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EL ACTUAL PRESIDENTE DE ESTADOS UNIDOS, JOE BIDEN, AYUDÓ A LOS NEONAZIS A DERROCAR AL PRESIDENTE DE UCRANIA

Jueves 25 de marzo de 2021 por CEPRID

TRIBUNAL DIGNIDAD, SOBERANÍA, PAZ CONTRA LA GUERRA

CEPRID

“El que la hace, la paga” dice un viejo adagio. Imaginar lo que habrá sufrido y estará sufriendo el actual presidente de Estados Unidos, Joe Biden, con el asalto al Capitolio por las multitudes trumpetistas, conformadas por miembros de las extremas derechas neonazis, supremacistas blancos,  y el intento de golpe de Estado, es recordar que Biden, cuando fue vicepresidente de Barack Obama, apoyó a los grupos de las derechas y neonazis de Ucrania que, de manera violenta ocuparon Maidán, la histórica plaza de Kiev, capital de Ucrania, para tomarse el Parlamento ucraniano, la Casa del Gobierno y derrocar  el gobierno legítimo del presidente Viktor Yanukovyich. Dos hechos similares y distantes en tiempo y espacio, y, a pesar de todo, Joe Biden, ha estado inmiscuido en esos históricos acontecimientos.

Durante el derrocamiento de Yanukovich el 22 de febrero de 2014, se destaca la injerencia de Joe Biden en  Ucrania, porque  en su calidad de vicepresidente de Estados Unidos, apoyó directamente a los nazifascitas, y luego al frágil gobierno de Ucrania. ¿Barack Obama autorizó ese viaje de apoyo?

Coincidencias y diferencias de la vida. Hay gobernadores que, de entre los 50 estados que forman Estados Unidos, apoyan a Trump junto a millares de neonazis, de las derechas radicales, supremacistas blancos. Estos sectores denigran a Biden y lo acusan de fraude electoral. Así se parecen a los neonazis que denigraron a Yanukovych y terminaron por derrocarlo. Los neonazis ucranianos y sectores de las derechas radicales fueron respaldados por Biden, por la CIA y multimillonarios como Soros para derrocar a   Yanucovych . Ahora son los de las derechas radicales de Estados Unidos, los que quieren derrocar a Biden.

Jose Biden, convertido en  Presidente de Estados Unidos, ha sido amenazado, acosado, vejado, insultado por toda la gama de neonazis y de las derechas extremas y radicales, tanto que Washington fue blindado, por 25 mil soldados de la Guardia Nacional para que tomara posesión del cargo, pero hasta miembros de la Guardia Nacional han sido investigados por el FBI para determinar si hubo sediciosos contra Biden que, quizás, en estos días, tal vez piense en todos los golpes de Estado, guerras de agresión e imposición de dictaduras que han sufrido todos los países de América Latina y del Caribe y de países de otras zonas de la tierra, como Ucrania, Yugoeslavia, Libia, y decenas de pueblos de todos los continentes.

Biden apoyó a los neonazis de Ucrania y ahora son los neonazis de Estados Unidos los que le hacen la guerra a Biden, porque con Trump adquirieron poder y jerarquía al mismo tiempo que comenzaron a actuar en público, lo que antes del truculento Trump lo hacían casi a escondidas, como en su tiempo lo hacían los del Ku Klux Klan que fueron el antecedente de los famoso supremacistas blancos, tan defendidos por D. Trump. El Ku Klux Klan era “el odio escondido bajo capuchas y túnicas blancas” y ahora son los neonazis y supremacistas blancos los que han declarado la guerra a los afroamericanos, a los migrantes que nada tienen de anglosajones y, en la actualidad, a Biden y demócratas que “le robaron votos a Trump”.

¿Sólo son similitudes? Más que similitudes son hechos comprobados que ocurren en estos días. No porque Biden se posesionó como Presidente de Estados Unidos, han cesado los odios, las amenazas, los ataques directos e indirectos, porque los neonazis y supremacistas blancos se organizan, se sienten poderosos ya que, inclusive, tienen respaldo de algunos militares de las fuerzas armadas puesto que unos 12 soldados de la Guardia Nacional han sido separados de sus funciones, cuando custodiaban Washington, para garantizar la seguridad en los actos de posesión del nuevo presidente yanqui.

