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Venezuela: Producción y consumo no bastan para calificar ninguna economía

Miércoles 31 de marzo de 2010 por CEPRID

Luis Alberto Matos

CEPRID

“La mediática golpista vive haciendo predicciones económicas terroríficas sobre nuestro país.”

Héctor Garzón

Según 18 economistas venezolanos, colegas amigos de toda la vida, algunos incluso que eran (o creyeran serlo) de tendencia izquierdista, suscriben un documento titulado “Venezuela necesita cambiar de rumbo” porque “El camino actual conduce al fracaso económico, la pobreza y la pérdida de libertades”.

Entre sus causas señalan “caída del Producto Interno Bruto, subempleo, dependencia del petróleo, control de cambio del dólar, propiedad privada de factores de producción, disminución de la banca privada y menores niveles de consumo”.

Entretanto, en La Habana se celebraba, del 1ero al 5 de marzo, el XII Encuentro Internacional de Economistas sobre Globalización y Problemas del Desarrollo, donde se debatieron los actuales problemas de la economía mundial.

Pero no sólo asistieron profesionales de la economía. Estos “Encuentros” atraen también a profesionales de distintas disciplinas, incluyendo sociológos, politólogos, juristas, periodistas y hasta empresarios privados de de muy diversas tendencias políticas y económicas.

Como ellos mismos es empeñan cada año en anunciarlo, “su fortaleza radica en que allí la ciencia se erige en sólido sustento de posiciones ideológicas, políticas y prácticas que permiten trascender hacia una concepción prospectiva del desarrollo, apoyados en el paradigma de que los estudios y las acciones estén en función de transformar el presente con vistas a alcanzar el futuro deseado y viable”. Con absoluta libertad, más de mil quinientos asistentes, de 40 países, debatieron más de 200 ponencias sobre la economía actual. Por supuesto, nada de esto lo veremos en esa prensa que trata de escandalizarnos porque en el banco no puedo comprar divisas cada vez que se me antoje.

Satisfacción de necesidades

El documento “de los 18 economistas venezolanos” señala “impulsos exagerados de demanda”, pero alguien por allí se quejó de que en Venezuela “cae la venta de vehículos” porque, en los dos primeros meses de 2010, “sólo” se vendieron 16.894 vehículos. Esto es vociferado como muestra de nuestro atraso. Si en lugar de comprar apenas 286 vehículos cada día fueran unos 900, entonces si seríamos una sociedad en progreso. No es ninguna exageración. Esta semana la prensa señaló, como muestra de recuperación de la economía norteamericana, al repunte de los créditos para adquisición de vehículos. O sea: ¡sacar un carro fiao es progreso! Es la satisfacción de las necesidades creadas por quienes monopolizan el mercadeo.

Alimentación y salud

El documento se esmera en presentarnos un “distorsionante control de cambio”, que impulsa una “expansión desmedida de las importaciones”, acompañada de “numerosas expropiaciones y confiscaciones de empresas del sector agrícola”.

Casi que leemos loas al latifundio. En alimentación ¿la solución estriba en grandes empresas que manejen cosechas y distribución? Y ya que desean “índices que nos permitan compararnos con otras naciones” ¿qué tal si hablamos del maíz mexicano y las semillas trasgénicas?. ¿Desean realmente medir los índices de pobreza y pobreza crítica, aún en países que diariamente nos ponen como ejemplo sólo porque sus gobiernos comulgan con sus ideas? ¿Habrá que recordar cuantos millones de norteamericanos están en el nivel de pobreza crítica? ¿Cuántos residentes en Manhattan duermen en la calle? ¿No te han pedido limosnas en inglés y luego en español cuando descubren tu acento?

Y de salud, hasta el Presidente Obama ha encontrado serios problemas al constatar la precariedad del sistema de salud de su país. Nó desde el punto de vista tecnológico ni científico. Sino porque está allí exclusivamente para quien cada día pueda pagarlo más caro, sin que los famosos seguros sean capaces de cubrir a quienes contribuyeron con décadas de trabajo a que las aseguradoras repartieran bonificaciones, ampliaran mercados, conformaran redes de empresas y elevaran gigantescas edificaciones, para quebrar y dejar desamparados a millones de sus “contribuyentes”.

Educación y conocimientos

Los conocimientos no parecen tener mayor importancia para quienes proponen más libertad para las empresas privadas y un Estado que se limite a ser un pasivo espectador.

Su prioridad es el consumo del bien producido que contribuya al crecimiento de la industria y el comercio. La educación se limita a mayor información sobre lo que puedes adquirir. El libro ya es un estorbo. El autor, especialmente si apunta a la sociedad como un todo, es incluso un sospechoso.

Su modelo, por ninguna parte, propone educación. Su intercambio de conocimientos estará limitado a aquello que te induce a seguir la robótica ruta del trabajador útil, convenientemente disfrazada de libertad individual.

Ocupación y empleo

Señalan “creciente desempleo y subempleo”, “restricciones en la creación de empleos productivos” y “disminución de las remuneraciones reales”.

Me crean una duda, cuando leo sus críticas al subempleo y sus ambiciones de contratarlos luego como mano de obra para sus fábricas y comercios. ¿Ganará el buhonero más como empleado u obrero de la fábrica? ¿Tendrá entonces mayores ingresos el taxista pirata, la señora que limpia, el mototaxista, el del kiosko, el electricista individual y hasta el cuida carros a la salida de restaurantes y clínicas del Este de Caracas? Nos comparan desventajosamente con toda la región, pero el colega colombiano Jairo Estrada, desde Bogotá, señala cifras muy diferentes para el hermano país. Nos habla de 14,6% de desempleo y 32% sin incluimos el subempleo. Y mejor no especulemos sobre que sucedería si no nos tuvieran como alternativa vecinal, porque ésta también es su Patria.

Propiedad colectiva

En el fondo lo que desean es abrirle más espacios, todos, si fuera posible y dieran beneficios, a la empresa privada. De allí que presenten las acciones del Gobierno como ataques a la propiedad privada. Enfatizan: “se ha ejecutado una política sistemática de reducción, expropiación o destrucción del aparato productivo privado” con la “imposición gradual de un nuevo régimen de propiedad pública sobre los medios de producción” y un “sinnúmero de controles y regulaciones a las empresas privadas”.

Como muestra ¡no faltaría más! señalan la “intervención de un grupo de bancos” para retomar el tema de la “intensa sobrevaluación del bolívar respecto al dólar, lo que estimuló una expansión desmedida de las importaciones y una pérdida de competitividad del sector productivo exportador” pero en paralelo se quejan de que se reduzca el valor del bolívar fuerte al implantar un cambio dual.

Y para que uno no deduzca que se están contradiciendo, más adelante solicitan “de ahí la importancia de alcanzar un tipo de cambio único estable, con libre convertibilidad”. Muchos de ellos, la mayoría seguramente, no estaban en las colas previas al “viernes negro” del año 83. ¿Creerán de verdad en tal solución?

Finalmente, debo suponer que hubo un error de transcripción cuando, al compararnos desventajosamente con “las economías más exitosas del mundo”, mencionan India, Brasil, China y Perú?! Con todo respeto, pero, seguramente se referían a Rusia, para conformar el BRIC. ¿O es un error adrede para confundir al lector fanático? Nosotros vamos por el camino exacto a la meta correcta: la economía socialista. ¡Todas las demás han fracasado!


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