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LAS INVASIONES MILITARES DE ESTADOS UNIDOS Y LA EXPLOTACIÓN DE SUS RECURSOS CONDENARON A HAITÍ A LA MISERIA

Martes 14 de mayo de 2019 por CEPRID

COMITÉ INDEPENDENCIA Y SOBERANÍA PARA AMÉRICA LATINA

CEPRID

El pueblo de Haití vive en constante crisis económica, social, política, cultural, abandonado al más grande subdesarrollo y a la miseria absoluta porque apenas sobrevive con dos dólares diarios; pero quizá su mayor tragedia sea soportar la ocupación militar de Estados Unidos, apuntalada por tropas de otros países del Hemisferio.

Haití, "Perla de las Antillas" fue el primer territorio que liberó a los esclavos, hecho que sucedió en 1794 gracias a la rebelión liderada por Toussaint Louverture. "En 1804 el General en Jefe de las tropas independentistas, Jean Jacques Dessalines proclamó la República, se producía así un hecho único en la historia: la revolución triunfante de esclavos y la primera república negra, que abrieron el camino de independencia de los pueblos de América Latina y del Caribe".

Pero pronto esa libertad fue sacudida y aplastada por los intereses económicos de las potencias extranjeras y de empresas transnacionales que, con falsas ofertas, prácticamente obligaron al campesinado haitiano a intervenir en la explotación de la madera que terminó en la deforestación que sería una de las causas de la actual pobreza-miseria del pueblo. Entre 1770 y 1804, 60.000 toneladas métricas de madera proveniente de la "Perla de las Antillas" fueron despachadas para el Viejo Continente.

En llanuras enteras no quedaron árboles para aumentar la desolación de la tierra dejada por los franceses que talaron todos los árboles de las montañas. "Después de la independencia, durante todo el siglo XIX, la joven nación no cambió de paradigma. El corte de madera (palo de tinte, la caoba, guayacán) se intensificó a partir de 1825 para pagar a Francia la deuda de la independencia. Entre 1804 y 1915, Haití exportó 4,2 millones de toneladas métricas de madera. Durante 100 años, hasta 1930, la madera era el segundo o tercer producto de exportación haitiana. Consecuencia de esta escandalosa explotación: lignum vitae (guayacán), la madera más dura del mundo que sólo se encuentra en la cuenca del Caribe, aparece ahora en la categoría en vías de extinción."

Durante la ocupación de Estados Unidos, entre 1915 y 1934, los nuevos maestros del país no renunciaron a la explotación a ultranza de la madera. Vestigio del pasado colonial de Haití. El embajador suizo, Jean-Luc Virchaux, bien señaló que hubo aquí un acelerado proceso de destrucción de la cubierta forestal."

Haití deforestado e intervenido reiteradamente por Estados Unidos que desde el 28 de julio de 1915, fue ocupado con 330 Marines que desembarcaron en Port-au-Prince bajo la autoridad del entonces presidente de los Estados Unidos Woodrow Wilson para salvaguardar los intereses de corporaciones de EE.UU.

Esas invasión yanqui concluyó 19 años después, es decir el 1 de agosto de 1934,cuando Franklin D. Roosevelt reafirmara un acuerdo de separación de agosto de 1933. El último contingente de marines EE.UU. partió el 15 de agosto de 1934, luego de una transferencia formal de autoridad a la Garde". Haití quedó deforestado, en ruinas, con mente recolonizada, con negros sin derechos y en la miseria económica, política y social y con un pueblo repleto de analfabetos.

Estados Unidos justificó su invasión a Haití al sostener que la pequeña comunidad alemana había alcanzada gran influencia en Haití. No podía permitir que nadie desempeñara un papel importante en su patio trasero y lago particular. La comunidad alemana tuvo una población de 200 personas.

