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La estrategia china: comienza la cuenta regresiva para la reunificación de Taiwán

Viernes 12 de agosto de 2022 por CEPRID

UWE PARPART Y DAVID P. GOLDMAN

Asia Times

Traducido por Observatorio de la Crisis

El Comando del Teatro del Este del Ejército Popular de Liberación de China señaló en un comunicado el lunes 8 de agosto que continuaban los simulacros conjuntos en el mar y el espacio aéreo alrededor de Taiwán. El aviso no especificó la ubicación precisa de los ejercicios ni cuándo terminarían. No está claro si las seis zonas para los ejercicios del 4 al 7 de agosto siguen vigentes. El EPL nunca ha informado oficialmente el final de los juegos de guerra.

Es probable que el anuncio confunda a la élite político-militar estadounidense porque funcionarios taiwaneses han declarado que aviones y buques de guerra chinos habían ensayado un ataque a la isla el sábado pasado.

El portavoz de seguridad nacional de la Casa Blanca, John Kirby, se quejó que los chinos “pueden contribuir a reducir las tensiones simplemente deteniendo estos ejercicios militares y acabando con su retórica”. En un sentido algo distinto el secretario de Estado, Antony Blinken, declaró: “las acciones de China con respecto a Taiwán muestran un movimiento que prioriza una resolución pacífica».

Al contrario, la declaración del Ministerio de Defensa japonés fue cierta y precisa: “cuatro misiles sobrevolaron la capital de Taiwán, lo que no tiene precedentes, y cinco de los nueve misiles disparados hacia ese territorio aterrizaron en la zona económica exclusiva de la isla (ZEE)».

Lo que la Casa Blanca parece no haber comprendido, por el momento, es que tras la visita de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, a Taiwán , el gobierno de Xi tomó la decisión irreversible de “cruzar el Rubicón” y reivindicar ahora la reunificación de Taiwán con el continente.

La acción de Pelosi fue demasiado provocativa y las declaraciones de la Casa Blanca fueron demasiado insignificantes para controlar su desquiciada operación. La visita de Pelosi convenció a Beijing que durante la administración Biden (o en el próximo gobierno) las élite que gobierna desde Washington continuará corrompiendo las relaciones y, en última instancia, intentará anular la política de reconocer “una China”.

Los chinos van en serio

Los ejercicios con fuego real que comenzaron el 5 de agosto no fueron un simulacro sino algo muy real. Es decir, China puede prolongar el bloqueo de la isla a voluntad.

Una invasión anfibia de Taiwán por parte del Ejército Popular de Liberación (EPL) no es el escenario preferido de Beijing. Al parecer se inclinan por la estrategia del bloqueo naval, que cerraría la economía de la isla en cuestión de semanas y podría forzar la capitulación de Taipéi.

En efecto, el Ministerio de Economía de Taiwán ha informado que la isla tiene suministro de gas natural para 11 días y de petróleo para 146 días. Un bloqueo ablandaría a Taiwán, dejando abierta la opción de una invasión. Ahora, sí el continente invadiera, haría más o menos lo que está haciendo el EPL con los actuales ejercicios

Si no fuera por una intervención mediadora del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, China bien podría haber aplicado la fuerza ya. Los analistas militares en diversas parte del mundo se han apresurado a interpretar lo que está pasando.

En el South China Morning Post el especialista en asuntos militares Min Nie Chang resumió así este momento: “Esta vez es diferente, Beijing está rompiendo entendimientos tácitos a través del Estrecho y ha mostrado una gran decisión con ejercicios masivos destinados a advertir a Taiwán”.

Andrei Chang, editor en jefe de la revista “Kanwa Asian Defense”, con sede en Canadá, ha escrito: “Desde que se iniciaron las advertencias hasta el anuncio formal de los juegos de guerra del Ejército Popular de Liberación, los dirigentes chinos quieren demostrar al mundo que no solo el pueblo chino está listo para el combate, sino que también su liderazgo mantiene firme el control sobre los riesgos de un conflicto mayor”.

La última vez que el EPL realizó pruebas de misiles dirigidas a Taiwán, todos los buques de guerra del continente se mantuvieron dentro de la línea media, y aunque algunas ojivas impactaron en aguas cercanas a Taipei y Kaohsiung, ninguno de los misiles sobrevoló la isla.

Sin embargo, el experto militar con base en Taipéi, Chi Le-yi, ha recordado: “las anteriores pruebas (1995-1996) cubrieron el norte y el sur de Taiwán para bloquear rutas aéreas y marítimas, pero, esta vez, el EPL ha ido más allá al poner el este de Taiwán y el sudoeste bajo el alcance de sus misiles. Este es un movimiento destinado a demostrar cómo el EPL bloquearían la entrada de embarcaciones y aviones de Estados Unidos y Japón a Taiwán, en caso de una contingencia mayor”.