¿Joe Biden tuvo intereses privados, particulares para apoyar a los neonazis y fuerzas de derecha de Ucrania que terminaron con el gobierno de Yanucovych? El entonces exvicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden apoyó al nuevo gobierno de Ucrania y quizá obtuvo el apoyo de las Unión Europea. Todo es posible si se rememora que su hijo Hunter Biden pasó a formar parte de una compañía de gas ucraniana, con el sueldo de 50 mil dólares mensuales.

En su día, cuando Obama ocupaba la Casa Blanca, se dijo que “no había ningún problema con los negocios en Ucrania de Hunter Biden, porque era un ciudadano que se representaba a sí mismo y tampoco había habido ninguna evidencia de corrupción por su parte.

Sin embargo, este asunto volvió a estar presente después de las revelaciones del Presidente Donald Trump contra Biden, en las que declaró que instó al presidente de Ucrania a que investigase sobre cualquier corrupción relacionada con Joe Biden. Esas actuaciones de Trump terminaron con un juicio político que no prosperó en el Congreso de Estados Unidos.

“Hunter Biden obtuvo un puesto remunerado en Burisma Holdings en abril de 2014. El fundador de la compañía era un aliado político de Viktor Yanukovych, el presidente del momento en Ucrania, cercano a Rusia, y que fue derrocado el 22 de febrero de 2014 después de unas protestas violentas en el Maidán”. ¿Será por esa situación que Joe Biden, en ese tiempo, Vicepresidente de Estados Unidos, que colaboró con las derechas golpistas, según aseveran varios analistas, que conocen del tema?

“La marcha de Yanukovych obligó a la administración de Obama a moverse rápido para fortalecer lazos con el nuevo gobierno de Ucrania. Joe Biden jugó un papel protagonista, viajando a Ucrania y hablando frecuentemente con su nuevo presidente, pero el exvicepresidente declaró que nunca había hablado con su hijo sobre sus negocios en el extranjero. Sin embargo, esto no convenció a Trump y sus aliados que continuaron cuestionando sus negocios. En especial, el movimiento de Biden en marzo de 2016 para presionar al gobierno de Ucrania para que cesaran al principal fiscal del país, Viktor Shokin, quien había estado liderando una investigación sobre el dueño de Burisma. Biden representaba la posición oficial de gobierno de los Estados Unidos, una posición que también siguieron otros gobiernos occidentales y muchas personas en Ucrania, quienes acusaban a Shokin de ser blando con la corrupción.

Los neonazis

Sobre ese turbio asunto, se debe reconocer que los tiempos cambian. Si en Ucrania, Biden colaboró con las derechas, en la actualidad son las derechas estadounidenses las que piden la cabeza de Biden. Lo cierto es que las derechas neonazis y fascistas se extienden en todo el mundo y cada vez toman mayor fuerza, naturalmente con el rechazo mayoritario de pueblos y gobiernos.

Sobre este fenómeno político o resurgimiento del nazismo hitleriano, el periodista y analista internacional Pablo Veyrat decía que la aparición de banderas rojinegras llamó la atención de la prensa internacional, durante las manifestaciones en la Plaza Maidan que tenían como objetivo el derrocamiento de Viktor Yanukóvich que se negaba entregar Ucrania a la UE. En Maidán, los neonazis se mostraron muy violentos en su ultranacionalismo .

Veyrat afirma que los neonazis aparecieron con un nuevo emblema, aquellas banderas eran las mismas que las del antiguo Ejército Insurgente Ucraniano (EIU), una facción nacionalista de sangriento recuerdo en la Segunda Guerra Mundial. La interpretación de la memoria de este grupo armado ha acentuado la división entre zonas culturales del país, ha sido empleada en los últimos años en un intento de dotar al joven país de una identidad unitaria, ha resultado en el auge de la ultraderecha.

Bajo el nombre de Pravyi Sektor (Sector de la Derecha, SD), un conjunto de agrupaciones nacionalistas y de ultraderecha consideradas marginales y completamente desconocidas para la sociedad ucraniana, se unieron al comienzo de las protestas para proteger a los manifestantes.

Las extremas derechas ucranianas lideradas por los neonazis se mostraron públicamente en la Plaza Maidán de Kiev en donde intensificaros sus acciones hasta derrocar a Yanukovych. Esos sectores poblacionales y políticos existen desde hace años en Ucrania. Se muestran partidarios de la independencia de Ucrania y al mismo tiempo quieren que Ucrania se vincule a la Unión Europea y no les molesta que Estados Unidos acuda en su ayuda, ya sea económica o de aprovisionamiento de distintos materiales. La inestabilidad en el país es producida por esos grupos, y a la vez es utilizada para demostrar poder basado en la violencia, el ataque sistemático a sus oponentes y la intimidación a la comunidad ucraniana que, mayoritariamente, la rechaza.

