Han arreglado 24 de los 32 bloques de viviendas, reabierto antiguos espacios comunitarios, creado una amplia huerta… Disponen de panadería, guardería, biblioteca, imprenta, frontón, estudio de grabación-radio con local de ensayos, cine… además de una sala de conciertos (donde antes estaba la iglesia) y de un área para actividades al aire libre. A través de la asamblea general se trazan las líneas generales y la coordinación de los diferentes grupos de trabajo y proyectos que se llevan a cabo en el barrio.

Cuando resistir es vencer

Antes de continuar con el relato, es importante reseñar el golpe represivo sufrido el 18 de mayo de 2017 y la posterior respuesta social, ya que esto ha condicionado e impulsado prácticas y debates posteriores.

Bajo el hipócrita pretexto municipal de que «el cableado y los puentes realizados ponían en riesgo la vida» de las vecinas de Errekaleor, operarias de Iberdrola escoltadas por la Ertzaintza cortaron la electricidad, lo cual (ya lo habían intentado en otra ocasión) no fue tarea fácil para estas «inocentes» trabajadoras, ya que la gente pese a la sorpresa inicial consiguió organizar una rápida resistencia creando un muro humano para impedir que cortaran la luz, siendo agredidas y sacadas a rastras por la Ertzaintza. Sin embargo, aún no habían conseguido su objetivo: junto al transformador había otras vecinas encadenadas y aferradas a largos tubos. La policía autónoma vasca se vio obligada a solicitar ayuda a los Bomberos, pero no les siguieron el juego y les respondieron que «sólo irían al barrio en caso de emergencia, no para desencadenar gente». Frente a esta resistencia, las técnicas de Iberdrola decidieron manipular cables fuera de las viviendas, lo que finalmente les permitió dejar sin luz a todo el barrio, no solo a las viviendas. La jornada represiva se saldó con tres detenidas, otras dos personas investigadas y varias heridas.

En pocos días Errekaleor cultivó innumerables muestras de solidaridad, dándole la vuelta a la situación represiva para convertirla en amplificador de su lucha, superando los límites de Gasteiz. Se instalaron varios generadores provenientes de donaciones para garantizar que las familias más vulnerables tuviesen luz en sus viviendas y poco a poco ir recobrando la normalidad, y se convocó una manifestación (03-06) bajo el lema «Guk argi daukagu» (Nosotras lo tenemos claro), que fue todo un éxito. Con nubarrones en el cielo, cerca de quince columnas impulsadas por distintos colectivos salieron desde diferentes puntos de la ciudad para congregarse en la Plaza de la Virgen Blanca, desde donde partió la manifestación principal compuesta por cerca de 8000 personas (algunas provenientes de otros puntos de Euskal Herria) hasta Errekaleor. Había rabia, pero también satisfacción.

«El corte de luz ha llevado al barrio a hacer piña y a hacerse fuerte ante las medidas del ayunta. La estrategia de desgaste funciona mal cuando la gente se enfada y demuestra una clara y contundente respuesta, con mayor implicación por parte de las integrantes como por parte de otros colectivos e individualidades que no forman parte del proyecto. El ayunta enciende una mecha que tiene repercusión incluso más allá de lo que la misma gente de Erreka imaginaria»3

Lucha y vida comunitaria

La complejidad de vivir y organizarse en comunidad, sobre todo tratándose de tanta gente y tan plural, abre la puerta a diversos procesos y experiencias enriquecedoras pero a la vez difíciles de gestionar, originándose problemáticas que en bastantes ocasiones terminan acaparando la centralidad del proyecto (pudiendo llegar incluso a poner a este en peligro). A esto habría que añadir, quizá, la escasez de referentes… En este sentido, Errekaleor Bizirik, al tratarse todavía de una experiencia relativamente de corta edad4, está aprendiendo a resolver sobre la marcha ciertas cuestiones o problemáticas, y además, debido a la situación generada tras la represión y corte de luz, han tenido que enfrentarse y resolver en la práctica situaciones urgentes y complejas, lo que les ha hecho avanzar en la gestión y organización de lo común.

Organizativamente basan la relación de la asamblea general y los grupos de trabajo con plena autonomía, acordando en la práctica que decisiones puede tomar cada grupo y cuáles deben ser comunes en asamblea general, dando importancia a los trasvases de información desde los grupos de trabajo a la asamblea general o entre los grupos mismos; para esto se utilizan marcos formales e informales y la espontaneidad. La mayoría de problemas surgen cuando hay «bandos» y posiciones contrapuestas en temas controvertidos. Es cuando más se evidencian las diferencias y la falta de horizontalidad que se puede dar de «forma natural»: gente que tiene las ideas claras y habla más, en contraposición a otras que no lo tienen tan claro o no tiene la misma facilidad para exponer su opinión. También hay quien ante estas coyunturas opta por un silencio táctico, ya que prefiere llegar a una conclusión y pasar a la práctica que alargar asambleas. Uno de los temas que más debate suponen son la posible respuesta ante una agresión sexista o la solución de conflictos de convivencia.