El periplo de Pelosi

Pelosi dejó atrás una situación estratégica regional que está cambiado dramáticamente. De camino a casa, se reunió con el primer ministro de Japón, Fumio Kishida, el 4 de agosto. La ceremonia protocolar no fue nada inusual.

En Corea del Sur, el presidente Yoon Suk-yeol, que estaba de vacaciones esa semana, no se reunió con la alta dignataria estadounidense, pero mantuvo una conversación telefónica de 40 minutos. El ministro de Relaciones Exteriores, Park Jin declaró de manera confusa: La señora Pelosi está de viaje a la reunión de la ASEAN”. Al parecer el diplomático estaba enviando un mensaje: los surcoreanos compartimos frontera marítima con China y entendemos sus preocupaciones.

Entonces, ¿Por qué Pelosi cruzó la línea roja de China?

¿Qué ha cambiado y por qué ha cambiado? La respuesta está en los detalles de las líneas rojas diplomáticas.

Para entender qué está pasando entre China Y estados Unidos hay que revisar el Comunicado Oficial de Shanghái de 1972, que estableció las bases del reconocimiento de “una China” :

La parte china reafirmó su posición: la cuestión de Taiwán es la cuestión crucial que obstruye la normalización de las relaciones entre China y Estados Unidos; … Taiwán es una provincia de China … la liberación de Taiwán es un asunto interno de China en el que ningún otro país tiene derecho a interferir; y todas las fuerzas e instalaciones militares estadounidenses deben retirarse de Taiwán.

La parte estadounidense expresó: Estados Unidos reconoce que los chinos a ambos lados del Estrecho de Taiwán aceptan que hay solo una China y que Taiwán es parte de China. El Gobierno de los Estados Unidos no cuestiona esa posición. Reafirma su interés en una solución pacífica de la cuestión de Taiwán por parte de los propios chinos.

En una reciente conversación off de record con Asia Times, uno de los miembros de la delegación de Richard Nixon a China ha explicado:

“La visita de Pelosi viola claramente el espíritu del Comunicado de Shanghái. Supongamos que el presidente fuera a visitar Taiwán. Una visita presidencial constituye un reconocimiento de facto de un Taiwán soberano en contravención del Comunicado de Shanghái porque los jefes de estado no visitan a jefes de estado de países que no reconocen o no planean reconocer. El reconocimiento diplomático de una China, fue el propósito y el resultado de la visita de Nixon a esa nación”.

Según la Ley de sucesión presidencial de 1947, el presidente de la Cámara de Representantes es el siguiente en la línea de sucesión, después del vicepresidente. Debido a su posición constitucional Nancy Pelosi es la tercera en la jerarquía de los Estados Unidos. Una visita presidencial o vicepresidencial a Taiwán cruzaría la línea roja de China. Una visita del Presidenta del Congreso está provocando la línea roja establecida por China.

La ley china anti-secesión

Así es precisamente como Beijing entiende el tema. El académico Xie Maosong del Instituto Nacional de Estudios Estratégicos de la Universidad de Tsinghua escribió en“ The Observer” el pasado 5 de agosto: «Los Estados Unidos y el gobierno de Taiwán tomaron la iniciativa de romper y cambiar sustancialmente el statu quo de Taiwán. Por lo tanto, China se ha visto obligada a activar la ley anti-secesión [de 2005] y emprender el proceso de reunificación en cualquier momento que sus autoridades elijan. Ya sea que eso signifique la reunificación por la fuerza, o avanzar en la reunificación por la amenaza de la fuerza, Cualquiera de estos dos escenarios solo dependen de China. Hay razones legítimas para ello”.

El artículo 8 de la Ley Anti-secesión a la que se refiere Xie Maosong establece:

En el caso de que las fuerzas secesionistas «pro-independencia de Taiwán» actúen bajo cualquier nombre o por cualquier medio con el objeto de provocar la secesión de Taiwán de China, o que ocurran incidentes importantes que impliquen la secesión de Taiwán de China, o que las posibilidades de una reunificación pacífica este completamente agotado, el Estado empleará medios no pacíficos y otras medidas necesarias para proteger la soberanía y la integridad territorial de China”.

Los medios oficiales chinos han hecho numerosas referencias a la Ley Anti-secesión durante la semana pasada, incluida una declaración del Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional. Maosong explica en su artículo :

“Después de que el presidente estadounidense Trump lanzara una guerra comercial con China en 2018, Kissinger creía que las relaciones chino-estadounidenses nunca volverían a ser como antes. Como enviado especial en 1971, Kissinger fue un hombre de avanzada que rompió el hielo en las relaciones con Estados Unidos .

A las 10:43 p. m. del día 2, en el momento en que Pelosi, la tercera figura política más importante de los Estados Unidos, aterrizó en el aeropuerto de Taipéi, el statu quo de Taiwán fue cambiado unilateralmente por las autoridades de los Estados Unidos y Taiwán, y nunca volver a ser lo que era en el pasado.

