CEPRID

Secularismo e Islam en el Mundo Árabe

Miércoles 9 de enero de 2008 por CEPRID

Sukant Chandan MRzine/CEPRID 9 - I - 08

Traducido por: Meysalun Cage

El secularismo en el liderazgo político del mundo árabe ha tenido una esperanza de vida corta si se ve desde su contexto histórico y se convirtió en una política habitual dominante en la lucha de los movimientos políticos por la independencia y desarrollo en la región. Distintos líderes islámicos han sido la principal inspiración política para los árabes y sus movimientos de liberación. Salahud din al-Ayoub, mejor conocido como Saladino, quien liberó Jerusalén de las cruzadas en el siglo 12, es probablemente el líder islámico más conocido fuera de la región. El legado de Saladino deja una profunda fuente de inspiración para los árabes, especialmente para los musulmanes más radicales que no solo ven los símiles con las invasiones y ocupaciones militares de hoy día, sino que directamente usan esta historia en su agitación política en su lucha contra lo que consideran las Cruzadas de los tiempos modernos.

Recientemente, el Islam político estuvo a la vanguardia de la lucha contra el colonialismo en el siglo XX. Hay ejemplos de movimientos y líderes de cada país árabe, pero algunos de los más conocidos son el Sheikh Izz al-Din Qassam, por quien Hamás nombró su ala armada. El Sheikh Al-Qassam fue asesinado por los colonialistas británicos en una confrontación armada en Palestina; su muerte encendió lo que algunos llamaron la Primera Intifada Palestina que duró de 1936 a 1939. En Irak, los musulmanes Shi’a se unieron a sus iguales Sunna contra los colonialistas británicos en 1920 en una revuelta popular de la que uno de los más grandes grupos insurgentes musulmanes iraquíes, hasta el día de hoy, toma su nombre, “Brigadas de la Revolución de 1920”. El Islam Shi’a en Irak se puede relacionar con el surgimiento del grupo libanés Hizbulá. Eruditos musulmanes Shi’a como el Seyyed Fadl-Allah, prominente sabio radicado en el Líbano, que está íntimamente aliado a Hizbulá, fueron inmigrantes de centros religiosos de Irak e Irán. Desde el punto de vista teórico, fueron las ideas de Muhammad Abdu y Al-Afghani, en el siglo XIX, y mucho antes con Ibn-Tammiyah del siglo XIV, quienes han sido algunos de los más importantes contribuyentes de la ideología islámica.

Mientras que se pueden señalar las influencias del Islam moderno dentro de la propia historia de la región, haciéndolo una parte integral de la identidad política del pueblo y sus luchas, se encuentran en contraste, las influencias culturales y políticas de afuera de la región en regiones de Europa que influenciaron el Nacionalismo Árabe secular moderno. El padre fundador de este nacionalismo fue el sirio Sati al-Husri, quien fue inspirado por el republicanismo francés y por el nacionalismo alemán del siglo XIX. El Nacionalismo árabe se convirtió en la fuerza política en ascenso en el período posterior a la Segunda Guerra Mundial.

Como el resto del “Tercer Mundo”, el período posterior a la Segunda Guerra Mundial vio la fuerza en aumento de las corrientes seculares y de izquierda nacionalista en la región, inspiradas por el ejemplo de la independencia y el desarrollo social del Bloque Socialista ante la hostilidad neo-colonial. La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, los países Socialistas del Este de Europa, y el apoyo directo o indirecto de China a movimientos radicales del Tercer Mundo jugaron además un papel importante en su crecimiento.

Fue el destacado Nacionalista Árabe Secular Gamal Andel Nasser de Egipto quien con la nacionalización del Canal de Suez señaló el nivel más alto del renacimiento Árabe moderno. Esto trajo sucesivamente una atmósfera de confianza Árabe sin precedente, que dio vida a varias corrientes de Nacionalismo Árabe, un período en el que ramas del partido Árabe Nacionalista y el Socialista de Ba’az llegaron al poder en Siria e Irak. El Movimiento Nacional Árabe, principalmente con base en Beirut, se desarrolló en varias fuerzas de izquierda como las del Frente Popular para la Liberación de Palestina (PFLP), que puso de actualidad mundial la tragedia ampliamente desconocida que le ocurría al pueblo palestino al ser el primer grupo armado árabe en secuestrar un avión de pasajeros. Y por su puesto, el Fatah secular y de izquierda nacionalista de Yaser Arafat, que llevó a la revolución nacional Palestina a finales de los 60.

