CEPRID

África.- Nueva dominación capitalista e imperialista (II)

Lunes 18 de abril de 2016 por CEPRID

Jean Nanga

Viento Sur

En la dinámica del “nuevo siglo americano”

Al definir el siglo XXI como “el nuevo siglo americano”, el imperialismo estadounidense incluye evidentemente la conquista económica de África. Lo había anunciado el Presidente Bush padre |31| y ganó en visibilidad con la adopción, bajo la presidencia de Bill Clinton, en 2000, del Áfrican Growth and Opportunity Act (AGOA (Ley sobre el crecimiento y las oportunidades Áfricanas). Una ley cuya existencia no se puede comprender sin la creación, en 1992-1993, del Corporate Council on Africa (CCA) por las principales transnacionales estadounidenses –actualmente 180 empresas, que representan al menos el 85% de las inversiones privadas estadounidenses en África, junto con algunas empresas africanas: Dangote Group, Ethiopian Airlines, Heirs Holdings, Telkom SA– con la bendición de la United Statel Agency for International Development (USAID). AGOA es una versión de mercado preferencial, que debería hacer aumentar las inversiones estadounidenses en África y permitir el libre acceso al mercado estadounidense de las mercancías producidas en África… ¡con la excepción de los productos agrícolas! Una apertura restringida, dada la importancia de la producción agrícola en la actividad económica africana. Aunque Obama ha afirmado que “no necesitamos los recursos energéticos de África” |32|, en materia de importación la AGOA está volcada sobre todo en los hidrocarburos (alrededor del 90%), seguidos de productos textiles y ropa. Esta ley ha previsto sanciones unilaterales contra cualquier “socio” africano que contravenga los pretendidos “valores americanos”. Incluso algunos ideólogos partidarios del librecambismo no han dudado en considerarla un “caballo de Troya estadounidense en África” |33|.

Fiel continuadora de la administración Clinton en la materia, la administración Bush hijo reforzó este mecanismo con la creación del Millenium Challenge Account, otro instrumento de “ayuda” a los países del tercer mundo. El acceso a esta “generosidad” está condicionado a la adopción de las orientaciones de la administraciónestadounidense |34|. La ligazón de este instrumento público con el capital privado estadounidense está también asegurado por la USAID. La era Obama continúa esta tradición.

En materia de fusiones y adquisiciones, según el gabinete Freshfields Bruckhaus Deringer, los Estados Unidos sólo ocupan el quinto lugar (con 12,08 mil millones de dólares y 209 operaciones en materia de fusiones y adquisiciones, incluyendo el norte de África) durante la década 2003-2012, por detrás incluso de una potencia económica emergente, la India (en cuarto lugar), con 15,11 mil millones de dólares y 133 operaciones. El liderazgo en materia de asociación comercial con África, antes detentado por los Estados Unidos, le fue arrebatado en 2009 por China. Pero los Estados Unidos conservan el liderazgo en cuanto a stocks de inversiones directas extranjeras (IDE), con 61,4 mil millones de dólares en 2012, contra 27,7 por parte de China, teniendo el Reino Unido y Francia, cada cual, más del doble del stock chino (respectivamente, 58,9 y 57,9 miles de millones de dólares).

Con semejante stock de IDE, las transnacionales estadounidenses se caracterizan, al igual que sus pares francesas y británicas, por ejercer cierta influencia sobre las políticas nacionales de los Estados africanos, sobre todo en las antiguas colonias británicas, gracias a la anglofonia. Es conocido el caso clásico de Firestone en Liberia |35|, que desde 1929 ha venido sobreexplotando la mano de obra local, las tierras locales (plantaciones de caucho) y subordinando a un Estado liberiano en situación de cuasi-protectorado |36|. Recordemos el caso de Chevron cuyo material de navegación marítima y aérea estuvo, en los años 1990, a disposición del ejército nigeriano para sus expediciones asesinas contra los pueblos Ijaws y Ogoni que reinvindicaban la justicia social en el delta del Niger petrolero. Aunque la imagen de Coca-Cola (con unos 70 000 empleados repartidos en 160 fábricas es el principal empleador privado en África,), no está tan ensuciada en África como en Colombia o India, esta transnacional estadounidense es un gran apoyo del autócrata de Suazilandia, el rey Mswati III. Ha establecido en esta monarquía absoluta la producción africana del concentrado de su bebida epónima, “a causa del favorable acuerdo fiscal que le garantiza el régimen, así como por la abundancia de trabajo barato y de azúcar bruto (…) No obstante, el verdadero problema es que Coca-Cola está probablemente en Suazilandia porque es una dictadura que oprime a los sindicatos y a la población, lo que permite mantener los salarios bajos” |37|. Se habla de “cocacolonización de Suazilandia”, porque Coca-Cola contribuye al PIB local hasta en un 40%, según algunas estimaciones. Esto explica que, hasta fecha muy reciente, los activistas suazis de derechos humanos y libertades fueran casi inexistentes para la administración estadounidense. Para afirmar su liderazgo mundial |38|, el gobierno estadounidense inició en agosto de 2014 una cumbre con los Estados africanos, consagrada a la colaboración económica con África, más allá del AGOA. A los Jefes de Estado africanos convocados en Washington se les anunció una próxima inversión de 33 000 millones de dólares. Stephen Hayes, PDG del CCA, que se había quejado del insuficiente dinamismo estadounidense en el apoyo a la inversión privada estadounidense en África |39|, ha quedado satisfecho. Esto dice bastante sobre la necesidad de un Estado al servicio de las transnacionales todavía identificadas con la bandera estrellada, como se mostró en esa ceremonia oficial en Guinea Ecuatorial donde “las banderas americanas […] eran llevadas por una delegación de Mobil Guinea Ecuatorial, una filial de ExxonMobil […]. Venían después delegaciones con pancartas que anunciaban Halliburton, ChevronTexaco, Marathon Oil” |40|.

