CEPRID

¿Revolución o proceso en Venezuela? La dialéctica del chavismo en el sistema-mundo (I)

Lunes 31 de diciembre de 2012 por CEPRID

Jon Juanma 1

CEPRID

Advertencia al lector: declaración de intenciones.

El estudio que el lector tiene entre manos, no aspira a explicar o a entender la inmensa complejidad de la llamada “Revolución Bolivariana”. Por el contrario, pretende mostrar en primer lugar un acercamiento al lector no familiarizado. En segundo lugar, una reflexión a aquel que venezolano o no, haya seguido con interés el decurso de la historia reciente del país caribeño. Y en tercer y último lugar desearía, con más fuerza si cabe: arrojar la luz que me sea posible sobre determinados aspectos y actores sobre los creo que no se ha prestado suficiente atención.

Ojalá este trabajo sirva para fomentar el pensamiento (auto) crítico y la acción transformadora en todos aquellos que quieren construir un nuevo sistema mundial donde se puedan cumplir las promesas de libertad, justicia e igualdad, que el capitalismo promete pero continuamente nos niega. Para mi análisis me basaré en materialismo histórico, el enfoque del sistema-mundo y el amor por la búsqueda, imposible pero necesaria, de una verdad que nos permita convivir desde la dignidad insuperable que merecemos en tanto portadores conscientes de vida. Una verdad aproximada, que aunque precaria y temporal como la ciencia, es la única que nos puede servir de basamento para una ética de la convivencia, que preserve la libertad en la diversidad y garantice nuestra irreductible igualdad como seres humanos. En medio de este ambicioso camino, ha quedado la humilde investigación que en breve podrá conocer. Con honestidad y falibilidad procuraré construir hipótesis a partir de datos objetivos, contrastables, que dibujen algún sentido en una realidad que nos desborda. Pero en estos días donde necesitamos dirigirnos a algún lugar mejor so pena de perecer ante la lógica capitalista que tiende a subsumir el mundo bajo la forma mercancía y a tratarnos como tales (Marx), es necesario construir mapas alternativos. En especial cuando observamos que los viejos nos dirigen una y otra vez al mismo lugar de donde surgen todos los problemas (y los precios). Mapas que nos ayuden a avanzar desde el amor sincero por el futuro, y el presente, de una humanidad que no debe seguir tolerando que nadie marque a fuego su valor, ni el tiempo de su vida o destino.

1. Antecedentes

El 4 de febrero de 1992, Hugo Rafael Chávez Frías, teniente coronel del Ejército de Aire Venezolano, enarboló un intento de golpe de Estado ante la grave situación socioeconómica por la que atravesaba el país. Los golpistas fueron detenidos y Chávez, antes de entregarse, pactó con las autoridades declarar ante los medios de comunicación. Ese minuto mediático fue uno de los mejor invertidos en la historia política de la era televisiva pues Chávez conectó directamente con el corazón de muchos desheredados del pueblo2. Tanto fue así que, a los pocos días en los carnavales de ese año, algunos niños se disfrazaron del carismático y desconocido militar que saliendo de la nada, ya nunca abandonaría el paisaje cotidiano de los venezolanos. Para alegría de unos y pesar de otros.

Hasta ese momento Venezuela estaba gobernada por Acción Democrática (AD), con un ejecutivo salpicado de numerosos escándalos de corrupción que se veían agravados ante el empobrecimiento acusado de las clases populares venezolanas fruto del seguimiento de las políticas monetaristas y capitalistas del FMI. Acción Democrática era un partido adscrito a la Internacional Socialista, que como todos los de esta agrupación de la socialdemocracia internacional, después del fin de la URSS3, pasaron a gobernar con las doctrinas neoliberales como hoja de ruta4. Las diferencias entre el centro-izquierda y el centro-derecha se disipaban en la centralidad capitalista neoliberal. De hecho, algunos de ellos ya llevaban desde los ochenta, con el triunfo de Reagan y Thatcher, practicando esas políticas que ayudaron a contraer el poder de la clase obrera y a exorbitar el poder de clase capitalista. El neoliberalismo fue una actualización superestructural en la esfera política de una realidad económica que en la base del sistema-mundo capitalista estaba produciendo un abandono del modelo de acumulación keneysiano o de “capitalismo imbricado” en favor de uno de “acumulación flexible” (Harvey, 2007). El sistema capitalista decidió relegar sus contradicciones al futuro y de este modo comenzaron las políticas de financiarización de la economía que prepararon nuevas y profundas crisis que volverían a poner al sistema-mundo, con su modo de producción capitalista, en la tesitura de renovarse o morir (2007/presente). Como apuntaron Marx y Engels, el capitalismo es un sistema que continuamente requiere revolucionar la sociedad para no perecer. Su necesidad incesante de acumular valor mediante la apropiación del plusvalor producido por la clase obrera internacional en la forma de las mercancías, produce que el capital necesite nuevos mercados a los que subsumir5 en su lógica. Por esa razón el neoliberalismo busca nuevos mercados donde no opera la lógica del capital, como los servicios públicos, para que una vez privatizados muten de derechos ciudadanos a mercancías. Mercancías, como la salud, que los pueblos deberán comprar si no quieren morir. De este modo el capital garantiza la continuidad de la lógica de acumulación llevándose por delante pueblos y países enteros.