Los neonazis, “fueron de los actores más violentos en las masivas protestas de la plaza Maidán, que en 2014 presionaron al gobierno de Viktor Yanukovich hasta obligarlo a retirarse del poder. También tienen estrechos vínculos con el Regimiento Azov, un grupo paramilitar que trabaja con las fuerzas de seguridad estatales en la región oriental del Donbass, donde se libra una guerra entre el gobierno ucraniano y grupos separatistas rusohablantes.

Tan seguros de su violencia y amedrentamiento están que Andriy Biletsky, uno de los líderes de las derechas radicales y neonazis, dijo: “Espero que los nacionalistas ucranianos, que fueron los primeros en ir a Maidán, los primeros en ir a la guerra (Donbass) para proteger nuestro país, inspiren a los europeos y les muestren cómo volver a tener un estado seguro, unido y fuerte”.

“Y así es: más allá de las fronteras de Ucrania, estos grupos paramilitares y de extrema derecha son una inspiración para muchas organizaciones neonazis de distintos países europeos. Dentro de los límites del país, están logrando acumular un cierto prestigio entre una población desencantada con la política del país”.

A esos grupos neonazis apoyó Biden y, también lo hicieron otros estadounidenses como el multimillonario George Soros que publicó un libro titulado La Sociedad Abierta en Peligro. La crisis del capitalismo global, que recoge las bases para imponer el neoliberalismo capitalista, y también colaboró en el alzamiento de las derechas neonazis, la estadounidense Victoria Nulan que entregaba pan, botellas de agua y vasos a los neonazis en la Plaza Maidán, para el asalto a la Casa de Gobierno, y que cuando europeístas, algo le reclamaron por su actitud durante las protestas dijo: “Que se joda Europa”. Eta mujer ahora es la segunda al mando en el Departamento de Estado, porque, para ese cargo, ha sido nombrada por el recientemente posesionado presidente Jope Biden, lo que demuestra que ya eran amigos desde las protestas para derrocar a Yanukovych.

La trama Biden para terminar con el gobierno de Víktor Yanukóvich se inició con los contactos con dirigentes y líderes de los neonazis-fascistas de Ucrania que se apresuraban para europeizar a su patria.  Estos iniciaron las protestas del Maidan y contaron con cinco mil millones de dólares para ese objetivo, de conformidad con lo que informaba el ex agente de la CIA, Scott Ricardo, quien dijo que Estados Unidos “invirtió” 5 mil millones de dólares que fueron entregados a los opositores en Ucrania. La Subsecretaria de Estado, Victoria Nuland, en ese entonces, confirmó la injerencia financiera de Estados Unidos a organizaciones clave en Ucrania, incluyendo el partido neonazi Svoboda.

Entre otras confesiones, destacó que los opositores fueron generosamente apoyados por Washington: "Hemos invertido más de 5 mil millones de dólares para ayudar a Ucrania a alcanzar estos y otros objetivos...” Esto es colocar a la OTAN en las goteras de Rusia y provocar un conflicto bélico de inimaginables consecuencias, ¿pero a los fascistas que les importa la vida humana, con tal de saciar sus irracionales apetitos?

Las derechas radicales proeuropeas, desprecian las relaciones que Ucrania y Rusia mantenían en buenos términos de amistad y mutua colaboración. Siempre ansiaron un rompimiento con Rusia para convertir a Ucrania en miembro pleno de la Unión Europea. Para alcanzar ese objetivo, las derechas ucranianas y otros sectores de la población se unieron en la Plaza de Maidan en el centro de Kiev para repudiar al gobierno presidido por Víktor Yanukóvich, el entonces presidente de Ucrania, quien había viajado a Moscú el 17 de diciembre de 2013 “para aceptar la oferta de su homólogo ruso, Vladímir Putin, de exportar gas natural a Ucrania a precio reducido. Rusia también extendería una línea de crédito de 15.000 millones de dólares para evitar la bancarrota del Gobierno de Kiev.