Y es que la vida en comunidad, sobre todo tratándose de muchas personas con horizontes políticos y trayectorias personales diferentes, genera situaciones difíciles de convivencia. En este sentido, se plantea la cuestión del uso y división entre lo común y lo personal, con una aceptación de diferentes niveles de participación e implicación (siempre y cuando no ocasionen actitudes o conflictos intolerables). Además, se constituye el Grupo de mediación (Bitartekaritza taldea) para trabajar conflictos internos concretos (el cual no hace esta labor en exclusiva, en ocasiones se dan grupos de mediación espontáneos). El Grupo acompaña un trabajo de convivencia entre dos partes (o las que sean, dependiendo de la situación) con el objetivo de llegar a un acuerdo y acercar posturas, aunque en ocasiones se soluciona marcando distancias. También algunos conflictos en los que ha existido mediación, han tomado en cierta manera un cariz de gestión de la propiedad (por ej.: conflictos por la utilización de cierto espacio dentro de un mismo bloque), pero casi siempre con un trasfondo de conflicto personal/convivencial.

Por otro lado, se ha tomado la decisión de expulsar a quien no ha mostrado voluntad de cambio o rebasado ciertas «líneas rojas», como robar a gente individual del barrio o a lo común, agresiones sexistas…

Igualmente es importante la labor del Grupo de Cuidados (Zaintza Lan Taldea), creado con el objetivo de identificar las necesidades concretas de la gente y organizar la infraestructura en base a ello, prestándole mayor atención a las vecinas vulnerables como niñas y ancianas. Este grupo ha sido un buen apoyo cuando, tras producirse el corte de luz, muchas actividades (comidas, cenas, desayunos, lavadoras, duchas…) pasaron a realizarse en espacios comunes. Esto provocó que la gente saliera de repente de una cierta individualidad y surgiera una convivencia generadora de ciertas tensiones. Todo ello se produjo, además, en una etapa de gran actividad, condicionada por la labor defensiva frente a las políticas represivas institucionales.

Sobre la necesidad del debate ideológico

Otro debate es la necesidad de definir Errekaleor en el aspecto ideológico… hasta qué punto es necesario marcar unas claves ideológicas o unos principios, y hasta qué punto dejar ciertos temas abiertos facilita la dinamización y participación de la gente. Aunque en términos generales desarrollar debates ideológicos es complicado en este tipo de contextos, se ha visto ineludible, pero a veces hay cierta distancia entre la teoría y la práctica… Entendiendo que la fase de ofensiva represiva y de respuesta a la misma ha pasado, se pueden dar mejores condiciones para poner sobre la mesa debates ideológicos. Para ello hay un Grupo de trabajo de dinamización (Dinamizazio Lan taldea), que se preocupa de ir estructurando debates de manera muy amplia y que tiene capacidad de desarrollar mecanismos metodológicos de participación en asamblea. Además, se intentan generar pequeños marcos de debate de manera informal dónde la gente a la que le interesan ciertos temas acude, pero no tienen ninguna capacidad de decisión, aunque genera afinidades.

Por otro lado, el ritmo y continuidad de estos debates suele estar condicionado a la ausencia de conflictos internos (responder ante una agresión sexista o ante conflictos de convivencia).

Economía Comunal

Existe un debate teórico latente en torno a este tema, viéndose la necesidad de crear mecanismos a nivel de barrio que cubran necesidades y deseos de las vecinas, mecanismos que se generen fuera de la lógica capitalista. O sea, ser capaces de desmercantilizar lo que entendemos como objetos de consumo. Es un debate que también reconoce la carencia de puntos de «producción comunal», y pese a que camina lento, se trabaja en ese sentido.

Diferentes grados de «economía comunal» pueden verse reflejados, por ejemplo, en la cuota mensual: creada con el objetivo de disponer de «un colchón» (caja de resistencia, gastos comunes…) y no depender de tener que conseguir dinero cada vez que hace falta (aunque es una cuota bastante difícil de gestionar, porque a la gente le da pereza poner 5 euros al mes…); en la administración de cada bloque de viviendas: bote común para gastos comunes; en el funcionamiento de la huerta, con un almacén común y de uso colectivo: cada uno debe abastecerse según sus necesidades y con responsabilidad (este año ha habido gran cosecha de cebollas y patatas que han surtido a todo el barrio…); o en la panadería… En este apartado también podemos señalar el funcionamiento de la imprenta (procedente de una donación), la cual, además de para uso interno, se abre a la participación de colectivos o individualidades del movimiento popular (Herri Imprenta), tanto para uso propio como para echar una mano a otros (teniendo que cubrir solo los costes).