"El gobierno haitiano había estado recibiendo grandes préstamos de los bancos americanos y franceses en las últimas décadas y el crecimiento de la deuda hizo que cada vez le fuera más difícil afrontar los vencimientos. Así Rosalvo Bobo, había prometido el impago de la deuda y poner freno a las crecientes inversiones norteamericanas. En las seis primeras semanas de la ocupación, los representantes de los Estados Unidos se hicieron con el control de las aduanas de Haití y las principales instituciones administrativas y económicas, tales como los bancos y el tesoro nacional. Con ello se aseguraron que el 40% de la renta nacional se fuera utilizado para afrontar el pago de la deuda a los bancos americanos y franceses. ​ Esto supuso la salida de grandes sumas de dinero y ralentizó el crecimiento económico, afectando a la población. En diecinueve años siguientes, los asesores de los Estados Unidos dirigirán los aspectos más importantes de la política del país, asegurándose su cumplimento gracias al despliegue del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos". ​

OTRA VEZ ATACA EL IMPERO

El 19 de septiembre de 1994 el ejército de los Estados Unidos invadió el territorio de Haití. La operación denominada Uphold Democracy o Defender la Democracia. ¿Alguna vez le ha interesado a Estados Unidos, la democracia, los derechos humanos, las libertades? Pero esos principios han sido usados por Estados Unidos para agredir a América Latina y el Caribe, e imponer gobiernos dictatoriales, crueles y sanguinarios, pero que defiendan los intereses yanquis y sean leales a la Casa Blanca.

Haití comparte territorio con la vecina República Dominicana en la isla La Española, llamada así en 1492, por los españoles. En su momento fue denominada La perla de las Antillas por su lucrativa exportación de tabaco, caña de azúcar y café.

La ocupación en Haití no era una novedad ya que el 28 de julio de 1915, el ejército estadounidense invadió el país luego de una serie de sucesos violentos que culminaron con el asesinato del dictador Vibrum Guillame Sam, quien había llegado al poder luego de una serie de gobiernos de facto. Estados Unidos permaneció en Haití hasta 1934.

Posteriormente, Haití fue sacudida por infinidad de golpes de Estado, invasiones de exiliados, disturbios, tomas del palacio, protestas generales, intentos de magnicidio y desastres naturales.

El portaaviones nuclear USS Eisenhower se apostó en las costas haitianas el 16 de septiembre de 1994 ante la inminente invasión a Haití.

Para la nueva invasión yanqui no faltaron pretextos. El 30 de septiembre de 1991 un movimiento militar derroca del poder al presidente electo Jean-Bertrand Aristide. El líder de la junta golpista era el general Raoul Cedras, quien desafió al todopoderoso vecino Estados Unidos. Cedras había sido nombrado previamente como comandante de las Fuerzas Armadas y garantizó la seguridad de las primeras elecciones libres en Haití.

¿Y LA AYIUDA HUMANITARIA PARA HAITÍ?

El académico canadiense y experto en geoestrategia Michell Chossudovsky de la Universidad de Ottawa en su artículo reciente "La Militarización de la ayuda de emergencia a Haití", ha reafirmado nuevamente su pregunta irónica: ¿Es una operación humanitaria o una invasión? El catedrático canadiense ha sido muy preciso en su opinión y más aún cuando su país es parte integrante del selecto "Club de Reconstrucción de Haití" compuestos por Brasil, Estados Unidos, República Dominicana y la Unión Europea de que "La presencia militar estadounidense en Haití será utilizada para establecer un punto de apoyo en el país y también persigue los objetivos estratégicos y geopolíticos de Estados Unidos en la Cuenca del Caribe, que están en gran medida dirigidos contra Cuba y Venezuela".

El académico y analista Agustín León Navas ha sido claro en expresar que Estados Unidos en esta crisis humanitaria ha hecho otra cosa en Haití y en el trascurso del hilo conductor histórico latinoamericano que de saquearlo inmisericordemente apoyándose en sucesivas intervenciones militares, no pueden hacer nada por otros sin humillarlos, violentarlos, invadirlos y des-humanizarlos para hacer también futuros negocios. A igual que en Honduras, Washington busca en Haití implantar otra base que le permita desde allí lanzar futuras acciones militares a los Países de la Alianza – ALBA – TCP, es un juego de poder.

Para comprender esta acción directa de la ocupación militar norteamericana en las calles de Puerto Príncipe se debe mencionar a lo que el filósofo francés Michel Foucault denominaba "economía de gobierno", que en el caso de Estados Unidos es sinónimo de industria militar, negocios inmobiliarios o reconstrucción financieros, y de producción de infraestructura, así como también el control social sobre la fuerza de trabajo excedente a escala regional y global, todo esto encubierto como "ayuda humanitaria" y "seguridad nacional", claro está, para ellos no para el pueblo haitiano.