En este mismo período, las fuerzas islámicas estaban ganando velocidad y se encontraban frecuentemente en la línea de los movimientos de independencia. Aquellos de dentro y fuera de la región, con intereses propios para oponerse a la izquierda anti-imperialista y al surgimiento nacionalista, apoyaron secciones del Islam político que se oponían a los seculares. A la luz de esta compleja interacción entre los dos movimientos políticos, esta relación es casi siempre tan simplificada que se distorsiona. En Argelia, el Frente Nacional de Liberación (FNL), era un movimiento nacionalista islámico, tan inspirado como cualquier otro por las ideas de Fanon, Mao y el Che Guevara, aunque la corriente islámica fue depurada justo después de la independencia. Muchos del liderazgo original de Fatah (incluyendo a Fatah por sus propias exigencias), pertenecían al movimiento del que Hamas es su “Rama Palestina”: Los Hermanos Musulmanes o “Ikhwan al Muslimeen”, una gran fuerza anti-imperialista radical de masas, luego de la Segunda Guerra Mundial, con ramificaciones a lo largo del Mundo Árabe. Los Ikhwan eran más fuertes en Egipto, casa de su fundador Hassan al-Banna. Otro líder egipcio de los Ikhwan, luego de la muerte de Hassan al-Banna, fue Sayyid Qutb, probablemente el más grande estratega y pensador del Islam Político moderno. Fue ejecutado durante el régimen de Nasser en 1966 por ser acusado de planificar un golpe de estado. Inicialmente los Oficiales Libres de Nasser y los Ikhwan estaban aliados en la lucha contra los británicos, antes de que el régimen de Nasser condujera una represión masiva contra el movimiento, encarcelando y torturando cruelmente a muchos de sus activistas. Algo muy poco conocido fuera de la región es que los Ikhwan palestinos jugaron un papel importante en la resistencia contra el establecimiento de Israel en Palestina a finales de los años 40.

El declive de las fuerzas seculares

En 1967, la derrota de Nasser y los ejércitos árabes por Israel, se puede ver claramente ahora como el inicio del declive del liderazgo de las fuerzas seculares. Tan pronto como los nacionalistas de izquierda en el Medio Este ganaron poder, empezó a caer su liderazgo en la lucha contra el Sionismo y el Neo-colonialismo. Mientras que muchos vieron en los años 70 luchas lideradas por fuerzas nacionalistas de izquierda, esta década también presenció un cambio cualitativo a favor de las bases del Islam [1]. El pueblo árabe se indignó cuando la República Árabe de Egipto bajo el Presidente Sadat solicitó la paz con Israel, esto hizo que las masas escucharan mucho más a los Ikhwan y a otros musulmanes religiosos [2]. El evento que contribuyó más que cualquier otro al desarrollo de los musulmanes, fue el derrocamiento por los musulmanes del más fuerte aliado de occidente luego de Israel, — el régimen del Shah en Irán – que era hasta ese entonces “una isla de estabilidad” de acuerdo a Carter, expresidente de los Estados Unidos.

Las dos manifestaciones más importantes del desarrollo de los movimientos religiosos musulmanes más importantes en los años 80 fueron el grupo libanés Hizbulá, directamente apoyado en cuanto a entrenamiento militar e infraestructura por el Pasdarán [3], una fuerza militar Iraní, y la Jihad Islámica Palestina. Ambos movimientos veían a Irán como su máxima fuente de inspiración.

