CEPRID

La narcoguerra de EEUU, o el Contacto en Curazao

Domingo 10 de enero de 2010 por CEPRID

Nil NIKÁNDROV

Fondo de la Cultura Estratégica Rusia

James Edward Hogan, el vicecónsul de EEUU en Curazao, salió de su casa en la noche del 24 de septiembre de 2009, para realizar su moción habitual. De este paseo el diplomático no regresó. La esposa de Hogan, acostumbrada a sus frecuentes ausencias relacionadas con el servicio, levantó la alera con retraso. Las búsquedas del vicecónsul comenzaron sin el ajetreo, usual en tales casos: primero fueron conectados los funcionarios del consulado y de los servicios especiales norteamericanos, que trabajan en Curazao bajo diferentes coberturas. Después del minucioso estudio del itinerario del paseo de Hogan, fueron encontrados sus jeans con manchas de sangre. Se tuvo que incluir a las búsquedas a la policía local.

Pronto todo el mundo se enteró de lo ocurrido. Los medios de comunicación masiva locales proponían varias versiones: debido a los conflictos familiares Hogan se fugó a su amante; por los problemas financieros el norteamericano imitó su muerte, para que la esposa recibiera el seguro; Hogan mantenía relaciones estrechas con la narcomafia, cometió una falta, y lo asesinaron. Poco a poco la versión de las riñas entre los narcotraficantes comenzó adquiriendo más y más peso. Los periodistas recordaron, que en el pasado Hogan tenía algo que ver con la actividad de la Dirección de la lucha contra el narcotráfico (Drug Enforcement Administration – DEA) en EEUU, después se graduó de los cursillos para el trabajo en el exterior y se fue en la comisión de servicio al continente africano como "un representante comercial". O sea, que estaba relacionado realmente con el narcotráfico. Pero por la línea del servicio, como un agente operativo. Si fue asesinado, entonces ¿por quién y por qué?

Los periodistas más perspicaces recordaron sobre una operación importante, que en abril realizaron en Curazao los funcionarios de la DEA. Fue destruido el narcocartel, que estaba realizando suministros de cocaína desde Colombia a Estados Unidos, el Oriente Medio y Europa – Holanda, Bélgica y Dinamarca. La operación fue realizada por los funcionarios de la DEA en Colombia, Curazao y Aruba, otra isla antillana. En calidad del contingente policial suplementario fueron incluidos colegas de los estados mencionados. Dentro de los 17 arrestados hubo colombianos, surinameses, habitantes innatos de Curazao y Aruba, así como venezolanos y cubanos. De acuerdo con la práctica de los últimos años, la DEA no precisa en su comunicado, precisamente qué "venezolanos y cubanos", para crear un pretexto informativo a una ruidosa campaña sobre la "participación" directa de La Habana y Caracas en el narcotráfico internacional.

Detrás de las rejas cayeron además 4 libaneses, lo que fue usado para el desenrollo propagandístico de la versión sobre los terroristas de Hezbollah, quienes reciben las drogas a través de "intermediarios venezolanos". Durante los diez años de indagaciones insistentes a los agentes operativos de la DEA no les resultó "atar" la República Bolivariana de Venezuela con la actividad de narcotráfico de Hezbollah, pero se puede suponer, que la preparación del guión en el género fantasy se está avanzando a plena marcha. Episodios aislados ya se están probando en los medios de comunicación masiva. Por ejemplo, el siguiente: la cocaína se suministra a Curazao en lanchas de alta velocidad "desde la costa de Venezuela". Lanchas semejantes, pero con la inscripción colombiana, habían sido detectadas en numerosas ocasiones en las rutas entre el continente sudamericano y las islas caribeñas, además que la DEA da la luz verde a todas las "navegaciones controladas" y corta decididamente a los "rivales privados", que surgen constantemente en el negocio transnacional tan ventajoso para EEUU (y para las subdivisiones operativas de la DEA). Los servicios especiales norteamericanos se sienten como en su propia casa en las islas Curazao, Aruba y Bonaire. El chantaje, provocaciones, el juego sin reglas se hicieron una norma en su trabajo. El guión de Hollywood con un policía malo, quien pone ocultamente drogas al bolsillo de un hombre inocente, es en gran medida un símbolo de la práctica cotidiana de la DEA. No es casual, que más y más países en América Latina recurren a la extradición de agentes de esta organización o al total cese de la colaboración con ésta.

