CEPRID

Gaza: las grandes dificultades de la población para reanudar su vida

Martes 3 de marzo de 2009 por CEPRID

CICR

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Más de un mes tras el final de la guerra, la población en la franja de Gaza aún lucha por reconstruir su vida. Las viviendas de decenas de miles de personas fueron parcial o completamente destruidas, mientras miles continúan sin acceso al agua corriente.

"¿Qué más podemos hacer que esperar que alguien nos ayude?" preguntó una mujer del este de Yabaliya. En su familia, integrada por 12 miembros, todos los hombres están desempleados. Su vivienda ha quedado en ruinas, y todas sus cabras, que podrían haber generado un poco de ingresos, fueron muertas durante los ataques aéreos. "No nos queda otra alternativa que esperar, sólo tenemos la ropa que llevamos puesta y los colchones y mantas que nos han dado. Alguien nos tendrá que ayudar a salir de esta situación", dijo.

Según los resultados de las evaluaciones que el CICR y la Media Luna Roja Palestina han realizado en las zonas más afectadas de la franja de Gaza, el conflicto destruyó completamente más de 2.800 viviendas y parcialmente unas 1.900, por lo cual decenas de miles de personas quedaron sin hogar. Hasta la fecha, el CICR ha proporcionado chapas de plástico para cubrir las ventanas rotas y los agujeros en las paredes, baterías de cocina, colchones y mantas para 72.500 personas.

La asistencia de emergencia para los que sufrieron las mayores pérdidas durante el conflicto no será suficiente. A fin de ayudar a la población de Gaza a reanudar su vida, se necesitan urgentemente importaciones comerciales de bienes, como maquinaria y repuestos. Aún no se permite el ingreso en Gaza de materiales de construcción de Israel.

"Tengo que madrugar, preparar mi masa, y despertar a mi hijo Hassan, quien tiene que recoger leña y cartones de la calle, a fin de prender un fuego para hornear el pan en el horno de barro de mi vecino", dijo Souad Abd Rabou, quien vive en el este de Yabaliya. "No hay electricidad o gas para cocinar y no podemos preparar nuestro pan y alimentos. Pero, lo peor es que perdimos nuestra vivienda. Nuestra casa fue totalmente destruida, así como la pequeña tienda, mediante la cual podíamos ganar unos pocos ingresos para vivir decentemente".

La vida diaria es una lucha entre una pobreza cada vez mayor

Fuera de los vecindarios más gravemente afectados de Gaza, casi se tiene la impresión de que se ha vuelto a la normalidad. Pero, incluso en zonas que no fueron afectadas por los obuses y bombardeos, es difícil para muchas familias vivir con lo que tienen.

Los índices de pobreza ya estaban al 70% antes de las hostilidades. Muchas familias tenían dificultades para costearse un régimen alimenticio sano. A causa del conflicto, aumentó el número de personas cabezas de familia que perdieron sus empleos y la fuente de ingresos. En pequeñas fábricas, muchos obreros fueron despedidos, así como muchos trabajadores agrícolas, por ejemplo, los empleados en granjas avícolas, actualmente destruidas.

"Nuestra asociación estima que el daño en el sector de la industria asciende a más de 250.000.000 de dólares, dado que más de 690 instalaciones industriales fueron parcial o totalmente destruidas. Por ejemplo, la fábrica de cemento Atta Abu Jeba, de 13.000 m², fue totalmente destruida, a pesar de que se trabajaba en asociación con la fábrica de cemento israelí Nesher", declaró Ali Al Hayek, jefe adjunto de la Asociación de hombres de negocios de Gaza. "Sólo si se abren totalmente los cruces podremos volver a comenzar y reconstruir nuestra capacidad productiva. No hay asistencia o socorros que puedan bastar para ayudar a nuestra población. Se necesitan materias primas, máquinas y herramientas para reemplazar las destruidas y que Gaza pueda volver a vivir".

A causa de las restricciones de importación en Gaza, impuestas por Israel, el precio de los bienes esenciales sigue siendo muy alto, especialmente para los más pobres. También hay carestías. En el mercado negro, un cilindro relleno de gas para cocinar se vende entre 100 y 150 shekels (unos 24-36 dólares EE.UU.), que es una cantidad que muchas familias no pueden pagar. El precio en el mercado legal es más bajo, pero pueden pasar varios meses antes de que haya gas a disposición. Las familias pobres tratan de salir adelante con leña, pero también ésta escasea en la franja de Gaza.

Ahora es imposible encontrar productos como pañales, detergente para ropa, yogurt y queso. Las estaciones de gasolina han comenzado a cerrar nuevamente, a causa de la escasez de combustible. La carne ha llegado a ser un lujo mayor, puesto que el precio del pollo se ha duplicado a 17 shekels (unos 4 dólares EE.UU.) por kilo. El pescado es escaso y caro.

Un desastre para la agricultura

La agricultura es vital para Gaza, porque las familias agricultoras son aproximadamente un 27% de la población. Un 43% de tierra cultivable se encuentra entre la zona tampón impuesta por Israel, que se extiende hasta un kilómetro en el territorio de Gaza, desde la barrera que separa la franja de Gaza de Israel. Durante los últimos 18 meses, las Fuerzas de Defensa de Israel han efectuado con regularidad operaciones militares en la tona tampón. Esto ha resultado en la destrucción de los campos y las cosechas. Los agricultores que trabajan en su tierra en dicha zona corren el riesgo de ser detenidos o ser blanco de disparos.

