Simón Radowitzky

«155». Simón Radowitzky. Agustín Comotto. Ed. Nórdica. Madrid, 2016

Afortunadamente, se ha escrito mucho sobre esta novela gráfica por lo que trataremos de destacar aspectos poco tratados. Como es el hecho del compromiso del autor con su obra, con el personaje y con la época tratada. Aquí Comotto (Buenos Aires, 1968) ejerce de ilustrador y guionista, pero también de historiador y periodista, llegando incluso a desplazarse a México, Francia y Holanda, en busca de fuentes; y a la cárcel de Usuhaia para tratar de sentir, al menos por un día, el frío y la soledad que padeció Simón Radowitzky durante 22 años.

Contar la vida de un revolucionario que se pasó la tercera parte de su vida encarcelado no es fácil. Para plasmar el tedio inacabable —que vivió Simón durante su cautiverio y, al mismo tiempo, no aburrir al lector con páginas y páginas de oscuros calabozos— Comotto recurre a flasbacks dándole a la narrativa emoción y claridad. En esos episodios del pasado se relata la infancia de Simón en la nevada Ucrania, su traslado a la Argentina del mil novecientos, su vida en el conventillo, el atentado al jefe de policía y la camaradería amorosa que vivió junto a Lyudmyla. Un personaje de ficción (lo poco que hay de ello en el libro) que Comotto se inventó para que, durante las palizas, el hambre y la soledad carcelaria, fuese el refugio de los sueños y las palabras del protagonista.

Durante las más de 250 páginas, pintadas con escala de negros y grises y teñidas de tintes rojos (de dramatismo), también se narran las vivencias del protagonista en la «Guerra Civil Española», su exilio en México y la ola de solidaridad mundial que generó su cadena perpetua. A Radowitzky no pudieron condenarlo a muerte, porque cuando arrojó la bomba sobre el genocida R. L. Falcón, era menor de edad.

Es de agradecer la expresividad de los dibujos, la claridad de la línea, el tamaño de la letra de los cartuchos, la cuidada edición y, sobre todo, el hecho de que un anarquista, en vez de explicarnos, en un sesudo texto, el significado de resistencia, solidaridad y dignidad, lo haya hecho en una memorable biografía ilustrada.

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