CEPRID

DOMINIO ECONÓMICO Y MILITAR DEL IMPERIO Y LA OTAN

Miércoles 29 de julio de 2009 por CEPRID

COMITÉ BICENTENARIO SEGUNDA INDEPENDENCIA

CEPRID

Los gobiernos de Estados Unidos, demócratas o republicanos, sin excepción, se han esmerado en expedir y aplicar “doctrinas” de dominación de América Latina y el Caribe a través del Dios dólar, del poder militar y la diplomacia. Hoy se acrecienta el sistema de recolonización de nuestras patrias con el uso del poder mediático, con las acciones clandestinas de las CIA y Pentágono y con la prepotente amenaza militar de la OTAN que, desde la Europa unida y pro imperialista, atraviesa el Atlántico para ligarse a la IV Flota con la inútil pretensión de atemorizar a nuestros pueblos. ¿Exageraciones? De ninguna manera, porque la OTAN, fundada el 4 de abril de 1949 por Estados Unidos y 10 países europeos, al cumplir 60 años, se ha convertido en la maquinaria bélica más formidable de la tierra, al servicio de una política imperial expansionista y de dominación mundial.

América Latina y el Caribe “es una región donde prácticamente no hay grupos terroristas procurando atacar a Estados Unidos, ni hay un despliegue o ni siquiera el desarrollo de arsenales nucleares, es hora de que Estados Unidos defina y maneje sus relaciones exteriores con América Latina usando un enfoque civil y no militar” advertía hace un año el politólogo y periodista estadounidense Mathew Flynn en un análisis titulado: United States Announces IV Fleet Resumes Operations Amid South American Suspicions. Al llegar Obama al poder y de acuerdo con sus discursos, parecía que las relaciones con nuestras patrias iban a cambiar, pero la situación de domino militar y económico se mantiene y se intensifica, como para desmentir al pensamiento de Flynn.

Si Estados Unidos, en verdad quisiese cambiar las relaciones para que nuestras patrias sean tratadas con respeto y observancia de la soberanía e independencia, ¿para qué seguiría en el uso de su estrategia de expansión militar mediante la instalación de nuevas y más grandes bases? El proceso de militarización y el incremento de la dependencia económica de nuestra América Latina y el Caribe tiene objetivos permanentes: Recolonización o neocolonización y el control absoluto de los recursos naturales, de la biodiversidad en su extraordinaria riqueza, del agua y el oxigeno. Bases militares y dominación económica son los dos pilares de la estrategia imperial para someter a nuestros pueblos.

María Luisa Mendonça, periodista y Directora de la Red Social de Justicia y Derechos Humanos, sostiene: “El poder militar de Estados Unidos es uno de los principales instrumentos de recolonización de América Latina. El creciente proceso de militarización en el continente ha generado el aumento de violaciones a los derechos humanos y la represión a los movimientos sociales, el dislocamiento y la migración forzada de millones de personas, la destrucción del medio ambiente, la pérdida de la soberanía y autodeterminación de los pueblos. El principal mecanismo de Estados Unidos para garantizar su dominio económico y geopolítico es expandir su fuerza militar en todo el mundo, lo que representa un gran peligro para la humanidad.”

Para el logro de sus objetivos de dominación, Estados Unidos cuenta con el apoyo de la OTAN. Entre los dos conforman la fuerza militar más poderosa de la tierra y para mantener la hegemonía bélica tiene un presupuesto anual que sobrepasa los 400 billones de dólares. Esa maquinaria de guerra dotada con tecnología de punta requiere ser usada y esa es la razón para que desate guerras imperiales en cualquier parte del globo. El imperio necesita de una “guerra infinita” para consolidarse y para justificar el gasto militar, pero además requiere de bases militares, aéreas y marítimas que en un número superior a las 700 mantiene regadas en todo el mundo.

