CEPRID

La guerrilla en Paraguay

Lunes 19 de abril de 2021 por CEPRID

Loic Ramírez

Le Grand Soir

Traducido para el CEPRID por (www.nodo50.org/ceprid) por Julio Fucik

¿Qué es el Ejercito del Pueblo Paraguayo?

Al principio, no le prestamos atención. No los vemos. Luego, una vez que notas uno, los notas todos. Colgados de ventanas, puertas, postes e incluso de árboles. Lazos blancos se destacan por todas partes en las soleadas calles de la ciudad de Concepción, ubicada en el norte de Paraguay. Simbolizan el apoyo de los habitantes a Oscar Denis, exvicepresidente de la República, secuestrado el 9 de septiembre de 2020 por un grupo de hombres armados en el distrito de Yby Yau, en el vecino departamento de Amambay. “La solidaridad ha sido fuerte en todo el país”, dice Beatriz Denis, hija del secuestrado. “Pero desde hace varios meses no hemos tenido noticias de los secuestradores, sin embargo hemos respetado todos los requisitos, distribuido toda la comida”.

Reivindicado por el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), el secuestro de este exsenador de 74 años, natural de la región, fue acompañado de un mensaje dejado en una tarjeta de memoria que contenía una bolsa abandonada para el familia. En él, un archivo de Word recogía las demandas precisas de la organización: la familia Denis debía distribuir alimentos y juguetes para niños, por una suma de 2 millones de dólares, en varias comunidades. Esto tenía que hacerse en un plazo de ocho días, bajo pena de ejecución del rehén.

"Ni siquiera sabíamos dónde estaban estas comunidades indicadas en su texto, tuvimos que apelar a las autoridades para que nos ayudaran", indica mi interlocutor. "Algunos se negaron a comer, lo que nos obligó a buscar otros, porque la condición era esta: distribuir toda la comida". La voz suave, disimulando cortésmente su cansancio y preocupación, agrega: “en los que aceptaron, algunas personas nos decían que se compadecían de nosotros, de nuestra situación, pero que el hambre y la necesidad eran reales”.

Varios medios se han negado a brindar cobertura mediática de las distribuciones, aunque esta fue otra demanda del EPP. "Entendemos que se niegen, su política es no publicitarles, así que nos encargamos nosotros mismos a través de las redes sociales".

El secuestro de Oscar Denis se sumó al de otras dos personas, aún desaparecidas: el policía Edelio Morinigo, secuestrado el 5 de julio de 2014, y el ranchero Félix Urbieta, secuestrado el 12 de octubre de 2016 (en su caso, la acción fue reivindicada por el grupo guerrillero Ejército del Mariscal López, nacido de una escisión del EPP. Hasta el día de hoy, no se ha encontrado a ninguno.

Aparecido en marzo de 2008, el EPP es un enigma. El grupo guerrillero más joven del continente sudamericano, reviviendo una tradición de lucha emblemática de la historia contemporánea de la región, surgió cuando la mayoría de sus contrapartes habían desaparecido. Con un clásico discurso de izquierda que defiende los intereses del pueblo contra la oligarquía, el EPP afirma ser una organización marxista-leninista inspirada en la epopeya nacionalista del mariscal Francisco Solano López (líder de Paraguay desde 1862 hasta su muerte en 1870 durante la Guerra de la Triple Alianza). Según los observadores sobre el terreno, es poco probable que su núcleo duro supere los treinta miembros. La mayor cantidad registrada en uno de sus videos de propaganda es de 19 personas armadas. El grupo solo está activo en la parte norte del país, en los departamentos de San Pedro y Concepción, al sur de la frontera brasileña. No controla ningún territorio, pero parece tener bajo control a la policía que lo ha estado siguiendo durante más de diez años.