Las negociaciones que se efectuaban entre los gobiernos de Kiev y Moscú encendieron las protestas generadas por los grupos de las derechas radicales independentistas y proeuropeos y otros sectores de la población. Los manifestantes fueron cada vez más audaces y violentos, pues para eso disponían de millones de dólares estadounidenses y de la ayuda estratégica y propagandística de los agentes de la CIA. Los menos radicales de Maidan justificaban su presencia al decir que anhelaba un futuro dentro de la Unión Europea.

El periodista Javier Espadas sostenía que las protestas proeuropeas contra Yanukóvich que estallaron entonces en la céntrica plaza del Maidán de Kiev acabarían derribando el Gobierno. En la región del Donbás, en el este del país, los sucesos del Maidán darían lugar a una guerra civil que sigue abierta.

Durante la “Revolución” del Maidán, los nazis ocuparon permanentemente el centro de la capital, Kiev. A medida que la confrontación aumentaba, las protestas proeuropeas se transformaron en un movimiento mucho mayor que incluía grupos nacionalistas y ciudadanos de las derechas radicales. La violencia llegaría a su punto álgido en febrero de 2014, forzando a Yanukóvich a renunciar a su cargo, el día 21 de ese mes. Al día siguiente, el Parlamento aprobó terminar su mandato.

Inmediatamente después se formó un Gobierno de transición y se convocaron elecciones presidenciales para el 25 de mayo, que ganaría el oligarca Petro Poroshenko, conocido por su apoyo a los manifestantes del Maidán. Sin embargo, la caída del Gobierno no fue recibida de la misma manera en toda Ucrania. En las regiones de Donetsk, Lugansk, Crimea y en la ciudad de Sebastopol, en el sureste del país, donde la mayoría de la población es rusoparlante, Yanukóvich había recibido más del 70% de los votos en las presidenciales de 2010, alcanzando el 90% en algunas zonas. Allí pronto se organizaron grupos contrarios al Maidán para mostrar su oposición a los sucesos de Kiev. La postura prorrusa de Crimea se explica porque la península había pertenecido a Rusia hasta hace pocas décadas, pero las razones de los habitantes del Donbás —que incluye los óblast de Donetsk y Lugansk— eran algo más complejas.

De allí que el respaldo de Biden a los golpistas de las derechas radicales fue determinante por lo que el vicepresidente estadounidense, se reunió inmediatamente en Ucrania con los líderes gubernamentales como Arseniy Yatsenyuk y Oleksandr Turchynov, primer ministro y el presidente, respectivamente. La presencia y respaldo de los estadounidenses con  Biden  a la cabeza, debió ser ordenada por Barack Obama.

Con la ayuda estadounidense, los grupos de las derechas radicales y francamente neonazis que abundaron en la II Guerra Mundial, y que hoy tiene sucesores “han relajado su hermetismo y se han mostrado de forma controlada a la prensa internacional. Su líder, Dmytro Yarosh, de 42 años y con una vida dedicada a la militancia nacionalista a sus espaldas, anunció su intención de presentarse a las elecciones presidenciales convocadas para reemplazar a Yanukovych. Yarosh ya se sentaba en el Consejo de Seguridad del nuevo Gobierno interino. Lo inquietante del anuncio de su candidatura fue que, también, no tenía intención de disolver las milicias callejeras del grupo.

Otro de los líderes del SD, Aleksandr Muzychko, ha ganado notoriedad a raíz de dos vídeos en YouTube. En uno de ellos, el dirigente de 52 años y complexión redonda depone entre insultos, amenazas y alguna colleja, deponer a un fiscal en la ciudad occidental de Rivne al mando de un grupo de militantes supuestamente del PS. En otro, dirigiéndose a una asamblea local, coloca un fusil de asalto, una pistola y un cuchillo sobre la mesa invitando a los presentes a quitárselos para concluir que sólo el pueblo ucraniano puede hacerlo. Muzychko estuvo a cargo del grupo en las regiones occidentales del país.

Fuera de Ucrania, la comunidad académica centrada en este joven país post-soviético ve con inquietud el ascenso de la ultraderecha en los últimos años que, paulatinamente, se ha convertido en un ejemplo para las derechas neonazis de Europa y para los sectores neonazis de Estados Unidos que desprecian a Biden y a los demócratas permisivos con las “audacias” de los afroamericanos y de millones de inmigrantes, en particular latinoamericanos de México, y Centro América.  Esos grupos tienden a imitar a las derechas y sectores neonazis de Ucrania al decir: “Si ellos pudieron, nosotros por qué no vamos a poder acabar con la nueva administración, producto del fraude electoral” reiteradamente afirmado por su líder D. Trump.

