CEPRID

Sobre la adhesión de Suecia y Finlandia a la OTAN

Martes 24 de mayo de 2022 por CEPRID

Umberto Mazzei

INVESTIG’ACTION

El bloque militar de la OTAN es veneno, no un antídoto para las preocupaciones sobre seguridad y paz en Europa. Asia, después de 20 años de guerras en Afganistán, vive en este momento una buena situación de paz y prosperidad que no debe arruinarse por una «nueva guerra fría» creada por una expansión de la OTAN hacia el Pacífico.

La vigilancia y el rechazo de esa «expansión de la OTAN en Asia-Pacífico» debe convertirse en la conciencia regional del fuerte consenso en cuanto al rechazo colectivo de todos los países de la región que no quieren guerras.

La confrontación geopolítica con Rusia es la razón de ser de la OTAN. Todo lo que se habla sobre el carácter defensivo de esta organización es pura ficción como la larga lista de agresiones de la OTAN lo demuestra, con agresiones a países que ni siquiera están en el Atlántico. Los esfuerzos de la OTAN están dirigidos a cambiar radicalmente las situaciones político-militares que molestan a Washington y a fomentar conflictos en Europa.

“La continua expansión de la OTAN hacia el este desde la Guerra Fría no sólo no ha hecho más segura a Europa, sino que ha sembrado la semilla del conflicto», dijo el Representante Permanente de China ante la ONU, Zhang Jun, durante un discurso ante el Consejo de Seguridad de la ONU.

Cabe esperar que promocionada por la tradicional percepción positiva del mundo ruso por parte del pueblo español esa prevalezca sobre la actual tendencia hacia la destrucción de las relaciones bilaterales que están apoyando las actuales autoridades españolas. También que la percepción tradicional pacífica que siempre han mantenido ambos pueblos que tanto contribuyeron a la derrota definitiva de la tiranía napoleónica se imponga en el ámbito bilateral por encima de la imitación de la histeria rusófoba atlantista que ha dado al traste con la libertad de prensa y ha censurado toda fuente de información que no sea antirrusa, una prueba irrefutable de la falta de respeto por la democracia y la libertad de información  del Gobierno y el statu quo español.

En Ucrania ya se han formado realidades territoriales que tanto Kiev como otros países deben reconocer. Surgieron debido a la política de las autoridades de Kiev cuando se negaron a imponer lo acordado en Minsk.

Existía la posibilidad de resolver el conflicto ucraniano de manera pacífica mediante la implementación del “Paquete de medidas” acordado en Minsk bajo el patrocinio de Alemania y Francia en 2015. Pero Kiev se negó a seguir ese camino y los países de la OTAN hicieron todo lo posible por evitar que se aplicase lo acordado, dando esperanzas de respaldo a Zelensky en caso de abstenerse de aplicarlo. Otra muestra más de perfidia y sabotaje de la paz por parte de la OTAN.

Estados Unidos debería ser muy prudente y distanciarse de la guerra en Ucrania. Desde el 2014 Victoria Nulan, Subsecretaria de Estado de Estados Unidos, subestimó la capacidad ofensiva de Rusia y su determinación a defenderse del asedio de la OTAN y manipuló a una minoría ucraniana pronazi para fomentar la discordia entre Ucrania y Rusia. No hay ninguna duda de que Putin es un estratega mucho más hábil que los think tanks estadounidenses. Los estrategas de EE.UU creyeron que podían empantanar a Rusia en un conflicto de larga duración en Ucrania suministrando armamento para una guerra de guerrillas en Ucrania, como ya hicieron con la Unión Soviética en Afganistán.

Rusia ya se anticipó y ocupó militarmente los puertos de Ucrania sin los cuales es imposible un suministro importante de armamento para crear una guerra de guerrilla. La otra opción es suministrar el armamento por vía aérea, lo cual es fácilmente controlable porque Rusia tiene la superioridad en el espacio aéreo encima de Ucrania, tal como implícitamente ha reconocido la OTAN. El intento de suministro aéreo a una potencial guerrilla ucraniana es una jugada de muy alto riesgo porque justifica de acuerdo al derecho internacional bélico el derribo de los aviones de países de la OTAN que transporten el armamento.

