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Nicaragua: Consentimiento fabricado e Izquierda Neo-colonial

Viernes 22 de mayo de 2009 por CEPRID

Toni Solo

Revista Correo/CEPRID

Aparentar ser de izquierda en ciertos temas, mientras en la práctica se defiende el estatus quo, ha sido por mucho tiempo una táctica común de personas que forman parte de la elite gerencial-intelectual que domina la información y el debate en los medios de comunicación. Nicaragua es actualmente un claro ejemplo de las contradicciones que se generan, cuando personalidades influyentes y de prestigio son cuestionadas por “voces marginales”.

Para abordar este tema desde una perspectiva global, es un acierto recordar la existencia de una aristocracia laboral en los países ricos, formada por sectores proletarios que gozan de un nivel de vida relativamente alto, como resultado del poder y el desarrollo de sus países imperialistas. Los episodios esporádicos de solidaridad proletaria que ha mostrado esta aristocracia laboral con la causa de los pueblos oprimidos del resto del mundo, muy pocas veces han logrado afectar su convivencia forzada con el estatus quo capitalista.

Ejemplos obvios de este fenómeno abundan en la historia de la descolonización en el Siglo XX., lo que generó fuertes contradicciones entre los sectores progresistas de los países ricos. Si uno estudia la historia de Francia, por ejemplo, encontrará que el Partido Comunista francés apoyó la asignación de “poderes especiales” a las autoridades coloniales francesas en Argelia, en 1956, otorgando con ello la licencia para torturar y masacrar a la población árabe. O bien, antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando el gobierno del Frente Popular en Francia suprimió el movimiento popular argelino “L’Étoile Nord-Africaine”. Contradicciones parecidas se encuentran en las historias de todos los países colonialistas europeos.

De manera similar se puede argumentar ahora, que la creciente liberación de América Latina del dominio imperialista está provocando contradicciones dentro de la élite gerencial-intelectual del Bloque Occidental. No es extraño, por ejemplo, observar desacuerdos cuando se plantea apoyo a la guerrilla colombiana de las FARC, o a las políticas que desarrolla el Presidente Luz Inacio Da Silva, de Brasil. En este sentido también Nicaragua ha generado un interés especial. Para los principales medios de comunicación corporativos, por ejemplo, es consenso generalizado que el gobierno del FSLN es un proyecto opresivo y autoritario, dedicado a fortalecer el poder de una cúpula corrupta liderada por Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo.

Esta versión de la realidad en Nicaragua está siendo difundida sin cesar por la oposición política de la derecha nicaragüense, a pesar de que contradictoriamente son ellos quienes controlan la Asamblea Nacional y son también ellos quienes ejercen un control casi total de los medios de comunicación en este país. Su versión coincide con la que de manera permanente difunden los gobiernos de Estados Unidos, Canadá y sus aliados europeos. Uno podría pensar que la clase progresista gerencial-intelectual de los países del Bloque Occidental se habría resistido a ese consenso derechista y socialdemócrata. Pero, por el contrario, no son pocas las figuras progresistas e influyentes que han intervenido, e intervienen, para reforzar la propaganda imperialista y anti-sandinista de los medios corporativos.

Aparentemente sus motivos para sumarse a esa propaganda falsa, mentirosa y calumniosa, se basan en la amistad que forjaron en los años ochenta con algunos dirigentes del sandinismo de aquel entonces, los mismos que hoy han adoptado una línea socialdemócrata y que hacen oposición al gobierno del FSLN junto con la derecha criolla. Parece que con el paso de los años las lealtades personales se han transformado en lealtades de clase. El tema más reciente en Nicaragua que revela estas contradicciones dentro de la clase gerencial-intelectual progresista internacional, ha sido la denuncia por un supuesto y masivo fraude cometido en las elecciones municipales de noviembre del 2008 a favor del FSLN, el partido gobernante. Esta denuncia se ubica en un esquema más amplio de descrédito, que pone en duda el compromiso del gobierno sandinista por mejorar las condiciones de vida de la población más empobrecida del país, sugiriendo, por el contrario, que el FSLN ha traicionado los intereses de las mayorías empobrecidas.

Desde esa premisa falsa las y los críticos seudo-progresistas aseguran que como consecuencia de sus políticas económicas erradas y antipopulares es imposible que el FSLN haya obtenido los votos suficientes para triunfar de manera tan amplia en los comicios municipales del año pasado. Este mismo argumento está implícito y tácito en los discursos de personas que critican el gobierno del FSLN. De hecho el argumento se contradice totalmente con los hechos. Para una demostración de esta verdad se puede leer el reciente artículo de Roger Burbach (1), que recicla, casi palabra por palabra los argumentos de la oposición socialdemócrataen Nicaragua. La falsedad de casi cada punto del artículo de Burbach se demostró en una respuesta de parte de nosotros en Tortilla con Sal, publicada en nuestra página (2) www.tortillaconsal.com.

