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SOLDADOS LATINOAMERICANOS CONVERTIDOS EN MERCENARIOS POR EL IMPERIO Y SUS EMPRESARIOS

Lunes 21 de agosto de 2017 por CEPRID

TRIBUNAL DIGNIDAD, SOBERANÍA, PAZ CONTRA LA GUERRA

CEPRID

El presidente Juan Manuel Santos quiere que Colombia sea socio de la Organización del Tratado del Atlántico Norte –OTAN- para que los militares con experiencia en las luchas contra las guerrillas, asuman funciones internacionales en misiones guerreristas que despliega la OTAN en sus correrías por el mundo, según sean los intereses imperiales estadounidenses y de sus socios europeos. Sin embargo, el gobierno colombiano calla vergonzosamente sobre la realidad de sus soldados que han sido convertidos en mercenarios por Estados Unidos y sus empresarios que privatizan las guerras para acumular millones de dólares a cambio de la vida de colombianos en su mayoría, pero también hay chilenos, panameños y salvadoreños, según informan fuentes confiables y, esporádicamente, diarios como el New York Times y agencias internacionales de prensa como BBC Mundo y RT.

El Medio Oriente se ha convertido en la zona más conflictiva y violenta de la tierra. Cada día mueren cientos de personas en Afganistán, Iraq, Siria, Yemen, Kuwait, Paquistán y los judíos sionistas aumentan la cifra al matar cotidianamente a palestinos indefensos.

Las matanzas colectivas a manos de los terroristas del Estado Islámico conocido también como Daesh en sustitución de Isis que son creación de Estados Unidos, y otros grupos armados, patrocinados, entrenados y financiados por la CIA (Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos), pero también cometen crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudi y otros del Golfo Pérsico que son armados por Estados Unidos.

El imperio, en sus ansias de dominación mundial, no tiene reparos ético-morales, ni respeto al derecho internacional cuando invade países, desata guerras asesinas y, desde hace pocos años atrás privatiza las guerras de agresión para sembrar al plantea de muerte y destrucción por mano ajena; es decir contrata soldados y los convierte en mercenarios porque es preferible que se riegue la sangre de militares de países subdesarrollados, antes que se derrame sangre y mueran los soldados del imperio.

Medio Oriente es de trascendental importancia geopolítica y económica para Estados Unidos, porque estar allí es un paso gigantesco para cercar a China, Rusia y controlar a la India.

Para alcanzar sus objetivos de dominación, el imperio yanqui utiliza a los países con gobiernos corruptos que se dejan manipular, para por su intermedio agredir a otros países tal como ocurre con el Yemen martirizado. Por ejemplo, los Emiratos Árabes Unidos (EAU), ha enviado en secreto a centenares de mercenarios de América Latina a Yemen para luchar al servicio de los saudíes contra el Ejército yemení.

Entre las tropas figuran antiguos miembros de las Fuerzas Militares colombianas, además de panameños, salvadoreños y chilenos, aunque la mayoría son colombianos, preferidos por los reclutadores por considerar “que los colombianos ya se han medido en el combate con la guerrilla”.

Carlos Miguélez Monroy, Periodista y editor en el Centro de Colaboraciones Solidarias, sostiene que los militares latinoamericanos que se encuentran en Yemen no representan a sus gobiernos, ajenos a los conflictos de Oriente Medio, sino al gobierno de Emiratos Árabes Unidos que los contrató, y que desde hace años construye un ejército para luchar contra la “insurgencia” en Yemen.

Informa que al principio, el proyecto estaba en manos de Erik D. Prince, salpicado por abusos de algunos ex militares que su empresa Blackwater Worldwide contrató durante la ocupación de Irak y de Afganistán. Estas violaciones graves de derechos humanos reabrieron un debate internacional sobre la utilización de empresas militares “privadas” en conflictos armados.

En un proceso de lavado de imagen, Blackwater cambió de nombre a Xe Services y luego a Academi. Esa búsqueda de “perfil bajo” pudo conducir al abandono en Yemen para que tomaran el relevo los Emiratos Árabes que, junto a Catar y a Arabia Saudita, han adoptado estrategias militares más agresivas en la región.

Ese relevo fue posible gracias a la solvencia económica de estas monarquías que les permite solucionar el problema de desafección de su población local al intentar crear ejércitos eficaces para luchar contra las “insurgencias” surgidas desde 2010. La predilección por estos soldados también se debe a su experiencia y sus conocimientos de guerrillas urbanas. Para los soldados latinoamericanos, una aventura yemení les permite ganar entre 2.000 y 3.000 dólares mensuales, muy superiores a los 400 que ganan en Colombia.