Esta práctica de invadir y Re-construir de los Estados Unidos ya ha sido refinada en las dos últimas invasiones de Irak, la Corporación Norteamericana de multiservicios Halliburton que realizó negocios multimillonarios en Bagdad, ahora muy probablemente se presentará en "la Reconstrucción de Haití", esta política humanitaria que seguro tendrá su pequeño componente de ayuda requerirá sacar del medio a las Naciones Unidas y la Unión Europea, para convertir a Haití en un protectorado norteamericano sin competencia o sin competidores.

Es importante acotar que no son los recursos naturales el motivo de la acción del imperio sino la Geoestrategia de implantar otra base en el Caribe y muy cerca del ahora Campo de Concentración y base norteamericano de Guantánamo en Cuba.

UNA INTERVENCIÓN CONTINUADA

En este mismo sentido el drama humano que vive hoy Haití debe ser analizado en el contexto histórico de las intervenciones militares a la que ha sido sometida este pueblo hermano. En primer lugar, el país isleño fue ocupado militarmente por EEUU hace diez años. El presidente Bush decidió poner fin a la democracia en ese país exiliando a su presidente, Jean Bertrand Aristide, a África del Sur. EEUU le pasó el mandato de la ocupación militar a Brasil y contingentes armados de otros países de América Latina. En este período de ocupación militar, Haití ha sido sometido al saqueo y a la represión de su población.

EEUU ocupó por primera vez a Haití en 1915. La presencia norteamericana duró 19 años, período en el cual subordinó las finanzas del país a la banca de Nueva York, la convirtió en una fábrica de azúcar y se aseguró que su población siguiera en la pobreza extrema.

Décadas después, en el marco de la histeria del "anticomunismo", EEUU instauró la dictadura de François Duvalier, "Papa Doc" que se extendió por más de treinta años (incluyendo el período de Jean-Claude Duvalier, "Babee Doc").

Las relaciones comerciales entre EEUU y Haití se remontan a fines del siglo XVIII cuando Haití todavía era una colonia de Francia. Después de su independencia, producto de una insurrección de los esclavos en 1804, el presidente de EEUU, Tomás Jefferson "advirtió que (la libertad de los esclavos en) Haití era un mal ejemplo". Diría que había que "confinar la peste en esa isla". Sólo después que EEUU aboliera la esclavitud en su propio país el gobierno reconoció a Haití.

EL TERREMOTO FUE OTRO PRETEXTO

"Para EEUU, el terremoto tiene implicaciones tanto humanitarias como de seguridad nacional, lo que requiere una respuesta rápida que no sólo tiene que ser audaz sino también decisiva, movilizando las capacidades civiles, del ejército y del gobierno tanto para el rescate a corto plazo y los esfuerzos de socorrer a las víctimas como para un programa de recuperación y reformas a largo plazo en Haití". Fue el pretexto utilizado en el terremoto de 2010, para otra vez invadir militarmente a Haití.

Es así como lo muestra el anuncio la forma en que se está llevando a cabo la "ayuda humanitaria" tirando comida desde el aire a la población, como si fueran animales, y reprimiendo a periodistas, médicos, diplomáticos, miembros de organizaciones internacionales humanitarias, es decir, a los que están allí para ayudar.

La comunidad internacional, pero sobre todo el ALBA debía reaccionar enérgicamente contra este nuevo atropello de los Estados Unidos y perder la ingenuidad sobre "el cambio" que prometía Obama: en tiempos de crisis económica y política lo único que salva a un presidente norteamericano es una guerra exterior y el acaparamiento monopólico de recursos obtenidos por la fuerza bruta.

Todo indica que este país olvidado, azotado por el terremoto se convirtió en una excusa lúgubre para que EEUU pudiera continuar desplegando sus tropas y ubicarlas estratégicamente más cerca de Nicaragua, Cuba, y Venezuela.

A esto se suma la instalación de bases militares en Colombia y en Panamá, las cuales buscan controlar el territorio y sus riquezas. Lo que se deduce es que esta invasión militar es una provocación a los países progresistas de la región para inventarse una confrontación. Y para esto se utilizaría la miseria de Haití como pretexto para el uso de la fuerza en el continente.

