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¿Revolución o proceso en Venezuela? La dialéctica del chavismo en el sistema-mundo (y III)

Domingo 3 de febrero de 2013 por CEPRID

Jon Juanma

CEPRID

7. Una impostura “socialista” llamada PSUV

El Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV), debe ser, a buen seguro, uno de los partidos de izquierda más antidemocráticos y caudillistas existentes en el mundo. Sus estatutos, aprobados con los mismos métodos, son expresión de la lógica chavista del dedazo y la obediencia ciega del militarismo que procede del propio estilo de Chávez y sus compañeros exmilitares desde los tiempos del MBR-200. Sin embargo, este personalismo, no proviene de Chávez en exclusiva, sino que para sorpresa del analista no venezolano, fue demandado por muchos seguidores/militantes que no se fían de la mayoría de los pesos pesados del chavismo pero sí de Chávez. Es tal el grado de personalismo al que llega el PSUV que en el artículo 3 relativo a valores y principios se dice que “todo ello inspirado en el liderazgo fundamental e ideas revolucionarias del Comandante Hugo Chávez”. En el 9.1, en relación a los deberes del militante se incluye la defensa de “su líder” cuando afirma: “Defender la Patria, la Revolución y su líder y el PSUV” Entonces, ¿qué pasa si su líder se corrompe o toma un camino contrario a la voluntad de la mayoría de la organización? ¿Su líder es infalible como Dios? ¿Y si se vuelve loco?

Por otra parte, si bien Chávez y por ende el PSUV no asumen el marxismo, ni mucho menos el marxismo-leninismo55, sí acogen aquello que les interesa como el “centralismo democrático” cuando hablan de los principios organizativos, quizás porque eso garantiza “...la subordinación del conjunto de la organización a la dirección; la subordinación de todos los militantes a sus organismos; la subordinación de los organismos inferiores a los superiores; la subordinación de la minoría a la mayoría...” En el 9.4 se habla directamente de: “Acatar y cumplir los lineamientos e instrucciones, emanadas de las distintas instancias de dirección del partido.” Demasiadas subordinaciones y acatamientos para tan pocas garantías de que se cumple el otro principio del centralismo democrático leninista, aquel que garantiza que la información, y los mandatos, emanan también de abajo a arriba y no solo de arriba a abajo, como ocurre en el Ejército. Además, los militantes sólo pueden establecer críticas dentro de la organización del partido56, o sea, que dependen de la burocracia del partido para ejercitar su derecho a crítica, cuando muchas veces las críticas tienen que ver con la burocracia y ésta maneja la casi totalidad de los medios de comunicación chavistas, ¿quién vigilará al vigilante? Especialmente insultante, para todo socialista y por ende demócrata radical, resulta el artículo 5 llamado para más inri “Métodos de la democracia interna” donde se dice que:

“Para la toma de decisiones y elecciones internas el partido podrá utilizar diversos métodos: elección directa, universal y secreta; cooptación, elecciones de primero, segundo o tercer grado; opinión y consenso, los cuales se determinaran por las diversas instancias de dirección de acuerdo a las condiciones políticas.”57

O sea, que la dirección hará lo que le dé la real gana, en pocas palabras. Lo más alucinante del caso no es que se haga, cosa que se hace con distintas intensidades en no pocos partidos de izquierda del mundo (desgraciadamente, y siguiendo la misma mecánica que los de derechas) sino que se tenga la desfachatez absoluta de reconocerlo y darle rango estatutario. Lo nunca visto.

El PSUV es un partido de masas sin ideología revolucionaria, y para estar dentro solo hace falta firmar y pagar la cuota, por lo cual rápidamente se llenó de gentes que no creían en el proceso e incluso votaban por la oposición, cuando lo que querían era medrar en las instituciones del Estado. O sea, igual que aquel oportunista que hace carrera en una empresa privada haciéndole la pelota a los jefes, pues aquí en una pública llamada Estado venezolano. Ese nulo nivel de exigencia para ser militante, explica los millones de afiliados de esta organización. La posibilidad de ejercer el despotismo58 por parte de Chávez dentro del partido como su particular rancho, se puede ver claramente (por si no estaba claro ya) en el artículo 24 relativo a la organización regional: “el Presidente o Presidenta del Partido [Chávez] podrá establecer una estructura regional que tenga como autoridad un Vicepresidente o Vicepresidenta regional o sectorial, de su libre nombramiento y remoción.59”. ¿Esto tiene algo que ver con la democracia? El capítulo 26 sigue con la misma tónica de dictadura presidencialista dentro del PSUV cuando declara que:

