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CON PREPOTENCIA E IGNORANCIA TRUMP RECONCE A JERUSALÉN COMO CAPITAL DE ISRAEL Y DESPIERTA LA IRA PALESTINA Y EL REPUDIO MUNDIAL

Miércoles 14 de marzo de 2018 por CEPRID

Tribunal Dignidad, Soberanía y Paz contra la Guerra

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El emperador de turno, Donald Trump, con total prepotencia y supina ignorancia, tal como le corresponde a un populista de la peor especie, reconoció a Jerusalén como capital de Israel, una decisión que liquida el statu quo, y despierta la ira palestina-árabe y el repudio mundial al imperio que, con este tipo de acciones, pretende imponer su voluntad, así se liquide la precaria paz en la zona y en toda la tierra.

Como si acabara de descubrir la panacea universal, Trump declaraba que “es hora de reconocer oficialmente a Jerusalén como la capital de Israel” y con total desparpajo agregaba que ese reconocimiento era “condición necesaria para lograr la paz”. Tanta desvergonzada palabrería demuestra su odio a los pueblos árabe-palestino y su consecuente servilismo al Estado judío-sionista con el que se identifica por su avidez al poder, su amor al dinero y su imparable codicia.

A Trump tampoco le importa la opinión mundial que condenó la torpe decisión que, inevitablemente, acaba con la poca esperanza de paz entre Israel y Palestina y que da rienda suelta a los judíos para que continúen en sus planes de agresión criminal que victimiza a niños, hombres y mujeres, al tiempo que aumenta las pillerías sionistas y la expansión de sus fronteras a costa del despojo de los territorios palestinos.

Trump y Netanyahu son dos siniestros personajes que se unieron para martirizar al pueblo palestino y provocar la reacción árabe en busca de otra guerra que satisfaga a la industria bélica norteamericana y la megalomanía del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu que aseguró que la decisión del multimillonario organizador de los concursos de belleza y de las inmobiliarias era “una decisión valiente y justa”.

El Presidente de Palestina Mahmud Abás declaró que Estados Unidos perdió su papel histórico de mediador de paz entre palestinos e israelíes, mientras que Hamás afirmó que Trump “abrió las puertas del infierno”.

Esas puertas se abrieron cuando la ONU creó el Estados de Israel en territorios palestinos, después de la II Guerra Mundial, a modo de reparación al pueblo judío que había sido masacrado por el nazifascismo de Hitler. El Estado de Israel nació en 1948 que acrecentó las rivalidades árabe-judías en Palestina. Los palestinos e israelíes llevan 69 años de lucha y guerras que han cobrado miles de vidas. Israel ha contado con el respaldo y apoyo de Estados Unidos y el Reino Unido, principalmente, que armaron, inclusive con armas nucleares a los judíos.

El conflicto judío-palestino se agravó por culpa de las potencias occidentales que se dividieron el territorio luego de la Primera Guerra Mundial. Al concluir la Segunda Guerra Mundial, la ONU, por influencia de Estados Unidos y Gran Bretaña que se vio forzada a abandonar el territorio palestino que ocupaba ilegalmente, creó el Estado de Israel, en tanto que Palestina no aceptó que se dividiera su territorio que había sido su hogar por más de 700 años.

Se separó así el territorio Palestino en un Estado judío y otro árabe. Algo que en la práctica no se cumplió, ya que sólo nació Israel, porque los palestinos rechazaron el plan de la Organización de Naciones Unidas. Es aquí cuando se comienza a hablar del conflicto árabe-israelí.

En 1948 se produjo la primera guerra árabe-judía que ganó Israel con la ayuda de Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Francia. “Al finalizar ese conflicto. Israel se adueñó del 78% de la tierra (más de lo que la ONU les había entregado) y el 22% restante se dividía entre Cisjordanía y la Franja de Gaza. “El ejército expulsó de la tierra que se convertiría en Israel a más de 700 mil palestinos, impidiéndoles el retorno al término del conflicto. A finales de ese año, los judíos eran mayoría en el territorio.”

Ese es el origen del expansionismo judío a costa del sufrimiento de los palestinos. “Los palestinos por su parte, crearon en 1964 la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) con el objetivo de retroceder las fronteras a las del tiempo del mandato británico.

La periodista María Paz Salas señala que el conflicto en el Medio Oriente no tiene tregua y la escalada de violencia sigue poniendo en peligro a miles de vidas.

Los sionistas consideran que los hebreos llegaron a Palestina en el segundo milenio antes de Cristo. En 930 A.C el Estado judío se separó en dos reinos: Judá e Israel. El primero fue conquistado por los asirios y el segundo por los babilonios. En años posteriores, el territorio fue ocupado por persas, griegos y romanos, hasta que, en el año 70 de la era cristiana, estos últimos expulsaron a los judíos de Palestina, iniciándose su dispersión por el mundo. A esto se le llama diáspora.

