CEPRID

África.- Acuerdos de Asociación Económica: El beso de la muerte

Jueves 18 de agosto de 2016 por CEPRID

Demba Moussa Dembélé

Pambazuka

Traducido para el CEPRID (www.nodo50.org/ceprid) por María Valdés

A la vista de las probables consecuencias de los Acuerdos de Asociación Económica (APE) uno se pregunta por qué Senegal aceptó firmar esos acuerdos. La cuestión es particularmente relevante puesto que como País Menos Adelantado (PMA) esa firma no aporta más ventajas que el régimen del que goza actualmente.

Con el título “Acuerdos de Asociación Económica: El beso de la muerte” nuestro amigo Jacques Berthelot, especialista bien conocido en asuntos agrícolas, escribió un artículo en Le Monde diplomatique (1). Se refería específicamente al futuro de millones de campesinos del áfrica Occidental si se ponen en marcha los Acuerdos de Asociación Económica (AAE). Porque aquí en Dakar, durante las reuniones dedicadas a las relaciones entre los Países de África, Caribe y Pacífico (PACP) y la Unión Europea, Senegal anunció oficialmente que aceptaba los AAE y exhortó a los países todavía “reacios” de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO), en este caso Gambia y Nigeria, a firmarlos. Y sin embargo esos países tienen buenas razones para ser reticentes.

De hecho, el objetivo de los AAE es establecer un acuerdo de libre comercio entre los países africanos y la Unión Europea conforme a las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC). La UE intentó cerrar el acuerdo en 2007. En la cumbre África-UE celebrada en Lisboa el 6 de diciembre de 2007 los países africanos rechazaron por unanimidad esta propuesta y exigieron negociaciones más profundas y detalladas con el fin de que se tuvieran más en cuenta sus preocupaciones.

Durante las negociaciones que han tenido lugar desde entonces, las concesiones y promesas de “ayuda” que ha hecho la Unión Europea no han respondido en absoluto a esas preocupaciones. Al contrario, de la propia Europa se alzan voces para llamar la atención sobre el peligro que constituyen los AAE para África. En Francia el Informe Lefort (2) para la Asamblea Nacional y el Informe Taubira (3) escrito a petición del Presidente de la República, dieron la voz de alarma sobre las consecuencias de aplicar el “libre comercio” entre África y la UE.

El Informe Lefort habla de “acto de fe” y de “el desafío del bienestar de millones de personas”, mientras que Taubira señala con razón que “no hay ningún ejemplo de apertura de mercados que haya conducido al desarrollo”.

La asimetría entre la UE y la CEDEAO

Taubira tiene aún más razón en cuanto que dicha apertura se va a efectuar entre dos entidades con importancia económica y financiera muy desigual. DE hecho, lo que algunos no saben es que la UE es la primera potencia económica mundial con un PIB estimado en 18.412 billones de dólares en 2014, es decir, el 23,4 % del PIB mundial. La UE también ocupa el primer puesto en el comercio mundial al controlar más del 16 % de los movimientos comerciales globales, en comparación con menos del 11% de Estados Unidos. Y además la Unión Europea es la primera potencia agrícola mundial.

A lado del PIB de la UE, el de la CEDAO de 2014 se estimó en 674.349 millones de dólares, ocupando el 20 puesto mundial. En cuanto al comercio, la participación de toda África se sitúa en torno al 3%, menos de una quinta parte de la UE. La agricultura en la mayoría de los países africanos está poco desarrollada y las hambrunas son recurrentes.

Entonces, ¿cómo es posible establecer un acuerdo de “libre comercio” entre dos grupos de países tan diferentes y alejados uno de otro en todos los niveles? Incluso si se tiene en cuenta el factor tiempo, la duración de la puesta en marcha de los AAE, la CEDEAO no llegará al nivel de la UE. Aquellos que se engañan a sí mismos acerca de un hipotético “ponerse al día” deben abrir bien los ojos. Las profundas transformaciones que ha conocido China en los últimos 35 años la han elevado ciertamente al rango de potencia económica de primer orden, pero no hasta el punto de “atrapar” a la Unión Europea aunque ya haya sobrepasado a todos los países europeos tomados individualmente.

Por lo tanto, la distancia entre la CEDEAO y la UE no se va a eliminar en 20 años ni en 30, incluso suponiendo que las tasas de crecimiento africanas se mantengan muy superiores a las europeas. A la luz de esta asimetría las consecuencias de la firma de los AAE son enormes para los países miembros de la CEDEAO.

Las consecuencias de la firma de los AAE

Estas consecuencias se pueden medir en varios ámbitos, en particular en el de la agricultura y la industria.

Consecuencias para la agricultura

Para medir bien las consecuencias en el sector agrícola hay que tener presente que entre el 65% y el 70% de la población africana obtiene sus ingresos de actividades relacionadas con la agricultura, cuya contribución al PIB del continente se estima en el 35% de media. Las exportaciones de productos agrícolas constituyen las principales fuentes de divisas para varios países, a veces hasta el 40% de sus ingresos presupuestarios.

La implementación de los AAE inundará los mercados de la CEDEAO de productos agrícolas mucho más competitivos, lo que conllevará la desaparición de varios sectores agrícolas con graves consecuencias económicas y sociales, como la ruina de millones de pequeños agricultores y el agravamiento de la dependencia alimentaria de varios países. Incluso aunque productos “sensibles” se excluyen de la apertura de los mercados, la mayoría de los sectores resultarán afectados.