Lo cierto es que el auge del neonazismo es una realidad preocupante no sólo en Ucrania, sino en Estados Unidos y en América Latina que tiene en el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, un líder evangelista y neonazi-fascista.

El profesor Amar de Ucrania señala que la ideología del grupo es difícil de definir en términos occidentales, en parte también por la variedad de grupos que lo componen, siendo Tridente, la Asamblea Nacional-Social Ucraniana (UNA/UNSO) o Patriotas de Ucrania los más destacados. Igor Krivoruchko, líder del UNA/UNSO define la doctrina política del grupo como natsiokratiya, algo así como nación-cracia, definiendo nación como una comunidad espiritual que une a todos sus miembros y proponiendo un modelo de sociedad basado en estamentos sociales autogestionados profesionalmente con ayuda del Estado.

El analista señala que el ascenso de la ultraderecha en Ucrania, reside en parte, en las políticas que buscaban darle una identidad nacional a modo del líder independentista Stepán Bandera, como luchador por la independencia de Ucrania, a pesar de la controversia en torno a la implicación de su organización en pogromos, colaboración con los nazis en el Holocausto y limpieza étnica en las regiones del Oeste del país. Bandera también era considerado un criminal en la época soviética y aún mantiene la misma reputación en las regiones orientales de Ucrania y en Rusia.

A esos grupos ultra nacionalistas, de extrema derecha que se declaran neonazis y que son violentos, terroristas, porque son herederos de Banderas, apoyó Biden ¿con pleno conocimiento de Obama o que seguía las órdenes de él, en su calidad de Vicepresidente”.

Las acciones de los neonazis han generado alarma en la comunidad internacional. Los países del G7 enviaron una carta a través de sus embajadores al ejecutivo ucraniano para expresar: “El G7 está preocupado por los movimientos políticos extremistas en Ucrania, donde las acciones violentas son profundamente inquietantes”. Aseguraron que estas formaciones “intentan usurpar el papel de la policía”, “intimidan a los ciudadanos” y buscan “empañar la reputación del gobierno ucraniano”.

En todo el mundo existe un rechazo fundamental a esos grupos neonazis sin que importara en que país se ubiquen, pero nadie puede ni debe desconocer la peligrosidad de los sectores poblacionales que se identifican con las extremas derechas o que se proclaman neonazis.

Esos sectores que en Estados Unidos son fanáticos partidarios de Trump, apoyaron abiertamente a las acusaciones de su líder relacionadas con las cercanías de Biden con los políticos y dirigentes de Ucrania, y con el poder y amistades de Biden en ese país, que, según sus enemigos políticos, sirvieron para que su hijo Hunter Biden, sea nombrado miembro de en la Junta Directiva de la empresa de gas Burisma Holding, con un sueldo de 50.000 dólares por mes. También hay otros estadounidenses en elevados cargos de esa empresa.

En pleno proceso electoral estadounidense, el presidente Trump, candidato de los conservadores republicanos, había mantenido una conversación telefónica con el presidente de Ucrania, Zelenski. Según el periódico El Mundo, el escándalo en torno a la conversación telefónica de Trump con el presidente Zelenski apunta al trabajo de Hunter, hijo de Joe Biden, para una compañía ucraniana de gas bien conectada en Estados Unidos.

En esa conversación, Trump habría ofrecido a Zelenski su total apoyo para iniciar acciones contra Rusia, pero con la condición que investigue los actos de corrupción de Joe Biden y de su hijo Hunter. Este obscuro asunto, uno de los de manejos turbios de Trump, terminó en un juicio político que se inició en la Cámara Baja, pero que, al llegar a la Cámara del Senado, el juicio fue archivado porque los conservadores y derechosos senadores eran mayoría en ese sector del Congreso.

“Hunter Biden no ha sido la única celebridad en la junta directiva de Burisma. El expresidente polaco Aleksander Kwasniewsky sigue siendo parte de ella. Junto a él, hay dos estadounidenses en el consejo actual: el exbanquero de inversiones Alan Apter y Joseph Cofer Black, un exfuncionario de la CIA de la época de George W. Bush, especializado en contraterrorismo.