Sin embargo el neoliberalismo venía golpeando Venezuela desde antes de Chávez, pues tres años antes de su intento de golpe de Estado, en febrero de 1989, se produjo el llamado “Caracazo”: un conjunto de motines populares contra el encarecimiento de la vida provocado por la aplicación de un salvaje paquete de medidas neoliberales patrocinado por el FMI y Carlos Andrés Pérez. La situación se descontroló e intervino la policía y el ejército venezolano para aplastar a los amotinados, dejando un saldo incierto de entre 300 y 3 000 muertos. En noviembre de 1992, el mismo año en que Chávez ascendió para siempre a la iconosfera venezolana6, otro militar, Hernán Grüber, lideró un nuevo intento de golpe fracasado. Grübern era militante, como Chávez, de la organización cívico-militar Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR-200)7. Entre los sublevados de noviembre, algunos como Jesse Chacón, acabarían ejerciendo importantes cargos en las filas chavistas mientras que otros, como el partido Bandera Roja, serían opositores. Un año después de las insurrecciones militares abortadas, Pérez fue por fin destituido. Pero no por unos golpistas sediciosos, sino por las propias instituciones jurídicas venezolanas que lo procesaron ante graves casos de corrupción. Posteriormente, se sucedieron en menos de un año dos presidentes interinos hasta que en 1994 ganó las elecciones Rafael Caldera bajo las siglas de Convergencia, apoyadas por varios partidos de izquierda entre los que se encontraba el Partido Comunista de Venezuela (PCV). Caldera había sido durante muchos años el líder del centroderechista y democristiano COPEI8, un partido con un fuerte apoyo de la Iglesia Católica, las clases dirigentes y por supuesto Estados Unidos. Caldera abandonó COPEI y fundó Convergencia porque perdió las primarias de su antiguo partido para postularse como candidato presidencial. Todo ello le permitió, con la inestimable ayuda de un oportunismo digno de estudio, llegar a acuerdos electorales con partidos que habían sido antagónicos a su proyecto político hasta ayer mismo. Es interesante resaltar que Caldera, justo después del intento de golpe de Estado de Chávez y sus compañeros del MVR-200, había pronunciado una frase que se haría célebre entre el pueblo y los historiadores venezolanos. A modo de exculpación, o al menos de entendimiento, del intento de golpe, afirmó:

“Es difícil pedirle al pueblo que se inmole por la libertad y por la democracia, cuando piensa que la libertad y la democracia no son capaces de darle de comer”9.

Lo que Caldera llamaba “democracia” era en realidad capitalismo internacional y una determinada forma histórica de Estado burgués, pero él ni podía ni debía expresarse en esos términos pues sería como si el mago nos explicara por dónde sale el conejo de la chistera.

Tempranamente el gobierno Caldera fue debilitándose a causa de una explosiva mezcla entre la inflación galopante que sacudía el país y la pérdida de credibilidad constante de su gabinete. Esta desconfianza popular aumentó después que solicitara un préstamo al Fondo Monetario Internacional. Algo que el propio Caldera, durante la campaña electoral, había asegurado que no haría nunca. Además, el presidente abrió PDVSA (la corporación estatal de petróleo venezolana) a un proceso de paulatina privatización (que no se llegó a materializar) ante la victoria de Chávez y su Polo Patriótico en los comicios de 1998. Otro suceso importante que acaeció durante el gobierno de Caldera, fue que éste le otorgó a Chávez el sobreseimiento de su caso debido a las presiones que ejercieron los partidos de izquierda que le daban estabilidad gubernamental, como fue el caso del MAS (Movimiento Al Socialismo) y el anteriormente citado PCV.