Historiadores y analistas afirman que la Segunda Guerra Mundial (que incluye el Holocausto y la decadencia de Gran Bretaña como potencia imperial) terminó precipitando el desplazamiento judío, momento en el cual los enfrentamientos y masacres comenzaron a afectar a los dos pueblos que competían por el mismo territorio.

Para muchos expertos, gran parte de la culpa de lo que sucede hoy en la región recae sobre las potencias occidentales que se dividieron el territorio luego de la Primera Guerra Mundial. Al terminar la II Guerra Mundial, la situación en la zona se agravó por decisión de la ONU. Aseguran que la decisión estuvo influenciada por los sentimientos de compasión mundial debido a la persecución y aniquilamiento que habían practicado los nazis contra los judíos durante la Segunda Guerra Mundial.

La crónica informa que entre los ’50 y ’60, los Palestinos realizaron varios ataques en las fronteras con la ayuda de Egipto, Jordania y Siria. Estos ataques provocaron la respuesta del ejército israelí y toda la zona de las fronteras (especialmente alrededor de Gaza y la Ribera Occidental) se convirtió en un escenario crudo y lleno de violencia. Esta situación se mantiene hasta estos días y hoy agravada por la torpe decisión de Donald Trump.

Los analistas informan que desde el 2008 hasta el presente ha habido una serie de guerras en la Franja de Gaza, entre Israel y el grupo palestino Hamás. Desde 1994, la Franja de Gaza y Cisjordania (los territorios palestinos) que ya estaban separados geográficamente, también se separaron políticamente, debido al conflicto de sus dos organizaciones político-militares: Fatah y Hamás, a raíz del triunfo que tuvo Hamás en las elecciones municipales de 2005.

Cisjordania, así, siguió gobernada por la Autoridad Nacional Palestina (que desde el 2013 comenzó a llamarse a sí misma como Estado de Palestina) y es liderada por Mahmud Abbas, miembro de la más moderada Fatah. La Franja de Gaza, sin embargo, está controlada desde 2007 por los radicales islamistas de Hamás.

LA CRISIS HUMANITARIA PERMANENTE DE LA FRANJA DE GAZA

Con el pretexto de privar a los radicales locales de materiales para la producción de armas, Tel Aviv ha impuesto durante la última década un bloqueo que controla estrictamente las fronteras y el espacio aéreo de la Franja de Gaza.

Esta situación empeoró mucho las condiciones de vida en aquel territorio, ya que los habitantes se ven privados de empleo, educación, asistencia médica y otros bienes de primera necesidad.

Incluso, desde el año 2002, comenzó la construcción de un enorme muro en Cisjordania. Su longitud supera los 700 kilómetros y marca no sólo los territorios, sino que también el destino de sus habitantes. Muchos árabes ligados a la actividad comercial de Jerusalén, por ejemplo, se han visto obligados a ingeniárselas para cruzar este obstáculo. En 2004, la Corte de la Haya declaró ilegal este muro que aún sigue construyéndose.

Otro gran problema existente en la Franja de Gaza es la densidad de la población. En su principal ciudad, residen 5.000 personas por kilómetro cuadrado, uno de los porcentajes más altos del mundo. De esa forma se explica la gran cantidad de víctimas entre civiles palestinos, en medio del actual intercambio de ataques entre la Franja e Israel.

Sin embargo, algunos expertos critican, con justa razón, a Israel por atacar a civiles indefensos. Bombardean objetivos sin importarles que sean centros médicos, hospitales, escuelas, colegios, barrios o zonas residenciales. Las masacres son crueles, inhumanas, despiadadas, suficiente razón para que Netanyahu haya sido declarado criminal de guerra junto a los emperadores de turno del imperio yanqui que arman al belicoso sionismo y que aplauden y apoyan el establecimiento de nuevas colonias judías en territorios legítimamente palestinos, situación que agrava el conflicto y causa más víctimas entre la población indefensa y martirizada, como si los judíos cobraran cruel e injustificada venganza, de lo que los nazis hicieron con ellos durante la II Guerra Mundial.

RESOLUCIÓN DEL CONSEJO DE SEGURIDAD DE LA ONU VETADA POR ESTADOS UNIDOS

El pasado 6 de diciembre la AFP informaba que el Consejo de Seguridad de la ONU debatiría decisión de Donald Trump con la que reconoce a Jerusalén como capital de Israel

Indicaba que la preocupación de la comunidad internacional llevó a que el Consejo de Seguridad convoque a una reunión de emergencia para abordar el tema, a pedido de ocho Estados miembros.

Según la agencia de prensa, al declarar a Jerusalén como capital del Estado judío, Trump cumple así una promesa de campaña apoyada por los cristianos evangélicos y los votantes judíos de derecha, así como por los millonarios donantes a su campaña electoral.