Una “revolución verde” por el “filantrocapitalismo” |41|.

Esta cultura de influir en el destino de los Estados y de las sociedades africanas, inherente a la expansión de las empresas transnacionales, se manifiesta también en la vital cuestión de la agricultura, donde el liderazgo mundial de las empresas estadounidenses es innegable. En concierto con la USAID, en 2006, las fundaciones “filantrópicas” han creado la Alianza para una Revolución Verde en África (AGRA). Pavimentada de buenas intenciones –como lo fue también la Revolución Verde iniciada por las fundaciones Ford y Rockefeller en los años 1950 en América Latina y sobre todo en Asia, con los dolorosos resultados conocidos– esta nueva versión neoliberal es el caballo de Troya del agrobusiness biotech (Monsanto, Pioneer, Dupont, etc.) |42|. Se trata de una operación que pretende imponer semillas genéticamente modificadas. La filantropía de la Fundación Gates –que ha gastado “120 millones de dólares para el desarrollo de las cosechas en África, incluyendo subvenciones específicas para la puesta a punto de los cultivos GM” |43|– sólo es aparente, porque es accionista de Monsanto. Guiada por la rentabilidad |44|, esta fundación “filantrocapitalista” presiona sobre los Parlamentos africanos para que adopten leyes favorables al cultivo de semillas genéticamente modificadas |45|, a lo que se opone todavía la legislación en vigor en la gran mayoría de los Estados africanos.

Entre las últimas ofensivas del lobby de las semillas en África, destaca la llevada a cabo en Ghana. Sometido a dificultades financieras desde hace al menos dos años, el Estado ghaniano estaba a punto de ceder a la presión para adoptar la Plant Breeder’s Bill. Esta ley favorable al empleo de semillas genéticamente modificadas a costa de las prácticas tradicionales de siembra se ha visto, por el momento, frustrada por la movilización, incluyendo una campaña internacional de información. La presión financiera aparece clara en un artículo que cuenta el burdo chantaje de la Embajada estadounidense y de USAID sobre el Ministro ghaniano de Finanzas de cara a un programa de asistencia quinquenal |46|. El estado ghaniano está en un dilema: ceder al chantaje financiero de los Estados Unidos adoptando la ley (la deuda pública sigue en alza durante 2015) o escuchar a los militantes de la soberanía alimentaria que son también líderes de opinión. Posteriormente a la visita de Obama, Kenya ha anunciado el levantamiento de las prohibiciones sobre las OGM.

Los Parlamentos nacionales son invitados a legislar a favor de los intereses de las transnacionales contra la soberanía y la justicia alimentaria. Lo que se denomina “saber atraer a los inversores”. El espectro de una campaña bastante eficiente en Europa y en los Estados Unidos contra el consumo de productos que contienen OGM (que ya ha convencido por ejemplo a la cadena de restauración rápida Chipotle en los Estados Unidos) incrementa el interés del agrobusiness por África, donde está en marcha una expansión de las grandes cadenas de distribución de mercancías alimentarias.

Como contribución a la realización de este “progreso” de la agricultura africana, la BAD se ha puesto en primera fila de los promotores de la “revolución verde” apelando al recurso a las simientes genéticamente modificadas “para mejorar la productividad agrícola Áfricana”. Ha incorporado al primer Presidente –y ahora Presidente de honor– de la Alianza para una Revolución Verde en África (AGRA), Kofi Annan, que debe el puesto de Secretario General de la ONU a su servilismo a los intereses estadounidenses. Los chupasangres de los pueblos encuentran siempre relevos africanos |47|. No es ninguna sorpresa que el BAD, esta institución financiera que se denomina panafricana, haya decidido no considerar la opinión de las organizaciones de pequeños productores agrícolas, ni los estudios publicados estos años que sostienen que la agricultura campesina africana no tiene necesidad de estas simientes genéticamente modificadas para alcanzar la autosuficiencia alimentaria |48|. No se trata sólo de la sutil imposición de alimentos exóticos desde el punto de vista de las sociedades africanas, como hace tradicionalmente una cierta política de ayuda alimentaria, sino de control de la producción de géneros básicos de la alimentación local.