Ese artículo de Burbach es sólo el último de una serie de intervenciones de personalidades que tienen algún grado de amistad con antiguos dirigentes revolucionarios como Dora María Téllez, Henry Ruiz o Luis Carrión. A lo largo del 2008, destacados intelectuales como José Saramago, Noam Chomsky, Ignacio Ramonet y otros más — que muy poco saben o conocen de la vida normal de la mayoría de la gente en Nicaragua— han intervenido para criticar al gobierno del FSLN y a Daniel Ortega. A finales de diciembre pasado un grupo de escritores y editores de Nicaragua y de otros países, suscribieron un manifiesto público (3) en apoyo al gobierno del FSLN. El respaldo público a esta iniciativa contradice completamente la calumniosa propaganda en contra del FSLN que promueven individuos como Burbach y otros analistas, todos ellos supuestamente progresistas.

Es obvio, entonces, que algo extraño está pasando con respecto a la manera en que se reportan los acontecimientos políticos y económicos en Nicaragua por los medios que se autodefinen progresistas, y por la opinión progresista internacional en general. Si uno pregunta: “¿qué saben individuos como Roger Burbach, Noam Chomsky, Eduardo Galeano, Ariel Dorfman o Ignacio Ramonet de como viven las mayorías empobrecidas en Nicaragua?”, la respuesta es claramente “nada”. O si uno pregunta: “¿qué será más importante para estos eminentes individuos — el bienestar de la gente empobrecida que vive muy largo, allá en Nicaragua, o su propio prestigio e influencia en las redes de las cuales forman parte y que los sostienen como individuos prestigiosos?” Es obvio que la respuesta es la segunda.

Es una realidad de clase. Uno puede observar este fenómeno en el apoyo que manifiestan abiertamente a miembros privilegiados de la oligarquía nicaragüense, como el periodista Carlos Fernando Chamorro. Los tendenciosos y falsos reportajes de Carlos Fernando Chamorro, escritos en función de sus propios intereses políticos, son difundidos ampliamente a nivel internacional por escritores tanto de la derecha como de la supuesta izquierda. La versión de las víctimas de la dictadura mediática de la familia Chamorro queda invisible. Se borra.

La misma versión distorsionada de los hechos en Nicaragua, y difundida durante mucho tiempo por los principales medios de comunicación corporativos, como el New York Times, El País, The Guardian, ahora también aparece en internet, en sitios progresistas como Counterpunch o ZNet. Muchas de estas informaciones tienen como fuente la autoridad espuria de algunos miembros de la clase gerencial-intelectual internacional. La lógica parece ser que si algunos destacados intelectuales progresistas alegan que su versión constituye la verdad sobre lo que ocurre en Nicaragua, entonces esa es la verdad. Pero las versiones basadas en la verdad de las cosas, como la que a diario vive la mayoría empobrecida del país, son censuradas sin ningún rubor.

En Nicaragua es imposible tomar en serio las posiciones de reconocidos intelectuales, que se han sumado a una oposición alineada completamente con los grandes poderes imperialistas de Norte América y Europa. Por vivir fuera de Nicaragua, estos “críticos progresistas” al gobierno del FSLN, basan sus críticas en la versión de los hechos que reciben de propagandistas de la oligarquía como Carlos Fernando Chamorro y de los antiguos revolucionarios Dora MaríaTéllez, Hugo Torres o Víctor Hugo Tinoco, por ejemplo. En Nicaragua, el partido político de estos antiguos revolucionarios — el Movimiento Renovador Sandinista — no ha podido obtener más de un siete por ciento de apoyo electoral en elecciones nacionales desde su fundación en 1994.

Y si bien el grupo de intelectuales progresistas que critica al FSLN no apoya abiertamente la plataforma política de la extrema derecha en Nicaragua, en la práctica trabaja para promover las posiciones de una élite privilegiada que ha sido rechazada democráticamente por la mayoría de la gente común de este país. Entonces, cuando se publica un artículo como el de Roger Burbach en un sitio supuestamente radical como Counterpunch, o cuando se escribe de Carlos Fernando Chamorro, en términos de hagiografía, en el New York Times, esos medios publican información, en el mejor de los casos desleal, y en el peor de ellos, deliberadamente falsa. Lo mismo ocurre cuando Le Monde Diplomatique publica artículos de políticos nicaragüenses seudo-progresistas como Mónica Baltodano, quien regularmente ofrece versiones manipuladoras sobre la gestión del gobierno del FSLN, por ejemplo con respecto a la economía nacional.