“La Dirección Política Nacional será coordinada por una o un Primer Vicepresidente o Primera Vicepresidenta, designado o designada por el Presidente o Presidenta del partido; estará integrada por: un número de miembros comprendido entre quince (15) y treinta (30) militantes, seleccionados de acuerdo a los métodos que establece el artículo 5 de estos estatutos, quienes durarán tres (3) años en el ejercicio de sus funciones, y por los Vicepresidentes o las Vicepresidentas regionales que serán de libre nombramiento y remoción del Presidente o Presidenta del partido.60”

O sea, seleccionados como dice el artículo 5, que como vimos anteriormente considera cualquier método válido, incluida la cooptación. Luego volvemos con lo mismo: una vez nombrados los miembros de la Dirección Política Nacional por el Vicepresidente, el Presidente hará o deshará como quiera. Nada más y nada menos. Pero el despotismo del Presidente en el PSUV queda definitivamente claro en el artículo 30:

“El Presidente o la Presidenta del PSUV constituye la máxima autoridad ejecutiva y administrativa del partido; es designado o designada por el Congreso Socialista y tiene las funciones máximas de dirección y control.”

El Presidente del PSUV, o sea Chávez y luego quien sea (o él designe) su sucesor, será la máxima autoridad del partido y será designado por el Congreso Socialista, que en ningún lugar dice cómo será elegido y sí que será convocado por la Dirección Política Nacional (elegida por Chávez si este lo desea) y por el Presidente (Chávez de nuevo). ¿Muchos “Chávez” en la misma frase verdad? Un círculo perfecto que empieza en Chávez y acaba en Chávez. Estatutariamente no hay nadie que pueda estar en un puesto de dirección si no es del agrado de Chávez. ¿Qué tiene que ver este tipo de democracia con la instaurada por la Comuna de París de 1871 y apoyada como la indicada para un gobierno obrero revolucionario por Marx, Engels y Lenin? ¿Qué tiene que ver esta organización donde Chávez tiene un poder absoluto con aquella democracia que garantizaba que todos los miembros eran revocables en cualquier momento por la mayoría de la base? Estas carencias democráticas del PSUV dan la razón a los militantes del PCV que votaron en contra de disolverse e integrarse en sus filas. Así mismo, otro partido de militantes formados antes de la eclosión del chavismo como el Movimiento Revolucionario Tupamaro, decidieron después de integrarse como corriente, salir del PSUV y volver a funcionar como partido político independiente. Y todo ello a pesar de que tanto el PCV como Tupamaro apoyan a Chávez en el gobierno.

8. Chavismo, ¿buenas o malas noticias para el Socialismo?

En mi opinión, el proceso chavista tuvo cuestiones positivas: ofreció resistencia a las políticas neoliberales que marcaban aquellos años desastrosos para América Latina, pero también para los “Estados del Bienestar” europeos. Fue un punto de la alternativa difusa mundial contra ese neoliberalismo triunfante y desde 2005 sacó de nuevo a la palestra el debate sobre si era más conveniente el capitalismo o el socialismo para guiar las vidas de los pueblos, en un momento en el que el capitalismo se asimilaba (interesadamente) con nociones burguesas como “libre mercado” u otras populares como “democracia”61. Pero me remitiré a unas palabras del actual presidente del Uruguay, “Pepe” Mújica, tupamaro y exguerrillero durante los tiempos de la dictadura, que en una entrevista afirmó: “Cuando pase Chávez, habrá un montón de millones de venezolanos que vivían en la miseria que van a estar viviendo un poco mejor, que van a tener una casa mejor, que van a tener servicios de salud; ahora no va a haber construido ningún socialismo.62”