No hay que injuriar a los tecnócratas de la BAD pensando que ignoran que esta “revolución verde” no podrá realizarse sin acaparamiento de tierras e incluso de cursos de agua. Uno de los últimos casos de desposesión es la expulsión por las autoridades del Estado de Taraba (Nigeria) del pequeño campesinado local para permitir a la estadounidense Dominion Farms disfrutar de 30 000 hectáreas para el cultivo de arroz. Dominion Farms ya se había hecho famoso en Kenya por una fechoría del mismo tipo. Estos campesinos se verán obligados a transformarse en proletarios agrícolas sobreexplotados (adultos y niños en edad escolar) o ir a engrosar los bidonvilles –una pauperización a la que sirven los programas de “lucha contra la extrema pobreza” de las ONGs y sus empleos de misioneros humanitarios, creados en Estados Unidos y en África, cofinanciados o sostenidos por la USAID. Visto el carácter “sensible” de Taraba, no hay que excluir que el grupo criminal Boko Haram consiga reclutamientos, si sobrevive a la actual ofensiva subregional. Más allá de Nigeria, esta “revolución verde” podrá acrecentar el número de muertos entre los inmigrantes en el Sahara o en el Mediterráneo.

África y la emergencia de nuevas potencias

La gran novedad en esta nueva avalancha sobre África es la actuación de las potencias económicas emergentes, en particular China (más bien “emergida”), que aparece como un catalizador del dinamismo actual de las potencias imperialistas tradicionales. Estas potencias capitalistas emergidas y emergentes tienen la particularidad de estar situadas en Asia y en América Latina, incluso en África (Sudáfrica). Dicho de otra forma, en el antiguo “Tercer Mundo” o “Sur”. Para su desarrollo, no derogan la cuasi-regla de recurrir a África.

Sin tener el mismo dinamismo que el capital chino, los capitales indios (sectores petrolero, minero, industrial, agrícola, telefonía móvil, productos alimentarios manufacturados, servicios sociales, etc.) también se desarrollan en África apoyándose en una larga historia de relaciones post-coloniales (no alineamiento) y en la existencia de una importante población africana de ascendencia india en el África austral y oriental (de Mauricio a Kenya, pasando por Sudáfrica, aunque su primer socio comercial -25%- es Nigeria).

También los capitales brasileños (sector petrolero y gasero, BTP, agrobusiness, exportación de equipos, productos alimentarios, etc.) se ven favorecidos por la parte afrodescendiente – aunque bastante discriminada |49|– de la población brasileña y la comunidad lingüística con las antiguas colonias portuguesas en África (Angola es la principal tierra de acogida africana de las empresas brasileñas).

Aunque menos conocidas, hay que destacar también las inversiones (sector petrolero, forestal, agrobusiness) provenientes de Malasia –líder en 2012 de las IDE en el sur de África. La común identidad musulmana con una gran parte de África no es ajena al desarrollo de los capitales de las monarquías petroleras del Golfo (sectores financiero, petrolero, agrubusiness, etc.). Por su parte Turquía, euro-asiática, antigua metrópoli del imperio otomano, parece hoy decidida a acrecentar su presencia económica en África, más allá de la subregión septentrional. No es poca gente para repartirse el “pastel” africano”. Uno de los efectos de esta actuación de las potencias económicas emergentes es la gran atención que concede actualmente a África el complejo académico-mediático del tradicional capitalismo central, en nombre de una supuesta preocupación por protegerla de la depredación de sus recursos naturales y otros engaños que podrían comprometer su marcha (ya cincuentenaria pero bastante “deslizante”) hacia el desarrollo. Estas denuncias de la depredación o de la estafa por parte de las nuevas potencias económicas recuerdan las justificaciones para la colonización de las sociedades africanas orientales a finales del siglo XIX: había que protegerlas de la trata negrera efectuada entonces por traficantes árabes y suahilis (productos de un muy antiguo mestizaje árabe-bantú). En este siglo XXI, hay que proteger a las economías africanas de estos nuevos pretendientes al título de potencia capitalista, principalmente de China, que se sitúa y asume la cabeza de este “vuelo de ocas salvajes” |50| tricontinentales.

Esta nueva ola capitalista no ha dejado de perturbar la lógica del Consenso de Washington al que se habría contrapuesto incluso un Consenso de Beijing. Según el sinólogo Arif Dirlik, “el término extrae su sentido y su encanto no de una posición económica o política coherente, sino porque sugiere un polo en la economía política mundial que puede servir para agrupar a quienes se oponen al imperialismo de Washington” |51|. En cuanto al economista jefe de la BAD, lo define como “un enfoque en que el desarrollo del sector privado y el crecimiento económico ocupan un lugar central, sin que los inversores se inmiscuyan en el gobierno interior de los países de África” |52|. China no instrumentaliza el “respeto de los derechos humanos” o de la “democracia”. El desarrollo del capitalismo chino mostraría lo que un culturalismo oficial ha denominado “conformidad con los valores asiáticos” que se caracterizan, entre otros, por la concepción de que la democracia (llamada occidental) no es una condición sine qua nonde la eficiencia capitalista.