"El EPP comenzó en 1992", corrige de inmediato el periodista Andrés Colmán, empleado del diario Ultima Hora. En la redacción, ubicada en el casco antiguo de Asunción, resume la génesis del grupo armado al que ha dedicado un libro. “En ese momento, era un proyecto guerrillero que quería ser el brazo armado de la Corriente Patria Libre que luego se convertiría en el partido Patria Libre, una expresión de la izquierda radical nacida durante la dictadura [1] ”.

Liderado por Juan Arrom, el nuevo movimiento Patria Libre reivindica los ideales marxistas revolucionarios y aboga por el establecimiento del socialismo. La decisión de crear una organización político-militar sigue sin estar clara en cuanto a sus patrocinadores reales, muchos dentro del partido han afirmado no haberlo sabido. En la historia de Colmán destacan claramente dos protagonistas: Alcides Oviedo y Carmen Villalba. Integrantes del partido político, marido y mujer, la pareja decidió, en 1997, robar un banco en la pequeña localidad de Choré (departamento de San Pedro) con el fin de financiar la futura organización armada. El plan era cavar un túnel que llevaría a los interesados a las arcas. Descubiertos, son detenidos por la policía local y encarcelados.

“Son liberados por buena conducta después de apenas tres años y, una vez fuera, continúan su formación; previamente habían logrado establecer contactos con grupos armados chilenos”, explica el periodista.

“Fue poco después que se produjo el primer secuestro, el de María Edith de Debernardi, miembro de una familia de la oligarquía paraguaya”. El 16 de noviembre de 2001, el secuestro de la señora de Debernardi aceleró los hechos. Fue puesta en libertad el 19 de enero de 2002 tras el pago de un rescate. Dos días antes, Juan Arrom y Anuncio Martí, los dos líderes del partido Patria Libre, fueron secuestrados en Asunción por policías. Estos últimos están convencidos de que los vínculos unen a los secuestradores con la organización política y quieren hacerse con el dinero del botín. Torturados en una casa en los suburbios, los dos hombres son encontrados por familiares después de dos semanas de cautiverio. Un episodio que revelará a los ojos de toda la izquierda la naturaleza criminal del estado paraguayo y su aparato policial.

Temiendo por sus vidas y amenazados con un proceso judicial en el caso de secuestro, Arrom y Martí abandonaron el país en 2003. Ese mismo año, Carmen Villalba fue detenida. Luego llega el turno de Alcides Oviedo, en 2004. Los dos son condenados a largas penas por el secuestro de la señora de Debernardi así como por tentativa de homicidio en el caso de enfrentamientos armados con la policía. "Desde entonces, nuevos cargos han aumentado las condenas y esto cada vez que estaban a punto de cumplir su condena", concluye Colmán.

Aunque encerrados entre cuatro paredes durante la aparición del EPP, se considera que Alcides Oviedo y Carmen Villalba son los fundadores históricos del mismo. Entre los vínculos más importantes entre ellos se encuentra la cuestión del parentesco. Osvaldo Villalba, el hermano pequeño de Carmen Villalba, es considerado el actual líder del grupo armado. Con él, visible en varios videos, vestido con un uniforme verde oliva, también reconocemos a su otra hermana, Liliana Villalba. Ambos son buscados activamente por las autoridades. Otro, Lucio Silva, fue compañero de la familia Villalba desde hace mucho tiempo. Presentado por la prensa como un miembro ’histórico’ de la guerrilla, campesino de origen y activista político, había participado en el intento de robo del banco de Choré, en 1997. Fue asesinado el 23 de noviembre de 2020, con62 años, en un ataque del ejército paraguayo. Estos perfiles alimentan especulaciones en torno a hipotéticas directrices dadas al grupo por Alcides Oviedo y Carmen Villalba, desde su celda.

La respuesta represiva del gobierno paraguayo

Es cerca de la catedral de la urbanización de Concepción que Benjamín Valiente me da cita. Coordinador del departamento diocesano de Pastoral Social de la Iglesia, lo acompaña el sacerdote Pablo Cáceres, figura militante reconocida en la región. Los dos hombres son bajos, con siluetas frágiles, casi como dos gorriones. Juntos forman un equipo encargado de ayudar a las poblaciones rurales del distrito eclesiástico. También son los autores del libro “Relatos que parecen cuentos” en el que denuncian los crímenes cometidos por la policía en “el Norte”. Una crítica que incluye también una severa denuncia de la actuación de la guerrilla.

