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El golpe chino al petrodólar en un intenso mes de marzo

Lunes 30 de abril de 2018 por CEPRID

Alberto Cruz

CEPRID

El mes de marzo de 2018 pasará a la Historia, así con mayúscula. El 26 de ese mes China dio el paso definitivo para que el mundo se deshaga del dólar como moneda de referencia: instauró el petroyuan como moneda de transacciones en el comercio del petróleo. Teniendo en cuenta que China es el principal consumidor de petróleo del mundo, es una iniciativa de gran calado y la razón última por la que EEUU está intentando debilitar a China imponiendo importantes aranceles a las exportaciones chinas hacia territorio estadounidense. Aranceles que, a su vez, están siendo respondidos por China y que sitúan a los dos países en el umbral de una guerra comercial de incalculables consecuencias para ambos y para el resto del planeta, como de forma muy gráfica ha tenido que reconocer el Banco Central Europeo.

La puesta en marcha del petroyuan fue el colofón de un mes de marzo muy movido. EEUU, consciente de su pérdida de hegemonía mundial, constante, se está convirtiendo cada vez más en un factor muy peligroso para el mundo.

El día 1 Irán anunció que dejaba de usar el dólar en sus transacciones internacionales a favor del euro, del yuan y del rublo. Por este orden. A partir de este momento, la guerra financiera contra Irán se ha desatado de nuevo, obligando al gobierno iraní a intervenir para estabilizar su moneda al mismo tiempo que se redoblan los tambores de guerra con la no renovación del acuerdo nuclear por parte de EEUU. Aquí EEUU no actúa solo, sino en connivencia con Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, que han retrasado deliberadamente el procesamiento de los pagos del petróleo de Irán a pesar de que la producción y las exportaciones de petróleo iraníes han aumentado significativamente desde el levantamiento parcial de las sanciones.

El día 19 Trump emitió una orden ejecutiva prohibiendo la compra del "petro" venezolano. La prohibición del "petro" es una buena y una mala noticia para Venezuela. Buena porque indica que la criptomoneda es un acierto y que sus primeros movimientos han sido más exitosos de lo esperado aunque aún hay baches que sortear como la negativa rusa a aceptar el “petro” como moneda de intercambio bilateral. De hecho, tras el anuncio de Trump todas las criptomonedas bajaron su cotización, por lo que están obligadas a buscar un margen de maniobra conjunto si no quieren verse metidas en la misma cesta sancionadora que el “petro” venezolano. EEUU se comporta cada vez más como un animal herido y eso le hace cada vez más peligroso porque es cada vez más imprevisible. Con Trump o sin Trump. Es una cuestión del sistema.

EEUU no ha arremetido contra el "petro" por manía persecutoria contra Venezuela, que también, sino porque ve que el chiringuito se va de las manos para todo Occidente e, incluso, se le va de las manos incluso dentro del propio país porque se estima que ya el 8% de la población estadounidense tiene o actúa con criptomonedas. Básicamente, con el bitcoin y el ethereum.

La medida de Trump contra el "petro" afecta únicamente a los estadounidenses o a quienes residan en EEUU. Pretende también que desaparezca de las casas de intercambio electrónico del mundo, especialmente por las que pasan por EEUU. Pero aunque eso pueda hacer daño al "petro", no es tanto como se pretende dado que, por ahora, la mayoría de las transacciones que se han hecho en esta criptomoneda han sido en yuanes.

Dos días después, el 21 de marzo, amenazó con aplicar la Ley para Contrarrestar a los Adversarios (sic) contra todas las empresas que participen en la construcción del gasoducto Corriente del Norte 2 con Rusia. Es una amenaza, aún latente, contra Alemania que se está resistiendo a las presiones y que intenta, desesperadamente, dejar de depender del gas que atraviesa Ucrania y del constante chantaje neonazi ucraniano de cortar el suministro de ese gas que llega desde Rusia, como hace de forma sistemática cada invierno.

El anuncio de sancionar a las empresas que participen en la construcción del gasoducto Corriente del Norte 2 supone un ataque directo contra todos los principios que el capitalismo dice defender, como la economía de libre mercado, por ejemplo. Es lo mismo que acaba de hacer la Unión Europea rechazando la Nueva Ruta de la Seda china porque, dice, va en contra del “libre comercio” al estar sustentada en empresas de carácter estatal y no privadas. Curioso argumento porque fueron las empresas estatales alemanas, básicamente, las encargadas de “reconstruir” la economía de la Alemania oriental tras la reunificación –absorción, más bien- de la década de 1990-2000.

La hegemonía occidental, y la de EEUU en particular, se muere y por eso asistimos a espectáculos que son más equivalentes a los estertores de los agónicos, como el ataque contra Siria, que otra cosa. Son actuaciones a la desesperada porque con la entrada en funcionamiento del petroyuan, con la fijación de precios y comercialización del petróleo en yuanes, se va a asestar un golpe mortal al dólar. No será inmediato, por supuesto, pero como mayor importador de petróleo del mundo y principal fuente de inversión para las naciones productoras de petróleo, China va a tener la sartén por el mango sobre el tiempo que le queda de hegemonía al petrodólar.