No es nueva la contratación de soldados latinoamericanos. Casi mil soldados chilenos participaron en distintas operaciones tras la invasión de Irak en 2003, contratados también por Blackwater. Algunos de estos soldados se entrenaron con el ejército de Chile en la época de la dictadura, según contaba Naomi Klein en La doctrina del shock.

Los gobiernos argumentan que las empresas militares que subcontratan cumplen funciones de seguridad, de protección, de logística, de apoyo y de limpieza, y no de combate. Sin embargo, la experiencia ha demostrado las dificultades prácticas a la hora de trazar una línea entre lo militar y otras funciones en escenarios donde se tienen que proteger constantemente, como ocurría en Irak o el de Afganistán. Estos escenarios se parecen al que ahora hay en Yemen y en otros países árabes azotados por guerras civiles con intereses extranjeros.

En este contexto, la formación de un ejército con soldados extranjeros podría confirmar los temores de un posible resurgimiento de “mercenarios” en el escenario político global, por mucho que empresas y gobiernos huyan del término por sus connotaciones. Por eso prefieren hablar de “contratistas” y de “empresas privadas”.

Por su parte, estas empresas dedican millones de dólares en marketing para dar una imagen de eficiencia, de transparencia, de buenas prácticas e incluso de “perfil humanitario” y de “reconstrucción”. Así lo muestra la International Stability Operations Association (ISOA), que agrupa a centenares de empresas privadas.

Ante la importancia de este tema, Naciones Unidas tiene desde 2005 un Grupo de Trabajo sobre la Utilización de Mercenarios, que depende del Consejo de Derechos Humanos.

Muchas de las cuestiones que preocupan a este grupo tienen que ver con la responsabilidad en casos de abusos y violaciones de derechos humanos. Llevar a un tribunal a un “contratista” por abusos o exigir responsabilidades civiles para una indemnización se convierte en una carrera de obstáculos. La utilización de soldados extranjeros por parte de empresas privadas subcontratadas por gobiernos complica la exigencia de responsabilidades. Pero se puede: el año pasado, un tribunal estadounidense condenó a cuatro empleados de Blackwater por la matanza de 17 civiles desarmados en Irak.

La utilización de soldados extranjeros por parte de gobiernos o de empresas subcontratadas plantea muchos otros problemas. Por eso no se puede dar por cerrado un debate al que deben contribuir los medios de comunicación ni deben menguar los esfuerzos de naciones Unidas por presentar propuestas y vigilar para evitar que crezca un monstruo surgido del sueño de la razón.

Mercenarios en Medio Oriente

No es nuevo el uso de soldados latinoamericanos contratados por empresas privadas para que cumplan diversas tareas en los campos de batalla abiertos por gobiernos pro imperialistas como los de los Emiratos Árabes Unidos o Arabia Saudí. En realidad, los empresarios de la muerte saben que el dinero es un poderoso incentivo, más si sobre el sueldos de 2 mil a 3 mil dólares mensuales, ofrecen un bono de mil dólares por semana si son enviados a Yemen para que combatan por los intereses geopolíticos de Estados Unidos, disfrazados bajo los intereses de Arabia Saudí, Qatar, Emiratos Árabe Unidos que agreden a Yemen con lo que abonan la caótica situación de Medio Oriente en la que se entremezclan ejércitos gubernamentales, iras y frustraciones de tribus armadas, redes terroristas como las del EI o Al Qaeda y sus derivaciones.

La agresión a Yemen organizada por una coalición de países dirigida por Arabia Saudí; es decir por Estados Unidos, ahora con el uso de mercenarios, comenzó cuando decidieron que los rebeldes hutíes debían ser eliminados. Las consecuencias de esos ataques son mortales, en particular para la población civil, razón por la cual, la campaña aérea de Arabia Saudita sobre Yemen ha sido objeto de amplias críticas y de rechazo total por parte de los defensores de derechos humanos de todo el mundo y de organismos multilaterales, porque esos ataques han provocado la muerte indiscriminada de centenares de voluntarios y de la población civil, según informaba Tyler Hicks en el New York Times.