En América Latina, Estados Unidos tiene bases militares en Manta, Ecuador y que ahora ha entrado en un proceso de retirada debido a la prohibición constitucional de ceder territorios para la instalación de bases militares extranjeras. La base de Manta va a ser trasladada a Colombia en la que además tiene en actividad, las bases de Tres Esquinas y Leticia. En la actualidad, Estados Unidos y Colombia negocian la instalación de bases aéreo-militares en territorio de la patria de Nariño en el norte, oeste y este del país y Uribe con absoluto descaro ofreció a Estados Unidos dos bases adicionales que sean agregadas al pacto. En poder de Estados Unidos quedarían la base Malambo en el norte, en la zona de Atlántico, Palanquero en el oeste, Apiay en el este y dos nuevas bases se construirían en Tolemaida y Larandia. El entreguista presidente Uribe expresaba: “Obtener acuerdos con países como Estados Unidos para que, con todo respeto a la Constitución colombiana, nos ayuden en esta batalla contra el terrorismo, contra el narcotráfico, es de la mayor conveniencia para el país”. Carlos Gaviria, precandidato a la Presidencia de la República por Polo Democrático resumía lo que le ocurre a su patria con la presencia de bases gringas al decir: “La soberanía colombiana está marchita. Estamos entregando la soberanía” Rafael Pardo, Ex Ministro de Defensa y precandidato por el Partido Liberal afirmaba que las negociaciones con Estados Unidos para ceder bases militares “es un tremendo error diplomático”.

Recuérdese que Colombia entrega a sus conciudadanos a Estados Unidos, a manera de extradición. Recuérdese que el Plan Colombia es puramente militar para combatir a las guerrillas calificadas de terroristas por Bush y que la militarización colombiana con el apoyo de más de 800 militares estadounidenses, con más de 600 contratistas civiles y paramilitares como los mercenarios de la DynCorp y con un apoyo económico de más de cinco mil millones de dólares, no sólo es una ofensa para la soberanía y dignidad de Colombia sino una amenaza real a Ecuador y Venezuela que ahora se incrementa con las nuevas bases militares cedidas a Estados Unidos. Ecuador ya fue bombardeado por Estados Unidos-Colombia, el 1° de marzo de 2008, ataque en el que perdieron la vida Raúl Reyes y 25 personas más, en el campamento de Angostura.

Otras bases estadounidenses están instaladas en Iquitos (Perú), Reina Beatriz (Aruba) y Hato (Curazao). En Centro América, en Honduras tiene la base Soto Cano (Palmerola) y proyecta construir una más en la región del Atlántico en la frontera con Nicaragua. En la República de El Salvador está la base Comalapa y en Cuba, Estados Unidos mantiene ilegalmente la base de Guantánamo. En Puerto Rico mantenía la base naval de Vieques que era un campo de tiro y que debió abandonarla debido a la fuerte presión de la población civil e igual suerte corrió la estación naval de Roosevelt Rodas.

John Lindsay-Polland, Coordinador del Grupo de Trabajo del Fellowship of Reconciliation sobre América Latina y el Caribe, escribía: “Estados Unidos mantiene una compleja red de facilidades y funciones militares en América Latina y el Caribe, lo que el Comando Sur de Estados Unidos (conocido como SouthCom) llama la “arquitectura del teatro”. Las facilidades militares estadounidenses representan compromisos tangibles a una guerra ineficaz contra la oferta de drogas y a prioridades políticas subyacentes incluyendo acceso a recursos estratégicos, especialmente petróleo.”

Esa red de estaciones militares y de inteligencia (CIA.-DEA) está diseñada para apoyar la consecución de los objetivos del imperio: consolidar el dominio militar y económico, asegurar el acceso a los mercados, desarrollar actividades o guerras de contrainsurgencia, desestabilizar a gobiernos progresistas, propiciar golpes de Estado (Venezuela, abril del año 2002 y Honduras en junio de este año), controlar y reprimir a los movimientos sociales, apoyar a las fuerzas oligárquicas y a las derechas políticas y económicas, desatar guerras mediáticas, ejecutar campañas de “propaganda negra”, soliviantar a los militares. El campo de acción del poder militar de Estados Unidos es ilimitado.