Allí mismo, en Curazao y Aruba, a un centenar de kilómetros de las costas de Venezuela, se asentaron los llamados "puntos operacionales de la avanzada" (Forward Operationg Locations – FOLs) de las Fuerzas Armadas del Comando Sur de EEUU (SOUTHCOM). Están dotados con los medios más modernos del seguimiento del espacio aéreo y marítimo, del equipo electrónico avanzado, que permite controlar las comunicaciones de cualquier tipo. Sin exagerar se puede decir, que los isleños se encuentran bajo la "custodia" segura, y las organizaciones criminales "independientes" no tienen chance a la sobrevivencia. Los puertos marítimos, aeródromos, el sistema bancario, el comercio de inmuebles, el aparato administrativo, las representaciones diplomáticas extranjeras, todo está controlado, por doquier hay "gente suya". Por eso cualquier rival en el campo del narcotráfico está condenado, si la DEA en Curazao y Aruba no planea juegos operativos de largo alcance. A juzgar por todo, "el desenmascaramiento" de abril del narcocartel en Curazao se había planeado en la dirección operativa de la DEA como una provocación de gran escala en contra de Venezuela. Sin embargo la operación comenzó a desintegrarse. No se logró detectar a emisarios del narcotráfico de Chávez y de los terroristas de Hezbollah. Se tuvo que inventar urgentemente a terroristas virtuales según el esquema siguiente: Hezbollah está actuando activamente en el Líbano, a Curazao arribaron unos libaneses, y suponiendo, que todos los ciudadanos del Líbano son miembros de Hezbollah, entonces estos libaneses también son terroristas y narcotraficantes.

Alguien puede decir: es demasiado primitivo para la DEA, la CIA y otros servicios especiales norteamericanos, y ¡no puede ser! ¡Es un invento evidente! Pero qué se le puede hacer, si la rivalidad dentro de las entidades es alta, y las subdivisiones operativas tienen que entregar los resultados, que justifiquen el multimillonario presupuesto conjunto de estos servicios. Por eso se usa cualquier "información fidedigna". El principal laboratorio de la cocaína y la heroína y la fábrica de América Latina es Colombia, aunque la DEA trata de presentar también a Ecuador y Venezuela como los centros líderes del narcotráfico. Es precisamente desde Colombia de donde se dirige a los consumidores en todos los rincones del mundo por las rutas cuidadosamente elaboradas, el producto, los “narco-ladrillitos”, escrupulosamente empaquetados en plástico. Sin patrocinadores financieros, una elaboración minuciosa de las rutas, la creación de las bases de tránsito, el uso de medios de transporte de gran velocidad, la coparticipación de los funcionarios de la aduana y la policía, el transporte de partidas considerables de drogas es imposible. Sólo la DEA, enmascarándose y mimetizando, posee la logística y el potencial analítico, necesarios para eso.

“El video-cuadro” con centenares y miles de bolsas con cocaína, detectadas y confiscadas, aparece sistemáticamente en las pantallas venezolanas de televisión. Después de la expulsión de la DEA del país, los servicios especiales de Venezuela elevaron considerablemente la eficacia de la lucha contra el narcotráfico. Prácticamente, en el país se está realizando el desmontaje de las estructuras del narcotráfico, que se estaban creando durante muchos años por la DEA para la autofinanciación y las operaciones especiales para comprometer “el régimen”, la tesis de las cuales es tradicionalmente primitiva: “Chávez estimula el narcotráfico”. Precisamente en este sentido se presentaban los esfuerzos de Venezuela de oponerse al golpe en Honduras, y del retorno al país del legítimamente elegido presidente Manuel Zelaya. “Chávez trata de poner Honduras bajo el control, porque precisamente en este país en los aeródromos secretos realizan su recargue aviones de Venezuela, en los que se suministran drogas a México y EEUU”,- tales afirmaciones categóricas comenzaron a aparecer en los sitios y los blogs pronorteamericanos. Como se dice, ¡echar la culpa a una persona errada!

Antes de Zelaya el sillón presidencial en Honduras ocupaban exclusivamente los protegidos de EEUU. Coadyuvaban gustosamente a las operaciones de la DEA, por ellas recibían abundantes remuneraciones. Todos los planes del supercartel norteamericano, que convirtió a Honduras en su base de apoyo en América Central, fueron rotos con la aparición del “excesivamente independiente” Zelaya y su paso al campo de “los populistas”. Es suficiente analizar la “narcocrónica” de Honduras, para darse cuenta de la envergadura, con qué la DEA está llevando a cabo sus “operaciones comerciales”. Semanalmente se informa de los aviones con cargas de drogas, que sufrieron catástrofe, realizaron el aterrizaje forzoso o fueron interceptados por los pilotos de Honduras. Lo mismo ocurre en el mar. Lanchas de gran velocidad, inscritas en los puertos hondureños, realizan el suministro de cocaína y heroína a México y a la costa oriental de EEUU. Sólo una parte insignificante de ellas (claro, que no tienen que ver con la DEA) son detenidas con las manos en la masa.

