CEPRID

¿Cómo puede un pueblo derrotar a un invasor más fuerte o a una potencia ocupante? (y II)

Domingo 7 de julio de 2013 por CEPRID

Diarmuid Breatnach

Red Roja/CEPRID

Traducción de Miguel Huertas

Treinta años de guerra en los Seis Condados

El IRA no tuvo mucho éxito en la serie de cortas campañas que llevaron a cabo durante la Segunda Guerra Mundial o durante los años cincuenta. El Sinn Féin, su partido político, sufrió una importante escisión durante los años treinta, y la nueva organización, Fianna Fáil, que optó por un camino puramente constitucionalista, pronto se convirtió en uno de los principales partidos burgueses del nuevo Estado irlandés. Este partido estuvo en el poder durante la Guerra, y sintió que su posición de neutralidad sería debilitada por la actividad del IRA contra los británicos. Llevó a cabo redadas contra sus propios camaradas, encarceló a cientos de ellos en unas condiciones penosas, les propinó palizas en las que algunos murieron, así como ejecutó a muchos otros.

El Sinn Féin se reformó en los sesenta, revocó su prohibición de posturas comunistas y aparentemente comenzó a desarrollar un punto de vista socialista; también comenzó a preocuparse por asuntos sociales dentro del Estado irlandés y realizó agitación sobre cuestiones como la vivienda. Además, llevó a cabo campañas de desobediencia civil y de traspaso de la propiedad privada de terratenientes extranjeros que poseían viviendas, tierras y ríos sobre suelo irlandés.

En los Seis Condados, el partido contribuyó a la organización del movimiento de protesta por los derechos civiles, pero pronto éste les sobrepasó. Después de que la policía arrasase esas áreas y matase a tiros a un miembro de la comunidad (irónicamente, un miembro del Ejército Británico que estaba fuera de servicio), las comunidades católicas de Derry y Falls Road (Belfast) levantaron barricadas para impedir el paso de la policía, y en Derry fueron capaces de defenderlas con éxito contra los repetidos ataques de la policía paramilitar, sus reservas a tiempo parcial, y el acoso de los paramilitares lealistas.

Entonces, cuando necesitaron armas, los irlandeses del norte descubrieron que el liderazgo en Dublín había dispuesto de ellas (presumiblemente las había vendido a un grupo armado galés), y que lo único que tenían para defender sus zonas era un puñado de armas (y sólo una de las cuales era automática). Esto llevó a una escisión en el partido y en el IRA, llamándose las nuevas organizaciones Sinn Féin Provisional e IRA Provisional. La organización original añadió la palabra “Oficial” tanto a su ala política como a su grupo armado. Los escindidos rápidamente pasaron a ser conocidos como “los provisionales” (o “provos” o “provies”). Más tarde los Oficiales pasaron a ser conocidos como “los Pegajosos”, debido a una desafortunada innovación que les llevó a hacer sus propios lirios de pascua (flor que simboliza el Alzamiento de Pascua de 1916) con papel y pegamento en la parte de atrás.

Los Provisionales no tenían tiempo para el socialismo. Muchos de ellos sentían que había sido la ideología socialista la que les había llevado a estar prácticamente desarmados cuando sus zonas estaban bajo ataque. Reiteraron la clásica queja de los soldados sobre “demasiada política”. Además, entre sus dirigentes no había pocos católicos de ideología conservadora. En su frente internacional, más bien escaso, Fred Burns O’Brien, un estadounidense de origen irlandés y republicano pero también sionista, durante un tiempo publicó en el periódico de Sinn Féin An Phoblacht una columna en la que de vez en cuando ensalzaba el ejemplo sionista. Una carta de protesta de un lector que expresaba que los aliados naturales de los irlandeses eran los palestinos y no los sionistas no fue publicada, y O’Brien continuó escribiendo su columna en An Phoblacht durante algún tiempo más.