En la actualidad nadie puede negar el uso de mercenarios en las guerras de Medio Oriente. En realidad el proyecto habría comenzado en el año 2010 con el financiamiento de los Emiratos Árabe Unidos para reclutar a militares colombianos. Ante la extensión del problema, el mismo gobierno colombiano habría intentado negociar el envío de soldados a Oriente Medio, pero por alguna causa, los funcionarios de los Emiratos Árabes habrían abandonado la negociación a pesar de las reuniones oficiales mantenidas entre los delegados de los dos gobiernos.

Está claro que al gobierno de Juan Manuel Santos le interesaba reglamentar el envío de soldados colombianos a los Emiratos Árabes Unidos, mucho más si se considera que la empresa reclutadora es la Global Enterprise de nacionalidad colombiana de la que uno de los copropietarios es un antiguo Comandante de Operaciones Especiales llamado Oscar García Bates que es, precisamente, el encargado de reclutar a los ex soldados de las Fuerzas Armadas de Colombia. Bates, por si mismo es un mercenario al servicio del gobierno de Yemen

Existen varias empresas de nacionalidad estadounidense, colombianas y europeas encargadas de formar ejércitos de mercenarios por pedido de la las inmorales monarquías de Oriente Medio puesto que en sus propios países no encuentran a pobladores que desean formar parte de los ejércitos regulares de Qatar, Arabia Saudita o de los Emiratos Árabes por lo que esos países “apenas cuentan con soldados expertos en combate y poblaciones con poco interés en cumplir el servicio militar”.

“Los mercenarios son una opción atractiva para los países ricos que desean participar en la guerra, pero cuyos ciudadanos tal vez no quieran pelear”, señaló Sean McFate, fellow del Atlantic Council y autor del libro “The Modern Mercenary”.

“La industria militar privada ahora es global”, comentó McFate, y añadió que Estados Unidos prácticamente “dio legitimidad” a la industria con su dependencia de contratistas en Iraq y Afganistán en una guerra de más de una década. “Los mercenarios latinoamericanos son una señal de lo que está por venir”, declaró.

Añadía que los soldados colombianos, seleccionados de una brigada de aproximadamente 1.800 soldados latinoamericanos que entrenan en una base militar de los Emiratos, fueron despertados en medio de la noche para su traslado a Yemen. Los sacaron rápidamente de sus cuarteles mientras sus compañeros dormían y les dieron placas de identificación y rangos en el ejército de los Emiratos, informaba McFate.

Los funcionarios de los Emiratos prefieren reclutar tropas colombianas porque consideran que tienen más experiencia en el frente de batalla después de combatir durante décadas a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, en las selvas de Colombia. Esos soldados se unen a cientos de soldados sudaneses reclutados por Arabia Saudita para pelear en nombre de la coalición.

Estados Unidos también ha participado en la campaña que dirige Arabia Saudita en Yemen con soporte logístico, incluido el reabastecimiento de combustible en vuelo a las naciones que organizan los ataques aéreos. El Pentágono envió un equipo a Arabia Saudita para ofrecer inteligencia sobre posibles blancos a los soldados de la coalición que se encargan de los ataques aéreos.

En años recientes, el gobierno de Obama también aprobó la venta de miles de millones de dólares en equipo militar por parte de contratistas estadounidenses para las fuerzas militares de Arabia Saudita y los Emiratos, equipo que ahora se utiliza en el conflicto de Yemen.

En el gobierno de Donald Trump, Arabia Saudita negoció la compra de armamento yanqui por cien mil millones de dólares. El Convenio fue firmado en la primera visita que Trump realizara a la monarquía corrupta de ese país, cantidad que se suma a la anterior autorizada por el gobierno de Obama de aprobar una solicitud de Arabia Saudita que asciende a 1.290 millones de dólares para adquirir miles de bombas para reabastecer los suministros que se redujeron durante la campaña en Yemen, aunque funcionarios estadounidenses dijeron que las bombas tardarían meses en llegar y que no tenían un vínculo directo con la guerra de Yemen.

De acuerdo a documentos de empresas, funcionarios estadounidenses y varias personas que participan en el proyecto, la idea original era que la fuerza latinoamericana en los Emiratos estuviera encargada de misiones internas, como custodiar oleoducto y otros tipos de infraestructura importante, además de posiblemente controlar revueltas en los enormes campamentos donde se asientan grandes números de trabajadores extranjeros.

Al Qaeda en la Península Arábiga, los piratas somalíes y levantamientos internos de grupos sectarios son identificados como las principales amenazas a la estabilidad de los Emiratos en un documento de inteligencia de 2011 dirigido a altos funcionarios del proyecto, según McFate.