Lindsay-Polland afirmaba: “Los soldados y empleados bajo contrato que el aparto militar estadounidense despliega a bases militares en América Latina y el Caribe superan ampliamente por número al personal de agencias civiles estadounidenses en la región. La presencia sobre diez mil militares en misiones en el extranjero envía un mensaje de que Estados Unidos prefiere la fuerza sobre la diplomacia para resolver los problemas en la región, incluyendo problemas que involucran conflictos con Estados Unidos. En adición a su rol en facilitar operaciones militares, las bases estadounidenses son un símbolo de la historia de intervención armada de Washington y su uso de ejércitos locales para controlar la gente y los recursos de la región”

Las bases militares de Estados Unidos son una amenaza real a la paz y un peligro intervencionista. En el período de Obama el imperio no abandonará sus objetivos bélicos y menos sus intereses geopolíticos y de dominación colonial y tampoco disminuirá el fabuloso presupuesto militar. Si alguna vez entrara en razón, si sólo se ocupara el 1% del gasto militar en programas de desarrollo, en medicinas, en el aumento de la producción de alimentos, en educación, salubridad, vías de comunicación, soluciones a los problemas ambientales causados por las bases militares, los pueblos del mundo darían un paso gigantesco al bienestar al que tienen derecho.

Pero a Estados Unidos no le interesa encontrar soluciones a los graves problemas sociales generados por la pobreza nacida de viles sistemas de explotación capitalista. Su objetivo permanente es la dominación neocolonial para lo que, además de bases militares, desarrolla la estrategia del adiestramiento, adoctrinamiento o domesticación de militares latinoamericanos a través de las operaciones militares conjuntas llamadas Unitas o Cabañas. Continúa con la tarea de formación de futuros gorilatos en las Escuela de las Américas y en el famoso Interamerican Defense College (Instituto Americano de Defensa) al que también asistió, como magnífica alumna, la actual presidenta de Chile.

Con el mismo objetivo de dominación, Washington creó en San José de Costa Rica, la Academia Internacional para el Cumplimiento de la Ley, con la intención agregada de influir en los procesos de legislación de los países latinoamericanos y del Caribe en beneficio de sus intereses políticos, económicos y militares.

El Pentágono, CIA y DEA no pierden espacio ni detalle. Controlan la denominada Triple Frontera ente Paraguay, Brasil y Argentina. Allí ha instalado otra base militar de grandes dimensiones con el pretexto de controlar al terrorismo internacional, otro fantasma creado por el mismo imperio.

A más de la ocupación física de grandes áreas territoriales latinoamericanas, Estados Unidos al negarse a ratificar el Tratado de Roma que creó la Corte Penal Internacional para castigar a contumaces violadores de derechos humanos, genocidas, torturadores, criminales de guerra y de lesa humanidad, exige a los países soberanos de América Latina que permiten el ingreso de tropas y la instalación de bases militares, que otorguen inmunidad diplomática para sus soldados, lo que en última instancia significa que si hay soldados estadounidenses sospechosos de haber cometido crímenes o violadores de derechos humanos, no pueden ser juzgados por los países latinoamericanos en los que cometieron esos delitos. De la inmunidad se pasa a la impunidad

Uno de los sueños de Estados Unidos es el control y ocupación de la Amazonía que es la reserva más grande del mundo en biodiversidad, oxígeno, agua y recursos naturales. Para ese propósito, instaló un sofisticado mecanismo llamado SIVAN (Sistema de Vigilancia Amazónica) a un costo de 1.4 billones de dólares. El sistema fue ejecutado por la empresa norteamericana Raytheon que tiene una capacidad para monitorear 5.5 millones de Km2.

En Argentina, Estados Unidos planifica instalar un Sistema de Radares como parte de un Sistema Internacional de Vigilancia. ¿Para qué tanto aparataje bélico en el subcontinente que fue declarado territorio libre de armas nucleares y de destrucción masiva? ¿Bajo qué normas del Derecho Internacional, Estados Unidos instala bases militares en todo el mundo? ¿Bajo qué normas legales de Estados Unidos, expanden sus bases militares o acaso obedecen las leyes del país en el que se instalan? A más de que son un peligro, las bases militares aéreas o navales suelen ocasionar daños ecológicos graves e irreparables y graves problemas sociales porque a donde van los soldados estadounidenses se inicia o aumenta el consumo de drogas, prostitución y alcoholismo. Gustavo Cabrera Vega, del equipo defensor de derechos humanos Servicio para la Paz y la Justicia, preguntaba: “Si Estados Unidos no reconoce las convenciones universales de derechos humanos, ¿Con qué autoridad va entrenar y adiestrar para combatir el crimen internacional?”