Los Provisionales se enfrentaron con el Ejército Británico cuando fue enviado a apoyar al Estado contra los levantamientos populares cuando la policía colonial se mostró incapaz de reprimirlos. Pronto estuvieron combatiendo fundamentalmente con los soldados del Ejército Británico, la policía armada colonial, y los escuadrones de la muerte clandestinos de ambas unidades. Además, aunque en menor medida, también combatieron con los paramilitares lealistas, que mayoritariamente concentraban sus ataques de forma aleatoria en personas de origen católico.

Gradualmente, una nueva hornada de dirigentes comenzó a formarse entre las filas de los Provisionales. Los viejos dirigentes habían quedado desacreditados, Mac Stiofáin por ser capturado con papeles incriminatorios, y después empezar una huelga de hambre hasta la muerte que abandonó al poco de empezar. El liderazgo de Ó Brádaigh perdió cierta credibilidad debido a su declaración de que, primero 1972 y después 1972, iba a ser Bliain an Bhua, el Año de la Victoria (por supuesto, ninguno lo fue). También bajo su liderazgo se produjo el alto fuego y tregua de 1975, de los cuales los provos no sacaron beneficio alguno cuando los británicos rompieron la tregua y atacaron medidas aún más represivas que las anteriores; además, los posibles beneficios propagandísticos no estaban preparados y no se produjeron. “Moss” Twomey, Jefe del Estado Mayor del IRA y uno de los líderes originales de los Provisionales, no apoyó la tregua y fue cesado de su cargo debido a su arresto por parte de la Garda (Policía) en los 26 Condados. El nuevo liderazgo, sobre el cual existe la extendida creencia de que Gerry Adams era el personaje principal, junto con un grupo de militantes afines, tomó el control del IRA y del Sinn Féin; el encuentro anual de delegados del partido en 1986 vio cómo Ó Brádaigh y muchos de sus seguidores (lo que no incluía a Twomey) se marchaban para formar poco después el Republican Sinn Féin (desde entonces ligado al IRA de la Continuidad).

El IRA Provisional (y por un tiempo, el INLA, otra escisión del IRA Oficial), combatió en una guerra terrible contra un ejército imperialista moderno con sofisticados sistemas de vigilancia, contra la policía colón británica armada y contra los paramilitares lealistas, controlados por la policía británica y por los servicios de inteligencia militares.

Infligieron un gran número de bajas entre las fuerzas coloniales, pero también sufrieron muchas bajas ellos mismos. Cientos de ellos fueron encarcelados durante grandes periodos de tiempo, y entonces las prisiones mismas se convirtieron también en áreas de lucha. El área de operaciones de los grupos republicanos estaba prácticamente confinada a los Seis Condados. El Sinn Féin Provisional organizó y llevó a cabo una serie efectiva de campañas en los 26 Condados, pero principalmente concentrados en lograr el apoyo para la lucha que se llevaba a cabo en el norte.

El Sinn Féin Provisional no trabajó de forma seria con el movimiento sindical, y cuando uno de sus miembros, Phil Flynn, era un alto cargo sindicalista, tomó parte en lograr un acuerdo de pacto social con el gobierno irlandés que pretendía evitase que el movimiento sindical fuese una amenaza real para los planes del capitalismo irlandés de ahí en adelante.

Buscando alianzas dentro de Irlanda, el Sinn Féin Provisional (antes y después de la escisión) realizó movimientos de confluencia hacia el ala “republicana” del Fianna Fáil.