Desde que se impuso el cierre en 2007, con las subsiguientes restricciones de exportación, por ejemplo, de fresas, de flores cortadas y de tomates cereza, la producción agrícola ha seguido disminuyendo. Por lo general, el ingreso de los agricultores se ha reducido a la mitad.

Las últimos combates afectaron aún más a los agricultores, ya que los árboles frutales, los olivares y amplios campos de otras tierras cultivadas fueron arruinados. Muchos sistemas de irrigación, pozos de agua, depósitos e invernaderos fueron dañados o destruidos. Estas pérdidas han empobrecido más a la población.

Una crisis de la asistencia de salud

Durante la última guerra, los centros sanitarios y médicos trabajaron al máximo de sus capacidades y pudieron dar abasto sólo gracias a la ayuda de emergencia. Muchos sufrieron importantes daños; algunas veces fueron blancos directos durante los ataques de Israel. Aún hacen falta algunos fármacos, por ejemplo, para el tratamiento de cáncer, y ciertos tipos de placas para rayos X. Las reservas de artículos desechables también están disminuyendo. El equipo vital, con frecuencia, es antiguo, y se necesitan meses para obtener el ingreso de equipo y repuestos en la franja de Gaza, si es que se permite. La energía eléctrica que se suministra mediante la red no funciona bien, y los generadores de reserva, a menudo, no tienen un mantenimiento adecuado. Esto ha tenido repercusiones directas y duraderas en la salud de la población.

Sigue siendo difícil trasladar fuera de Gaza a pacientes que necesitan tratamiento médico especializado. Desde que se cerró el cruce de Rafia, el 5 de febrero, no se han trasladado pacientes a Egipto. Las últimas semanas, sólo un poco más de 100 pacientes ha obtenido permiso para salir por el cruce de Eles hacia Israel, a fin de recibir tratamiento fuera de la franja de Gaza. Esto representa menos de la mitad de la media del número de pacientes trasladados antes del 27 de diciembre.

Desde mediados de enero, unos 100 amputados más fueron registrados en el Centro Ortopédico para Prótesis y Poliomielitis en la ciudad de Gaza, y 10 han recibido tratamiento.

"El 15 de enero, las Fuerzas de Defensa de Israel dispararon numerosos obuses en la zona alrededor de mi vivienda, lo cual prendió fuego a numerosas viviendas vecinas. Ese día, tenía un mal presentimiento. Fui a la habitación donde dormían mis hijos, los desperté y los llevé a otra habitación. Después, regresé a la misma habitación para sacar más mantas para abrigarlos. Cuando estaba entrando en la habitación, hizo explosión un obús de un tanque, que me mutiló la pierna y causó otras heridas graves", dijo Suhair Memo, de 47 años de edad, de Tal Al Hawa, Gaza. "Mi esposo llamó a la ambulancia de la Cruz Roja, pero nadie podía ir hasta donde estábamos. Mi esposo tuvo que arriesgar su vida para llevarme al hospital en nuestro vehículo privado. Ahora, estoy esperando más operaciones que prepararán mi muñón para la colocación de una prótesis los próximos meses. Nunca olvidaré lo que me ha pasado. Esta guerra la llevaré conmigo por el resto de mi vida".

El CICR presta apoyo al Centro Ortopédico para Prótesis y Poliomielitis en la ciudad de Gaza. Proporciona suministros, el trabajo de expertos y mejora las instalaciones. También entrega, con regularidad, suministros médicos y equipamiento a los hospitales en Gaza. Ha instalado sistemas eléctricos de esterilización en los hospitales de Beit Hanun y Kamal Edwan, en el norte de Gaza. Asimismo, ha entregado máquinas de lavar y demás equipo de lavandería para los hospitales Al Nasser y Tal Al Sultan, en el sur.

El acceso al agua sigue suponiendo un gran problema

La infraestructura de agua y saneamiento sigue en un estado alarmante, dado que el cierre impuesto por Israel a Gaza hace casi imposible la importación de materiales esenciales como tubos y repuestos. Miles de personas aún no tienen acceso al agua corriente y dependen del abastecimiento de agua transportada en camiones hasta sus hogares.

En Yabaliya y en Beit Hanun, en el norte de la franja, unos 2000.000 habitantes sólo tienen acceso limitado al agua potable, dado que varios pozos fueron destruidos durante las hostilidades. Aunque estuviesen disponibles los materiales necesarios, se requerirían meses para restablecer el abastecimiento de agua a niveles aceptables.

Algunos vecindarios en la franja de Gaza tampoco tienen electricidad porque no hay transformadores nuevos. Aunque ya se ha comprado el equipo, se necesita el asenso de las autoridades israelíes para llevarlo a Gaza. La mayoría de los hospitales en la franja de Gaza siguen funcionando con generadores durante los cortes de electricidad.

Tras un mes de reparaciones de emergencia, la infraestructura esencial funciona ahora al mismo nivel de antes del conflicto, que estalló a finales de diciembre. Esto es insuficiente. Los materiales de construcción y los repuestos deben importarse urgentemente para poder realizar las reparaciones y la reconstrucción, a fin de prevenir el desplome de los servicios, a fin de garantizar que se efectúe por lo menos un mantenimiento mínimo, y para enlentecer el continuo deterioro en la infraestructura.

Este informe sobre Gaza ha sido publicado en el número 19 del Boletín de la Cruz Roja Internacional, correspondiente al mes de febrero de 2009.


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