Si por si fuera poco el poderío militar de Estados Unidos, seguramente para mayor seguridad del imperio o como impresionante punta de lanza cuenta con la OTAN. Nadie debería desconocer que quien ordena a la OTAN es Estados Unidos y así decidió la guerra en Kosovo, la invasión a Afganistán, el apoyo logístico para invadir Irak, o la peligrosa intervención en el Mar Negro cuando se produjo el problema de Osetia del Sur, Georgia y Rusia.

Así mismo, nadie debería desconocer que la carrera armamentista desatada por Estados Unidos coadyuvó para la intensificación de las actividades de la OTAN a nivel global que, al cumplir 60 años de fundada, desarrolla nuevas estrategias para intervenir en cualquier lugar del mundo, según las necesidades o intereses de Europa y principalmente de Estados Unidos.

La OTAN se ha convertido en el principal instrumento de intervencionismo y expansionismo del imperio y para ello, todos los países de Europa que son miembros de la Organización, deben, obligatoriamente, incrementar en sus presupuestos nacionales, los aportes para que la OTAN acreciente su poderío bélico, inclusive con sofisticadas armas nucleares y de destrucción masiva.

En sus afanes de dominación mundial, Estados Unidos no ha vacilado en recurrir a la fuerza militar dentro del plan general estadounidense de las denominadas guerras preventivas y del unilateralismo por encima de las resoluciones de las Naciones Unidas, y en franca violación de todas las normas del Derecho Internacional. Así se han dado agresiones armadas, invasiones militares, bombardeos a poblaciones inermes. En América Latina, Estados Unidos, históricamente, ha agredido a todas nuestras patrias, sin excepción. La injerencia estadounidense ha sido cínica y descarada y con total desembozo ha instalado, apadrinado, protegido y mantenido a las dictaduras militares neofascistas, más crueles y sanguinarias que asolaron a nuestras patrias.

En el caso de la guerra de Argentina contra Gran Bretaña, por las Malvinas, Estados Unidos se ubicó junto a su colonizadora e incluso recurrió a la OTAN. Gran Bretaña, Estados Unidos y la OTAN son los responsables de la muerte de centenares de jóvenes argentinos enviados a una guerra provocada por los fascistas dictadores que buscaban recuperar imágenes perdidas en sus viles acciones que desaparecieron o ejecutaron a más de 30 mil hombres y mujeres de la patria de San Martín y de Sarmiento.

En un documento producido por organizaciones civiles de Argentina que se oponen a la OTAN y al imperio se afirma: “El recrudecimiento de la estrategia estadounidense de guerra y dominación tiene su expresión más brutal con la administración Bush que aprobó un presupuesto militar sin precedentes en la historia, intensifica la instalación de asentamientos militares y bases misilísticas en todo el mundo, proclama la “doctrina de la guerra preventiva”, mantiene y extiende la OTAN como brazo armado de su política guerrerista y reactiva la IV Flota en el Atlántico, en las aguas profundas y también en los mares costeros y en los ríos de América Latina y el Caribe. Contraviene con ello todas las normas del Derecho Internacional y constituye una amenaza real contra los pueblos y gobiernos de la región que, afirmando su autodeterminación, buscan mancomunadamente nuevos caminos de unidad para consolidar la democracia, el desarrollo económico y el progreso social”.

La IV Flota es parte de una formidable organización militar bajo responsabilidad del Comando Sur de las Fuerzas Navales del imperio, con sede en Mayport, Florida. Como ya se ha hecho costumbre, Washington dijo que la IV Flota servirá para la lucha contra el narcotráfico y en proveer de ayuda humanitaria y socorro en casos de desastres en América Latina y el Caribe. La verdad es que la IV Flota es un elemento más del expansionismo militar yanqui para someter a nuestros pueblos a los distados imperiales.