Después de dos años en prisión, Hugo Chávez recuperó la libertad y aunque al principio se mostró reacio a lanzarse como candidato presidencial fue definitivamente convencido por Luis Miquilena (empresario excomunista y propietario del Diaro Clarín) y José Vicente Rangel (reconocido periodista y excandidato clásico de la izquierda venezolana10). Es así como en las elecciones de 1998, respaldado por la coalición electoral Polo Patriótico (mezcla de nacionalistas, socialdemócratas de izquierda y comunistas11), Hugo Chávez consiguió el 56,20 % de los votos frente a su directo rival Henrique Salas Romer que con Proyecto Venezuela (centro-derecha) consiguió el 39,97%. Dicho esto, el 56,20% de votos representaban el 33% del censo electoral, debido a la alta abstención. O sea, pese a la gran diferencia con su principal competidor, sólo uno de cada tres venezolanos con derecho a voto, eligieron a Chávez12. A partir de esa fecha, debido a la dialéctica fruto del enfrentamiento entre una oposición furibunda de derechas, con una ideología elitista, clasista e incluso racista, y unas clases populares en movimiento que poco a poco van instalando en el poder a algunos de sus miembros, entramos en la configuración del escenario básico de los años siguientes. Escenario que a modo de teatro político sería articulado, no sin cierto maniqueísmo e intereses personales de toda índole, por el enfrentamiento entre “chavistas/oficialistas” (todos aquellos partidos, agrupaciones y ciudadanos a favor del gobierno de Chávez) y “escuálidos/opositores” (todos aquellos contrarios al gobierno de Chávez). A finales de 1998, la llamada “Revolución Bolivariana” conseguiría su acceso al poder del Estado con el apoyo de una parte importante del pueblo venezolano.

2. El gobierno Bolivariano, la dialéctica del chavismo dentro y fuera del Estado.

2.1 1998/2007 Enfrentamiento in crescendo.

En 1998 Hugo Chávez vence en las elecciones con un proyecto de corte nacionalista, centroizquierdista y antineoliberal que pese a ello, huía de posicionarse como de izquierdas. Las hemerotecas nos ayudan a recordar cuando Chávez afirmaba que “su gobierno no era de izquierdas ni de derechas”13, José María Aznar era “su amigo”14 y mostraba simpatías ideológicas por la tercera vía de Tony Blair15. Incluso declaraba buscar un “capitalismo” “con rostro humano” para su país. En 1999 se aprobaría la vigente Constitución de la “República Bolivariana de Venezuela”16 con el respaldo de un impresionante 71,2% de los votantes, que no resultaba tan impresionante si atendemos a que no llegaba ni a la mitad de la población con derecho electoral (45,9%) (CIDOB). Pero acaba siendo notable si atendemos la usual baja participación del pueblo venezolano debido al descrédito del sistema de partidos imperante en la IV República. La constitución de 1961, propia de los años del puntofijismo y la vieja República, sería substituida por una nueva constitución de corte progresista en las libertades civiles y los derechos sociales, mientras que se mostraba proteccionista e intervencionista en lo económico. La nueva Carta Magna mantuvo el apoyo de las fuerzas del Polo Patriótico y cohesionó la ilusión en el proyecto bolivariano encabezado por Hugo Chávez. Si bien la Constitución también daba un poder superior al Presidente de la República y alargaba el plazo de convocatorias electorales presidenciales de cinco a seis años.