Consolidado durante la época dictatorial, el modelo agroexportador domina la economía paraguaya y ha entregado el campo a los feroces apetitos de los terratenientes (muchos de los cuales son brasileños). La producción de soja es predominante, pero también la de maíz, eucalipto y la cría intensiva de ganado han rediseñado el paisaje en detrimento de las economías familiares de los pequeños productores. Aproximadamente el 2% de la población del país posee el 85% de las tierras agrícolas según la ONG Oxfam [2]. Una situación que ha favorecido el surgimiento de conflictos que han derivado habitualmente en la ocupación de solares y procesos judiciales contra los grandes terratenientes. “El EPP surge en este contexto, pero lo entra con violencia”, argumenta Benjamín. “Queman tractores, atacan ranchos, infraestructura de soja. ". Métodos que, a los ojos de los dos religiosos, sirven de pretexto para la intervención armada del Estado.

Sobre todo, le dan a la derecha paraguaya la oportunidad de estigmatizar al movimiento campesino y estigmatizar a estos recalcitrantes que persisten en defender su hábitat frente a la fumigación masiva de agroquímicos, la deforestación y contaminación de acuíferos, las consecuencias de la agricultura intensiva. Pablo Cáceres no tiene dudas: “la represión afecta a personas involucradas en los movimientos de lucha”. Intimidación, hostigamiento e incluso asesinato, las poblaciones rebeldes del norte se convierten en el objetivo de las autoridades. Tampoco dudan en camuflar ejecuciones como un enfrentamiento con la guerrilla, los "falsos positivos". Cita el caso del joven Agustín Ledesma, de 17 años, asesinado a tiros en 2012 en una arboleda donde estaba recogiendo mandarinas. En ese momento fue presentado como miembro del EPP por la policía.

En 2013, el presidente Horacio Cartes (2013-2018) creó una unidad especial compuesta por policías y militares para dar seguimiento al grupo subversivo: Fuerza de Tarea Conjunta (FTC). Su creación es una violación del derecho constitucional, como nos recuerdan constantemente las asociaciones de defensa de los derechos humanos y otros actores políticos. Porque de acuerdo con la Constitución de Paraguay, solo la policía puede estar a cargo de la seguridad interna y no el ejército. La FTC crea rápidamente un aura sulfurosa para sí misma que se suma a una imagen de incompetencia. ”¡Reciben 14 millones de dólares al año!“ Protesta Pablo Cáceres, refiriéndose al presupuesto anual de la unidad. "¡Y todo ese dinero por casi cero resultados!" nunca liberaron a un solo rehén, ¡Las únicas liberaciones fueron obra de sus propios secuestradores! Los miembros de la FTC actúan de una manera que creemos desprovista de toda inteligencia, torturando, saqueando casas, violando mujeres, etc.".

Un récord sombrío que se agravó el 2 de septiembre de 2020 cuando la FTC anunció que había participado en un enfrentamiento en la zona noreste del país, cerca de Yby Yau. Allí se localizó y atacó un campamento del EPP. El presidente Mario Abdo, pregonando un operativo realizado con "éxito", acudió de inmediato al lugar y confirmó que dos miembros de la guerrilla habían sido abatidos a tiros. Dos mujeres. Pasadas unas horas, la información se hizo más precisa: se trataba de dos menores, dos niñas de 11 y 12 años. El caso causó revuelo ya que las dos víctimas fueron identificadas como ciudadanas argentinas, lo que provocó una reacción diplomática desde Buenos Aires. Un escándalo al que se sumó toda una serie de irregularidades en el tratamiento de los restos, según denuncia la ONG Human Rights Watch.