Un ejemplo de ello, es el reporte desde Haití que entrega el periodista independiente Simone Bruno: "En este momento no hay un gobierno en Haití, los que están tomando decisiones son los Estados Unidos, a través de la ONU... Yo creo que el problema más grande es la ONU.

¿POR QUÉ HAITÍ ENTRÓ EN CRISIS?

El Mundo decía en El Espectador: Haití, el pequeño país del Caribe, se hundió en una profunda crisis política y social desde el pasado 7 de febrero. Los haitianos salieron a las calles para exigir la renuncia del presidente de la nación, Jovenel Moise, por el mal manejo de la economía de la nación.

Haití, el pequeño país del Caribe, afronta una profunda crisis política y social desde el pasado 7 de febrero como resultado de las intensas protestas contra el presidente de la nación, Jovenel Moise, por el mal manejo de las políticas económicas y sociales durante dos años de gobierno. A Moise se le acusa de agravar la pobreza del país e incumplir sus promesas de campaña. Hasta el momento ha guardado silencio sobre las manifestaciones. Las confrontaciones entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes, provenientes en su mayoría de barrios populares, han sido intensas y prolongadas.

Se informó que las protestas habrían dejado más de 23 fallecidos y más 50 heridos. Las manifestaciones estallaron luego de la publicación de un informe que detalla la desastrosa gestión del mandatario y el supuesto desvío de US$2.000 millones de Petrocaribe, el fondo creado por Venezuela para financiar el desarrollo del país con petróleo a muy bajas tasas de interés. Los recursos que obtenía Haití de Petrocaribe debían ser invertidos en obras de infraestructura y proyectos económicos y sociales. Pero el Senado de ese país no ha encontrado el destino de parte de esos fondos, por lo que se acusa a Moise y a su antecesor, Michel Martelly, de haber administrado mal el dinero.

"El presidente nos mintió. Sus promesas de puestos de trabajo para que podamos al fin tener dinero para pagarnos la comida fueron un engaño. Hace dos años que está en el poder y el pueblo tiene aún más hambre. Si Moise no quiere irse vamos a hacer que la burguesía que lo apoyó sufra, para que entienda", dijo Vanel Louis Paul, uno de los manifestantes haitianos. "Es una insurrección popular. Los haitianos ocupan las calles y está claro que el presidente no tiene más opción que renunciar", añadió Prophète Hilaire, otro de los ciudadanos inconformes.

La economía de Haití, donde más de la mitad de los diez millones de habitantes sobrevive con menos de US$2 diarios, creció apenas 1,4 % en 2018; una de las más bajas de la región y muy por debajo del 2,2 % que se pronosticó a principios del pasado año y que después fue reducido al 1,8 %.

Esta no es la primera vez que se presentan disturbios y movilizaciones a raíz de los malos manejos fiscales del gobierno, pues entre octubre y noviembre de 2018 ya se habían registrado multitudinarias protestas que dejaron por lo menos una docena de muertos, más de cincuenta heridos y decenas de detenidos.

El periodista Nelson Rodríguez en un reportaje titulado: HAITÍ: DRAMA INDESCRIPTIBLE señalaba que las iglesias Episcopal, Protestante y Católica de Haití, movidas por lo que califican de "pesadilla indescriptible que va de mal en peor", claman de manera conjunta por un alto a la violencia, al tiempo que demandan crear un corredor humanitario de circulación para atender las emergencias. La población carece de comida y de agua; no hay combustibles y a los hospitales, sin aprovisionamiento, no pueden acceder las ambulancias por el bloqueo de calles. Dicen estas iglesias que desde 1986 Haití no había vivido una crisis tan intensa y compleja como la actual, lo que debe operar como un llamado de atención al Gobierno dominicano, porque de ahí a un desborde migratorio, a una avalancha, habría un solo y muy doloroso paso.

Nelson Rodríguez sostiene que Haití es el país más pobre de nuestra América y que las protestas en Haití exigen medidas urgentes para atender la crisis política, social y económica del país.