En 2002 el gobierno de Chávez recibió un golpe de Estado que duró tres días, hasta que una mezcla entre las presiones populares y una parte del ejército lo restablecieron en el poder. El golpe de Estado fue apoyado por la derecha clásica: militares, la cúpula empresarial venezolana y sus medios de comunicación, la élite de la Iglesia católica y al parecer por Estados Unidos con otros grupos de capitalistas foráneos con sus gobiernos títeres, como pareciera que fue el caso del español José María Aznar, otrora aliado de Chávez. La ofensiva de la derecha continuó pese a la vuelta de Chávez. A finales de año, se produjo un paro petrolero por parte de los mismos sectores, en 2004 el referéndum revocatorio (que logró vencer Chávez) y en 2006, en el cénit de la presión internacional y la demonización del gobierno bolivariano en toda la prensa burguesa mundial, Chávez volvió a vencer en las elecciones presidenciales con su tope electoral hasta la fecha (62,84%). Esta ascensión entre enfrentamientos con las élites y aumento electoral se vería frenada con la pérdida del Referéndum Constitucional en diciembre de 2007.

2.2 2007/2012 Consenso in crescendo.

A partir de la pérdida del Referéndum Constitucional por muy escaso margen (51,01%), el gobierno venezolano hizo una serie de gestos favorables a la burguesía (nacional e internacional) para distender las relaciones que estaban llegando a un punto de enfrentamiento considerable. El nombrado referéndum intentaba reformar la Carta Magna de 1999 con nuevos artículos más socializantes, que abrían la posibilidad de un control mayor por parte del Estado de sectores estratégicos de la economía, con lo cual no estaban de acuerdo sectores de derecha del propio gobierno. La Reforma contenía a grandes rasgos: una reducción de la jornada laboral a 6 horas, la inclusión de nuevas formas jurídicas de propiedad socialistas, la institucionalización de las Misiones Bolivarianas17, un mayor poder popular en detrimento de gobernaciones y alcaldías, la prohibición del latifundio, una mayor carga ecologista, etc. Era un viraje a la izquierda no exento de contradicciones18. A partir de la entrevista en el año 2008 con el Presidente de la República de Bielorrusia, Chávez entendió que el socialismo no debía ser necesariamente antiempresarial y en él podían tener cabida los empresarios “patriotas”. Esto fue aprovechado por el sector derechista del gobierno para rodear el círculo de confianza del presidente Chávez y dar una explicación derrotista a la pérdida del referéndum, en el sentido que el pueblo no se encontraba preparado para “tanto socialismo”. Personajes de corte socialdemócrata de derecha y centro en las esferas de poder “bolivariano” como Diosdado Cabello, Jorge Rodríguez o Andrés Izarra vieron fortalecidos sus planteamientos.

2.3 Relaciones exteriores

El enfoque del sistema-mundo nos enseña a entender que lo que pasa en cualquier país del sistema no tiene que ver fundamentalmente con las fuerzas que operan en ese territorio sino en la arena internacional. Chávez y el chavismo con su mezcla polimorfa de sensibilidades políticas, en todo caso de preeminencia burguesa, pero más nacionalista y a la izquierda que la candidatura presidencialista de Capriles en 2012 en representación de la MUD (Mesa de Unidad Democrática, más tarde conocida como “Unidad Venezuela”), tiene su sustento en la arena internacional en el bloque liderado por la aspirante a potencia hegemónica internacional: China. Mientras que la MUD, una coalición todavía más polimorfa de partidos donde la hegemonía se sitúa en el centro-derecha tiene su sustento internacional en el bloque liderado por Estados Unidos. En este eje clásico estadounidense tendríamos, a grandes rasgos, los siguientes países y organizaciones regionales del sistema mundial: Estados Unidos, la Unión Europea, India, Japón, Australia y Corea del Sur. En Centroamérica y Suramérica destacan México y Colombia. En cambio, en el eje postulante liderado por China, tendríamos a: China, Rusia, Bielorrusia, Brasil, Argentina, Irán y Corea del Norte. En particular Rusia y China son muy importantes para el gobierno chavista, pues la primera suministra material bélico19 y la segunda aporta financiación e inversiones directas en territorio venezolano (además de participar en la formación de cuadros del PSUV20). En este sentido, los cambios ideológicos que ha producido el “socialismo de mercado” inaugurado por Deng Xiaoping en 1978 en el gigante asiático, también ha tenido su influencia en no pocos dirigentes del Partido Comunista de Cuba, país que ejerce como un gran referente y ejemplo de dignidad e independencia histórica frente a los Estados Unidos. Por tanto, en lugar de introducir mejoras en la democracia de base o a dejar de utilizar la ley del valor para salir de la lógica capitalista21, parte de la dirigencia cubana aspira a introducir reformas procapitalistas en el mercado, sin perder la hegemonía del Partido en la sociedad. En este sentido es curioso fijarnos en el tercer partido (por apoyo electoral) de la coalición chavista, el Movimiento Revolucionario Tupamaro (o TUPAMARO)22. Compuesto por auténticos militantes con una dirigencia formada al calor de la guerrilla urbana y con una alta formación marxista-leninista es un partido que tiene como una de sus máximas influencias el pensamiento de Mao Zedong23, que está en franca devaluación entre la mayoría de los dirigentes del PCCh24.