¿Qué estaban haciendo estos dos niños en un campamento del EPP? Las respuestas difieren. Para algunos, estaban siendo entrenados para convertirse en miembros del grupo, para otros, simplemente visitaban a familiares que eran miembros de la guerrilla. María del Carmen Villalba y Lilian Villalba, ambas sobrinas de la presa Carmen Villalba. La madre de Lilian, la abogada argentina Miriam Villalba, dijo a los periodistas que los dos niños vivían en el país vecino debido a la persecución que supuestamente sufrieron en Paraguay por su parentesco con los insurgentes. Según ella, los dos primos se habrían quedado atrapados en el lugar tras el cierre de las fronteras debido a la Covid [4].

En el enésimo rebote en el caso, en enero de 2021, Los testimonios de las sobrevivientes (otras dos niñas) se escuchan en Argentina y se presentan a la ONU. Según este último, María del Carmen y Lilian fueron detenidas vivas por soldados y luego asesinadas [5].

A esta sangrienta telenovela se suma la desaparición de una tercera menor: Carmen Elizabeth Oviedo Villalba, de 14 años, y de quien se dice que es hija de Alcides Oviedo y Carmen Villalba. Esta última habría resultado herida tras el ataque de la FTC y vagó durante varios días por el bosque con su tía, Laura Villalba. Separada en un momento dado, la adulta se habría perdido y no habría podido encontrar a la niña. Fue durante su investigación que afirma haber sido detenida por las autoridades el 23 de diciembre de 2020 [6]. Desde entonces, la izquierda (principalmente paraguaya y argentina) ha lanzado una campaña para encontrar a la joven Carmen Elizabeth, de quien algunos testigos aseguran que fue recuperada viva por los militares.

¿Guerra de guerrillas fantasma o izquierdismo?

El espantapájaros guerrillero no solo se usa contra las organizaciones campesinas sino que también se agita para desacreditar a la izquierda institucional. Este fue especialmente el caso cuando el presidente Fernando Lugo llegó al poder en 2008. Afectado con el título de "padre del EPP" por sus detractores, una figura de la izquierda moderada, Lugo representaba una amenaza suficiente para el país. La oligarquía paraguaya logró expulsarlo del poder en 2012 tras una ocupación de tierras que terminó en un sangriento enfrentamiento entre policías y manifestantes.

"El EPP es un problema para la izquierda", declara sin dudarlo Hugo Richer, senador por el Frente Guasú (alianza electoral de izquierda creada en 2010, de la que Fernando Lugo también es miembro hoy). Al recibirnos en su despacho del Congreso de la República, ubicado en el centro de la capital, nos explicó las dificultades con las que se enfrenta su formación política: “Una parte importante de nuestra base social se encuentra en zonas rurales donde lamentablemente existen el miedo a la guerrilla, miedo al Estado, miedo a los narcotraficantes… todo esto no permite el desarrollo de debates, discusiones o movilizaciones ”. En este sentido, lamenta que el EPP sea, en definitiva, "útil" a la derecha: “es el pretexto para cerrar estos espacios de expresión en los que creemos y en los que queremos profundizar”.

“¿Existe el EPP?". A esta pregunta, Hugo Pereira responde primero esquivando: "la violencia en la región de Concepción, nadie la puede negar". Periodista y docente-investigador, es sin duda una de las figuras intelectuales más activas en la defensa de la siguiente tesis: el EPP es una ’guerrilla fantasma’. “Cuando hablas con los campesinos, nadie los ha visto nunca, nadie tiene contacto con ellos”, asegura. “Se presentan como revolucionarios pero tienen una lógica asistencialista, exigen un reparto de comida a una de las familias más ricas de la zona, ¿dónde está la revolución ahí dentro?".