Kissinger, como el hombre que rompió el hielo de las relaciones hace cincuenta años, ha sido invitado por todos los presidentes a reunirse en la Casa para discutir sus puntos de vista sobre las relaciones chino-estadounidenses… La única excepción es el actual presidente Joe Biden.

Igual como hace 50 años, la iniciativa provino desde los Estados Unidos. Esta vez, Washington eligió lo contrario a lo que eligió en 1972. En ambos casos, su elección política estuvo subordinada a lo que la elite gobernante cree que son sus intereses nacionales. Entenderlo así es realismo político en las relaciones internacionales”.

Según fuentes familiarizadas con las discusiones en Beijing, algunos líderes chinos propusieron evitar que el avión de Pelosi aterrizara en Taiwán. El ejército de los EEUU, evidentemente, consideró que esta acción era una posibilidad seria. Mientras el avión de Pelosi giraba hacia el norte sobre Filipinas, en su viaje de Kuala Lumpur a Taipéi, un segundo avión despegó de la Base de la Fuerza Aérea de Clark en Filipinas y siguió al avión de la Portavoz del Congreso.

Si Pelosi hubiera sido obligada a aterrizar en otro lugar que no fuera Taipéi, su avión podría haberse quedado sin combustible. El avión de seguimiento estaba allí para transportar a Pelosi y su grupo a una próxima parada en Seúl si fuera necesario.

Los miembros del Consejo de Seguridad Nacional de Biden estuvieron en contacto telefónico continuo con sus homólogos chinos. Su mensaje fue que la administración Biden no quería que Pelosi apareciera en Taiwán. Como escribió Thomas Friedman en la columna del New York Times: “El equipo de seguridad nacional de Biden le dejó claro a Pelosi, una defensora de los derechos humanos en China desde hace mucho tiempo, por qué no debería ir a Taiwán ahora”.

«No obstante, añade Friedman, “el presidente no llamó directamente a Pelosi para pedirle que no fuera, aparentemente estaba preocupado por mostrarse blando con China, dándole una oportunidad a los republicanos para que lo atacaran antes de las elecciones intermedias. Esta actitud de Biden es una muestra de una grave disfunción política: que un presidente demócrata no pueda disuadir a la presidenta demócrata de la Cámara cuando todo el equipo de seguridad nacional (desde la CIA hasta el Estado Mayor Conjunto) han considerado que se trata de una maniobra diplomática totalmente imprudente”.

¿Cuáles serán los próximos pasos de China?

¿Qué pasará ahora que se están desarrollando las implicaciones del “momento Rubicón” en el gobierno de Xi?

Al contrario de algunos fantasiosos dentro de la “seguridad nacional de EEUU”, Beijing no tiene prisa. Personajes como Elbridge Colby, funcionario del Departamento de Defensa con Trump, ha sostenido públicamente que la invasión es inminente.

Colby tuiteó el 13 de Julio: Beijing no va a engañar al pueblo taiwanés para que se rinda a través de una ‘guerra política’. Taiwán sabe lo que le pasó a Hong Kong. Y la generación más joven es más anti-continental que los más viejos: Taiwán se está alejando de la unificación. Entonces, la fuerza militar es probablemente la opción de Beijing. Y, como muestra Ucrania, si vas a usar la fuerza militar, úsala con decisión”.

Su visión es completamente errónea. China no necesita sobre-extenderse geográfica, demográfica, militar o financieramente para lograr la unificación. El curso natural del desarrollo económico en el este de Asia (y globalmente) es su arma más poderosa. El tiempo está del lado de China. La fuerza militar es la ultima, no la primera opción. Someter al enemigo sin luchar es la estrategia histórica del pueblo chino.

Después de las duras palabras de Xi en su videoconferencia con Biden, las expectativas de los cibernautas en China apuntaban a una rápida reacción militar. No sucedió. En cambio, se proclamó la Fase Uno de una estrategia flexible y a largo plazo, una estrategia de ejercicios militares que equivalen a bloqueos de la isla, una soga militar que aumenta el nivel de la amenaza.

Esta estrategia ya ha originado que muchas empresas extranjeras reconsideren sus compromisos económicos con Taiwán. A esto le seguirá un poco de relajación, una pausa para la reflexión y ofertas de conversaciones. Aprieta y relaja, con un mensaje: en cualquier momento un ejercicio militar podría ser real. De hecho, el bloqueo efectivo es lo real.

Washington parece no verlo o prefiere no llamarlo por su nombre. Pero, la reunificación de China está en marcha. Esto está claramente a la luz del día. UWE PARPART Y DAVID P. GOLDMAN, COLUMNISTAS DEL DIARIO ASIA TIMES


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