El chavismo, en la comarca latinoamericana (que diría Galeano) ha tenido mayoritariamente un componente progresista, en tanto ha intentado unir a los países latinoamericanos, anteriormente fragmentados cuando no enfrentados por el predominio de la política del patio trasero patrocinada por Estados Unidos. Cabe mencionar las iniciativas del ALBA, Petrocarible o Telesur. Venezuela ha estado a favor de reconocer a las guerrillas colombianas como grupos guerrilleros y no terroristas, aunque también ha entregado a Colombia a varios miembros de las FARC. En el eje latinoamericano sus aliados más firmes han sido la Bolivia de Evo Morales, la Cuba de Fidel y Raúl Castro, el Ecuador de Rafael Correa y la Nicaragua del veterano Daniel Ortega. En menor medida, pero mucho más importante por sus pesos específicos, el chavismo ha conseguido el apoyo, o al menos la comprensión, de Argentina y Brasil, con los Kirchner y los gobiernos de Lula y Dilma respectivamente a la cabeza. También en Uruguay, donde el Frente Amplio y en especial el actual presidente del país, “Pepe” Mújica, han mantenido una buena relación con el ejecutivo bolivariano. De hecho, el apoyo uruguayo fue clave para la incorporación de Venezuela como miembro de pleno derecho al Mercosur el 31 de julio de 2012.

En Oriente Próximo y el mundo árabe, Venezuela ha jugado un papel dual, donde se ha posicionado claramente a favor de Palestina frente al sionismo israelí, pero donde ha mantenido también posiciones muy polémicas como su apoyo acrítico a la Libia de Gadafi y la Siria de Bashar al-Assad. Parece que en general, ha prevalecido un interés geoestratégico a un eje ideológico en sus relaciones con los líderes de los diferentes países del mundo. Ejemplo de ello fue su reconciliación mediática (no en Venezuela) con el rey Juan Carlos de España después de su desencuentro con el monarca en la Cumbre Iberoamericana de 200725.

Estamos viviendo un nuevo período que he llamado Nuevo Orden Multipolar Transitorio (NOMT) (Illescas), fruto del fin de la URSS y la hegemonía unipolar estadounidense. En esta nueva fase histórica del sistema-mundo será importante saber con qué bloque se posicionará Venezuela en caso de desatarse un nuevo conflicto internacional. La competencia intercapitalista de los dos bloques anteriormente expuestos (estadounidense o chino) puede llevarnos a una nueva Guerra Mundial como pasó en la Gran Guerra, por motivos semejantes (Lenin). Venezuela tiene una de las reservas más importantes de petróleo y será clave tanto para un escenario bélico como otro postbélico. Una vez pasado el período NOMT, podremos vivir un renovado período capitalista con nueva potencia hegemónica (Arrighi, 2007) y nuevos modelos de acumulación de capital (Fontes) o por el contrario cambiar a un sistema-mundo no capitalista, que bien pudiera ser o socialista, si las fuerzas populares son predominantes, o peor que el capitalista, si las élites imponen su hegemonía y el modo de producción capitalista ya no es viable para sus intereses (Wallerstein). Otros autores, como Minqi Li apuntan que el ascenso de China e India llevarán las contradicciones del sistema-mundo capitalista a su máximo nivel, generando hambrunas y acelerando un cambio climático que provocará que diversas partes del mundo sean sumergidas por el mar provocando a su vez masivas migraciones. Li propone como única salida la conformación de un sistema-mundo socialista que afronte esas catástrofes que ocurrirían según su criterio a mediados de este siglo XXI (Li). Si el fin del capitalismo no coincide con el fin de la especie, quizás sí pueda cumplirse la teleología marxista y después de siglos de capitalismo llegue irremisiblemente un tipo de socialismo mundial (Marx y Engels), que esperemos sepa aprender de los errores del “socialismo realmente existente” en la URSS y satélites, por el bien de la humanidad (Buzgalín).