El aporte de la DEA a la preparación del golpe en Honduras fue decisivo, ya que prácticamente todos los jefes militares en el país estaban cobrando “subsidios” mensuales de esta organización. Zelaya se proponía realizar una depuración dentro de los generales y coroneles corrompidos, y esta perspectiva no les convenía a los “patrocinadores” de la DEA. “La elección” de Porfirio Lobo como el presidente títere de Honduras (el 29 de noviembre) coincidió en el tiempo con el asesinato del jefe del departamento de lucha contra las drogas, el general Julián Arístides González. Durante cinco años estaba encabezando la dirección, se proponía ir al retiro y trasladarse para vivir permanentemente en Canadá. Dos “pistoleros” en una moto alcanzaron el automóvil “Nissan Patrol” del general en una de las calles animadas de Tegucigalpa y abrieron fuego. Según una de las versiones, “el honesto general antidrogas” González se proponía escribir un libro sobre la historia de sus relaciones con la DEA, por lo que tuvo que pagar. Pudo haber contado mucho sobre “los buenos” y “los malos” narcocarteles, que funcionan en Honduras, pero no le permitieron hacerlo. Estoy seguro, que la corona floral más grande a la tumba del general fue depuesta a nombre de la DEA.

El liderazgo colombiano en la producción y la exportación de las drogas nunca ha provocado dudas. El presidente de Bolivia, Evo Morales, declaró recientemente, que Estados Unidos coadyuvó premeditadamente a los procesos negativos en Colombia, al conflicto armado interno, al crecimiento del paramilitarismo y a la expansión de las narcoorganizaciones, para justificar la ampliación consiguiente de su presencia militar en este país y para crear un potente campo de operaciones para “neutralizar” los gobiernos populistas en la región.

Con la participación de la DEA los procesos destructivos toman fuerza en México. La narcoguerra en este país se está llevando a cabo sin armisticios, todos los días en los medios de comunicación masiva se publican boletines sobre el número de los muertos, que superan las pérdidas de las tropas de ocupación de EEUU en Irak y Afganistán. En 2009 no menos de 9 mil personas se hicieron víctimas del narcocrimen, dentro de ellos figuran muchos agentes policiales y militares. Una peculiaridad característica de la confrontación mexicana es la crueldad y la brutalidad. Los cuerpos desfigurados y cabezas cortadas en bolsas de plástico es la cotidianidad. Los narcocarteles no sólo tratan de reafirmar su control en distintas regiones de México, sino también han reforzado la lucha por las zonas de influencia en el territorio de la vecina Guatemala. Allí también están tronando disparos, se derrama sangre, se echan a las zanjas los cuerpos de los asesinados.

Uno de los agentes más famosos de la DEA, Mikle Levin, dejó el servicio en la organización en el año 1989. Después de los 25 años del servicio impecable salió al retiro decepcionado, perdió la fe en los altos ideales patrióticos. Escribió el libro “Bajo el cumbrimiento profundo”, en el que contó la historia, cómo ha logrado recuperar la vista. Sus conclusiones suenan de una manera trágica: “La guerra contra las drogas es una estafa, un cínico pretexto para llevar a cabo operaciones subversivas en el extranjero”. Más de una vez Levin participó en las operaciones, cuya realización pudo llevar al arresto de los cabecillas del negocio de drogas. Y cuál ha sido su decepción, cuando sus propios jefes suspendían la acción: “¡No tocar a esta gente!” Cuando Levin trató de contar la verdad sobre el trasfondo de “las operaciones antidrogas”, comenzó a recibir amenazas de los superiores peldaños jerárquicos de la DEA: “¡Si no te callas, te obligaremos a hacerlo!”

La situación actual en la DEA lleva el carácter aún más dramático, que en los años 80. Estados Unidos está viviendo la crisis financiera más grave en toda su historia, y por eso las narcooperaciones hace tiempo dejaron de ser acciones puramente operativas y han adquirido el carácter estratégico. El monto anual total de las ganancias por la venta de las drogas oscila de setecientos mil millones hasta un billón de dólares. Es comparable con las ganancias anuales de todas las compañías petroleras por la extracción y la comercialización de los hidrocarburos.

…Es difícil, que algún día James Edward Hogan, el desaparecido vicecónsul en Curazao, se encuentre vivo. En el fondo marítimo, cerca del supuesto lugar del asesinato de Hogan, los submarinistas policiales encontraron su teléfono celular, al que llamó inesperadamente aquella noche trágica uno de sus “contactos operativos”. Se puede suponer, que del norteamericano se vengaron los miembros del narcocartel, quienes se quedaron en la libertad. En la isla esto ocurría en varias ocasiones. La investigación de las circunstancias de la desaparición del vicecónsul continúa. Del caso se están ocupando agentes del FBI, la CIA y la DEA en Curazao y en otros países de la región. Pero no es más que una rutina. A pesar de algunas pérdidas dentro del personal de la DEA, la lucha por el dominio en los narcomercados será continuada.

Enviado para su publicación por Carlos A. Pereyra Mele,

http://licpereyramele.blogspot.com/


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