El Sinn Féin Provisional no tomó parte en la lucha por la legalización de los preservativos y la píldora anti-conceptiva. Cuando se produjo el referéndum constitucional sobre el aborto, el Sinn Féin Provisional se mostró en contra, mientras que en el del divorcio respondió con evasivas. Cuando se produjo el referéndum acerca de entregar la nacionalidad a los hijos de inmigrantes que hubiesen nacido en Irlanda, su postura era a favor, pero no hicieron ninguna campaña al respecto, concentrándose en su lugar en promover el Acuerdo del Viernes Santo y discutiendo por la retención de las Cláusulas Constitucionales 2 y 3 (aquellas que reivindicaban para toda Irlanda). En otras palabras, en cuatro principales áreas de los derechos civiles, o se tomaron el bando equivocado o fallaron a la hora de movilizarse. Es notable que, en esas ocasiones, el Sinn Féin Provisional se posicionara a la derecha del Partido Laborista irlandés, de línea socialdemócrata.

El Sinn Féin Provisional tampoco se organizó en torno al asunto del desempleo y su consiguiente emigración, un problema que afectaba principalmente a la juventud de todas las capas sociales de Irlanda. De hecho, el único problema social en el que actuaron con decisión fue en el tráfico de drogas. Aun así, incluso en ese caso, su punto de vista moralista les hacía tratar a todas las drogas igual, excepto por supuesto el alcohol, que vendían en sus clubs y al que ponían un impuesto ilegal en sus áreas, y el tabaco, con el que hacían contrabando a través de la frontera. Su solución al problema de la droga era intimidar a los camellos y conducirles fuera de las áreas donde se llevaban a cabo estas campañas. No obstante, hay persistentes rumores de que cobraban un impuesto a estos camellos en otras áreas como una de sus formas de financiación.

No era de esperar que la mayoría de la gente de los 26 Condados, privados de cualquier referente relativo a las cuestiones económicas y sociales que les afectaban, pudiese ser movilizada exclusivamente acerca de problemas que afectaban tan sólo a una pequeña parte de la población irlandesa, que además vivía bajo otra administración. El apoyo popular de los Provisionales comenzó a menguar en los 26 Condados, ayudado por la hostilidad de su burguesía, sus medios de comunicación, y su entramado político, mientras que en los Seis Condados ocupados comenzó a calar la fatiga provocada por la guerra. Fue la lucha de los presos políticos republicanos, principalmente hombres, dentro de las cárceles y de sus compañeros y compañeras en el exterior, en principio organizada principalmente por mujeres, la que inspiró nueva vida al movimiento republicano, particularmente en los Seis Condados. Primero la “protesta de la manta”, después la renuncia al aseo, y principalmente la “protesta sucia”, llevaron a la huelga de hambre de 1980. Fue seguida poco después por otra huelga de hambre, esta en 1981, que culminó con la muerte de diez prisioneros republicanos, siete del IRA Provisional y tres del INLA.

La lucha de estos prisioneros y la campaña de quienes les apoyaban galvanizó la comunidad nacionalista de los Seis Condados, y reactivó el movimiento Provisional. Esto también llevó a una exitosa intervención electoral en ambos lados de la frontera, con representación parlamentaria en ambas administraciones.

De ahí en adelante se puede observar una trayectoria reformista en los Provisionales, ligada a una guerra de guerrillas diseñada para presionar a los británicos y para mejorar la posición beligerante de los Provisionales. En 1998 los Provisionales firman el Acuerdo de Viernes Santo que ganó un apoyo mayoritario con un gran margen en un referéndum en los 26 Condados, y una mayoría raspada en las elecciones de los Seis Condados. De este modo, el Sinn Féin Provisional se convirtió electoralmente en el partido político dominante en la comunidad nacionalista y la segunda fuerza en el conjunto de los Seis Condados.

La estrategia electoral llevó a la primera escisión notable de la organización, de la cual rugió el Republican Sinn Féin, que ha sido en numerosas ocasiones relacionado con el IRA de la Continuidad, que apareció en escena poco después. Posteriormente se produjo otra escisión, de la que se formó el Movimiento por la Soberanía de los 32 Condados (32CSM), ligado normalmente al IRA Auténtico. El 32CSM se escindió después, y los herederos de tal escisión se encuentran en la Red Republicana para la Unidad (RNU). Después de la firma del Acuerdo de Viernes Santo, un conjunto de personas que dejaron el Sinn Féin y el IRA Provisional formaron la organización éirígí (“Alzáos”). Todas estas organizaciones se oponen al Acuerdo de Viernes Santo, al igual que otros pequeños grupos. Todas se declaran socialistas, pero ninguna de ellas está construyendo bases en los sindicatos o en las instituciones educativas, y sólo una de ellas en las comunidades.