Las protestas en Haití exigen medidas urgentes para atender la crisis política, social y económica del país. Las manifestaciones contra el Gobierno de Jovenel Moise ocurren en el marco de la crisis política y socioeconómica que atraviesa la nación caribeña, sacudida por casos de corrupción y despilfarro de los fondos sociales del Estado.

Los manifestantes piden la renuncia inmediata del presidente Jovenel Moise y de su equipo de Gobierno. Asimismo, exigen medidas urgentes para enfrentar los principales problemas que afectan a los ciudadanos.

A finales de noviembre de 2018, un informe del Tribunal Superior de Cuentas confirmó que más de dos mil millones de dólares destinados al área social, fueron malversados por unos 15 exfuncionarios gubernamentales de Haití.

Además, los manifestantes exigen la disminución del costo del nivel de vida. "Los haitianos viven en el día a día. Estoy recibiendo mucha presión de mis electores que me piden y me advierten de que se les está acabando el agua, que se les está acabando la comida. Están entrando en pánico. Puede que no estemos muy lejos de algún tipo de crisis humanitaria. Esto es real. Esto es serio", dijo el diputado por la comuna de Petion Ville, Jerry Tardieu.

Haití sigue siendo el país más pobre de América. Según datos de Cepal, su economía solo creció 1.4 por ciento en 2018, una de las más bajas de la región. Desde la llegada al poder de Jovenel Moise, el país caribeño tiene un déficit presupuestario que supera los 86 millones de dólares. También sufre una inflación de más del 15 por ciento y la pérdida del valor de su moneda nacional frente al dólar, en más del 20 por ciento. Según Moise, el país recibe más de 3.000 millones de dólares, mientras importa 1.000 millones de dólares.

A todo esto se suma la constante inestabilidad política y las catástrofes humanitarias como el terremoto de 2010, que destruyó gran parte de la infraestructura del país. Históricamente Haití es un país intervenido, pues ha sido víctima de los abusos de misiones internacionales desde 2004, entre ellas la Misión de las Naciones Unidas en Haití (Minustah). De hecho, tras el terremoto de 2010, se desató una epidemia de cólera que fue introducida por soldados nepaleses, integrantes de los cascos azules.

"La Minustah es la fuerza de ocupación que tiene como objetivo garantizar la estabilidad institucional al servicio de las transnacionales y un modelo de explotación de las riquezas naturales haitianas", aseguró el periodista Fernando Vicente Prieto al medio ruso RT. Añadió que la presencia de los cascos azules también favorece a "las ONG que son las que canalizan los fondos de ayuda supuestamente humanitaria".

El dirigente campesino haitiano Jean-Baptiste Chavanne explicó por su parte, que el país es "totalmente dependiente de la ayuda internacional, de una parte de los Gobiernos imperialistas y de las instituciones financieras internacionales". Indicó que se trata de una crisis estructural "del sistema capitalista y del tipo de Gobierno de Haití"

No obstante, miles de dólares provenientes del exterior no llegan a la población y se quedan en manos de contratistas, agencias civiles y militares extranjeras. Tal es el caso de la Fundación Clinton acusada en varias oportunidades de cometer crímenes financieros con los 30 millones de dólares recaudados para el fondo de recuperación de Haití."Los Gobiernos pasados han privatizado todo. Ahora el plan es la privatización total, hasta los servicios como la salud y la educación", añadió Chavanne.

Ante la magnitud de las protestas, el presidente de Haití, Jovenel Moise expresaba: "Tenemos que dialogar abiertamente y hoy quiero extender mi mano hacia la oposición radical y moderada para encontrar soluciones para guardar la paz y la estabilidad". Añadió con prepotencia "Yo gané en las elecciones y si alguien quiere el poder tiene que ir a las elecciones". Agregó: "Podemos actuar y realizar gestiones para controlar las especulaciones, ya tomamos medidas para bajar el déficit fiscal. Estoy dispuesto para dialogar para guardar la estabilidad".

Rusia today, teleSUR – ACH informaban que Movimientos sociales e intelectuales repudian al presidente Moise, inclusive por sus actuaciones a nivel internacional, por ejemplo, por el voto haitiano contra Venezuela en la OEA al que calificaron como un acto innoble e incomprensible, que los ha "cubierto de vergüenza y ridículo".