El despliegue militar de un ejército extranjero formado por los Emiratos Árabes Unidos se produce en el marco de un proyecto mantenido en secreto durante casi 5 años, en el que el Ejército del país árabe ha entrenado a una brigada de unos 1800 milicianos de diferentes países en zonas desérticas del sudoeste asiático.

Según ha publicado The New York Times, el programa fue dirigido en algún momento por una compañía privada que tenía conexiones con el fundador de la empresa estadounidense militar Blackwater Worldwide, aunque esto terminó, pero ahora ha sido dirigido por el Ejército emiratí.

Además de los mercenarios latinoamericanos, un informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reveló que Arabia Saudita y los Emiratos Árabes pagan al país africano de Eritrea por ayudar en su lucha en Yemen, y que los emiratíes enviaron allí a 400 eritreos, algo que podría estar violando una de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU (CSNU).

Se sabe que la presencia de las tropas latinoamericanas es un secreto oficial en los Emiratos, y el Gobierno no ha hecho ninguna mención pública de su despliegue a Yemen. El embajador de los EAU en Washington, Yousef Otaiba, no ha querido hacer comentarios.

Arabia Saudí emprendió una agresión militar contra Yemen, sin el aval de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) pero con la luz verde de Estados Unidos, en un intento por eliminar de la esfera política al movimiento popular Ansarolá y restaurar en el poder al expresidente yemení Abdu Rabu Mansur Hadi, fiel aliado de Riad.

Desde entonces, la ofensiva saudí ha provocado la muerte de más de 50.000 personas en Yemen, en su mayoría civiles, según informó la ONU. Los países árabes adinerados —en especial Arabia Saudí, Catar y los EAU, indica New York Times, se han embarcado en una estrategia militar más agresiva en Asia Occidental.

Entre tanto, las empresas que forman ejércitos de mercenarios, dedican millones de dólares en marketing para dar una imagen de eficiencia, de transparencia, de buenas prácticas e incluso de “perfil humanitario” y de “reconstrucción”. Así lo muestra la International Stability Operations Association (ISOA), que agrupa a centenares de empresas privadas.

Ante la importancia de este tema, Naciones Unidas tiene desde 2005 un Grupo de Trabajo sobre la Utilización de Mercenarios, que depende del Consejo de Derechos Humanos.

Muchas de las cuestiones que preocupan a este grupo tienen que ver con la responsabilidad en casos de abusos y violaciones de derechos humanos. Llevar a un tribunal a un “contratista” por abusos o exigir responsabilidades civiles para una indemnización se convierte en una carrera de obstáculos. La utilización de soldados extranjeros por parte de empresas privadas subcontratadas por gobiernos complica la exigencia de responsabilidades. Sin embargo de la carencia de controles a las actividades criminales de los mercenarios, un tribunal estadounidense condenó a cuatro empleados de Blackwater, la empresa de Erik Prince, el mercader de la muerte con la formación de ejércitos mercenarios, por la matanza de 17 civiles desarmados en Irak.

Los ejércitos mercenarios usados por gobiernos o empresas subcontratadas plantean muchos otros problemas. Por eso no se puede dar por cerrado un debate al que deben contribuir los medios de comunicación ni deben menguar los esfuerzos de naciones Unidas por presentar propuestas y vigilar para evitar que crezca un monstruo surgido del sueño de la razón.

De acuerdo a documentos de empresas, funcionarios estadounidenses y varias personas que participan en el proyecto, la idea original era que la fuerza latinoamericana en los Emiratos estuviera encargada de misiones internas, como custodiar oleoducto y otros tipos de infraestructura importante, además de posiblemente controlar revueltas en los enormes campamentos donde se asientan grandes números de trabajadores extranjeros.

Al Qaeda en la Península Arábiga, los piratas somalíes y levantamientos internos de grupos sectarios son identificados como las principales amenazas a la estabilidad de los Emiratos de conformidad con un documento de inteligencia de 2011 dirigido a altos funcionarios del proyecto, según la Revista Semana de Colombia.

También Telesur se ha referido a los mercenarios latinoamericanos y, en especial, a los colombianos al afirmar que los Emiratos Árabes Unidos han enviado cientos de mercenarios colombianos a Yemen para luchar en el violento conflicto abierto en ese país; un nuevo elemento que aumenta la volatilidad de una compleja guerra por sujetos interpuestos con la participación de Estados Unidos.