En julio de 2008, Matthew Flynn informaba que el Almirante Gary Roughead, Jefe de Operaciones Navales, al desplegar la IV Flota habría aseverado: “El establecimiento de la IV Flota reconoce la inmensa importancia de la seguridad marítima en la parte sur del hemisferio occidental, e indica nuestro apoyo e interés en los servicios civiles y militares de Centro y Sur América”. Desde el 1 de julio de 2008, esa nueva estructura de comando ha tenido la responsabilidad de operar los barcos de la Marina de Guerra de Estados Unidos que desempeñan sus labores en el área del SouthCom, una de las seis regiones en que el Pentágono divide sus comandos unificados.”

Como siempre, para tratar de justificar el renacimiento de la IV Flota se dijo que era con el propósito de incrementar la capacidad de lucha contra el narcotráfico y en proveer de ayuda humanitaria y socorro en casos de desastres naturales. Sólo que los analistas y gobiernos latinoamericanos y del Caribe que piensan y no obedecen a ciegas a Washington, recordaban el desastre del Huracán Katrina que arrasó con Nueva Orleans en el que la IV Flota de nada sirvió a sus propios compatriotas y menos iba a servir a los subdesarrollados pueblos de América Latina y del Caribe. Con razón el Contraalmirante venezolano César Augusto Manzano decía: “Estados Unidos debe tener alguna información que nosotros desconocemos por la cual tomaron la decisión de reactivar la IV Flota”.

Flynn reseña que Le Monde Diplomatique declaraba: “El Imperio Contraataca: Preocupados por el movimiento hacia la izquierda de los gobiernos de América Latina, el descubrimiento de reservas formidables de petróleo y la abundancia de recursos naturales, Estados Unidos reactiva la IV Flota” En consecuencia, el despliegue militar estadounidense debe servir para mantener a su disposición el patio trasero y el lago particular del Caribe para continuar con los actos depredadores de los recursos naturales y humanos de nuestras patrias.; es decir, la presencia militar yanqui tiene como meta el control económico y político para la recolonización y, resulta lógico que para ello, pretenda detener los esfuerzos latinoamericanos que buscan la unidad regional encaminada a disminuir, por lo menos, la desastrosa influencia yanqui y el acatamiento incondicional a los dictados imperiales. La UNASUR está en la mira de Estados Unidos, para lo cual recurre a su vieja táctica: “Dividir para reinar” y la fisura que podría convertirse en abismo está en los gobiernos de Álvaro Uribe en Colombia y de Alan García en el Perú.

El ALBA también está entre los objetivos inmediatos del imperio y para ello ya propició el golpe de Estado en contra del presidente Zelaya de Honduras que equivale a decir: ya se dio el primer golpe de Estado en contra de América Latina y, en especial en contra de los gobiernos de Nicaragua, Venezuela, Guatemala, El Salvador, Venezuela, Ecuador y Bolivia..

No fue casual el renacer de la IV Flota que había muerto en 1949, después de la II Guerra Mundial. Fue la respuesta de fuerza del imperio en momentos en los que las relaciones de América Latina con China, Rusia, Irán, Medio Oriente y otras economías emergentes del sur de Asia se incrementaron e insurgieron con nuevos mercados y diversas posiciones ideológicas y políticas con marcadas diferencias respecto de las tradicionales relaciones de Estados Unidos con América Latina.

Sin duda, Estados Unidos perdía su hegemonía en la región y ese escozor obligó al Council on Foreing Relations (Consejo sobre las Relaciones Exteriores) a elevar informes, uno de los cuales afirmaba que Estados Unidos necesitaba redireccionar su política exterior con América Latina que había sido marginada por el poder imperial dedicado, exclusivamente, a su lucha contra el “terrorismo internacional” y a mantener su hegemonía en el Medio Oriente.