La Jihad Islámica Palestina fue el primer movimiento islámico que condujo abiertamente la lucha armada contra la ocupación israelí a principios de los años 80, y el primer movimiento en la comunidad Sunna en usar la controversial táctica de ataques kamikaze. Al mismo tiempo los Ikhwan de Palestina se encontraban construyendo una red de organizaciones religiosas y de caridad que tuvieron un valor incalculable en la vida de muchos palestinos, especialmente en Gaza. Los Ikhwan establecieron la Universidad Islámica en Gaza a finales de los años 70, y la construcción de este centro de enseñanza, debate y actividades constituyó un gran paso hacia delante para ellos y forjó una nueva generación de juventud educada en el Islam. Sin embargo, la Jihad Islámica (JI) representaba un desafío para los Ikhwan de Palestina, por ser la única resistencia islámica armada contra Israel en ese entonces. Esto significó que muchos jóvenes miembros del Ikhwan se unían a la JI o presionaban a sus líderes para desarrollar e implementar una estrategia militante para la revolución Palestina. El hecho de que uno de los más carismáticos y astutos ideólogos de los Ikhwan Palestinos, Fathi Shiqaqi, se haya separado para formar parte de la JI debió haber agregado a la imagen de los Ikhwan Palestinos de ese entonces la idea de ser un movimiento incapaz y sin voluntad de enfrentar los desafíos de la lucha por la liberación Palestina. Esto probablemente aceleró los preparativos del Sheikh Yassin y otros líderes de los Ikhwan Palestinos para la lucha armada que se concretó con el establecimiento de la Harakat el Mokawama al Islamiia, “Movimiento de Resistencia Islámica” o Hamás – el segundo día de la Intifada Palestina de 1987. El documento inicial emitido por Hamás en 1988, “La Carta Constitutiva”, es problemático por dar crédito a los Protocolos fabricados de los Viejos de Sión. Se debe tener presente que este documento anti-semita es ampliamente conocido en el espectro político en la región debido al apoyo de Occidente al asentamiento colonialista israelí, y al sentimiento de impotencia entre las masas ante la agresión israelí. Hamás emitió varios comunicados subsecuentes en los que expone de forma más detallada su ideología, estrategia y tácticas.

La OLP reclama que la Intifada de 1987 fue dirigida por ellos y que ellos eran “los únicos representantes legítimos del pueblo Palestino”. El Dr. Azzam Tamimi sostiene en su nuevo libro sobre Hamas, Capítulos no Escritos [4], que los celos de la OLP por proteger su liderazgo pudo haber sido en parte debido al importante papel que jugó Hamás en la Intifada y su desafío a la demanda de liderazgo de la OLP.

En un irónico giro de la historia, fueron Occidente y China quienes apoyaron a los combatientes afganos (mujahidin) que lucharon contra el ejército Soviético y el gobierno pro Soviético de Afganistán, y que dieron aún más ímpetu al desarrollo del Islam militante moderno que pronto se convertiría en una poderosa fuerza contra el neo-colonialismo en la región. La Jihad Afgana permitió superar la rivalidad que existía entre militantes a lo largo de las líneas nacionales y étnicas. Superar estas divisiones y forjar la unidad Pan-Árabe y Pan-Islámica, eran algunas de las estrategias principales de Bin Laden y Zawahiri en la construcción de su organización que se convertiría en el violento “Frente Islámico Mundial para la Jihad contra las Cruzadas y los Judíos”, comúnmente conocido como Al-Qaeda, que significa “La Base”, formada en 1998 inicialmente por Bin Laden, Zawahiri y otros. Afganistán era sede de la Jihad internacional, hoy día es Irak principalmente.

El papel de Saddam Hussein

A finales de los años 80, la popularidad del Islam y el movimiento islámico era tal que el hasta ese entonces secular Árabe Nacionalista Saddam Hussein, al igual que Muammar Qaddafi antes de él, empezaron a sintetizar formalmente el Islam con las ideas nacionalistas Árabes e iraquíes en la estructura social y política de Irak. El ejemplo externo más visible de esto, fue el agregar “Allah u Akbar” –Dios es el más grande – a la bandera iraquí durante la guerra contra Irak en 1990. Saddam Hussein inició un programa masivo de construcción de mezquitas e intentó apropiarse del resurgimiento islámico que tomaba lugar en la estrategia Baazista de posicionar a Irak como el país árabe de vanguardia al resistir ante el neo-colonialismo. Saddam Hussein pudo haber sido principalmente responsable de contribuir a la síntesis de hoy día del Islamismo y Arabismo radicales, una visión avanzada por Jerry Long en su libro La Guerra de Palabras de Saddam [5]. La guerra de 1990 contra Irak vio por primera vez una unidad entre la izquierda, el nacionalismo y las fuerzas islámicas en la región y más allá, contra la agresión de Occidente.