El resultado del supuesto pragmatismo asiático no deja de suscitar temores entre las potencias que han dominado tradicionalmente África. Porque la “élite” africana se está volviendo en muchos casos hacia China. Temor expresado de forma bastante clara por Francia, que se queja del descenso de sus cuotas de mercado en África, que han pasado del 10% a cerca del 5% en una década |53|, así como por el presidente Obama y la antigua secretaria de Estado y eventual futura presidente estadounidense, Hillary Clinton, que no dejan de poner en guardia a África contra la nocividad de las inversiones de las potencias emergentes. Las inversiones chinas son señaladas como muestra de neocolonialismo, de imperialismo. Esta acusación la ha asumido en África, por ejemplo, uno de los defensores de una vía capitalista africana, antes director del Banco Central de Nigeria, actualmente emir del Estado de Kano (parte de la República Federal de Nigeria) y presidente del consejo de administración de la filial nigeriana (Black Rhino) del fondo de inversión estadounidense Blackstone, Malam Sanusi Lamido Sanusi: “China nos toma materias primas y nos proporciona bienes manufacturados. Esta era la esencia del colonialismo […] África se ha abierto gustosamente a una nueva forma de imperialismo” |54|. La reiteración de la acusación suscita respuestas oficiales chinas. Tras el ministro chino de Asuntos Exteriores que afirmó que “los Estados Unidos deben ser objetivos y racionales respecto a las inversiones chinas en África” |55|, el primer ministro Li Keqiang ha querido tranquilizar antes de su periplo africano de 2014: “Quiero afirmar a mis amigos africanos, con toda mi sinceridad, que China no pretende en absoluto actuar de manera imperialista, como algunos países lo han hecho antes. El colonialismo debe pertenecer al pasado”.

¿Imperialismo chino en África?

Para su ascenso hasta la cumbre de la economía mundial |56|, China ha tenido que aprovisionarse de recursos energéticos y mineros en el exterior. Sin ninguna originalidad, se ha vuelto también hacia África |57|. Importación de materias primas acompañada de préstamos a tipos preferenciales (que permite a algunos Estados aflojar o evitar el abrazo del FMI y del Banco Mundial, por ejemplo Angola), exportación de mercancías (más adaptadas al poder de compra de los pobres de África) y saber-hacer (en materia de BTP, por ejemplo), infraestructuras públicas (hospitales, escuelas, etc.) con grandes carencias durante décadas de “cooperación” o de “ayuda al desarrollo” por parte de las potencias capitalistas tradicionales, inversiones en los sectores industrial, financiero, agrícola, etc. Pese a algunos litigios pasajeros de ciertos capitales chinos, por ejemplo con los Estados chadiano o zambiano, la República Popular China ha conseguido quitar a Taiwan casi todos sus aliados africanos, con la excepción de Burkina Faso, Sao Tomé-Príncipe y Suazilandia, cuando en los años 1990 eran una decena. La R.P. de China condiciona su cooperación al respeto del principio de una sola China.

Los Estados africanos parecen sacar provecho real del envoltorio “Sur-Sur” de la cooperación con China, de su (relativa) buena salud financiera, del dinamismo de sus empresas públicas y privadas, etc. La supuesta solidaridad con los Estados hermanos del Sur favorece una mayor autonomía neocolonial de los Estados africanos respecto de las potencias tradicionales. Estas se enfrentan a una dinámica que no dominan y a un dilema: conservar el tipo tradicional de relaciones llevaría a estimular la preferencia africana por las nuevas potencias, pero contribuir a un desarrollo capitalista de África en competencia con China, o incluso en colaboración directa con ella |58|, es correr el riesgo de encontrarse con algunas economías africanas emergentes que provocarán más sobreproducción en el mercado mundial. Tal como ocurre con la emergencia china y su expansión al centro tradicional del capital |59|, que suscita la idea del “imperialismo al revés” |60|.

La “solidaridad” de China no se hace a costa de la acumulación de su potencia ni de su participación destacada en la jerarquía del capitalismo mundial. La concurrencia en África entre China |61| y las transnacionales enraizadas en las potencias tradicionales va también acompañada de una participación china en las estructuras multilaterales jerarquizadas creadas por el imperialismo tradicional, así como en las instituciones financieras internacionales y su repetidor regional que es el BAD. China no ha modificado las reglas |62|, de las que se quiere aprovechar en lo posible (de los 150 mil millones de dólares chinos invertidos en África entre 2006 y 2014, cerca del 10% lo han sido en el sector financiero). Participa en forma de capitales, tanto públicos como privados |63|, en la consolidación del capitalismo en África. Su demanda de materias primas refuerza la dependencia extractivista de los Estados africanos y compromete la conservación en el subsuelo de los recursos petroleros exigida por la lucha contra el cambio climático.