Por eso el 26 de marzo es un día destinado a pasar a la Historia. Ese día se manejaron ni más ni menos que 63.500 contratos de petróleo en yuanes por valor equivalente a 2.900 millones de dólares. Fueron siete grados de petróleo diferentes (en lo que se refiere al refinado) los que se negociaron en el Shanghái International Energy Exchange (Cambio Internacional de la Energía de Shanghái) y dado que esta institución tiene su sede en la Zona Libre de Comercio de Shanghái los comerciantes extranjeros están en una excelente situación para operar sin riesgos añadidos.

Y lo más relevante: el petroyuan superó ese día la cotización del barril Brent y el WTI, que eran, hasta ahora, las dos referencias mundiales para el precio del barril de petróleo. Es decir, que aunque el mordisco dado al petrodólar no haya sido muy grande –sobre todo porque China ha dado un tiempo de “transición” de seis meses y ha pedido a las instituciones financieras chinas que se preparen para fijar el precio de las importaciones de petróleo solo en petroyuanes en ese tiempo- a partir del verano solo se podrá utilizar el petroyuan.

Ello conlleva el aumento del papel del yuan o renminbi como moneda de comercio mundial obligará a los inversores a aumentar sus asignaciones de activos financieros chinos y cambiará definitivamente la forma en que el petróleo (y posteriormente el gas) se comercializa en todo el mundo.

Además, lo que diferencia al petroyuan del petrodólar es que se va permitir a los productores de petróleo que conviertan los yuanes en oro en la Bolsa de Oro que ya tiene China y que lleva dos años funcionando en Shanghai, por lo que el dólar desaparecerá, a medio y largo plazo, de las transacciones petroleras. De hecho, la OPEP ya ha tenido que estudiar la posibilidad, que no descarta “en un futuro cercano”, de incluir el petroyuan en sus ventas de petróleo aunque aún se mantiene firme en el petrodólar.

Pero por ahora, solo por ahora. China ya ha hablado con Rusia y Angola para que sean los primeros en sumarse, como tales países, al petroyuan. Rusia está fuera de la OPEP, Angola está dentro. Es una jugada maestra porque se debilita, desde fuera y desde dentro, el poder del petrodólar. Desde fuera porque Rusia es el principal proveedor de petróleo de China. Desde dentro, porque Angola -que es cuarto proveedor de petróleo de China- va a obligar a otros productores de la OPEP que quieran comerciar con China a dar también el mismo paso. Teniendo en cuenta que Irán es el tercer proveedor de China y que ya comercia en yuanes, la cosa está clara. A estos países habría que añadir Irak (quinto suministrador de petróleo de China) y Venezuela (noveno) que se sumarían sin duda al petroyuan en cuanto los mencionados lo hagan. Eso va a dejar fuera de juego a Arabia Saudita (segundo proveedor de los chinos), que no va a tener otro remedio que sumarse al petroyuan. De ahí el reconocimiento que ha tenido que hacer la OPEP, y no hay que perder de vista el poder que en ella tiene Arabia Saudita, sobre la posibilidad de utilizar el petroyuan “en un futuro cercano”.

Por el momento los operadores de petróleo no pueden mover el yuan libremente fuera de la bolsa de productos básicos de Shanghái, pero solo es una cuestión de tiempo. China es el primer importador de petróleo del mundo y va a imponer sus condiciones, quiérase o no. Exactamente igual que ha hecho EEUU hasta ahora. Y hay una fecha para ello: 2025. Para entonces estará operativa plenamente la Nueva Ruta de la Seda, lo que va a tener consecuencias enormes para las asignaciones de capital y los flujos comerciales mundiales. Y en ellos el dólar ya no será tan relevante.

Solo hay que tener en cuenta un dato: desde que en diciembre de 2015 el Fondo Monetario Internacional se viese obligado a incluir el yuan en su canasta de monedas de reservas (con el 10’9% del total, mientras que el dólar supone el 47’7% y el euro el 30’9%) el declive del dólar como moneda de referencia internacional y de reserva de los países ha pasado del 65’3% al 62’8% del año pasado. Sigue dominando el mundo pero su decadencia es constante, aunque lenta. Con el petroyuan ese descenso se va a acelerar de forma significativa.

Alberto Cruz es periodista, politólogo y escritor. Su nuevo libro es “Las brujas de la noche. El 46 Regimiento “Taman” de aviadoras soviéticas en la II Guerra Mundial”, editado por La Caída con la colaboración del CEPRID y que ya va por la tercera edición. Los pedidos se pueden hacer a libros.lacaida@gmail.com o bien a ceprid@nodo50.org

También se lo puede encontrar en librerías.

albercruz@eresmas.com


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