CEPRID

LA COB NO AVALA NEGOCIACIÓN DE EVO CON LOS FASCISTAS

Sábado 20 de septiembre de 2008 por CEPRID

La Central Obrera no augura nada bueno del diálogo en curso entre el gobierno indígena – campesino y la oligarquía separatista. El Presidente urge a los prefectos fascistas a llegar a un gran acuerdo nacional en cuatro o cinco días

Econoticias Bolivia

La cúpula de la Central Obrera Boliviana (COB) aseguró que no avala las negociaciones que desde hoy lleva adelante el Presidente Evo Morales con los prefectos (gobernadores) fascistas y la oligarquía en busca de un gran acuerdo nacional.

“No estamos de acuerdo con este diálogo”, dijo esta mañana en La Paz el dirigente de la COB, Mario López, minutos después de que en la ciudad de Cochabamba se diera inicio formal al diálogo entre Morales y los prefectos fascistas que gobiernan con mano de hierro y extrema violencia a cuatro de las nueve regiones del país.

“Ellos (los fascistas) van a seguir seguro con su chantaje (…) El Presidente debería reunirse con el pueblo y no con los representantes de la derecha oligárquica”, agregó López, en representación de la dirigencia de la COB, la central sindical unitaria que aglutina todos los trabajadores del campo y la ciudad.

Con esta declaración pública en contra de la negociación abierta entre el Presidente y los prefectos fascistas, López salió al frente de las críticas y cuestionamientos que hicieron los mineros proletarios y otros sindicatos radicales que rechazaron el apoyo político que brindó ayer la cúpula de la COB al gobierno de Evo Morales.

Este miércoles, la dirigencia oficialista de la COB, sin consultar a los sindicatos y federaciones más combativas y fuertes, dio su respaldo al gobierno de Morales y firmó el denominado “Pacto de Unidad”, lo que fue interpretado como un aval para las negociaciones que desde hoy realiza Evo con la oligarquía fascista en busca de un acuerdo nacional. El pacto de la dirigencia cobista con Morales se da en defensa de la democracia, en contra del fascismo y en apoyo de la nueva Constitución Política del Estado, que preserva la propiedad privada, la inversión extranjera y el desarrollo del capitalismo.

INDEPENDENCIA DE CLASE

Guido Mitma, secretario ejecutivo de la combativa y poderosa Federación Sindical de Trabajadores Mineros, rechazó tal pacto y dijo que la acción de la dirigencia de la COB era “unilateral e inorgánica” y que comprometía la independencia política de los trabajadores y su ideario socialista.

“Para nosotros, esto (el pacto de la dirigencia de la COB con Morales) es un tema político y los trabajadores no nos podemos prestar a esto. De principio refutamos este actuar del compañero Pedro Montes (principal dirigente de la COB), que de manera inorgánica firmó un pacto con el oficialismo”, afirmó.

El dirigente de la Federación de Mineros proletarios cuestionó, además, el diálogo y negociaciones que realiza el gobierno de Morales con la oligarquía. “El diálogo que se pregona está condicionado y cuestionamos que el compañero Pedro Montes se preste a eso. Como mineros sindicalizados estamos molestos”, agregó.

Mitma también criticó que los dirigentes oficialistas de la COB hubiesen firmado el acuerdo con Morales, con el concurso de organizaciones sindicales paralelas a las reconocidas oficialmente por la Central Obrera.

CONCILIACIÓN CON EL ENEMIGO DE CLASE

“Nosotros siempre vamos a defender la democracia, pero no con pactos y de manera inorgánica como está actuando el compañero Pedro Montes. Los mineros asumimos el compromiso de preservar la integridad del territorio nacional y de la democracia”, dijo al asegurar que el diálogo y las concesiones a la oligarquía no traerán nada bueno para los trabajadores y el país.

El dirigente minero advirtió que la política de conciliación con la burguesía no beneficiará al pueblo ni al proceso de cambio. Urgió, por el contrario, a profundizar la denomina agenda de octubre que consiste en la nacionalización real de los recursos naturales no renovables que aún siguen en manos de las transnacionales, la expropiación de los inmensos latifundios en el oriente y los valles, la distribución de tierras entre los campesinos e indígenas pobres, y la mejora en las condiciones de trabajo y de vida de los trabajadores.

LÍNEA REVOLUCIONARIA

Mitma dijo que la línea revolucionaria de los trabajadores con relación a la oligarquía y a los prefectos fascistas ya había sido fijada en sucesivas asambleas de los mineros de Huanuni y de la Federación.

En estas asambleas, los mineros, ante el avance del fascismo y la derecha, proclamaron públicamente la necesidad de que “las minorías aplastadas el 2003 y 2005 deben definitivamente ser eliminadas porque son las financiadoras de este estado de anarquía e ilegalidad montado sobre el gran show de las autonomías”.

“Nuestra lucha debe ir dirigida a arrebatar la fuente de su poder económico de esta minoría oligárquica y latifundista. Eso significa luchar por el cumplimiento de las Agendas de 2003 y 2005, nacionalizando las empresas trasnacionales y recuperando las empresas capitalizadas. Así herimos de muerte a los gamonales, frenamos el saqueo, generamos fuentes de trabajo y superamos, en los hechos, la pobreza ancestral a la que nos ha sometido el capitalismo y neoliberalismo”.

