CEPRID

Más allá de la normalización a cambio de nada con Israel

Jueves 24 de mayo de 2018 por CEPRID

Mohammed Al-Manshawi

The New Khaleej

Traducido para el CEPRID (www.nodo50.org/ceprid) por C.P.

Durante sus visitas a la Casa Blanca para reunirse con el presidente Donald Trump, algunos líderes árabes aparentemente expresaron su apoyo a la visión estadopunidense para la paz en el Medio Oriente. No está claro si Trump les ha informado sobre los detalles del llamado Acuerdo del Siglo.

Durante su larga visita a los Estados Unidos, el príncipe heredero saudita Mohammad Bin Salman dijo a prominentes figuras judías estadounidenses que los palestinos solo tienen dos opciones: aceptar el proceso de paz dentro de la Traición del siglo de Trump o permanecer en silencio y dejar de quejarse.

Unos meses antes, durante su visita a la Casa Blanca, el presidente egipcio Abdel Fattah Al-Sisi también hizo hincapié en su apoyo a Trump en su búsqueda por resolver el problema del siglo. "Respaldamos firmemente las soluciones que se presentarán para resolver el problema del siglo en este acuerdo de siglo, que estoy seguro de que el presidente de los Estados Unidos lo podrá lograr", declaró Sisi. "Ciertamente lo haremos", respondió Trump.

De hecho, Trump tomó medidas prácticas para lograr su objetivo cuando anunció en diciembre que su país transferiría su embajada en Israel desde Tel Aviv a Jerusalén. Eso se hizo el 14 de mayo. El mismo día, soldados israelíes mataron a 60 manifestantes palestinos desarmados.

¿Qué hicieron los árabes en respuesta? ¿Los países árabes reaccionaron violenta o furiosamente a la transferencia de la embajada? No. ¿Hubo una fuerte condena? No. ¿Han llamado a los embajadores árabes desde Washington? No. ¿Han sido retirados de Israel los embajadores de países con relaciones diplomáticas? No. ¿Los países árabes cortaron las relaciones diplomáticas con Washington? No.

En cambio, los gobernantes árabes han adoptado la visión de Trump de quitar el tema de Jerusalén de la mesa de negociación porque estaba obstruyendo el progreso. Trump eligió eliminar el problema de Jerusalén entregando toda la ciudad a Israel.

Hace más de 20 años, en 1995, el Congreso de los Estados Unidos reconoció a Jerusalén como la capital unida e histórica de Israel, pero ningún presidente estadounidense se ha atrevido a implementar esa decisión. Citando intereses nacionales, se permitió a los presidentes estadounidenses congelar el tema. El presidente demócrata Bill Clinton (1995-2001), el republicano George W. Bush (2001-2009) y el demócrata Barack Obama (2009-2017) usaron esa potestad, y el presidente republicano Trump dos veces antes de continuar con la transferencia de la embajada a Jerusalén.

¿Entonces qué hay de nuevo? ¿Qué le permitió a Trump dar un paso tan decisivo y que ninguno de sus predecesores había tomado, especialmente porque no había necesidad o presión para hacerlo?

Creo que la respuesta es la ausencia de un costo político o diplomático para Washington en relación con los países árabes e islámicos. Se han realizado esfuerzos para crear la atmósfera adecuada en el Medio Oriente para que la causa palestina, incluido el futuro de Jerusalén, se vuelva irrelevante para los gobernantes árabes.

Las elites árabes gobernantes han estado convencidas de que el único peligro en este momento es Irán, y que Israel puede apoyar a los árabes contra los iraníes. No fue una sorpresa que muchos países árabes, incluidos Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, se regocijaran por la retirada de Washington del acuerdo nuclear con Teherán.

Trump fue alentado a dar el paso debido a la prisa de los estados árabes hacia la normalización pública y gratuita con Israel sin exigir nada a cambio. El presidente de los Estados Unidos se dio cuenta de que los gobernantes árabes aceptarían que Estados Unidos reconociera a Jerusalén como la capital de Israel y la transferencia de la embajada; y que no habría reacciones serias. Él fue más allá de la política tradicional y se liberó de cualquier restricción.

La identidad de los asesores de Trump en el conflicto árabe-israelí muestra la clara intención de llevar las relaciones entre EEUU e Israel a un nuevo nivel y presionar por una coalición única entre árabes e israelíes. Para lograr este objetivo, Trump está utilizando un grupo de judíos con las opiniones religiosas y políticas más duras. Dé un paso adelante David Friedman, el actual embajador de Estados Unidos en Israel; Jason Greenblatt, el jefe del equipo de negociación de EEUU y el asesor más importante de Trump; y su yerno, Jared Kushner. El esposo de su hija es otro hombre de línea dura que se ha reunido con varios gobernantes árabes, incluidos Mohammad Bin Salman y Mohammed Bin Zayed, y los persuadió para que asumieran la visión del presidente de resolver el conflicto a expensas de los palestinos.

Ya no es un secreto que los gobernantes y funcionarios árabes se reúnen frecuentemente con sus homólogos de Israel, incluso en ausencia de relaciones diplomáticas. Tampoco es un secreto que algunos gobernantes árabes creen seriamente que la nueva administración estadounidense debe explotar la debilidad árabe sin precedentes y la división palestina para poner fin a la causa palestina.

Estos gobernantes están utilizando el hecho de que los regímenes y pueblos árabes están preocupados por sus propios problemas internos, incluidas las consecuencias de la Primavera Árabe y la aparición y expansión de varias organizaciones terroristas. Esto ha permitido una reducción del interés público y oficial en la causa palestina y el futuro de Jerusalén. Sin embargo, los pueblos árabes, aunque débiles, no aceptarán esta proposición, aunque sus gobernantes quieran que lo hagan.

Los árabes están normalizando las relaciones con Israel a cambio de nada. No puedo imaginar el tamaño de las concesiones árabes después de que prácticamente hayan renunciado a los derechos palestinos más básicos y sus derechos en Jerusalén.

Al mismo tiempo, Washington, Tel Aviv y los países árabes están preocupados por hablar sobre varios detalles que alejan el conflicto de su núcleo. Esto ha visto al nuevo enemigo iraní en el centro del escenario, y evitan hablar de la esencia del conflicto, es decir, la ocupación militar de Israel.

Este grupo cree que no debemos esperar para resolver el problema del conflicto palestino-israelí a fin de resolver el resto de los muchos problemas del Medio Oriente. Creen que el origen del conflicto y el corazón del problema es la falta de reconocimiento por parte de los palestinos de Israel como un estado judío independiente. También creen que el proceso de paz ha estado en curso desde Camp David, hace cuatro décadas, sin éxito. En este momento, parece que el objetivo principal se ha convertido en el pleno reconocimiento de Israel, y el principio acepta que no hay conflicto con él.


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