El Grupo de Tareas sobre América Latina del Consejo (Council) declaraba: “Si alguna vez hubo una era de hegemonía estadounidense en América Latina, se acabó” En el informe se afirmaba que como región América Latina: “Nunca le ha importad más a Estados Unidos, ya que es el abastecedor más grande de petróleo, una de las regiones con las cuales mantiene las relaciones comerciales de más crecimiento y la fuente más grande de inmigrantes.” El grupo concluyó: “Estados Unidos debiera enfocarse en áreas de interés en común -pobreza y desigualdad, seguridad pública, migración y seguridad en el sector de energía- y reconocer que el destino de América Latina está en gran medida en manos de los latinoamericanos”. Nada está más lejos de una verdad incuestionable: El destino de América Latina, en su totalidad está en manos de los latinoamericanos

Flynn sostenía: “La independencia política en crecimiento de América del Sur como región plantea la pregunta: ¿cuál es el papel de Estados Unidos en esta área? Para contestar, primero es necesario definir los intereses de Estados Unidos. De acuerdo al teniente Vásquez del SouthCom, “treinta y ocho por ciento del comercio global de Estados Unidos es con países del hemisferio occidental, y Estados Unidos importa el 34% de su petróleo de la región. Dos tercios de los barcos que transitan por el Canal de Panamá se dirigen a puertos de Estados Unidos”. Las prioridades del SounthCom también incluyen ejercicios de adiestramiento en conjunto, Las misiones secundarias son el control de los armamentos y la no proliferación, asistencia humanitaria y cívica…

En consecuencia, reactivar la IV Flota fue y es para mantener vigiladas y abiertas las rutas marítimas que garantice los negocios de Estados Unidos y sus transnacionales monopólicas y, más aún, es la pretensión de mantener preocupado al patio trasero. “La importancia de una Flota envía la señal correcta incluso a aquellos que no son nuestros mayores partidarios”, como habría dicho el Almirante Jim Stevenson. La IV Flota está dirigida, también, contra Cuba ya que “podría entrar en acción si el pueblo cubano no aceptara el liderazgo de Raúl Castro y decide fugarse en masa., de esa forma repitiendo el éxodo de Mariel de 1980. “Si no tenemos la capacidad de rescatar a esa gente, tendremos un desastre en las manos. No me parece que haya nadie que quiera cruzarse de brazos y ver como cientos de miles de personas mueren en alta mar”, expresaba el Almirante Stevenson. De esas palabras se deduce con claridad meridiana que al IV Flota es garantía militar para nuevas aventuras intervencionistas en nuestra América Latina.

El despliegue de la IV Flota fue repudiado por los pueblos y gobiernos decentes de América Latina. El Ministro de Defensa de Brasil, Jobim afirmaba que la IV Flota no entrará en aguas brasileñas sin autorización y en ese mismo sentido se pronunciaron los gobiernos de Ecuador, Venezuela, Argentina, Cuba, Bolivia porque la IV Flota yanqui tendrá bajo su responsabilidad, más de 30 países cubriendo 15.6 millones de millas cuadradas en las aguas adyacentes de Centro, Sur América, el mar Caribe y sus 12 islas, México y los territorios europeos en este lado del Atlántico, reflexionaba el Comandante Fidel Castro.

Las bases militares, la IV Flota, la OTAN están diseñadas para dominar a nuestras patrias y esa realidad exige respuestas inmediatas de nuestros pueblos que, organizados en todo el subcontinente, comienzan a exigir el inmediato retiro de las bases militares, la cancelación inmediata de la IV Flota, el repudio a cualquier forma de penetración de la OTAN en nuestras patrias, la cancelación de cualquier proyecto de instalación de infraestructura yanqui que viole el derecho de los pueblos latinoamericanos y caribeños a sus territorios y recursos ancestrales, el fin del Plan Colombia y su componente militar el Plan Patriota, el rechazo al gobierno de Uribe que entrega Colombia al dominio yanqui, el repudio enérgico y combativo al golpe de Estado en Honduras y la decisión popular de no permitir jamás otra dictadura en ninguna de nuestras patrias .

Así mismo, debe ser un compromiso de las organizaciones de la sociedad civil de América Latina y del Caribe, impulsar la unidad de acuerdo con el sueño de nuestros libertadores y decidir la lucha integral, humanista y liberadora hasta alcanzar nuestra segunda y definitiva independencia, justo cuando se conmemoran los primeros gritos de independencia de nuestras patrias.

Correo electrónico: tribunalpazecuador@yahoo.com


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