“El gobierno ya  no puede eludir irresponsablemente este camino. Basta de concertar con los conspiradores y saboteadores del verdadero proceso de cambio. El cambio no debe ser frase hueca sino cambio estructural para recuperar nuestros recursos naturales y explotarlos a través del Estado bajo control social. Nacionalizar e industrializar nuestras riquezas debe ser el objetivo inmediato. La experiencia ha demostrado que sólo el pueblo a través del Estado puede hacerlo”, señalaba este pronunciamiento de los mineros.

DIÁLOGO Y ACUERDO NACIONAL

Pero otra es la idea del gobierno de Morales, que está decidido a llegar a un acuerdo de largo aliento con los fascistas, que le permita recuperar la gobernabilidad y, por lo menos, el acceso al oriente y los valles, donde la oligarquía ha forjado gobiernos en rebeldía y no le permiten ni siquiera el ingreso.

"El Presidente les ha pedido (a los prefectos opositores) que el diálogo no sea interrumpido. Que trabajemos aquí estos cuatro días o cinco, si es necesario seguidos, hasta lograr acuerdos para que el país tenga resultados de este encuentro", dijo el portavoz de la presidencia, Iván Canelas.

EXPECTATIVAS DE UNOS Y OTROS

Pactada la tregua con los fascistas, el gobierno de Evo tiene la esperanza de que su respaldo electoral obtenido el 10 de agosto (67% de apoyo) y el inmenso repudio popular a la masacre desatada en el oriente (con un saldo de 15 muertos, una treintena de heridos y el apresamiento del genocida prefecto de Pando, Leopoldo Fernández), obligue a los prefectos y a la oligarquía a concertar un gran acuerdo nacional.

Evo, que representa los intereses históricos de los pequeños productores y propietarios de parcelas campesinas y talleres urbanos, quiere una alianza con la oligarquía y los 100 clanes, que son dueños de la tierra y de la economía, para preservar la democracia representativa y fortalecer el funcionamiento del capitalismo andino, modelo económico y político sustentado en la propiedad privada, en el respeto a la inversión extranjera y en el fortalecimiento de la burguesía nacional y de los pequeños productores privados, con el aporte y participación estatal.

También quiere lograr la aprobación de una nueva Constitución Política que otorgue, por lo menos en lo formal, más derechos a las poblaciones indígenas, impulse el desarrollo capitalista de Bolivia y abra paso a su reelección hasta el 2020.

La derecha fascista, en cambio, consciente de que hostigando al líder indígena ha logrado recuperar el poder en la mitad del país, ya no quiere ningún pacto con Evo, menos su nueva Constitución y su posible reelección, y apuesta a desgastarlo y a impedir que se mantenga en el gobierno más allá del 2010, cuando concluye oficialmente su mandato de cinco años.

En los hechos, la oligarquía no quiere llegar a un acuerdo con Morales y por ello exige un pliego de demandas que sólo podría cumplirse si Evo se rinde totalmente. Así demandan que el Gobierno les devuelva los recursos de los impuestos a los hidrocarburos (cerca de 200 millones de dólares al año), anule los avances de la nueva Constitución y reconozca sus estatutos autonómicos (que les permite tener su propio Parlamento, dictar leyes por encima de las nacionales, cobrar impuestos y crear su propia Policía).

En estas condiciones, un acuerdo entre Evo y los fascistas parece poco probable, incluso para los sindicalistas que defienden a capa y espada a Morales. Así, por ejemplo, Edgar Patana, que dirige la Central Obrera de El Alto y que también firmó el acuerdo de apoyo a Morales, asegura que la oligarquía sólo quiere ganar tiempo para burlar las aspiraciones populares.

“En el diálogo, a ellos (los prefectos fascistas) sólo les interesa bloquear la nueva Constitución, seguir manejando el tema tierras y frenar la reelección del Presidente. Son temas que no les deja dormir”, dijo.

EL ACUERDO ENTRE EVO Y LA DIRIGENCIA DE LA COB

El convenio firmado ayer entre Morales y la dirigencia de la Central Obrera señala textualmente lo siguiente:

El “Acuerdo por la defensa de la democracia, la unidad y la integridad del país” y ante el peligro de la unidad de la patria expresamos y resolvemos:

1.- Defender la unidad de la patria, que estaba atentada y afectada por el golpe de estado civil dirigido por terroristas y fascistas de carácter civil – prefectural, quienes pretenden destruir la unidad de Bolivia para seguir manteniendo sus privilegios en desmedro de la clase desposeída de nuestro pueblo.

2.- Defender la democracia que costó luto y sangre a los trabajadores y pueblo en general, que esta conquista está siendo amenazada por terroristas y fascistas que atentan contra la institucionalidad y la vida de los bolivianos.

3.- Respaldamos y defendemos este proceso revolucionario de cambio en busca de la equidad, igualdad y justicia social que es liderizado por nuestro hermano, presidente Evo Morales Ayma, para construir una patria nueva con la aprobación de una nueva Constitución Política del Estado.

4.- Repudiar el odio y el racismo fascista y neonazi y la actitud de los prefectos y dirigentes neoliberales quienes financiados desde la embajada norteamericana contratan grupos de paramilitares y fascistas para apalear, apedrear y asesinar a nuestros hermanos indígenas y campesinos.

5.-Toma de latifundios improductivos así como sus fuentes de producción, fábricas los cuales especulan con el hambre del pueblo.

6.- Saludamos la actitud revolucionaria de nuestro presidente Evo Morales Ayma por la expulsión del embajador del imperialismo yanqui de nuestra tierra, que por primera vez en Latinoamérica se da esta actitud dignificando a los pueblos y su soberanía.

7.- Exigimos el juzgamiento y encarcelamiento de Leopoldo Fernández por los delitos de terrorismo y genocidio.


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