En las elecciones del 2011 en los 26 Condados, el partido gobernante, Fianna Fáil, vio duramente reducido su número de votos, debido a una letanía de escándalos financiero-políticos combinados con la crisis financiera del sistema capitalista, durante la cual el gobierno pagó a los especuladores del banco anglo-irlandés con dinero público. Sus jóvenes compañeros de coalición, el Partido Verde, vio su representación completamente eliminada.

El triunfador fue el otro partido burgués, Fine Gael, en coalición con los socialdemócratas del Partido Laborista irlandés. Estos esencialmente continuaron aplicando las políticas de sus predecesores. El Sinn Féin obtuvo 14 escaños, 14 fueron para independientes (la mayoría de izquierda), y otros cuatro para dos grupos trotskistas.

La respuesta del Sinn Féin a la crisis ha sido hacer un llamamiento a la inversión interior y la creación de empleo, proclamando que había “una mejor manera, una manera más justa” de manejar la economía. Se han opuesto a los recortes en los 26 Condados (mientras los llevaban a cabo en los Seis) pero no han apoyado la campaña de negarse a registrarse o pagar el Impuesto sobre los Hogares (un nuevo impuesto). Esta es la campaña más grande de desobediencia civil en la historia del Estado, y parece probable que sea seguida por una aún mayor cuando el gobierno cumpla sus amenazas de establecer un impuesto por el uso del agua corriente.

En sus formas de organizarse, su énfasis en las elecciones, sus eslóganes, y su respuesta ante una campaña de desobediencia civil, el comportamiento del Sinn Féin en los 26 Condados se enmarca completamente dentro de la línea de un partido socialdemócrata burgués, con la distinción de que al contrario que muchos partidos socialdemócratas, no tiene historia o fuerza dentro del movimiento sindical. Su estrategia parece ser la de formar su propio espectáculo electoral para entrar en un gobierno de coalición con alguno de los partidos de la burguesía en algún momento del futuro.

La trayectoria de los Provisionales de sus inicios hasta el presente puede resumirse en la resistencia anti-imperialista en la colonia (la parte más pequeña del país), intentos de ganar el partido burgués del sur (o al menos algún sector del mismo) para su bando, reformismo electoralista con presión militar hasta las negociaciones, después un completo reformismo electoralista en ambos lados de la frontera con participación en el gobierno capitalista e imperialista de la colonia.

La posible alternativa

Había una posible y viable alternativa. En los 26 Condados, hubiese significado movilizar a las masas populares en torno a los problemas sociales y económicos a los que se enfrentaban: desempleo, emigración, escasez de viviendas, falta de desarrollo, erosión de las zonas de habla gaélica, etc. Hubiese significado enfrentarse al capitalismo dominante, a sus partidos políticos, y a su Estado en sus políticas neocoloniales, escándalos, exención de impuestos, derroche de los recursos naturales y sus bases productivas… Para ello, el movimiento de resistencia podría haber construido sus bases en las comunidades, estudiantes y, de forma crucial, entre la clase obrera, organizándose dentro y a través del movimiento sindical, enfrentándose a los líderes socialdemócratas de los sindicatos y luchando contra su ideología y práctica del “pacto social” con la burguesía.

También hubiese significado organizar y liderar a la población en la defensa de sus derechos sociales: métodos contraceptivos, aborto, derechos LGTB, derechos de ciudadanía para inmigrantes, etc. Por supuesto, tres de estos cuatro temas hubiesen significado un conflicto abierto con la Iglesia Católica.

