CEPRID

Venezuela: Para Avanzar en Revolución

Miércoles 6 de marzo de 2013 por CEPRID

Edwin Sambrano Vidal

CEPRID

AL BORDE DE UNA QUIEBRA INSTITUCIONAL

Los planteamientos hechos por presidente Chávez en la cadena del 8 de Diciembre de 2012 parecían destinados a dar un curso estable a una grave situación que reveló esa noche. El cáncer que lo aqueja desde Junio de 2011 reapareció y sería operado nuevamente. Es decir, no era cierto que estaba curado y lo más grave era que el panorama se presentaba sombrío. El optimismo y el triunfalismo con el cual se habían abordado las escenas previas de la enfermedad, daban paso ahora a un pronóstico reservado y previsiblemente incierto. Lo que no se había dicho antes, esta vez lo dijo directamente el propio Presidente. Esto es, la posibilidad de quedar inhabilitado para concluir el mandato, cosa que a esas alturas era clarísimo, y, lo más grave, que esa inhabilitación se prolongara más allá, impidiéndole tomar posesión del cargo y de ejercer la presidencia, lo que haría necesario organizar nuevas elecciones. Tal vez se hubiera podido evitar este embrollo.

En medio de las arbitrariedades que en diversas oportunidades han caracterizado la conducta del Presidente, en esta ocasión presentó una visión encaminada a evitar el limbo constitucional y la incertidumbre institucional. Tal vez la gravedad de la situación era conocida por el Presidente al momento de postularse para la reelección, lo cual, de ser cierto, asignaba un inequívoco rasgo de irresponsabilidad y aventurerismo a su acción política, ya que lo acertado en ese caso era asumir la situación, producir unas elecciones internas en el PSUV y el bloque de aliados para dirimir una candidatura alternativa, en cuya campaña participaría Chávez apoyando de acuerdo con sus limitaciones físicas. Esta secuencia es lo esperable en una dirección auténticamente revolucionaria y socialista, responsable y humanitaria, porque así se impulsaba el proceso de maduración política de acuerdo con la realidad y afrontado los retos legítimos del devenir histórico, al miso tiempo que se preservaba con prudencia la salud del camarada Chávez. Adicionalmente, esto evitaba una situación de complicación política e institucional y la realización de nuevas elecciones que significan duplicar el gasto presupuestario y los llamados costos sociales.

La Indefinición de la falta es causa de muchos males

Obviando la consideración anterior y una vez ocurrida la elección para otro período, lo que debía hacerse es lo que Chávez perfiló el 8 de Diciembre de 2012, o sea, definir la falta del Presidente, temporal o absoluta y actuar en consecuencia conforme a las previsiones constitucionales. En caso de que la falta se hubiere calificado de absoluta, procedía lo previsto en el primer aparte del artículo 233 de la Constitución por haberse producido antes de la toma de posesión, el Presidente de la Asamblea Nacional debía encargarse de la presidencia y organizarse elecciones en 30 días para otorgarle legitimidad popular al gobierno. Si la falta se calificaba de temporal y mientras se produce la recuperación del Presidente o se declara la falta absoluta, concuerdo con la tesis de la continuidad gubernativa, teniendo en cuenta que se trataba de una reelección. Así, el Vicepresidente quedaba ENCARGADO de la Presidencia con plenos poderes, tal como lo prevé el artículo 234 en concordancia con el ordinal 8 del Artículo 239 de la Constitución que establecen la suplencia y las atribuciones del Vice-Presidente Ejecutivo. Esta solución evita la incertidumbre y la confusión que está generándose, ya que el actual Vice- Presidente no tiene las facultades del Presidente al no encontrarse encargado de la Presidencia y mantenerse la ficción de que el Presidente Chávez está ejerciendo la presidencia. Si el Presidente se recupera se encargaría de la presidencia y si se mantiene inhabilitado, se declararía la falta absoluta y se organizarían nuevas elecciones.

La sentencia del TSJ acelera la incertidumbre

La decisión tomada por el Tribunal Supremo de Justicia es errónea y contra la más elemental regla de la lógica y de la práctica, al pretender convalidar un estado de ausencia indefinida sin declarar al menos la falta temporal. Es absurda también la decisión de que la falta temporal sólo puede ser válida si la declara el propio Presidente. Es obvio que el presidente está inhabilitado y lo obvio no necesita prueba. Con base a estos absurdos, se viene desarrollando una conducta de la dirección institucional del país y del partido de gobierno (PSUV) que genera una gran incertidumbre social y que paulatinamente va desquiciando por completo el funcionamiento institucional, ya maltrecho por un exceso de partidización y de sometimiento de los demás poderes al Poder Ejecutivo y a la voluntad presidencial. En otras palabras, la conducta asumida tratando de sostener la ficción de que el Presidente está gobernando puede conducir a un quiebre institucional cuya responsabilidad es de los propios actores principales del Gobierno y del partido de Gobierno, cuyas consecuencias pueden ser verdaderamente catastróficas para el proceso de cambios iniciado. Tales síntomas se hacen más evidentes ahora que ha cesado la ausencia fuera del país del Presidente y se renuevan mayores incertidumbres cuando no se le oye, no se le ve y no se le siente, sino a través de terceras personas que son voceros e interpretes. Tratar de sustituir la realidad con ficciones es verdaderamente peligroso y contrario a la esencia revolucionaria.

Ciudad Guayana, 23 de Febrero de 2013

sambranovidal@gmail.com


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