Naturalmente que esa alocada decisión condenó a Estados Unidos y prácticamente lo aisló del mundo que, junto a los palestinos gritaban consignas contra la decisión de Trump de reconocer a Jerusalén como capital israelí.

“La declaración de Trump deja a muchos aliados estadounidenses y dirigentes de Oriente Medio molestos tratando de encontrar una respuesta mesurada y esperando que la región, convertida hace mucho tiempo en un polvorín, no sea epicentro de un nuevo derramamiento de sangre”.

Todos condenaron la declaratoria de Trump, pero Estados Unidos en la ONU, vetó la resolución.

BBC Mundo sostenía que el mundo en lógica reacción condena la decisión de Trump, pero ese personajillo se empeña en trasladar la Embajada de su país a Jerusalén. Por su parte, Turquía calificó la decisión de “irresponsable” e ilegal, en tanto que Jordania consideró que era “una violación del Derecho Internacional” e Irán sostuvo que “provocaría a los musulmanes y causaría una nueva intifada”.

Mientras, en Europa, Gran Bretaña manifestó que la medida “ayuda poco”, Francia la vio “lamentable” y Alemania señaló que “no apoya” la decisión.

Con lógica aplastante, cientos de palestinos quemaron banderas estadounidenses e israelíes y fotos de Trump en la franja de Gaza, mientras estallaron enfrentamientos cerca de la ciudad de Hebrón en Cisjordania.

En respuesta a la decisión de Trump, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, convocó a una cumbre de la Organización de Cooperación Islámica (OIC), el principal organismo panislámico, en Estambul. Jordania y los palestinos también pidieron una reunión de emergencia de la Liga Árabe. La cumbre con convocada por Erdogan resolvió que Jerusalén Oriental sea declarada capital de Palestina

“La mayoría de la comunidad internacional no reconoce formalmente a Jerusalén como la capital de Israel e insiste en que el tema solo puede resolverse durante las negociaciones, un punto reiterado por el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, tras la decisión de Trump.

Guterres implícitamente criticó al presidente al enfatizar su oposición a “cualquier medida unilateral que ponga en peligro la perspectiva de paz”.

Israel se apoderó del sector oriental de Jerusalén, en su mayoría árabe, durante la Guerra de los Seis Días de 1967 y más tarde lo anexó, y declaró ambos lados de la ciudad como su capital "eterna e indivisible".

Los palestinos quieren que Jerusalén Este sea la capital del futuro Estado que reclaman.

Redacción BBC Mundo al referirse a la realidad de Jerusalén sostiene que esa situación de hecho es algo cuya legitimidad que no era reconocida por ningún país. Sólo Rusia había señalado este año que veía a Jerusalén oeste como la capital de Israel y a Jerusalén oriental como la del futuro Estado palestino.

Pero, por qué Jerusalén es una ciudad tan disputada y por qué ninguna potencia excepto Estados Unidos la reconoce como la capital de Israel. Todos los países del mundo expresaron fuertes críticas, no sólo por parte de países del mundo árabe-musulmán sino además de la Unión Europea y de la ONU.

BBC Mundo señala sobre tres de las probables consecuencias de los anuncios hechos por el mandatario de Estados Unidos.

1.- Una ola de protestas

Cuando Donald Trump realizó una serie de contactos con los líderes de diferentes países para comentarles sobre la decisión que tenía previsto tomar sobre Jerusalén, se levantaron numerosas voces de alerta sobre el malestar que semejante medida podía generar entre la población árabe-musulmana.

Un conjunto de organizaciones nacionalistas palestinas y de grupos islamistas emitieron una declaración conjunta llamando a tres días de "ira popular" para protestar en los territorios palestinos, así como manifestaciones ante las embajadas y consulados de Estados Unidos alrededor del mundo.

Esas manifestaciones empezaron a producirse de forma pacífica y empezaron a ser replicadas en ciudades como Ankara, donde hubo una protesta frente a la embajada de Estados Unidos, y en Ammán, donde hubo manifestaciones callejeras en contra de Estados Unidos e Israel.

La ira popular estalló. "Esta decisión abre las puertas del infierno para los intereses de Estados Unidos en la región", dijo a la prensa Ismail Radwan, un portavoz del movimiento palestino Hamás en la Franja de Gaza, tras haberse hecho oficial la decisión estadounidense.

Más allá de la condena a la decisión estadounidense, el gobierno de Irán advirtió sobre los riesgos de una "nueva intifada".

"La provocadora e insensata decisión de EE.UU. va a incitar a los musulmanes y va a enardecer una nueva intifada y una escalada de comportamiento radical, violento e iracundo", señaló el ministerio de Exteriores iraní en su página web.