Entonces, la Iglesia misma hubiese tenido que ser atacada para exponer su larga historia de abusos.

En los Seis Condados, la resistencia nacionalista podría haber sido construida en el seno de movimientos populares combativos, siguiendo el modelo de apoyo a los “Hombres de la Manta” y las huelgas de hambre. Estas bases podrían haber sido movilizadas en torno a las políticas sectarias, la represión, el Ejército Británico, vivienda, desempleo, educación, e incluso en el movimiento sindical. Debido a que la comunidad católica sufría desproporcionadamente el desempleo, y la mayoría de los puestos de trabajo estaban reservados para la población protestante, el movimiento sindical hubiese sido el frente con más dificultad a la hora de progresar, pero aún así había posibilidades. Tales campañas requerirían una disminución, y probablemente una re-dirección, de las acciones militares por parte del movimiento de resistencia. Las campañas electorales podrían haber tenido lugar, pero con el único objetivo de apoyar las luchas populares y de representarlas en las instituciones, no colaborar con éstas o formar parte del Estado.

Había posibilidades y opciones, para una resistencia viable y para la preparación de la revolución social en ambas partes del país, pero no para el republicanismo irlandés con su ideología dominante. Un proceso así hubiese requerido una ideología revolucionaria basada en la organización de la clase trabajadora como motor y fuerza dirigente de un movimiento revolucionario.

La mayor parte del republicanismo irlandés nunca ha estado cerca de seguir ese camino, y nunca lo estará.

Aliados en el exterior

Una nación pequeña, con una población total menor que la de Londres, necesita ayuda si quiere enfrentarse al poder del Imperio Británico y su fuerza militar. El republicanismo irlandés siempre ha tenido esto en cuenta, y en 1798 miraron hacia la Francia revolucionaria, en el siglo XVIII a EEUU, en la primera parte del siglo XX a la Alemania Imperial, y después de nuevo a EEUU.

Con una excepción, estas eran alianzas temporales y legítimas, pese a que las tormentas impidieron que la Armada de la Francia republicana atracase en Bantry en 1796 y la fuerza que pudo desembarcar en 1798 era demasiado pequeña y llegaba demasiado tarde como para marcar la diferencia, o pese a que el envío de armas por parte de Alemania en 1916 fuese interceptado y que en 1919 no estuviesen en posición de ayudar.

La excepción mencionada es EEUU, que al menos desde 1866 en adelante no iba a apoyar a Irlanda en contra el Imperio Británico. La evidencia que permite concluir esto es la invasión feniana de Canadá en ese año, en la que un destacamento de veteranos irlandeses de la Guerra Civil Americana cruzó la frontera con Canadá (entonces colonia británica) apoyados con una fuerza aún mayor esperando en territorio estadounidense. En ese momento, EEUU estaba en una situación contradictoria con Gran Bretaña debido al tardío apoyo de ésta a la Confederación. Aun así, EEUU cerró la frontera con Canadá, separando a la vanguardia feniana de la fuerza principal y arrestando a un buen número de fenianos.

Hasta 1989, la política estadounidense había sido de imperialismo “interno”: la derrota de las tribus autóctonas y el repoblamiento de sus tierras con colonos blancos que serían arrastrados bajo la hegemonía de EEUU. La Guerra Estados Unidos-México en 1848, debida a la anexión de Texas por parte de EEUU, tal vez podría ser citada como guerra imperialista, pero había una gran cantidad de población de origen estadounidense en ese territorio, y EEUU simplemente podría haber considerado parte de su territorio.

Pero en 1898, EEUU entró en guerra con el Imperio Español y se anexionó Puerto Rico, invadiendo también Cuba y Filipinas.