Por su parte, Juan M. España un experto en relaciones internacionales expresaba que la injerencia del imperio y del FMI ha llevado a Haití a la quiebra. Escobar señalaba que "Se trata de la crisis de las estructuras de dominación establecidas allí desde la primera invasión de Estados Unidos (EE.UU.) en 1915-1934. A esta, le siguió la dictadura de la familia Duvalier (1957-1986) y las intervenciones de EE.UU. en 1994, 2004 y 2010, está última conocida como ’invasión compasiva’ (acuñada por la revista Time), cuando Washington envió soldados a la isla tras el terremoto que devastó Haití y que dejó un saldo de 300 mil muertos y a millones sin vivienda. De acuerdo con el experto en relaciones internacionales, dichas estructuras de dominación han fracturado ’la soberanía y autodeterminación de Haití’.

Su economía, ’tutelada’ por políticas del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI), ’ha desmembrado la economía local, especialmente desde 1994’. Según el experto, esta intervención foránea ha provocado altas tasas de pobreza y que el 75% de la población se encuentre desempleada. Según el banco de datos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), el 58.5% de la población haitiana vive bajo el umbral de la pobreza, con ingresos por debajo de los dos dólares estadounidenses.

María Esperanza Sánchez BBC Mundo decía que cuando el terremoto sacudió a Haití muchos pensaron que la naturaleza le estaba jugando una mala pasada a un país que ya acumulaba una larga lista de infortunios.

Pero detrás de los efectos devastadores de este y otros fenómenos naturales, la historia y la geografía se han conjugado para producir en Haití a un país tan pobre, con una infraestructura casi inexistente y un estado tan colapsado que el impacto de cualquier desastre natural se multiplica por muchos factores.

"Los regímenes opresores que ha sufrido Haití, en particular la dictadura de Francois Duvalier y posteriormente de su hijo Jean Claude, que se extendió desde 1957 hasta 1986, también figuran de forma prominente entre los factores que han sellado el destino de Haití. El régimen de Duvalier constituyó una de las dictaduras más sangrientas de la región, pero además su política económica tuvo efectos desastrosos para el país.

"La dictadura haitiana sobrevivió mediante el terror y no invirtió en el desarrollo del país, mientras que en República Dominicana la dictadura fue también brutal, pero hasta cierto punto modernizó el país", destaca Stephen Keppel, del Economist Intelligence Unit.

Para el historiador dominicano Franklin Franco estas diferencias se explican por el hecho de que "mientras Duvalier invertía en irse a Europa y sacar los recursos del país y depositarlos en bancos extranjeros, Trujillo robó, pero lo que robó lo invirtió mayormente en el país".

"Trujillo también tenía un espíritu más burgués y quería convertirse en el principal empresario del país, e invirtió en la infraestructura, en carreteras, en puentes. Eso a la larga favoreció el escaso desarrollo que tiene República Dominicana comparado con Haití", agrega Franco.

Stephen Keppel, del Economist Intelligence Unit, señala, no obstante, que para explicar la situación de pobreza actual hay que mirar mucho más de cerca la historia reciente. Los constantes períodos de inestabilidad política que ha vivido Haití le han dado el golpe de gracia a los pocos sectores económicos que tenía el país con cierto potencial. Keppel cita el caso del turismo, bastante desarrollado en los años sesenta, y ciertos sectores industriales que sufrieron su "zarpazo final con el embargo que impuso Estados Unidos tras el derrocamiento de Aristide a principios de los 90s".

Además, Keppel destaca que la comunidad internacional ha hecho constantes promesas que no se han cumplido. "Cuando Haití ha tenido la oportunidad de recuperarse, la ayuda internacional ha sido insuficiente para ayudar al país a lograr una transición efectiva", señala Keppel.

Mientras Estados Unidos lidera la oposición contra el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y se inventa ayudas humanitarias como antesala de una invasión armada; en Haití el pueblo sufre hambre, soporta enfermedades, protesta y muere por falta de respeto a sus derechos humanos, a la democracia y libertades. Ante tanto drama, Estados Unidos calla porque ya está intervenido con reiteradas invasiones armadas. Haití es un país ocupado por fuerzas extranjeras que lo han sumido en la pobreza y en falta de toda esperanza.

Correo electrónico: tribunalpazecuador@yahoo.com


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