COMERCIO INTERNACIONAL DE ÓRGANOS HUMANOS

La tecnología de los trasplantes de órganos ha sufrido un importante desarrollo en los últimos años. Riñones, hígados, corazones, pulmones y corneas se han convertido en mercancías que se venden al mejor postor. Han surgido centros de trasplantes en la Europa Occidental, así como Norte y Sur América y Asia. A medida que la técnica de los trasplantes se refina mas y mas, un mayor número de personas es capaz de burlar la muerte temporalmente sustituyendo órganos enfermos que no funcionan.

La situación en la mayor parte del mundo esta determinada estrictamente por relaciones comerciales. Solamente un número de personas relativamente pequeño tiene acceso a los trasplantes en Asia, el Medio Oriente, Norte y Sur América, Rusia y varias partes de Europa. Esta gente tiene los fondos necesarios para adquirir “lo mejor” que la medicina occidental puede proveer. A cualquier hora podemos encontrar cientos, si no miles, de personas esperando sus trasplantes en varios centros en todo el mundo. El único obstáculo es que aunque tengan el dinero necesario y acceso a la tecnología, la mayoría de estos centros han agotado sus órganos en buen estado. Es obvio que la falta de órganos puede afectar el margen de ganancia de estos centros. Durante la década pasada se ha creado una red internacional que provee órganos humanos por encargo. Estos órganos proceden de tres fuentes principales. Prisioneros ejecutados en la China proporcionan una gran parte de los órganos para el mercado asiático y norte y sur americano. Consideren que en China se ejecutan mas de 20.000 personas al año (por medio de un disparo en la nuca -no se puede depreciar el producto dañando los valiosos órganos ¿verdad?). Muchos son ajusticiados por ofensas económicas menores y algunos por causas políticas.

El mercado europeo y del medio oriente se surte de una inacabable fila de habitantes de los ghettos urbanos de la India y Pakistán. Agentes de hospitales situados en Riyadh (Arabia Saudita) recorren los arrabales en busca de “donantes” dispuestos a vender un riñón. Estos pobres habitantes de los ghettos vuelan a Riyadh, les sacan un riñón y en 48 horas los ponen en un avión de vuelta a la India o al Pakistán. Un 5% nunca vuelven, “se mueren” en la mesa de operaciones y todos sus órganos trasplantables son cosechados. Si tienen familiares se les da unos miles de dólares por el asesinato médico.

Las casas carnales de Riyadh y los campos de exterminio de la China son capaces de suministrar una gran porción de órganos adultos que se venden a centros de trasplante a través del mundo. Desgraciadamente para el negocio de los trasplantes hay grandes dificultades en obtener “legalmente” órgano infantiles. El trasplante de órganos de niños ha creado un negocio muy lucrativo para muchos centros de trasplante. El problema se ha superado a través de la conexión centro y sur americana. Niños de las calles de Brasil, México y otros países latinoamericanos son los nuevos “donantes” en el mercado internacional. Niños de las calles son secuestrados o comprados en los orfanatos, los drogan y los envían a diferentes centros de donantes para sacarles los corazones, pulmones, riñones, hígados, para trasplantar. Los órganos son analizados y vendidos a los centros de trasplante de Europa, Asia y América. Muchos, si no todos los centros de trasplantes, tienen sus sospechas acerca del origen de estos órganos, pero han decidido tratar los órganos humanos como cualquier otra mercancía y no hacer preguntas acerca del origen.

El comercio internacional de órganos existe y florece porque todos en cada peldaño de este sórdido negocio se niegan a hacer preguntas sobre el origen de estos órgano. Las ganancias que se obtienen son extraordinarias. El establecimiento de redes de donación de órganos voluntaria es la mejor manera de limitar este comercio. Tal y como el negocio existe hoy día solamente la gente de dinero tiene acceso a la tecnología. A menos que se esté dispuesto a luchar por mantener el sistema de cuidado medico universal llegará la hora (así como ya ha llegado para la cirugía electiva) en que solamente la gente adinerada podrá beneficiarse de la técnica de los trasplantes. Un número de hospitales públicos y privados ya están solicitando que un determinado número de plazas en los hospitales sean acotadas para el mercado internacional de trasplantes. Estos mismos argumentos se han utilizado en nuestras universidades, escuelas y centros de entrenamiento para reservar plazas para clientes extranjeros que paguen.
El mismo destino le espera al sistema de universal salud pública si no nos oponemos a los esfuerzos para convertir los hospitales públicos y privados en una rama de comercio internacional de órganos humanos.

Extraído de The Age Anarchist Review
(Australia)