La participación de China en la industrialización de África -ausente de la agenda de las potencias tradicionales desde el imperialismo colonial– afecta sobre todo a la creación de zonas francas (“zonas económicas especiales” o “zonas de cooperación económica y comercial”), como en el caso de Egipto, Etiopía, Mauricio, Nigeria, Zambia. Dicho de otra manera, una deslocalización clásica fundamentalmente motivada por la tasa de beneficio: por ejemplo, la mano de obra etíope es más barata o más productora de plusvalía que la china, cada vez más reivindicativa. El Estado chino ha optado por la competencia entre los proletariados chino y etíope, en contra del primero. Hay que señalar que uno de los“asesinos del prêt-à-porter” |64|, la empresa sueca Hennes & Mauritz, también ha mostrado su interés por el muy bajo precio de la fuerza de trabajo en el taller Etiopía |65|. Hay en proyecto otras zonas francas. Sería por lo demás sorprendente que la contribución particular de China a la industrialización de África fuera menos contaminante que en la propia China, visto que la ecología es también una de las últimas preocupaciones de los dirigentes africanos.

Algunas infraestructuras de transporte construidas por China se explican por estas deslocalizaciones. Como el ferrocarril eléctrico que une Etiopía con Yibuti, acompañado de la reciente pérdida del control del puerto de Yibuti por parte de la Dubai Ports World en beneficio de la Chinese Merchant Group International (nº 1 del sector en China).

Los capitales chinos participan también en buena posición en la lucha contra el pequeño campesinado agrícola africano –acaparamiento de las tierras agrícolas comunitarias convertidas en “tierras vacantes” por las autoridades nacionales. Menos pequeños campesinos independientes, un poco más de proletarios y lumpen-proletarios que pueden sumarse a quienes ya han sufrido la destrucción de sus actividades por la competencia hecha a la pequeña producción local, de otros sectores económicos, por los productos baratos “made in China”.

El sobrebeneficio neoliberal Sur-Sur realizado por las empresas chinas es repatriado parcialmente de manera opaca para ser reinyectada en los circuitos de reproducción. Algunas prácticas del capital chino privado, sobre todo en África austral, no son diferentes de los tráficos francoÁfricanos |66|, anunciando una “ChinÁfrica”.

Los Estados africanos socios, a pesar de algunas escaramuzas (Chad, Zambia…), no están dispuestos a contrariar a esta potencia. Todo lo contrario, la potencia financiera del yuan empuja incluso a algunos Estados (Sudáfrica, Ghana, Mauricio, Nigeria, etc.) a servirse de ella como moneda internacional, junto al dólar, el euro, etc. Un logro de la potencia china en África que algunos consideran suave, tapándose la cara…

Ciertamente, no se trata de la antigua “transformación de África en una especie de conejera comercial para cazar a los de piel oscura”, contribuyendo a la “génesis del capital industrial” (K. Marx), ni de la conquista militar, seguida de administración y explotación de territorios, característica del imperialismo colonial de finales del siglo XIX. Se trata de una nueva forma, adaptada a la época neoliberal, con la memoria de este pasado común como diferenciador dentro de la concurrencia intercapitalista. En términos generales, la pertenencia a sociedades que han sido víctimas del colonialismo o del neocolonialismo occidental no impide a los capitales de las potencias emergentes imitar las prácticas de las transnacionales con sus raíces en el Occidente imperialista. Lo demuestran los capitales agrarios y mineros brasileños |67|, indios |68|, indonesios, etc., implicados en la desposesión de la tierra de las poblaciones rurales y la sobreexplotación de la fuerza de trabajo, con la complicidad de los Estados africanos en busca de inversiones directas extranjeras que les ayuden a ponerse en el camino de la emergencia.

De hecho, el marco de las relaciones Sur-Sur es jerárquico: las inversiones de las potencias emergentes de Asia y de América Latina en África no son comparables con las realizadas en sentido inverso, pese al crecimiento de estas últimas. En China, “las inversiones directas africanas […] se estimaban en 14,24 mil millones de dólares a finales de 2012, con un alza del 44% respecto a 2009” |69|, mientras que en India son “170 millones de dólares acumulados entre 2000 y 2010” |70|. Se trata sobre todo de capitales sudafricanos: a finales de 2013, 36 empresas en China frente a 72 chinas en Sudáfrica, 54 en India frente a 115 indias en Sudáfrica. Sin embargo, sin que la economía sudafricana sea comparable a la rusa, ni siquiera a la brasileña, hay 25 empresas sudafricanas en Brasil y 12 en Rusia frente a 4 brasileñas y 12 rusas en Sudáfrica |71|.