Una vez EEUU se hubo consolidado como una potencia imperialista a escala mundial, estaba interesado en reemplazar la influencia y el poder francés y británico con el suyo propio, primeramente en el continente Americano y tierras adyacentes, y después en Asia y Oriente Medio (por último en África). Pero no estaba interesado en la eliminación completa de estas potencias imperialistas, sino que más bien estaba encantado de dominar el mundo con Francia y Gran Bretaña como socios menores. Sobre arrebatarles colonias, sólo lo hubiese ocurrido para dominar tal territorio en su lugar. Era muy inocente por parte de los Provisionales creer que podrían apartar a EEUU de sus intereses imperialistas, por muy potente que fuese su grupo de presión americano-irlandés. A medida que la guerra de los Provisionales contra Gran Bretaña en los setenta no mostraba signos de acabar pronto, empezaron a desarrollar relaciones de hermandad con otras organizaciones de liberación en todo el mundo, como el Movimiento de Liberación Nacional Vasco, Al Fatah, o el Consejo Nacional Africano (ANC). La relación con Al Fatah no se pretendía desarrollar a un gran nivel, especialmente durante las dos primeras décadas de la guerra irlandesa, debido a que los Provisionales no querían perder el apoyo del lobby burgués americano-irlandés y esperaban cierta ayuda de la Casa Blanca.

Después de la actuación de Al Fatah en las negociaciones de Oslo y el “proceso de paz” palestino, la organización comenzó a perder el apoyo de la mayoría del pueblo palestino, y en los territorios ocupados fue reemplazada por Hamás. El proceso en Sudáfrica parecía haber dado buenos resultados con un gobierno de la mayoría negra, pero con el paso de los años esa “victoria” ha demostrado estar hueca incluso para las personas más ingenuas, especialmente en las últimas semanas, con la masacre de los mineros en huelga por parte de la policía sudafricana enviada por el Consejo Nacional Africano. El MLNV está actualmente en su propio proceso de “paz” que muestra muchos signos de ir en la misma dirección que el proceso irlandés y otros que buscan lograr o han logrado la estabilidad temporal del imperialismo.

Dentro de la propia Gran Bretaña había otro lugar en el que encontrar aliados. El Sinn Féin Provisional había cerrado todas sus filiales allí en los setenta, pero mantenía relaciones abiertas con la izquierda anti-imperialista británica y con el ala izquierda del Partido Laborista, de carácter socialdemócrata.

Con la iniciativa Time To Go (“Es la hora de irse”) de los ochenta, intentó unirles, pero esa alianza se fragmentó debido al comportamiento manipulador y carente de principios del sector del Partido Laborista, encabezado por la parlamentaria Clare Short y por John McDonnell (ahora también parlamentario). La Time To Go acabó con tan sólo unos pocos burócratas del Partido Laborista, apoyados tanto por los trotskistas del SWP (Partido Socialista de los Trabajadores) como por el Partido Comunista de Gran Bretaña y, debido sobre todo a este último, de la pequeña Asociación Connolly de la comunidad irlandesa. Pero perdieron el apoyo primero de la Campaña contra los Registros al Desnudo, seguido del Grupo de Representación Irlandesa en Gran Bretaña, y finalmente del Movimiento Tropas Fuera. Los Provisionales se mantuvieron al margen de estas peleas, pero de facto promocionaron la campaña Time To Go en Gran Bretaña. Se convocó una gran manifestación en Londres, en la que participaron organizaciones normalmente apartadas de la escena de solidaridad irlandesa, pero poco más salió de esa campaña.

Después, los Provisionales fundaron la gran campaña Saoirse (“Libertad”) para construir la solidaridad con los prisioneros y prisioneras del republicanismo irlandés, pero redujeron su sección británica cuando comenzó a crecer en tamaño y actividad fuera de su control. La reemplazaron más tarde por Fuascailt (“Liberación”), una campaña más pequeña que también concluyeron al pedir a sus miembros que se uniesen a la Sociedad Wolfe Tone (organización partidaria del Sinn Féin).