Las evidencias

Existen muchas evidencias y numerosos documentos y datos que prueban la injerencia de Estados Unidos en Ucrania. Toda la injerencia estuvo y está dirigida a cercar a Rusia y colocar a la OTAN en la frontera ruso-ucraniana.

El analista Pablo Jofre Leal, afirma que el multimillonario estadounidense George Soros reconoció su responsabilidad en la conformación de una fundación en Ucrania, con fines de contribuir al derrocamiento del presidente Víktor Yanukóvich y a la toma del poder por una junta con el aval del Departamento de Estado norteamericano. Soros ha dicho: “Creé una fundación en Ucrania antes de que se independizara de Rusia. Y la fundación ha estado funcionando desde entonces y ha jugado un papel importante en los acontecimientos actuales", respondió Soros durante una entrevista.

Soros, apoyó y financió en el año 1989 actividades de disidentes y grupos de la llamada sociedad civil en el este de Europa, Polonia y la República Checa.

El portal digital InfoWars.com afirma que la mayoría de los medios comerciales norteamericanos, no informan que Soros trabajó estrechamente con instituciones como la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (Usaid), y otras organizaciones con el fin de incitar "revoluciones de colores" en Europa Oriental y Asia Central tras la disolución de la Unión Soviética, en 1991.

Muchos de los participantes en las manifestaciones en Kiev eran miembros de organizaciones no gubernamentales preparados en numerosos talleres y conferencias patrocinados por la International Renaissance Foundation (IRF, por su sigla en inglés), publicó por su parte el portal The New American”.

La Subsecretaria de Estado, Victoria Nuland, de ese entonces, confirmó la injerencia financiera de Estados Unidos a organizaciones clave en Ucrania, incluyendo el partido neonazi Svoboda.

Las derechas radicales proeuropeas, desprecian las relaciones que Ucrania y Rusia mantenían en buenos términos de amistad y mutua colaboración. Siempre ansiaron un rompimiento con Rusia para convertir a Ucrania en miembro pleno de la Unión Europea. Los manifestantes fueron cada vez más audaces y violentos, pues para eso disponían de millones de dólares estadounidenses y de la ayuda estratégica y propagandística de los agentes de la CIA. Lo cierto es que en Estados Unidos se produjo un cambio de emperador. Trump salió, pero se queda Biden. Para el interior de Estados Unidos puede ser un cambio el triunfo electoral de los demócratas, pero para el mudo nada cambia en tanto Estados Unidos siga siendo el imperio del terror.

Trump, fiel representante de las derechas radicales neofascistas de Estados Unidos en su calidad de mitómano y megalómano prepotente, era y es un peligro para la supervivencia de la humanidad, por sus agresiones a Cuba, Nicaragua, Venezuela, Rusia, China, Irán entre otros países, pero Joe Biden, alto representante del capitalismo neoliberal resultó Presidente electo de Estados Unidos.

Biden ha sido y es protagonista de acciones imperiales que han asolado al mundo y a su propio pueblo. En 1970 “lideró la lucha contra la eliminación de la segregación en las escuelas”, como miembro del Comité Judicial del Senado bloqueó a dos personas negras designadas para el Departamento de Justicia”, votó en contra de la abolición del anacrónico Colegio Electoral. 1980, Fue “uno de los arquitectos originales de la desastrosa Guerra contra las Drogas”. Defendió a los segregacionistas y supremacistas blancos. En los 2000 votó a favor de la Ley Patriota, apoyó la guerra en Irak, apoyó el apartheid y la limpieza étnica en Palestina.

Biden no es mejor que Trump. Como vicepresidente de Obama apoyó los golpes contra Fernando Lugo en Paraguay y Manuel Zelaya en Honduras, se dinamitó la “primavera árabe”, se produjeron los bombardeos israelíes sobre la franja de Gaza con más de 400 niños muertos y 2.400 heridos, apoyó el derrocamiento del presidente Mohamed Morsi de Egipto, impulsó las agresiones y guerras contra Libia, Siria, Yemen, entre otras agresiones.

Mientras Estados Unidos continúe en su papel imperial, sin que importe que el emperador sea republicano o demócrata, el mundo siempre estará en peligro. Con razón el Comandante Fidel Castro decía: “En Estados Unidos, demócratas y republicanos son el mismo perro con un collar diferente”

Correo electrónico: tribunalpazecuador@yahoo.com


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