Agregaba que una compañía privada que tiene conexiones con Erik Prince, el fundador de Blackwater Worldwide, manejó el programa en el pasado; pero los involucrados afirman que su participación terminó hace unos años y desde entonces los Emiratos están a cargo del ejército.

El experto Tyler Hicks, en The New York Times sostenía que en años recientes, naciones árabes pudientes, en particular Arabia Saudita, Qatar y los Emiratos, han adoptado una estrategia militar más agresiva en el Medio Oriente para tratar de controlar el caos que desataron las revoluciones árabes que comenzaron a finales de 2010. Pero estos países apenas cuentan con soldados expertos en combate y poblaciones con poco interés en cumplir el servicio militar.

El analista informa que los mercenarios que participan en el proyecto afirman haber pasado años monótonos en el desierto en una base militar de los Emiratos llamada Ciudad Militar Zayed. Cada día comenzaba a las 5 a.m con ejercicios y entrenamiento militar (prácticas de tiro, navegación y control de disturbios). Varios occidentales, entre los que se cuentan muchos estadounidenses, viven en el campamento y se encargan de entrenar a los soldados latinoamericanos.

Pero ya avanzada la mañana, el sol quema tanto en el complejo azotado por el viento que las tropas se refugian en salones con aire acondicionado para recibir instrucción militar.

Los soldados viven en cuarteles militares austeros y tienden la ropa en las ventanas después de lavarla para dejarla secar con el aire caliente. Hay un salón común de computadoras donde pueden revisar sus correos electrónicos y páginas de Facebook, pero no se les permite publicar fotografías en las redes sociales. Las comidas son básicas.

“Comemos lo mismo todo el tiempo, todos los días”, comentó uno de los miembros del proyecto hace varias semanas. “Pollo todos los días”.

Añade que expertos en Colombia opinan que la promesa de ganar más dinero en los Emiratos para enviar a sus familias en Colombia hace muy difícil retener a los soldados en casa. “Estas excelentes ofertas, con buenos salarios y seguro, llamaron la atención de nuestros mejores soldados”, dijo Jaime Ruiz, presidente de la Asociación de Oficiales Retirados de las Fuerzas Armadas de Colombia. “Muchos se retiraron del ejército y se fueron”.

En un estudio sobre El negocio de la guerra se afirma que empresas contratan a colombianos para ser mercenarios en Medio Oriente. El llamado para ser "agente de seguridad" en algún país en guerra está abierto para los colombianos a través de Internet. La información es pública y fue denunciada hace de diez años por un medio local. A pesar del tiempo transcurrido, el Gobierno de ese país parece no haberse pronunciado al respecto, sostenía Daniel Muñoz en Reuters

Agrega que varias empresas contratan a colombianos, a través de internet, para que sean mercenarios en el Medio Oriente. En una de estas compañías, que se denominada ’Mi futuro global’, hay avisos de vacantes de personal médico y paramédico recién graduado, "con disponibilidad de viajar" y para traductores de inglés y árabe.

Global Qowa Al Basheria S.A.S, como es su denominación jurídica, tiene sede en Bogotá, y está autorizada por el Ministerio de Trabajo, según su propia página. Al tratar de ingresar al apartado de ’Reglamentos internos’, aparece la leyenda "Página no encontrada".

De igual manera, hay una convocatoria abierta para "personal femenino que tenga disponibilidad de tiempo y quiera trabajar en el exterior" con un mínimo de 1,70 metros de estatura y 70% de manejo de inglés.

Otra corporación de captación de personal es IG Solutions, cuyo contenido en inglés recoge que es "un líder de servicios de mano de obra, de movilización, de formación y de gestión. Con capacidades de reclutamiento en Texas, India, Dubái, África, Perú, Colombia y en todo el Oriente Medio".

"Esa actitud indiferente del Gobierno colombiano facilita la acción de estas empresas en su territorio, con la complicidad de los servicios de Inteligencia“.

Adel El Zebayar, presidente de la Federación de Asociaciones y Entidades Árabes de Venezuela.

¿Quién está detrás?

"Esta modalidad no es nueva. Existe en otros países y se ha desarrollado en Irak y Siria", dice a RT Adel El Zebayar, presidente de la Federación de Asociaciones y Entidades Árabes de Venezuela.

En una nota publicada por ’El Colombiano’, un francotirador en Dubái relata en qué consiste el proceso de captación y la remuneración acordada, mucho mayor que la que podría obtener en Colombia.