2.- Debilitamiento del proceso de paz árabe-israelí

Pese a las reiteradas menciones que hizo Trump durante su discurso sobre su compromiso con el proceso de paz entre árabes e israelíes, la decisión sobre Jerusalén puede afectar el papel de Washington en las negociaciones.

El presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, criticó el anuncio del mandatario estadounidense y señaló que "equivale a que Estados Unidos renuncie a su papel como mediador de la paz". "Esto significa una demolición de todos los esfuerzos que se han hecho para alcanzar la paz", afirmó Abbas en un discurso televisado.

Shibley Telhami, investigador principal del Centro sobre Políticas de Medio Oriente del Instituto Brookings, advirtió que la decisión de Trump sobre Jerusalén podría obligar al presidente palestino a abandonar los diálogos de paz.

3.- Crisis en el frente contra Irán

Telhami advirtió que la decisión del reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel va en contra de algunos de los objetivos que el gobierno estadounidense se ha fijado como confrontar la creciente influencia de Irán y luchar contra los grupos islamistas.

"Jerusalén es el tema perfecto que pueden usar Irán y los militantes islamistas para movilizar apoyos en contra de Estados Unidos y de quienes respaldan sus políticas", escribió.

Los avances que alcanzó Teherán en los últimos años en su programa nuclear generó gran preocupación tanto en Israel como entre los países árabes sunitas del Golfo, los cuales coincidían en su oposición al acuerdo con los iraníes respaldado por el gobierno de Barack Obama.

Este proceso terminó impulsando un acercamiento entre Arabia Saudita e Israel, países que comenzaron a intercambiar información de inteligencia. Algo inédito hasta ahora.

"Si Trump hubiera distinguido entre Jerusalén oriental y Jerusalén occidental, le habría podido dar cierto margen de maniobra a países árabes, como Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, que han estado analizando la posibilidad de construir una nueva relación con Israel, pero no lo hizo", dijo Hussein Ibish, investigador principal del Arab Gulf States Institute, con sede en Washington, en una entrevista con la BBC.

El impacto puede ser aún mayor pues también podría afectar los vínculos entre Turquía e Israel, dos aliados tradicionales de Estados Unidos en la región.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, advirtió que el reconocimiento de la capitalidad de Jerusalén por parte de Estados Unidos era una "línea roja" para los musulmanes y afirmó que si eso ocurría su respuesta "podría llegar incluso hasta la ruptura de relaciones diplomáticas con Israel".

Hasta esta fecha los enfrentamientos entre palestinos e israelíes tras la decisión de Trump obre Jerusalén dejan m muchos muertos, más de 300 heridos, decenas de palestinos encarcelados y torturados. Los palestinos siempre son masacrados por el ejército y fuerzas represivas de Israel porque los palestinos se enfrentan a uno de los ejércitos mejor armados del mundo, sólo con gritos, piedras y en ocasiones con obsoletos misiles o cohetes lanzados por Hamas.

En represalia, Israel con ataques aéreos y bombardeó Gaza en contra del grupo Hamas, pero en realidad destruyó casas, centros poblados y asesinó e hirió a decenas de civiles palestinos. Los enfrentamientos siempre son desiguales y es la razón para el desate de la “valentía” del judaísmo sionista.

El emperador es el responsable de las protestas que fueron convocadas por grupos palestinos, que llamaron a un "Día de la ira" en rechazo a la decisión Donald Trump de reconocer a Jerusalén como la capital de Israel. Palestina tiene la solidaridad y apoyo de casi todos los pueblos del mundo.

LA SOBERBIA DEL EMPERADOR

Una gran majadería salió de la boca del emperador de turno Donald Trump cuando advirtió a países libres y soberanos que cortará todo apoyo financiero a los que voten en la Asamblea General de las Naciones Unidas, en contra de su loca decisión de declarar a Jerusalén como capital de Israel. Dijo: “Toman cientos der millones de dólares e incluso miles de millones de dólares y luego votan contra nosotros”, como si la dignidad de los pueblos, la justicia y la verdad estuviesen en venta. Para un capitalista tramposo como Trump todo se compra o se vende.

La Asamblea General de la ONU realizada el jueves 21 de diciembre de 2017, aisló internacionalmente a Estados Unidos y su prepotencia. La decisión de Trump fue condenada por 128 países, 9 votaron a favor de Estados Unidos, 35 países se abstuvieron y 12, simplemente, no se presentaron. “128 contra nueve, esto es un duro golpe para Estados Unidos”, dijo el embajador palestino ante la ONU, Riyad Mansur, según una reseña de la AP.

Es una vergüenza para América Latina que los gobiernos cipayos de Honduras y Guatemala hayan votado a favor de Donald Trump y su descabellada decisión.

Correo electrónico: tribunalpazecuador@yahoo.com


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