3. Chavismo como ideología: entre el proyecto popular y el populismo.

Si atendemos a la acepción mayoritariamente descriptiva del concepto de “ideología” sustentada por Lenin, Gramsci o Eagleton26 (pero también por los últimos Marx y Engels), y no a la contradictoria a la par que mayoritariamente peyorativa expuesta por Marx y Engels en “La ideología alemana” (1846) en tanto “falsa consciencia”, podríamos decir que el significado de la etiqueta “chavismo” ha oscilado según las coyunturas y los años en los que Chávez lleva en el poder. Pero diciendo esto no añadiríamos nada nuevo al lector, pues lo mismo ha ocurrido con otros términos políticos como “progresista”, “revolucionario” o “internacionalista”, que han ido modificando su contenido mientras el continente permanecía navegando por las tumultuosas aguas de la historia contemporánea. Lo que sí es cierto es que en este tiempo de mediana duración que va desde que Chávez ganó sus primeras elecciones hasta los días en que escribo estas líneas (1998/finales de 2012), el “chavismo” ha mantenido ciertas constantes que cabría enumerar:

1. Un izquierdismo nacionalista amplio que busca unos servicios públicos de calidad, que comprendan educación, sanidad y derechos sociales, al servicio de las mayorías venezolanas.

2. Un latinoamericanismo sincero que comprende todos los países al sur de los Estados Unidos, incluidos México y el Caribe. O sea, toda aquella región conocida por la Doctrina Monroe como el “Patio Trasero” de los Estados Unidos. Su proyecto internacional se basa en la doctrina de Bolívar y también recoge referentes como el revolucionario y poeta cubano José Martí o el guerrillero marxista Ernesto Che Guevara.

3. Un nacionalismo militante, digno contra el imperialismo de EEUU, a veces estridente en la propaganda, por momentos rozando el ridículo y en otros recordando el chauvinismo rancio de actores tan disímiles como los Estados Unidos o Corea del Norte27.

4. Un amor a prueba de bombas por Hugo Chávez, que va desde el sincero reconocimiento a sus cualidades como estadista y “revolucionario” hasta el fanatismo propio de los fenómenos de fans de la industria cultural o las teologías más exaltadas de las religiones monoteístas.

5. Ser un aglutinante para englobar a una mezcla difícil de partidarios que incluye familias que de otro modo podrían tener una convivencia muy complicada entre cristianos progresistas, musulmanes, marxistas-leninistas, socialdemócratas nacionalistas, trotskistas, filomaoístas y nacionalistas de toda índole.

No es que Chávez realmente tenga tanto poder teórico (sí de convicción) como para establecer una ideología coherente y orgánica seguida por todos sus partidarios, es que sus partidarios no tienen un plan mejor que los unifique. Chávez y el chavismo es una necesidad marcada por la impotencia de los nacionalistas, los socialdemócratas y los comunistas de casi todo signo de desplegar su propio programa con el apoyo del pueblo. A rebufo de la velocidad que les proporciona la vela del chavismo, al menos, navegan. Los más formados políticamente, como el PCV o los Tupamaro, albergan esperanzas de ir cultivando las consciencias del pueblo chavista para hacerlos superar este estadio que tiene mucho que ver con el mito infantil del superhéroe, donde el pueblo delega responsabilidades en el líder/héroe para que le salven la papeleta28. Y estos grupos lo esperan conseguir como el viejo topo, escapando de los fuertes vientos de la superficie, que provienen de la hegemonía capitalista imperante en el sistema-mundo y en sectores del propio gobierno chavista.

Notas:

1. Jon E. Illescas Martínez, también conocido con el seudónimo de Jon Juanma, es doctorando en la Universidad de Alicante y en la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente está desarrollando su tesis doctoral sobre la geopolítica de las industrias culturales hegemónicas en el sistema-mundo, con la ayuda de la Fundación CajaMurcia (BMN). Recientemente publicó su libro “Nepal, la revolución desconocida. Crisis permanente en la tierra de Buda”. Su correo electrónico es jonjuanma@gmail.com . El presente artículo fue finalizado el 21 de diciembre de 2012.