Los responsables de la captación de personal son, en su opinión, las embajadas de Arabia Saudita y Catar, "que están enlazadas con las compañías de seguridad estadounidenses, dirigidas por el FBI y el Departamento de Estado".

El portal Aporrea cita una investigación del diario ’El Tiempo’, hecha en 2004, que arroja que una filial en América Latina de la multinacional petrolera Halliburton Co. ya en ese año reclutaba a militares y policías retirados para ser vigilantes, escoltas de ejecutivos en Irak y refuerzos de las tropas estadounidenses.

Halliburton fue contratada para apagar los incendios causados por derrames petroleros durante la Guerra del Golfo.

Sobre el señalamiento de captación de mercenarios, según ’El Tiempo’, ninguna autoridad colombiana se pronunció al respecto. La manifestación en contra de los ataques aéreos llevados por Arabia Saudita ¿Quién envía secretamente a colombianos a combatir en Yemen?

La situación en 13 años no ha variado. "Esa actitud indiferente del Gobierno colombiano facilita la acción de estas empresas en su territorio, con la complicidad de los servicios de Inteligencia", explica El Zebayar, quien también ha sido combatiente del Ejército del Gobierno de Bashar Al Assad.

¿Qué ofrecen estas empresas?

"La existencia de una cultura militar en Colombia es bien aprovechada por estas organizaciones como lo han hecho en Yemen", considera El Zebayar.

Los honorarios para latinoamericanos, que corresponden a la mitad de lo que le pagarían a un soldado de otros países, podrían estar entre 2.000 y 12.000 dólares.

"Un soldado regular gana 2.600 dólares, un capitán 6.000 y un mayor 12.000", reseña ’El Colombiano’, durante unos 10 meses de trabajo.

Tienen 45 días de vacaciones en noviembre y diciembre para visitar a su familia, con quien hablan a través de WhatsApp, Facebook y Skype durante el tiempo de servicio.

"La paga es jugosa cuando haces una comparación con los salarios que perciben en su patria, aceptan porque ese dinero se lo van a depositar a sus familiares", expresa El Zebayar.

"Existe un mercado que se mueve alrededor de la guerra, una pelea de geopolítica. Se aprovechan de la pobreza que se vive en América Latina“, declaraba Adel El Zebayar, presidente de la Federación de Asociaciones y Entidades Árabes de Venezuela.

Estas empresas tienen sus operadores dentro de Colombia, les pagan por buscar a los candidatos. "Ellos tienen sus recompensas, entre 3.000 y 10.000 dólares por encontrarlos, dependiendo de la persona que estén llevando".

Lo que nadie dice

De cada 10 mercenarios en Siria, ocho son extranjeros, dice El Zebayar, quien en 2013 pidió un permiso de sus labores como diputado venezolano para combatir en Siria.

Reclutan a latinoamericanos porque tienen semejanzas fenotípicas con la población del Medio Oriente, a pesar de que no dominen el idioma.

Según informaciones del Gobierno sirio, muchos de esos 150.000 mercenarios que han sido llevados a ese territorio han muerto, "pero son cuerpos que nadie reclama" por temor, agrega, de conformidad con un informe de Nathali Gómez.

UN BRAZO DE LA FUERZA ENCUBIERTA DE WASHINGTON

Blackwater, Al Qaeda y diversos grupos terroristas y ejércitos de mercenarios son los que integran las fuerzas armadas clandestinas o encubiertas de Estados Unidos en Medio Oriente de conformidad con declaraciones de Cunningham, un experto estadounidense en esta materia.

En Siria por ejemplo se infiltraron los yihadistas del Estados Islámico y brigadas relacionadas con Al Qaeda. Esos grupos terroristas son, entre otros, Jabhat al-Nusra, Jaish al-Fateh, Ahrar al-Sham que siempre son armados, financiados y entrenados por Estados Unidos a través de la CIA, según revelaciones del propio gobierno de Donald Trump,

Cunningham agrega que por fin el New York Times confirmó los informes yemeníes sobre que la coalición saudí apoyada por Estados Unidos se basaba en mercenarios suministrados por empresas privadas asociadas con el Pentágono y la CIA. Los mercenarios fueron reclutados por empresas vinculadas al famoso Erik Prince, ex comandante de las fuerzas especiales estadounidenses. Sin duda, el imperio recurre a las inmorales prácticas guerreristas, con la burda pretensión de dominar al mundo.

Correo electrónico: tribunalpazecuafdor@yahoo.com


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