Energía renovable junto con un cambio de hábitos

Como hemos comentado, el castigo por parte de las autoridades impulsó a la propia asamblea de Errekaleor y la vida en comunidad. También el «proyecto de soberanía energética», que fue presentado el mismo día de la manifestación y que, además de una necesidad5, parte del análisis y critica de la deriva y despilfarro energético a la que nos ha conducido el desarrollo sin límites del capitalismo, en una época en la que se vislumbra el fin de los combustibles fósiles y los daños irreparables al medio ambiente. Por lo tanto, se ve la necesidad de llevar a cabo una transición energética y apostar por la energía renovable, y se toma la decisión de instalar placas solares, llegando a tener en la actualidad 260 con una potencia máxima de 65kw6. Esta infraestructura cubre las necesidades de la totalidad del vecindario con una producción superior a la del consumo, de tal forma que se genera una de las «islas energéticas» más grandes de Euskal Herria. Por otro lado, se cuenta con la leña como combustible para calentar las casas, hecho que responde a un proceso de transición energética que cada bloque lleva a su manera.

Este posicionamiento también les lleva a un cambio de costumbres y a ser conscientes y capaces de priorizar necesidades de la gente (por ej.: los bloques que tienen niñas tendrán más gasto, ya que son más vulnerables y con más necesidades). El cambio de costumbres les lleva también a la construcción de lo común, ya que lavadoras y duchas (con calentador, claro) están ahora en espacios de uso colectivo7.

La batalla de la comunicación

Como gestionar y trabajar la relación con los medios de comunicación (y contenidos) es otro de los debates que se plantean. Teniendo en cuenta que se identifican tres esferas comunicativas: la gente de confianza y cercanía política y personal, el movimiento social/popular, y un público más amplio como la gente que lee el periódico y quizás un día van a una mani. El debate sobre el aspecto comunicativo «Que somos vs. que contamos que somos» es un debate que se solventa en la práctica, en el momento que hay una práctica mediante la cual se sabe qué decir y dónde. Es una manera de hacer que no tiene manuales ni cursillos, y se va afinando puntería prueba tras prueba. En este sentido, Errekaleor Bizirik ha participado incluso en tertulias televisivas, y mientras algunas personas plantean como estrategia política que no hay que ser «muy macarra» en espacios de este tipo, otras tienen claro que habría que tener el mismo discurso radical que se podía tener en un medio alternativo.

En general, las tareas comunicativas se realizan a través del Grupo de Comunicación (Komunikazio Lan Taldea), y además de contar con espacios propios en las redes sociales, publican una revista a nivel interno (Erreka Txokoa) de temática muy diversa, que sirve tanto para el debate y la comunicación interna como para contar chistes. Por otro lado, y a nivel local, es importante destacar la infraestructura y cobertura que ofrecen medios como Hala Bedi Irratia, que facilita y amplifica mucho la labor, así como la cercanía y transversalidad con otros colectivos, lo cual ofrece una sencilla posibilidad de comunicación directa.

Contexto / represión institucional

Desde el inicio de los planes de derribo, el ayuntamiento se ha topado con complicaciones para ejecutarlo (judiciales, falta de presupuesto derivado de la «crisis», resistencia…), además de la falta de apoyo de toda la cámara. El anterior alcalde, Javier Maroto (popularmente conocido como «tonto del nabo» y hoy en la dirección del PP) no se atrevió a intervenir en el barrio más allá de provocar su degradación. Ahora la patata caliente está en manos del representante peneuvista de la «nueva política», Gorka Urtaran, el cual inició una ofensiva para desahuciar Errekaleor contando con el respaldo del gobierno municipal –PNV y PSE– y del PP, y la negativa de Bildu, Podemos e Irabazi (IU). Uno de los principales argumentos para el derribo de las viviendas es la supuesta inhabitabilidad de las mismas, pese a que informes técnicos aseguran lo contrario. De hecho, representantes del manifiesto «Errekaleor Bai» (Errekaleor Sí)8 presentaron en el ayuntamiento un informe (elaborado por una arquitecta, sellado por el Colegio de Arquitectos y el de Aparejadores de Álava y respaldado por otras 18 profesionales del sector) que avala su habitabilidad, y que «gracias a la acción rehabilitadora de estas personas hoy en día las casas están en mejores condiciones que hace tres o cuatro años». Pese a este varapalo, Urtaran sigue insistiendo en el derribo pese a que desde el Ayuntamiento habían reconocido que en Errekaleor no se va construir en décadas. Otros falaces argumentos utilizados han sido que «en una ciudad avanzada como Vitoria lo que pretendemos es que la gente tenga viviendas de calidad»10 (que enrrollaos!!); o la brillante idea de la creación de un huerto ecológico ¿huertos sobre huertos?… También, y ante el revuelo causado, para quedar bien con parte de la sociedad gasteiztarra Urtarán «ofreció la alternativa» de realojo en el barrio de Aretxabaleta, en unos pisos que iban a correr el mismo destino que los de Errekaleor, pero a cambio de un alquiler social. De todas formas, actualmente ha bajado el nivel de presión por parte del ayuntamiento, pues parece que Urtaran tampoco quiere mancharse las manos. Las elecciones se aproximan.