El Movimiento Tropas Fuera comenzó a acercarse de nuevo a los Provisionales en el Comité por la Retirada Británica (originalmente un amplio comité que planeaba la conmemoración de la masacre del Domingo Sangriento en Derry), y toda la escena de solidaridad irlandesa comenzó a ser cada vez más pequeña, estando su mayor parte bajo control Provisional, con grupos republicanos más pequeños, y activistas y pequeños grupos no influidos por los Provisionales. Las conmemoraciones anuales de las Huelgas de Hambre en Gran Bretaña se volvieron problemáticas desde que los Provisionales dejaron claro (sin dejarlo nunca por escrito) que no enviarían ponentes a ninguna conmemoración a la que fuesen ponentes de IRSP (Partido Republicano Socialista Irlandés, ligado al INLA). Como tres de los diez mártires de tales huelgas eran afines al IRSP, ponía a la organización de dichas conmemoraciones en una posición muy difícil. O cedían ante la exclusión y censura de los Provisionales, o se oponían a ello y no tenían ponente del mayor de los grupos republicanos.

Durante la mayor parte de esas décadas, los Provisionales (en menor medida en INLA, después también en IRA Auténtico –Real IRA– y en una ocasión el IRA Oficial) llevaron a cabo campañas de bombas en Inglaterra. Cierto número de las detonaciones del IRA, algunas por error y otras (en apariencia) deliberadas, mataron civiles. Una de esas explosiones, en 1974, aparentemente previo aviso fallido, mató e hirió a un buen número de civiles en Birmingham. Esto dio al Estado británico la legitimidad para aprobar el Acta de Prevención del Terrorismo, la cual facilitó la represión a gran escala de la comunidad irlandesa. Esto, combinado con las falsas acusaciones y condenas de los Seis de Birmingham, los Cuatro de Guildford, los Siete de Maguire y Judith Ward, junto con la campaña mediática británica, creó en la comunidad irlandesa una atmósfera de miedo e intimidación. Eso llevó a un grave parón de la solidaridad a la causa irlandesa hasta que las huelgas de hambre de 1981 galvanizaron la comunidad irlandesa y a partes de la izquierda británica.

La intención del IRA con su campaña de bombas parecía ser disminuir el apoyo de la clase dirigente británica por la guerra y aterrorizar al público para que presionara a su gobierno para retirarse de Irlanda. Sin embargo, estaba claro desde mediados de los setenta, si no antes, que el Estado británico estaba preparado invertir una gran cantidad de recursos financieros, militares, políticos, y judiciales para combatir en Irlanda.

Claramente, mantenerse ocupando los Seis Condados tenía gran importancia para la clase dominante británica más allá de la comprensión de la militancia republicana (y tal falta de comprensión parece mantenerse en el espectro del republicanismo irlandés hasta hoy en día).

Las masas británicas ya habían demostrado su deseo de que se retiraran las tropas de Irlanda en sondeos de opinión públicos. La campaña de bombas no hizo nada para aportar, sino que más bien creó un clima en el que la opinión pública toleraba el abuso de los derechos de la población irlandesa y su represión en Gran Bretaña, junto con la tolerancia de facto de la represión en los Seis Condados, incluyendo asesinatos por parte del Estado.

El Acta de Prevención del Terrorismo tenía como objetivo específico la comunidad irlandesa porque era la comunidad con más en juego a la hora de oponerse a lo que estaba ocurriendo en los Seis Condados y porque tenían acceso a los hechos, con lo que podían informar a sus amigos británicos, compañeros y compañeras de trabajo, etc. A pesar de la falta de progreso en sus objetivos y a pesar de su efecto contraproducente, las campañas con bombas del IRA continuaron en Gran Bretaña esporádicamente hasta 1996. Dos años después del Acuerdo del Viernes Santo supusieron el final de cualquier posibilidad para los Provisionales de seguir con las explosiones, aunque otros grupos republicanos “disidentes” harían uso de esa misma táctica en el futuro.