Autor de un libro cuyo título no deja lugar a dudas sobre su opinión ("El extractivismo armado en Concepción: ’EPP’ la disputa fantasmal que ’lucha’ por la expansión del capital internacional en el Norte), el académico considera que todas las acciones del EPP son sistemáticamente favorables al discurso de seguridad del Estado y benefician a los latifundistas. Empezando por su propia apariencia: en marzo de 2008, la pequeña aldea de Kurusu de Hierro (departamento de Concepción) se vio envuelta en una disputa legal entre ella y su vecino, un productor de soja, Nabor Both que esparcía productos agroquímicos en su finca, que se extiendieron por el pueblo y causaron intoxicaciones.

Mientras la justicia había fallado a favor de los habitantes de Kuruzu de Hierro, el 12 de marzo de 2008 un grupo de desconocidos quemó la maquinaria agrícola del operador. Allí se encontró un panfleto con el siguiente mensaje: “Ejército Popular Paraguayo, Comando Germán Aguayo. Tierra para campesinos paraguayos. Los que maten a la gente con agrotóxicos lo pagarán así”. Esta fue la primera aparición pública del EPP. Una acción que derivó en una respuesta represiva y puso en segundo plano las medidas de reparación a favor de los pobladores. Desde entonces, "todo campesino que proteste contra las fumigaciones o reclame tierras es asimilado en lo sucesivo a la guerra de guerrillas", protesta M.Pereira. Claro, el investigador de Concepción no se atreve a afirmar que la guerrilla es guiada directamente por un oscuro gabinete ubicado en el palacio presidencial o desde el cuartel general del ejército. Pero "lo cierto es que los intereses se unen".

Para el criminólogo y ex abogado Juan Martens, la falta de resultados en la lucha contra el EPP se explica sobre todo por "una combinación de factores". Entre estos, no se puede descartar la incompetencia de las autoridades. "Cualquiera que sea el fin que se tome, el estado paraguayo es frágil, se lleva agua de todas partes", argumenta el especialista; “La lucha contra el EPP no es una excepción aparte del hecho de que los hospitales están saturados, que no hay suficientes guantes, que falta comida en las cárceles... es este mismo estado ineficiente, corrupto y falto de recursos, que lucha contra la guerrilla”.

Autor de un extenso estudio de campo, Martens ha recogido varios testimonios de personas de las zonas rurales de la región y asegura que hay apoyo para quienes a veces son referidos como “Ka’aguy gua” (los de la selva, en guaraní). "Resultado de la coacción o simpatía política, pero real". Una red de apoyo que no pude detectar. “Es normal - explica Martens - muchos te dirán que el EPP es un fantasma o luego no dirán nada, es una estrategia de supervivencia frente a extraños”. Medidas cautelares a las que se sumarían varios obstáculos: la convivencia de varios grupos armados ilegales (principalmente narcotraficantes) que alimentan una cultura del silencio y el uso del guaraní (lengua nativa), principalmente utilizada en el campo, como barrera lingüística para hacia los extranjeros.

Opaco, el EPP sigue escapándose de la policía y de las certezas. Un OVNI en el panorama insurreccional que plantea múltiples interrogantes en cuanto a su estrategia y su funcionamiento. En el lado opuesto, el Estado paraguayo parece hundirse en una barbárica espiral represiva desproporcionada a la baja amenaza que representa el grupo armado. Si esto puede beneficiar a corto plazo a las familias numerosas y adineradas (para amordazar a la oposición de izquierda), también puede, a medio plazo, volverse contra ellas legitimando la violencia como expresión política. Y pasar a la clandestinidad como medio de supervivencia.

Notas:

[1] Dictadura militar de Alfredo Stroessner, de 1954 a 1989.

[2] https://elpais.com/elpais/2017/02/07/planeta_futuro/1486488199_675583.html

[3] https: //www.hrw.org/es/news/2020/12/02/paraguay-graves-irregularidades …

[4] https://misionesonline.net/2020/09/05/ninas-asesinadas-en-paraguay

[5] https: //www.pagina12.com.ar/317420-acusan-al-ejercito-de-paraguay-de-h …

[6] https: //www.pagina12.com.ar/313911-familiares-de-las-ninas-argentinas -...


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