Eso puede provocar un enfrentamiento abierto entre Rusia y la OTAN. Hasta ahora la perspectiva de esa guerra es el uso de armamento convencional, pero Rusia tiene los medios para golpear con potentes misiles hipersónicos de cabeza convencional en la mera cabeza del conflicto, tanto en Washington como en Bruselas.

Si la OTAN agrede a Rusia es muy probable que la guerra buscada por Washington para vender su gas a Europa se salga del control y del ámbito ucraniano y se recurra al uso de armas nucleares pequeñas, no es del todo imposible, y una vez que ocurra ese escenario la guerra se extenderá a toda Europa y Estados Unidos golpeando todos los sitios donde abriguen armas nucleares.

Me pregunto si los dirigentes de Suecia y Finlandia están lúcidos, Gente a ese nivel dirigente ya sabe que la OTAN no es en absoluto una alianza defensiva y tampoco está limitada a defender a Europa de una supuesta amenaza soviética. Para comenzar la Unión Soviética no existe más y tampoco existe en Rusia aquella aspiración bolchevique de propagar universalmente su modelo comunista de gobierno. Todo eso es parte del pasado, de una lucha ideológica entre capitalismo y socialismo marxista. Una vieja confrontación que fue descartada hasta por el Partido Comunista Chino desde Deng Chao Ping.

Si los dirigentes de Suecia y Finlandia se han molestado en leer la prensa de sus propios países sabrán quela operación militar rusa en Ucrania responde a la provocación de Victoria Nuland que comenzó con su descarada participación en el golpe de Estado contra el Presidente de Ucrania, Víctor Yanukovich, en Plaza Maidan. La presencia de la Subsecretaria de Estado de Washington en una actividad subversiva de cambio de régimen es una provocación inaudita que hace a Washington responsable directo de toda la sangre y destrucción ocurrida en Ucrania desde que Nuland repartiera galletitas entre los matones neonazis que disparaban contra la policía ucraniana en Plaza Maidan.

Nuland y su pupilo Zelensky son los promotores de una campaña de rusofobia en Kiev por grupos neonazis, que forzó una invasión de Rusia para proteger a la minoría civil rusa del Donbass, la cual durante 8 años sufrió el ataque y el bombardeo de batallones de matones neonazis incorporados como soldados regulares del ejército ucraniano.

La operación militar rusa en Ucrania no es una acción gratuita contra Ucrania como para causar esa indignación, manipulada par aplicar unas sanciones económicas contra Rusia que dejasen el suministro de gas en Europa como un monopolio de las petroleras estadounidenses aunque cueste un 40 % más que el gas ruso y sea un suministro por barco desde el otro lado del Atlántico. Algo que en las presentes circunstancias de violencia bélica será muy azaroso.

Suecia y Finlandia como países neutrales están ubicadas en una zona muy favorable para  tener un acceso privilegiado al Mercado Común Euroasiático, zona con una gran perspectiva de crecimiento por su vecindad con las dos economías más importantes del presente y del futuro: China y la India.

Suecia es uno de mis países favoritos al que más de una vez he contemplado la posibilidad de irme a vivir. Uno de los países mejor organizados en lo económico y social que ha pagado muy cara su subordinación a la tiranía de Bruselas desde que se vio obligado a admitir la inmigración de centenares de miles de emigrantes islámicos inasimilables para una cultura tolerante y de amplitud mental como la sueca.

Tanto el Gobierno sueco como el finlandés deberían tener claro que la OTAN y la Unión Europea son las dos caras de la subyugación de Europa a los intereses de Washington.

La OTAN es la subyugación militar y la Comisión Europea es la burocracia designada para la subyugación de Europa al criterio globalista político de origen estadounidense. La subyugación política implica graves riesgos sociales y económicos, como ya deberían tener claro en Estocolmo y en Helsinki. La subyugación militar a la OTAN implica riesgos de involucrarse en actos de destrucción y muerte al servicio de Washington en tierras tan lejanas del Mar Báltico como fueron Afganistán, Serbia, Somalia o Libia.   Umberto Mazzei es doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de Florencia. Es Director del Instituto de Relaciones Económicas Internacionales en Ginebra.


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