Anarquismo a contratiempo

Recuerdo encontrar y escuchar a Tomás Ibáñez por la Universitat Autònoma de Barcelona cuando estudiaba Historia en ella. Siempre animado, agitador y presente.

El libro que nos ocupa, editado por Virus, desmiente el manido tópico de la carencia de textos «teóricos» en Iberia sobre lo que a Anarquismos en genérico se refiere.

Si un hecho marca la biografía militante de Tomás Ibáñez, más allá de ser el creador, con otros, del internacionalmente conocido, símbolo de la A circulada, para identificar a las anarquistas. Es su participación activa en el mayo del 68 francés. De esa experiencia, más allá de las desilusiones y los tejemanejes de los partidos parlamentaristas, Tomás se llevó un espíritu que impregna toda la obra que ahora comentamos. Anarquista sin dogmas, dispuesto a percibirlo y señalarlo como una corriente en constante movimiento, cuya influencia impregnó e impregna muchas luchas y disidencias del siglo XXI del que ya llevamos casi dos décadas.

Remarcables los capítulos más «filosóficos», donde se percibe el oficio de sociólogo, para con frases sucintas y argumentos contundentes, desmentir tópicos sobre el pensamiento de los clásicos (Kropotkin, Bakunin, etc) sobre bondades «humanas» para señalar lo completo, analítico y humano del pensamiento libertario.

Quizás no quede mucho «nuevo» para escribir desde la disidencia antiautoritaria y anarquista, pero Ibáñez se esfuerza por subrayar su persistente influencia en los movimientos que abarcan desde la cumbre de Seattle allá por el año 1999 al 15M Ibérico. Las formas organizativas, la horizontalidad, el cuestionamiento del poder, la libertad de acción sin intermediarios, es decir la acción directa, y la aparente ausencia de «jefes» o dirigentes, hacen percibir, que si bien, el anarquismo clásico, a menudo sucumbe al ombliguismo y a la pureza autocontemplativa, las ideas, impregnan la disidencia de grandes espacios y lugares del planeta, para siempre subvertir la moral democrática, establecer nuevos sujetos políticos (cada vez más imperecederos) pero a la vez influenciar en corpus teóricos ya establecidos (ecologismo, feminismo, antidesarrollismo, internacionalismo, etc).

A destacar el análisis que sugiere Ibáñez sobre movimientos arrolladores como el nacionalismo/independentismo catalán, que si bien condicionan nuestro día a día por su polarismo sentimental, no es de más señalar, desde una mirada libertaria, las contradicciones infinitas que conlleva para un anarquista la participación en él.

Ensayo útil para entender los devenires de cierto anarquismo (lejos de siglas) el que impregna, el que influye en los movimientos masivos de base con la mirada atenta del sociólogo. Como curiosidad, la precisa entrevista biográfica que le realiza Freddy Gómez, que nos sirve par entender y evocar las ideas y la vida del autor.

De lectura ágil, hará disfrutar a quien sienta curiosidad por el pensamiento libertario, con más de doscientos años de aportación teórica y acción, para descubrir, que los que lo pretenden muerto, como siempre, se equivocan, y que como agua de una corriente, sigue y seguirá fluyendo contra todo estado, todo poder y toda autoridad.

Zenón

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