Notas:

|31| National Security Review 30 : American Policy Toward África in the 1990s (nsr30), 1992, Disponible en la web de la Bush [padre] Library :http://bushlibrary.tamu.edu/research/pdfs/nsr/nsr30.pdf

|32| Citado en La Tribune,http://www.latribune.fr/actualites/economie/international/20130629%E2%80%A6

|33| Jagdish Bhagwati et A. Panagariya : « A Trojan Horse for África », Financial Times, 29/06/2000, disponible en la web : http://www.columbia.edu/ ap2231/ET/ft-jb-ap-trojan-horse-june29-00.htm

|34| « L’aide du Compte du millénaire sera réservée aux pays responsables », Washington File, mars 2003, http://iipdigital.usembassy.gov/st/french/article/2003/03/2003030

|35| Firestone fue adquirida en 1988 por la campeona mundial de los neumáticos, la japonesa Bridgestone. Las plantaciones liberianas formaban parte del patrimonio de la multinacional estadounidense. Pero la adquisición por la multinacional japonesa no impide a la Firestone Natural Rubber Company formar parte del Corporate Council on África (CCA) estadounidense.

|36| W. E. Burghardt Du Bois lo había convertido en un modelo de desprecio de la soberanía nacional de un Estado Áfricano por una empresas capitalista apoyada por su Estado de origen (« Liberia, the League and the United States », Foreign Affairs, July, 1933,http://www.foreignaffairs.com/articles/69368/w-e-burghardt-du-bois/liberia-the-league-and-the-united-states). Bridgestone ha continuado la tradición Firestone en Liberia, donde hay una denuncia sobre el trabajo cuasi-esclavo en sus plantaciones « segurizadas » por una empresa de seguridad privada (Robtel Neejai Pailey, « Visage Moderne de l’Esclavage au Libéria », Pambazuka, 02-08-2006, http://pambazuka.org/fr/category/comment/36325) y una denuncia de la nueva concesión (« Recommendations for future concession contract negociations drawn from the amended Firestone contract », december 2008, http://www.globalwitness.org/pages/en/liberia.html)

|37| Peter Kenworthy, « Living on the Coke side of life in Swaziland », Pambazuka News, 2011-06-22, http://pambazuka.org/en/category/features/74253 ; « Coca-Cola “supports swazi dictator” », Swaziland Newsletter, 3 january 2012, www.swazimedia.blogspot.com. Pour un bref résumé des pratiques de Coca-Cola, cf. Heather Gray, « Coca-Cola and its Egregious History », Counterpunch, 29-31/08/2014, http://www.counterpunch.org/2014/08/29/coca-cola-and-its-egregious-history

|38| Según un consejero de seguridad nacional de Obama, « Si los Estados Unidos no se imponen como líder en África, iremos retrasados en una región muy importante del mundo » (citado por Zcomm, 29.06.2013, https://zcomm.org/zcommentary/obama-in-south-%C3%81frica-renews-traditional-anti-imperialist-sentiments

|39| « S. Hayes, Senate Subcommittee testimony on China in África », 2/11/2011,http://www.Áfricacncl.org

|40| Peter Maass, « Bienvenue dans la sanguinaire Guinée-Équatoriale. Au pays d’Obiang dictateur protégé par les États-Unis », Mother Jones (traduit par Courrier international), 19/05/2005,http://courrierinternational.com/article72005/05/19/au-pays-

|41| Matthew Bishop (The Economist) y Michael Green han publicado en 2009 Philanthrocapitalism : How Giving Can Save the World. Cf. Philanthropic Intelligence, « Philanthrocapitalism 2012 – A Conversation with Matthew Bishop », Junio 2012, http://philanthropicintelligence.net/

|42| Cf. Mittal with Melissa Moore, Voices from África. Áfrican Farmers and Environmentalist speak out against a new green revolution in África, The Oakland Institute, 2009.

|43| Les Amis de la Terre, Afrique : Terre(s) de toutes les convoitises. Ampleur et conséquences de l’accaparement des terres pour produire des agrocarburants, JUNIO 2010, p. 13,www.foeeurope.org

|44| Alex Park and Jaeah Lee, « The Gates Foundation’s Hyprocritical Investments », Mother Jones, 6/12/2013, http://www.motherjones.com/environment/2013/12/gates-foundations-24-most-egregious-investments La fundación Gates es sponsor de las ediciones on-line del diario (¿de centro-izquierda?) The Guardian (donde se puede leer el editorial titulado « No hay elección : debemos impulsar ahora los cultivos genéticamente modificados », 16/03/2014,http://www.theguardian.com/commentisfree/2014/mar/16/gm-cropos-now) así como informaciones sobre África de su alter ego francés Le Monde (en compañía del Banco Mundial, de la Open Society Initiative for West África de George Soros y de la Agencia francesa de desarrollo).

|45| Afsa et GRAIN, Remise en cause des lois foncières et semencières. Qui tire les ficelles des changements en Afrique ? enero 2015, www.grain.org. Cf. también los cables diplomáticos filtrados por Wikileaks tales como #05ROME2543, #08Pretoria2707, #04Accra1543, # 10ADDISABABA.

