CEPRID

Alimentos campesinos para México

Lunes 20 de octubre de 2008 por CEPRID

Sin Maíz no hay país

CEPRID

La última semana de septiembre el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA) reconoció que  en Chihuahua existen campos de maíz sembrados con transgénicos después de que desde noviembre de 2007 organizaciones campesinas y ambientalistas alertaron a las autoridades y exigieron prevenir la contaminación.

La información proporcionada revela que se está infringiendo el Código Penal Federal que en el Capítulo Quinto "Disposiciones Comunes a los Delitos contra el Ambiente" del Título Vigésimo señala en su Artículo 420 ter que "Se impondrá pena de uno a nueve años de prisión y de trescientos a tres mil días multa, a quien en contravención a lo establecido en la normatividad aplicable, introduzca al país, o extraiga del mismo, comercie, transporte, almacene o libere al ambiente, algún organismo genéticamente modificado que altere o pueda alterar negativamente los componentes, la estructura o el funcionamiento de los ecosistemas naturales…"

La normatividad aplicable es la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados que entre otras disposiciones, establece un Régimen de Protección Especial del Maíz. Este fue establecido en la Ley para proteger aquellos cultivos de los cuales México es centro de origen. En la actualidad se presentó un Anteproyecto que fue ampliamente cuestionado por la comunidad científica y la sociedad, por lo cual en el caso del maíz y de otros cultivos de los que somos centros de origen la normatividad aún es aplicable.

La tardía e ineficiente respuesta de las autoridades respalda la estrategia que  corporaciones como Monsanto han aplicado en Brasil, consistente en  contaminar los cultivos con transgénicos para lograr que se autoricen sus variedades y comenzar a cobrar regalías a aquellos agricultores que se les contaminen sus campos, a pesar de que no tengan conocimiento de ello.

Las empresas quieren demostrar que pueden sembrar transgénicos en un centro de origen de las especies. México es  un caso paradigmático que se ha mencionado en los alegatos de la Unión Europea frente a las empresas en la Organización Mundial del Comercio.  El centro de origen de una especie es una fuente invaluable e irremplazable de material genético para el cruzamiento de las plantas y frente a una crisis ambiental. Como centro de origen del maíz no podemos permitir esto, se ha reconocido a nivel internacional que los cultivos genéticamente modificados deben tener un trato particular respecto a los centros de origen  de las especies.

No se puede permitir que por la vía de los hechos se avance en la introducción de maíz transgénico proveniente del extranjero y propiedad de empresas trasnacionales. Las consecuencias para los pequeños productores de maíz mexicanos (90% del total) serían irreversibles, una vez contaminados los campos, las empresas obligarían a los productores a pagarles por el uso de sus semillas, las demandas de estas empresas por el supuesto uso de "sus" semillas se multiplicarían a lo largo y ancho del país. ¡Quienes "inventaron" el maíz tendrían que pagar por el uso del mismo! significaría el fin del campesino mexicano y de la cultura del maíz. La dimensión de la crisis sería similar a la que sucede en la India, en donde se introdujo el algodón Bt en 2002 y ahora los campesinos se suicidan por el alto precio de las semillas y el fracaso de sus cosechas.

Las autoridades tienen el compromiso de determinar quien es el responsable de esta contaminación: si se esta distribuyendo semilla sin etiquetar; si se esta sembrando sin contar con la normatividad y sin cumplir con ella; si se esta contaminando a propósito y a sabiendas que no hay posibilidades de revertir este procedimiento y pensando que con ello se obligaría a adoptar la tecnología en México.

Si las empresas dueñas de estas semillas están distribuyendo semillas transgénicas sin etiquetado están cometiendo un acto ilegal que debe sancionarse, las autoridades  deben fincar responsabilizar y actuar.  La omisión es complicidad.

La ilegalidad que se esta fraguando atenta contra un patrimonio básico de México que puede poner en peligro la alimentación de los mexicanos. El problema es de gran relevancia no solo para el país sino para el mundo entero, dada la importancia que hoy tiene este cultivo, por ellos señalamos que si el gobierno no puede actuar será necesario acudir a instancias internacionales a que se dirima esta situación.

A pesar de que la siembra de maíz transgénico en México es ilegal y que se cuenta con amplia documentación de casos de contaminación en maíz, es evidente la incapacidad del gobierno mexicano para hacer frente a la liberación de transgénicos en nuestro país.

El gobierno mexicano está obligado a desarrollar un Régimen de Protección Especial del Maíz, como lo establece la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados, pero la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural y Pesca presentó un anteproyecto de Régimen que ha sido ampliamente cuestionado por la comunidad científica y la sociedad al no proteger en nada al maíz. La demanda central es que este Régimen debe contemplar como medida principal la prohibición total a la siembra de maíz transgénico en México. Ya se dio el primer paso, al reconocer que se infringe la Ley; sin embargo no es suficiente, es necesario deslindar responsabilidad y poner un alto a esta situación que pone en peligro el principal alimento de los mexicanos.

Hoy el Gobierno debe decidir entre la protección de nuestra riqueza natural, base de nuestra alimentación o abrirle la puerta -trasera- a las trasnacionales para que nos llenen de una tecnología que ha fracasado en el mundo.


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