En cuanto a la situación judicial, el 25 de mayo del 2015, el juzgado de Primera Instancia de Gasteiz sentenció que se podía hacer un uso colectivo de las viviendas mientras no hubiera un proyecto urbanístico incompatible, considerando la jueza que se trataba de «residentes en precario». Esta sentencia está a la espera del recurso presentado al Tribunal Supremo por Ensanche XXI, pero al igual que el informe sobre el impacto del medio ambiente a causa del derribo (que también ayuda a ralentizarlo), da un margen a Errekaleor Bizirik.

Hasta la victoria final

«Se habló con ellos, se les propuso trasladarse a otra zona de la ciudad y rechazaron la oferta. Sin embargo, su intención es quedarse en Errekaleor sí o sí y no están dispuestos a aceptar unas mínimas reglas de juego. No están dispuestos a aceptar ninguna norma, y si no haces lo que quieren la preparan»10.

Además de conseguir, que en cierta manera, la estrategia de desgaste del ayuntamiento le haya salpicado también a él11, cuando propuso trasladar el proyecto a Aretxabaleta para así poder regularizar y controlar la situación, la negativa fue contundente por parte de las integrantes de Errekaleor Bizirik, defendiendo su autonomía lejos de las manos municipales. Insisten en que su proyecto «será en Errekaleor o no será». Su estrategia es defender el barrio, evitar el desalojo y derribo. Para ello, se trabaja desde diferentes campos: «ofensiva de legitimación» mediante un discurso que el tejido asociativo de Gasteiz secunde y comparta como ocurrió en la manifestación post 18-M; difusión en los medios, haciendo un trabajo discursivo comunicativo; demostrar que Errekaleor es habitable mediante informes técnicos. Si todo esto no funcionara, demostrar clara determinación para resistir y defender el proyecto, poniendo en práctica ante cualquier ataque la autodefensa colectiva12 (como ocurrió el 18-M).

Pero lo que está ocurriendo en Errekaleor, así como el apoyo social recibido, no podría entenderse sin tener en cuenta el marco en el que se inscribe: Vitoria-Gasteiz, capital política de la Comunidad Autónoma Vasca pero acogedora y pequeña ciudad (de poco más de 240.000 habitantes) en la que también se están produciendo procesos de urbanización desarrollista y gentrificación, aunque relativamente tardíos en comparación con el resto de capitales vascas. Gasteiz cuenta con un importante tejido asociativo conformado por una amplia variedad de asociaciones y colectivos políticos que comparten espacios y reivindicaciones (así no es de extrañar que vecinas de Errekaleor participen en otros proyectos de la ciudad, y que gente de otros barrios participen en proyectos de Errekaleor), y donde el trabajo desarrollado durante años desde ciertos sectores en pro de la defensa del territorio, del auzolan (trabajo comunitario), de la asamblea y la autogestión, está teniendo una significativa incidencia. En un contexto político, además, de reorganización –y desorientación– de la izquierda independentista y donde tanto los nuevos partidos políticos –Podemos– como los más tradicionales –Izquierda Abertzale–apuestan exclusivamente por las instituciones como escenarios de intervención de las luchas populares.

Mientras tanto, la vida y la rebeldía sigue abriéndose paso en Errekaleor.

«Es un proyecto que se va gestando (y así continua), el cual va tomando forma y haciéndose. En el sentido de superar ciertos debates como de plantear nuevos, en el sentido de aprender en el plano colectivo y personal, de establecer normas, o de desarrollar capacidad organizativa en diferentes aspectos…»13

Kaskillo eta Joxe Rosqueiro

NOTA:

* El presente artículo toma como base el realizado por los mismo autores para la publicación anarquista madrileña «Todo por Hacer» (agosto 2017)

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