Fuego en la montaña

Edward Abbey (1927-1989) es quizás menos conocido en nuestros lares de lo que debería, dada su relativamente extensa obra (más de una veintena de títulos entre novelas y ensayos) y el influjo literario y político que tuvo dentro de la contracultura americana, con obras como «La banda de la tenaza» o la traslación al cine (en «Los valientes andan solos», con Kirk Douglas a la cabeza) de su novela «El vaquero indomable».

En «Fuego en la montaña» (ed. errata naturae, 2018, 271 págs.) nos hallamos ante una excelente novela donde la belleza desolada del ardiente desierto de Nuevo México, con su naturaleza salvaje, agreste e inabarcable, adquiere un protagonismo especial. Un imponente escenario donde se desarrolla una historia que recrea con maestría uno de los temas que hemos visto reflejados en otras obras de la cultura norteamericana. Se trata del enfrentamiento entre el individuo indomable y un poder que pretende arrebatarle la tierra donde vive y su forma de vida, que forman parte de su esencia más profunda.

«Fuego en la montaña» es la historia de una expropiación forzosa de tierras por parte de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, que sorprende a John Vogelin en el ocaso de su vida. En ese contexto, recibe la visita de su joven nieto, Billy, quien ha aprendido a amar, al igual que su abuelo, aquel territorio soberbio e inhóspito y ha recogido el testigo de su rebeldía.

Tal como podemos leer en la presentación del libro, John «cree que, cuando una ley es injusta, es normal que un hombre justo que se guía sólo por su conciencia se convierta en un forajido. Billy, por supuesto, tiene intención de luchar a su lado». Un relato de resistencia que nos atrapa desde el principio y del que vamos disfrutando a través de la descripción de los paisajes y de personalidad de unos personajes únicos, que se niegan, hasta donde pueden, a dejarse llevar por la derrota y la resignación.

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