De nuevo, había alternativas. Si los Provisionales se hubiesen esforzado en la construcción de alianzas y la movilización, especialmente en ligarse a movimientos de masas sin tratar de controlarlos, el panorama de Inglaterra podría haber sido diferente. El sector solidario de la comunidad irlandesa debería haber tenido permitido divergir en varios grupos y lealtades políticas pero siempre animado a formar un gran frente de solidaridad con la causa irlandesa de la retirada británica, con el mismo tipo apoyo amplio hacia los prisioneros y prisioneras republicanas. La comunidad irlandesa constituía alrededor del 10% de la población de las ciudades británicas, y suponía una enorme fuente potencial de solidaridad e información a través de sus enlaces sociales y con el sindicalismo, lo cual hubiese podido minar y sobrepasar la censura y propaganda de los medios de comunicación británicos.

Al mismo tiempo, la resistencia en Irlanda debería haber forjado conexiones con la clase obrera británica: quienes les explotan son a su vez opresores del pueblo irlandés. Estas conexiones deberían haber priorizado militantes y grupos revolucionarios por encima de socialdemócratas burocráticos y, de nuevo, mucho de esto podría haber sido realizado a través de la diáspora irlandesa (de aplastante mayoría obrera).

También se podrían haber construido alianzas con las comunidades asiáticas, afro-caribeñas, africanas, etc de Gran Bretaña, unas comunidades sujetas al racismo y a ataques xenófobos en Gran Bretaña y cuyas tierras natales están siendo exprimidas por el imperialismo británico.

Nada de esto hubiese sido fácil, pero a largo plazo podría haber sido mucho más productivo, y una serie de alianzas progresivas habrían significado la masificación de la solidaridad con la causa irlandesa en lugar de lo contrario.

Sin embargo, los provos (y también un caso común dentro de republicanismo irlandés) prefirieron oscilar entre las acciones militares tales como las bombas por un lado, y propuestas reformistas por el otro. Aquellos que fanfarronean de su grado de compromiso con las campañas militares y sus mártires, marginalizando la importancia de activistas solidarios, finalmente acabaron en la administración del Estado colonial junto a los unionistas y colaborando con la policía colonial británica. A lo largo del proceso, rindieron el estatus de preso político por el cual tantas personas habían luchado y diez de ellas habían muerto en una huelga de hambre.

Conclusión

Una lucha militar en una pequeña parte de la isla nunca iba a tener la oportunidad de derrotar al imperialismo británico. Además, era necesaria la lucha de masas social y política en toda Irlanda, o al menos en gran parte de ella, para impedir que fuese confinada a una parte del pueblo irlandés, y finalmente contenida.

También eran necesarias alianzas internacionales de carácter revolucionario, no alianzas que pudiesen restringir y minar las demandas de la revolución irlandesa.

Además, alianzas con fuerzas revolucionarias en Gran Bretaña también hubiesen sido fundamentales y, en particular, una relación simbiótica de la lucha revolucionaria en cada país, alimentándose de las fuerzas compartidas pero sin depender la una de la otra.

Si en el momento en que Gran Bretaña ha enviado o considera enviar fuerzas armadas de represión a Irlanda, la clase dominante británica se enfrenta con estallidos revolucionarios en su tierra y en el extranjero, hubiese restringido considerablemente su habilidad para desplegar las tropas mientras al mismo tiempo detona el colapso de la moral y quizá el comienzo de motines entre sus propias Fuerzas Armadas.

Es posible derrotar al imperialismo británico, pero no con las políticas y métodos del movimiento republicano irlandés. Lo que se necesita es un movimiento socialista revolucionario de carácter obrero, que movilice a la población trabajadora irlandesa en torno a los problemas que los afectan de forma directa, practicando la solidaridad internacionalista y creando progresivamente tanto alianzas anti-imperialistas temporales como alianzas permanentes revolucionarias y de clase.

Por desgracia, tal movimiento u organización no existe en Irlanda en este momento.

¿No deberíamos construirla?


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