|46| « Ghana can choose or reject GMOs – US Embassy », 16/12/2013,http://ghanabulletin.com/Ghana-can-choose-or-reject-gmos-us-embassy Ver también la ficha sobre Nigeria en Health of Mother Earth Foundation (HOMEF) : « Not on Our Plates. Why Nigeria does not need GM food », Benin City, Julio 2014, www.homef.org

|47| Aimé Césaire : « No hay que olvidar cómo era África. Como en todos los países, había gobernantes y gobernados. Había una clase, o una pequeña casta dirigente, y también estaba el pueblo. Había también un sacerdote, su familia, y había comerciantes. Se comerciaba. ¿Y qué vendían? Vendían negros, porque era el único producto que interesaba a los europeos. Vendían negros como habrían podido vender bueyes o vacas. Lo que interesaba a los europeos no era el petróleo, ¡sino trabajadores!… Desde luego, no hay que exagerar. Los dirigentes negros han vendido a los Áfricanos porque había una clientela, es lo que demandaban los blancos y no había más que eso : No se puede negar que ha habido una implicación Áfricana, pero no es lo que se cree. No es la de los pueblos Áfricanos, sino la de gobernantes ávidos de ganancia y de dinero », Entrevista con Aimé Césaire por Buata Malela (Fort-de-France, diciembre 2004), en Revue Latitudes noires 2003-2004 : « PanÁfricanisme : Piège post-colonial ou construction identitaire non blanche », (p. 37-41), p. 38 para la cita.

|48| Cf. Coalition pour la protection du patrimoine génétique Áfricain (COPAGEN), « Non ! L’Afrique n’a pas besoin des OGM », 30 août 2013, http://www.grain.org/fr/bulletin_board/entries/4778-non-l-afrique-n-a-pas-besoin-des-ogm.pdf

|49| Cf. Pambazuka News (noviembre 2013 - enero 2014)dedicado a las relaciones raciales en Brasil : http://www.pambazuka.org/fr/issue/309

|50| Kiyoshi Kojima, « The “flying geese” model of Asian economic development : origin, theoretical extensions, and regional policy implications », Journal of Asian Economics, 11 (2000), p. 375-401.

|51| Arik Dirlif, « Beijing Consensus : Beijing “Gongshi.” Who Recognizes Whom and to What End ",http://www.ids-uva.nl/wordpress/wp-content/uploads/2011/07/9_Dirlik1.pdf

|52| Mthuli Ncube, « Avant-propos » à Richard Schiere, Léonce Ndikumana et Peter Walkenhorst (éds.), La Chine et l’Afrique : un nouveau partenariat pour le développement ?, Groupe de la Banque Áfricaine de développement, Tunez, 2011, p. III.

|53| Descenso cuestionado por el corredactor del Informe Védrine, el benino-francés Lionel Zinsou, recientemente nombrado Primer Ministro de Bénin, citando « un aumento de las cifras de comercio entre Francia y África de un 20 % en los 10 últimos años” ». Cf. Awa Diallo, « Lionel Zinsou et Guy Gweth : le choc des Afriques », Financial Afrik, 9/02/2015,http://www.financialafrik.com/2015/02/09/lionel-zinsou-et-guy-gweth-le-choc-des-afriques/

|54| Financial Times du 11/03/ 2013 : http://www.ft.com/intl/cms/s/0/562692b0-898c-11e2-ad3f-00144feabdc0.html#axzz3ki9Cdo7r

|55| Palabras atribuidas a la portavoz del Ministerio chino de Asuntos Exteriores, que sirve de título a un despacho de la agencia Xinhua, 07/08/2014 :http://french.cri.cn/621/2014/08/07/502s396155.htm

|56| 16,5 % del PIB mundial a paridad del poder de compra, PPA, contra 16,3 % para Éstados Unidos en 2014, según el FMI.

|57| La expansión económico china en el antiguo Tercer Mundo extra-asiático afecta también a Latinoamérica, ver CEPAL, Primer Foro de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y caibeños (CELAC) y China, Santiago, Enero de 2015, www.cepal.org

|58| He Wenping, « Áfrican Integration : A New Opportunity for China-US Cooperation », China-US Focus, March 19, 2015, http://www.chinausfocus.com/finance-economy/%C3%81frican-integration

|59| « Las inversiones directas europeas en China han descendido considerablemente, alcanzando 9,14 mil millones de euros en 2014, contra 17,1 mil millones de euros en 2013, mientras que las inversiones directas chinas en Europa han pasado de 5,5 mil millones de euros en 2013 a 12,1 mil millones en 2014 », Xinhua, « L’ambassadeur de l’UE en Chine insiste sur le secteur des investissements dans la coopération sino-européenne », 03/07/2015,http://french.xinhuanet.com/economie/2015-07/03/c_134380535.htm. Europa ha sido citada por el periódioco económico francés les Echos, como « el nuevo Eldorado de los inversores chinos. Francia es tal vez el país que más se aprovecha de esta oleada de inversores chinos » (28/08/2014,http://www.lesechos.fr/idees-debats/cercle/cercle-107936-chine-de-latelier-du-monde-au-financeur-de-leconomie-europeenne-1036808.php). En cuanto a las inversiones chinas en los Estados Unidos, alcanzan los 14 mill millones de dólares en 2013, el doble de 2012.