2. Para entender la conexión que se estableció entre Chávez y el pueblo venezolano, leer el análisis de: Guédez, Martín: A la luz del 4 de febrero de 1992. Aporrea, 4 de febrero de 2008: http://www.youtube.com/watch?v=KnSbHh4s9HU

3. El 25 de diciembre de 1991las autoridades soviéticas decidieron la disolución de la URSS pese a que en el referéndum del 17 de marzo el pueblo votó mayoritariamente a favor de su mantenimiento (77,8%).

4. Los partidos socialdemócratas obviaron sus típicas recetas keneysianas pos- II Guerra Mundial con el triunfo del neoliberalismo como doctrina económica hegemónica desde los años ochenta del pasado siglo en grandes zonas del sistema-mundo, en especial en varios de los países centrales (de ese momento) como: Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y otros importante de la semiperiferia como: India, China, Brasil o Argentina.

5. Fagocitar, incluir en un conjunto más amplio con su propia lógica y leyes.

6. Para los semiólogos la iconosfera es toda aquella parte de la biosfera donde habita el hombre, toda aquella área dónde el ser humano deja su huella cultural (señales, imágenes, etc).

7. El movimiento de carácter cívico-militar, que venía a substituir el movimiento clandestino exclusivamente militar llamado Ejército Bolivariano Revolucionario 200, el cual debía su nombre a que fue fundado en 1977, justo 200 años después del nacimiento de Simón Bolívar. Así pues el MBR-200 fue la continuación del EBR-200, desde su refundación por Hugo Chávez en 1982.

8. Comité de Organización Política Electora lndependiente.

9. Se puede ver en vídeo en el siguiente enlace: http://www.youtube.com/watch?v=ipS0xZQfyk8 (2012/12/06) o consultar su discurso completo en: http://www.analitica.com/bitblioteca/caldera/4f.asp (2012/12/06).

10. En la década de los setenta y principio de los ochenta se presentó como candidato de la izquierda amplia venezolana, pero a partir de esas fechas trabajó como periodista en distintos programas hasta transformarse en un popular presentador/entrevistador de la televisión venezolana.

11. La coalición estaba formada, de mayor a menor importancia electoral por el partido de Chávez, el Movimiento V República (mutación del movimiento cívico-militar MBR-200 a la arena política), el PCV (mezcla de comunistas marxistas-leninistas y eurocomunistas), el MAS (eurocomunistas excindidos del PCV) y el PPT (Patria Para Todos, socialdemócratas clásicos, humanistas y progresistas de colores varios).

12. Esto, por supuesto, también ocurre en muchos países del centro del sistema capitalista, con altas abstenciones.

13. Marcano, Cristina: “El enigma de Chávez”. Letras libres, enero de 1999: http://www.letraslibres.com/revista/arena-internacional/el-enigma-de-hugo-chavez (2012/12/15).

14. Posteriormente llamaría en reiteradas ocasiones “fascista” al expresidente español, del Partido Popular (derecha). Pero eso sería después de su “conversión” al socialismo por 2004/2005. Anteriormente ambos habían tenido una buena relación, de hecho Aznar apoyó el proceso de cambios que inició Chávez con la Reforma Constitucional de 1999. Para ver sus declaraciones a favor del “capitalismo de rostro humano”, ver: El País, 5 de diciembre de 1998: http://elpais.com/diario/1998/12/05/internacional/912812408_850215.html (2012/12/14).

15. La Tercera Vía fue un proyecto del ala derecha de los partidos socialdemócratas europeos para “centrar” su ideario político en tiempos de hegemonía neoliberal. Un ejemplo paradigmático ocurrió en el Reino Unido, donde en el Partido Laborista, el sector derechista, a raíz de las teorías del sociólogo Anthony Giddens, “centró” su proyecto político después del huracán neoliberal que durante toda la década de los ochenta significó el ejecutivo de Margaret Thatcher (1979/1990). La Tercera Vía no era contraria a ciertas privatizaciones siempre que el mercado estuviera “bien regulado”. En Alemania su cara más conocida fue el caso de Schröder y en España, Felipe González o Rodríguez Zapatero.

16. En adelante, el país sería conocido en las instituciones internacionales con ese nombre oficial en honor a Simón Bolívar, mientras que a la bandera se le agregaría una estrella.