Amenazas a la industria

La apertura del 75% de los mercados de la CEDEAO también dará lugar a una competencia desigual y desleal para el sector industrial del África Occidental. No puede sostener la competencia frente a las empresas europeas entrenadas y con enormes medios financieros y logísticos para ganar los mercados en los países de la CEDEAO. Lo que será mucho más fácil porque los inversores extranjeros se beneficiarán del estatuto de “tratamiento nacional”, en virtud del cual se les tratará en pie de igualdad con los inversores nacionales de Senegal, Burkina Faso y Gambia.

Como se puede adivinar fácilmente esto constituirá una gran amenaza para la industria local y sub-regional, compuesta en su mayoría de pequeñas y medianas empresas (PYMES). En parte para bloquear esa amenaza se han adoptado programas de “actualización” de las industrias africanas, ¡con financiamiento de la Unión Europea!

En realidad estos programas están destinados a garantizar la apertura de los mercados y a cubrir la destrucción de sectores enteros de la industria africana en beneficio de las multinacionales europeas. El desmantelamiento del tejido industrial de África tendrá enormes consecuencias a corto y largo plazo. A corto plazo se destruirán miles de puestos de trabajo agravando el desempleo, sobre todo para los jóvenes a quienes que solo les quedará como única perspectiva la emigración. Pero sobre todo se cuestionará la industrialización de África. Y sin industrialización no puede existir la •emergencia” y todavía menos el desarrollo.

Pérdidas en las finanzas públicas

Las pérdidas de los ingresos aduaneros van más allá de lo que podríamos imaginar. Según varios estudios, las pérdidas acumuladas al final del año 15 de la operación se estiman en casi 2.000 millones de euros (1.871 millones de dólares). Esta cantidad es superior en un 43’9% a los 1.300 millones de euros de ayuda anual prometidos por la UE en concepto del Programa de apoyo a las AAE, dotado de 6.500 millones de euros para 5 años. Para Senegal la bajada de los derechos de aduana frente a la UE conllevaría pérdidas considerables para las finanzas públicas, estimadas en 215.333 millones de euros, es decir, en torno a 141.300 millones de francos centroafricanos (CFA) entre 2014 y 2015. En el mismo período Togo, que es PMA como Senegal, registraría pérdidas acumuladas de 230.122 millones de euros, es decir, casi 151.000 millones de francos CFA. En cuanto a Nigeria, perdería 754.585 millones de euros y Ghana 219.630, es decir, 495.000 y 144.000 millones de francos CFA respectivamente.

Esto demuestra que los países africanos corren el riesgo de renunciar a importantes recursos y de reforzar su dependencia exterior contando con las promesas de “ayudas” financieras que estarán lejos de compensar las pérdidas sufridas.

¿Cuál es el interés de Senegal en los AAE?

En vista de las probables consecuencias de los AAE para las economías de la CEDEAO hay que preguntarse por qué Senegal acepta firmar esos acuerdos. La cuestión es particularmente relevante puesto que, como PMA, la firma no añade ninguna ventaja con respecto al régimen del que se beneficia actualmente. Desde la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre los PMA, celebrada en Bruselas en 2001, la UE lanzó la iniciativa denominada “Todo salvo armas” en beneficio de los PMA, que podrían exportar a los mercados de la UE sin pagar derechos de aduana sin reciprocidad. Por el contrario, si firma los AAE la reciprocidad obligará a Senegal a abrir el 71% de su mercado a los productos de la UE.

¿Cuáles son las condiciones de la “promesa” de “ayuda” financiera que han empujado a Senegal a firmar? Esto sería contradictorio con el objetivo fijado del alcanzar la “soberanía fiscal” (presupuestaria) en 5 años. ¿Es para preservar la solidaridad dentro de la CEDEAO? Si es un acuerdo que va contra sus intereses, ¿de qué sirve? ¿O es un ultimátum de la Comisión Europea lo que obliga a Senegal a aceptar los AAE?

Cualquiera que sea la razón es un grave error aceptarlos, ya que la liberalización a gran escala que conllevan es incompatible con la “emergencia” a la que aspira el país. En resumen, con los AAE la “emergencia” se aplazaría indefinidamente.

Si los AAE se ratifican y se ponen en marcha el juicio de la historia puede ser muy duro con el presidente Macky Sall. A diferencia del presidente Abdoulaye Wade, que se puso a la cabeza de la resistencia a los AAE, Macky Sall habrá desempeñado en esta batalla un papel poco glorioso que tendrá consecuencias profundas y a largo plazo en el futuro de la CEDEAO.

Notas:

(1) Jacques Berthelot, •El beso de la muerte de Europa a áfrica”, París, Le Monde diplomatique, septiembre de 2014.

(2) Jean-Claude Lefort, Informe 3251, Paris, Asamblea Nacional, 5 de julio de 2006.

(3) Christiane Taubira, Informe al Presidente de la República, “Acuerdos de Asociación Económica entre la UE y los países ACP. ¿Y si la política finalmente se involucra con los asuntos del mundo?”. Paris, junio de 2008.


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