Fundamentalmente el establecimiento de grandes bases militares de Estados Unidos en Arabia Saudita durante la campaña contra Irak cambió la posición de muchos musulmanes que habían estado hasta ese entonces aliados a los Estados Unidos contra los nacionalistas de la región. Estos musulmanes, siendo Osama Bin Laden el más conocido entre ellos, no pudieron sentarse pasivamente y ver las tierras islámicas de Irak y Arabia Saudita ocupadas por los Estados Unidos. Esto se complicó cuando algunos musulmanes se dieron cuenta que Estados Unidos e Inglaterra no los dejarían usar sus propias riquezas petroleras para el beneficio de sus propios países. La explotación de petróleo por Occidente significaba que el único recurso natural del Golfo –el petróleo—se agotaría cerca de las próximas 4 décadas y que ellos tendrían que luchar para arrancarles el control de su propio petróleo antes de quedarse sin nada. Estos cambios políticos culminaron en el establecimiento de Al-Qaeda y muchas otras organizaciones que comparten su perspectiva militar de vanguardia, y muchas más todavía que comparten los objetivos políticos de un mundo Árabe libre de la dominación Occidental.

Hoy día, uno ve el cambio del nacionalismo secular al islámico acercarse a las etapas finales de su conclusión. Ghaith Abdul-Ahad al escribir para The Guardian el 12 de junio de 2007 desde un campo de refugiados palestino en Líbano describe vívidamente esta transición contrastando los “débiles, mal equipados y desgastados combatientes de las viejas facciones seculares” y los “musculosos, barbudos y muy bien equipados Jihadis” fundados a través de la red de organizaciones islámicas que abarcan el Medio Este, y describiendo la migración de radicales palestinos, jóvenes y de edad media, de los antiguos campos marxistas a los islámicos. Como un marxista dijo a Abdul-Ahad a sus 50 años, “nunca he perdido mi brújula política. Donde quiera que se encuentren los americanos e israelíes, yo estoy del otro lado. Así que si Hizbulá, los Iraníes y musulmanes están contra América ahora, entonces yo soy un islámico”. Resaltando la continuidad entre los grupos seculares armados de épocas pasadas y los grupos islámicos armados de hoy día, explica un líder del PFLP a Abdul-Ahad que “la mayoría de estos Jihadis estuvieron una vez luchando con nosotros y otras facciones palestinas… si tú vienes a mí y me das 100.000 dólares, yo me cambio del PFLP para formar el Ejército de Creyentes del PFLP. Es muy sencillo”. Otro líder secular explica la desesperanza y furia en sus posiciones, lo que lleva a la juventud desdichada del mundo Árabe a la militancia: “Tenemos hombres jóvenes que no tienen nada, no hay esperanza de una nación, ni esperanza del derecho a retorno de los refugiados, nada sino las dos calles del campo. Con esta situación, yo no me sorprendería si la mitad del campo se convierte en jihadis”.

Los musulmanes han estado siempre a la vanguardia de la lucha contra el colonialismo y el neo-colonialismo en el Medio Este desde los tiempos de las Cruzadas. La mayoría de académicos, legisladores y aquellos que apoyan la independencia y desarrollo del mundo árabe tienen algún conocimiento del período posterior a la segunda Guerra mundial, cuando los movimientos islámicos estaban apoyados por quienes los veían como contrapeso ante los movimientos anti-imperialistas seculares de varias corrientes Nacionalistas Árabes y Marxistas. El estudio y reflexión detallada de la historia contemporánea del mundo Árabe podría, por otro lado, llevarnos a una comprensión más consciente de esta relación, en vez de sólo catalogar un lado como “reaccionarios” y el otro como “progresistas”. Quizá sea tiempo de dejar esta terminología obsoleta y problemática. Los musulmanes se ven a sí mismos al menos tan igual a los seculares radicales, si no como los dueños merecedores del liderazgo de la lucha nacional y social por la liberación. El fin de la disputa entre musulmanes y lo que queda de los seculares en la lucha anti-imperialista es señal del fortalecimiento de los movimientos de independencia en el mundo Árabe, so sólo atribuible a la debilidad de los seculares. Más allá de esto, el liderazgo islámico en esta lucha como la de la resistencia iraquí, sin el apoyo del Bloque Socialista que disfrutaban los seculares, es indicativo de la fuerza de sus raíces ideológicas en la historia, cultura e identidad de masas en la región.

Sukant Chandan es periodista independiente radicado en Londres, investigador y analista político.

Notas:

[1] NT: Original en inglés radical Islam, es normalmente traducido como Islam radical o extremista, pero según el diccionario Webster, también se refiere a los orígenes, bases o fundamentos de algo.

[2] NT: Radical Islamists: Normalmente traducido como islamistas radicales, aquí son traducidos como musulmanes religiosos, siguiendo la definición de radical y haciendo la relación

[3] NT: Ejército de Guardianes de la Revolución Islámica

[4] Unwritten Chapters

[5] Saddam’s War of Words


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