17. Instituciones de carácter transitorio, que buscan dar educación y sanidad públicas para los empobrecidos, superando las instituciones heredadas de la IV República, donde las resistencias hubieran sido mayores. Destacan la Misión Barrio Adentro (sanidad), Mercal (alimentación subvencionada), Sucre (estudios universitarios) y Vivienda Venezuela (construcción de viviendas) entre muchas otras.

18. Illescas Martínez, Jon E. (Jon Juanma): “Si fuera venezolano votaría sí”. Rebelión, 2 de diciembre de 2007: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=59928

19. Aunque también lo hacen otros países no tan amigos de cara a la galería, como España. País que desde 2004 a 2010 vendió a Chávez armas por valor de 28 millones de euros. Con el cambio de ejecutivo en 2011, la situación no se revirtió y el Ministro de Defensa del derechista Partido Popular tildó a Chávez, después de sus escaramuzas con el rey Juan Carlos I en 2007, de “gran amigo”. Quizás porque mientras pronunciaba estas palabras, en Caracas, una delegación de la empresa pública Navantia estaba negociando la venta de nuevos productos bélicos al gobierno bolivariano, que se irían a sumar a los ocho buques de guerra acordados en 2005 (con el ejecutivo del PSOE). Ver en: http://elcomercio.pe/actualidad/1443334/noticia-espana-elogia-chavez-negocia-venta-material-militar-venezuela (2012/12/09).

20. A principios de febrero de 2009, China y Venezuela llegaron a diversos acuerdos multilaterales, firmados por el vicepresidente chino Xi Jinping, entre los cuales se encontraba la formación de cuadros del PSUV: El Universal, 18 de febrero de 2009: http://www.eluniversal.com/2009/02/18/pol_art_china-ayudara-a-form_1273106.shtml (2012/12/09)

21. Como propugnaba el Che y en cierta medida Ernst Mandel a principios de la Revolución Cubana.

22. Partido marxista-leninista de influencias maoístas, actualmente legal. Antes del chavismo combatía ilegalmente contra los funcionarios corruptos, los agentes de la CIA y los narcotraficantes que molestaban a las poblaciones de los barrios empobrecidos, como la Parroquia del 23 de Enero en el municipio Libertador (próximo a Caracas).

23. Junto a Marx, Engels, Lenin y el Che, entre otros, sin olvidar referencias a la figura histórica de Jesús de Nazaret.

24. No así entre las masas obreras y campesinas chinas que han sido las grandes sacrificadas del crecimiento de la clase media y los magnates chinos.

25. El famoso “¿Por qué no te callas? que le espetó el rey Juan Carlos I a Chávez cuando discutía con Zapatero.

26. Para estos autores, todos tendríamos una ideología, esto es, unos determinados posicionamientos políticos que estarían integrados en nuestra concepción del mundo. En el sistema capitalista, a grandes rasgos, puede existir una ideología burguesa (procapitalista) y otra proletaria (prosocialista) con independencia de la clase social a la que pertenezca el individuo (existen muchos trabajadores procapitalistas). Por supuesto, también hay distintas ideologías de grupos particulares como el feminismo, el ecologismo, etc. A todas ellas habría que añadir las religiones (y sus diferentes teologías) que tendrían elementos en su cosmovisión proclives a proyectarse en el escenario político.

27. Para estos autores, todos tendríamos una ideología, esto es, unos determinados posicionamientos políticos que estarían integrados en nuestra concepción del mundo. En el sistema capitalista, a grandes rasgos, puede existir una ideología burguesa (procapitalista) y otra proletaria (prosocialista) con independencia de la clase social a la que pertenezca el individuo (existen muchos trabajadores procapitalistas). Por supuesto, también hay distintas ideologías de grupos particulares como el feminismo, el ecologismo, etc. A todas ellas habría que añadir las religiones (y sus diferentes teologías) que tendrían elementos en su cosmovisión proclives a proyectarse en el escenario político.

28. Leer la excelente novela-cómic de Julio Cortázar, “Fantomas contra los vampiros multinacionales”.


Portada del sitio | Contacto | Mapa del sitio | Espacio privado | Estadísticas de visitas | visitas: 2911915

Seguir la vida del sitio es  Seguir la vida del sitio Territorios  Seguir la vida del sitio Latinoamérica   ?

Sitio desarrollado con SPIP 1.9.2p + ALTERNATIVES

Creative Commons License