Hoy en día, a nivel internacional es muy raro encontrar una versión ajustada a la verdad. La desinformación sobre Nicaragua y a favor de la oposición derechista ahora domina tanto en los medios progresistas como en los grandes medios corporativos. Pero en el fondo, el asunto ya no es si se publica o no la verdad sobre lo que ocurre en Nicaragua. Lo de fondo tiene que ver con la integridad y honestidad intelectual de la clase gerencial-intelectual que domina las redes de información de la izquierda en los países del Bloque Occidental.

Si están completamente equivocados y manipulan las noticias con respecto a Nicaragua, ¿qué motivos hay para confiar en las versiones que ofrecen sobre los acontecimientos que tienen lugar en otros países? De igual manera, uno tiene el derecho a dudar de su integridad o de la veracidad de la información que se encargan de difundir. En el caso de Nicaragua, la información que se divulga es la que tiene como fuente a individuos influyentes de la red gerencial-intelectual progresista del Bloque Occidental, y que han obtenido dichas informaciones de sus amistades alineadas con los poderes imperialistas.

Estos y otros asuntos similares son recurrentes en los debates sobre la probidad de recursos informativos como Wikipedia – el famoso proyecto participativo de enciclopedia de la Internet. El caso de la periodista nicaragüense Eloisa Ibarra (4) demuestra la absoluta futilidad de depender de reportajes de los periódicos como fuentes confiables de información sobre lo que ocurre en Nicaragua. Ibarra fue despedida de El Nuevo Diario, propiedad también de la familia Chamorro, entre otros motivos, por insistir en continuar investigando un caso de corrupción que involucra al banquero y ex candidato presidencial de la oligarquía nicaragüense, Eduardo Montealegre.

Si se tiene en cuenta que apenas un uno por ciento de la población nicaragüense podría llegar a leer, por ejemplo, Counterpunch o Le Monde Diplomatique o Z Communications, es más que claro que la producción de la clase gerencial-intelectual del Bloque Occidental resulta completamente irrelevante para la gran mayoría empobrecida de la población del planeta, pero a nivel del archivo histórico humano, resulta obvio que esa clase gerencial-intelectual ha heredado el privilegio neocolonial de tener un mayor control y acceso sobre ese archivo. Ellos tienden a dominar y a manipular la creación de archivos de información al que millones de personas en el mundo podrían utilizar como referencia. A ese nivel, un debate libre y participativo sobre fuentes confiables, que proveen información fidedigna, es necesario y muy importante. Pero por supuesto, es un debate en el que la izquierda neocolonial no quiere participar y prefiere evitar.

A ese respecto, para quienes publicamos Tortilla con Sal, nuestra experiencia ha sido decepcionante y desmoralizadora. La verdad es que uno puede decir, con toda razón, que el debate sobre la realidad nicaragüense — y quizás de otros países también — está siendo evitado y ocultado por personalidades influyentes de la clase gerencial-intelectual del Bloque Occidental, que se resisten a ser vistos como individuos ignorantes que actúan en base a prejuicios arbitrarios. Así uno termina preguntándose qué diferencia hay entre este tipo de comportamiento y los comportamientos que muestran los medios corporativos de comunicación analizados tan hábilmente en libros como “Fabricando el consentimiento” de Chomsky y Herman.

Un comportamiento represivo y manipulador de personalidades que aparentan posiciones progresistas y radicales podría ser decepcionante pero no sorprendente. Los gerentes siempre se comportan así. Lo más grave es que su comportamiento moral e intelectualmente corrupto no es sólo una hipocresía más. En la práctica, su comportamiento equivale a una colaboración con los gobiernos imperialistas de Estados Unidos y los países de la Unión Europea. De una manera desleal, la clase gerencial-intelectual progresista del Bloque Occidental ha apoyado ataques calumniosos contra el gobierno del FSLN en Nicaragua. Al hacerlo, apoyan el intento de la derecha en Nicaragua - y de los amos imperialistas norteamericanos y europeos de esa misma oposición – de destruir la única oportunidad en casi treinta años que el pueblo nicaragüense ha tenido, en un ambiente de paz, para mejorar sus vidas de una manera sostenible y significativa.

Notas

1.http://www.counterpunch.org/burbach02272009.html

2.http://www.tortillaconsal.com/anti-burbach.html

3.http://www.tortillaconsal.com/carta.html

4.http://www.tortillaconsal.com/eloisa_ibarra.html

Toni Solo escribe para www.tortillaconsal.com


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