|60| « Esta en el orden de las cosas que las inversiones chinas en el extranjero superen a las inversiones extranjeras en China», según el portavoz del Ministerio chico de Comercio (la Tribune, 18/08/2014, http://www.latribune.fr/actualites/economie/international/20140818trib000844795/en-chine-les-investissements-etrangers-tombent-au-plus-bas-niveau-depuis-deux-ans.html

|61| Según Thierry Pairault, « más del 80 % del IDE [chino en África] es resultado de empresas bajo tutela directa del gobierno central y de sus filiales », aunque con una relativa autonomía (« Les entreprises chinoises sous la tutelle directe du gouvernement illustrées par leur investissement en Afrique », Revue de la régulation, 13, 1er semestre 2013, http://regulation.revues.org/10195)

|62| La imposibilidad de modificar las llamadas reglas sería una de las explicaciones de la iniciativa china del Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (AIIB), lanzado en octubre de 2014 –con la adhesión, a comienzos de abril de 2015, de una cincuentena de Estados, entre ellos diez europeos– y considerado un rival de las instituciones bajo hegemonía estadounidense, lo que niegan las autoridades chinas. Los principales aliados tradicionales de Estados Unidos –Alemania, Australia, Francia, Italia, Reino Unido, Suiza– han acudido al silbido chino en contra de la voluntad estadounidense de hacer fracasar la iniciativa china.. Corea del Sur estaría en camino, que parece excluido para Japon. A finales de agosto de 2015, sólo dos Estados Áfricanos (Egipto y Sudáfrica) se habían adherido. En cuanto a la evolución del proyecto de Banco de los BRICS, cf. Patrick Bond,« BRICS bankers confirm they will undergird – not undermine – Western financial decadence », Pambazuka News, 15/07/2015, http://pambazuka.org/en/category/features/95165

|63| Como los accionistas de las llamadas empresas transnacionales francesas, alemanas u occidentales son por lo general de diversas nacionalidades, incluida la china, algunas transnacionales chinas también tienen accionistas de otras nacionalidades distintas a la china. Por ejemplo, la Industrial and Commercial Bank of China (ICBC), líder de los bancos chinos, tiene entre otros accionistas a Allianz, American Express, Goldmann Sachs.

|64| Olivier Cyran, « Au Bangladesh, les meurtriers du prêt-à-porter », le Monde diplomatique, junio 2013.

|65| Jens Hansegard and Heidi Vogt, « H&M Looks to Source Clothing From Ethiopia », Wall Street Journal, 15/08/2013,http://online.wsj.com/article/SB10001424127887324823804579014792348431448.html

|66| Khadija Sharife, « Disappearing Diamonds », 100Reporters, http://www.printfriendly.com/print/?url=http://100r.org/tag/china/. Ver también: « The Queensway syndicate and the África trade », The Economist, 13/08/ 2011, www.economist.com/node/21525847 ; la entrevista con J. R. Maley : « Sam Pa : la face sombre de la Chinafrique » : http://www.lemonde.fr/afrique/article/2015/06/02/sam-pa-la-face-sombre-de-la-chinafrique_4645549_3212.html

|67| Judith Marshall, « Brazil’s mining giant Vale : behind the image of South-South solidarity », Tensões Mundiales, Fortaleza, vol. 10, n° 18-19, 2014, p. 205-230.

|68| « India, por ejemplo, invierte de manera importante en la telefonía móvil, los servicios financieros y las tecnologías de la información. Pero lo hace de manera tradicional, mientras que China actúa de forma no ortodoxa » (« L’Afrique au rythme de l’économie mondiale : entrevue avec Mthuli Ncube, vice-président de l’Áfrican Development Group »,http://www.magazineforces.com/node/47)

|69| Xinhua, « Livre blanc : les investissements chinois en Afrique subsaharienne augmentent de 20,5 % par an », 29/08/2013, http://french.peopledaily.com.cn/Chine/8382179.html

|70| ChineInde/Ma Padioleau, « L’Afrique, une priorité pour l’Inde »,http://www.chineinde.info/blog/afrique/l-afrique-une-priorite-pour-l-inde.html

|71| Stephen Gelb, « South África’s Foreign Direct Investment Links with the BRIC Countries », World Trade Institute-Mandela Institute Working Paper, Setiembre 2014,http://www.wti.org/fileadmin/user_upload/wti.org/7_SECOWTI_Project/Publications/Gelb_SA_BRICS_FDI_final__01.pdf


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