Para construir el socialismo mundial, el mismo que propugnan autores como Chase-Dunn (2006), desde la perspectiva crítica del sistema-mundo influida por Wallerstein o Arrighi, pero todavía antes por Marx y Engels, no basta con poner parches en una parte del barco capitalista por donde entra el agua, si el hacerlo significará que mediante la Ley del Valor63 descuidaremos otras partes que serán perforadas por el capital sediento de plusvalor (Marx). Ese gran barco en el que todos viajamos, queramos o no, se llama humanidad. No se pueden salvar una parte si el costo es la explotación de otras. Es como los Estados del bienestar europeos de 1945 a 1973, los cuales se basaban en la explotación imperialista de otras partes del mundo como África y Latinoamérica. El “Estado del bienestar bolivariano” se está sustentando en las plusvalías generadas por obreros de otras partes del mundo que son absorbidas por la renta petrolera en el mercado internacional. El problema de ese barco global artificialmente separado por fronteras y aduanas es que todavía no nos atrevemos a ponerle una bandera que represente a la raza humana y utilizamos aquellas que nos dividen sirviendo a la élite burguesa transnacional. Seguimos aceptando la falsedad de su discurso y jugamos con sus reglas que distorsionan nuestros propósitos. Descuidando el internacionalismo asalariado, acabamos conformándonos con un regionalismo izquierdista cortoplacista que vemos más “posible” que la lucha por la conquista del socialismo y la democracia mundial. Luchando por el bienestar “nacional” con la Ley del Valor por en medio, dentro del modo de producción capitalista internacional, lo único que haremos será barrer la porquería e inundar otra parte del barco, pero no tirarla a la basura. Nos da miedo enfrentarnos a nuestros propios sueños porque estamos intoxicados con los que nos vende la hegemonía burguesa, los cuales siguen produciéndonos pesadillas. Nos conformamos porque todavía estamos aturdidos por el fin del “socialismo real” y las victorias del capitalismo. Hacemos de Chávez una figura de importancia en la izquierda, porque ya se sabe que en “el mundo de los ciegos, el tuerto es el rey”. Aunque Chávez es un hombre muy inteligente, gran estadista y excelente orador, no tiene ni se basa en una teoría, ni siquiera en un camino mínimamente coherente o expuesto, de construcción socialista. Nadie sabe qué es eso del “socialismo del siglo XXI” o el “socialismo bolivariano”. Más bien da la impresión que depende de una opción por los pobres sujeta a la correlación de fuerzas internas, a la improvisación y a una mezcla entre pragmatismo y oportunismo en política exterior. El triunfo de Chávez en la izquierda con su discurso salpicado de verborrea revolucionaria, unas veces exaltado y populista, otras reflexivo y conciliador , es el espejo de nuestras limitaciones. Chávez no es el apasionado e internacionalista revolucionario que fue el Che, ni la mezcla entre teórico y lúcido comunista que fue Lenin, pero tampoco tiene la grandeza táctica de Mao ni la humildad de un revolucionario tempranamente derribado como Allende o Martí.

Chávez es un hombre muy inteligente, que habla con el lenguaje del pueblo y lo emociona como casi nadie antes en la historia de Venezuela, fruto de su innegable sensibilidad. Ha sido el querido profesor político de muchos venezolanos que antes de su aparición pasaban olímpicamente de la política y de este modo eran ignorados por aquella.

Pero pese a que ha sido buen profesor, también tiene defectos importantes que han marcado a sus “alumnos”, como su excesivo gusto por el poder (y los focos) que no ha permitido consolidar ni dar a conocer otros referentes revolucionarios. Ha logrado mucho para algunos venezolanos, bastante para un número importante, pero poco para garantizar que después de su presidencia los cambios permanezcan. Desde la izquierda mundial y la revolucionaria venezolana, nos conformamos con Chávez porque no tenemos otra cosa. Y ya es hora de construirla. Pero nos demoramos porque es más fácil creer en espejismos que buscar la salida cuando estamos en el desierto. El problema es que muchas veces el camino que parece más corto es el que menos frutos otorga. Queremos luchar por nuestro proyecto de izquierdas, desde esas granjas llamadas Estados donde las burguesías nos ceban para comernos mejor. Esos Estados donde ni existe soberanía nacional ni nada parecido a la democracia. Enorme granjas valladas donde los capitalistas aprovechan su tablero mundial bien segmentado para explotarnos “nacionalmente”.

Llamarse a sí mismo “chavista” y “revolucionario” no es más que una excusa. Inhibe al que así se reclame del esfuerzo de pensar cómo construir esa otra sociedad que queremos substituya la barbarie del capitalismo. Ser chavista y creer en el socialismo es una muletilla que sujeta en un sujeto carismático nuestra esperanza perforada por la falta de fe en el programa socialista.

El chavismo ha servido para que muchos venezolanos vivan mejor, tengan mejor educación y salud; pero también para que sigan con la estela de consumismo capitalista y compren televisores, coches y Blackberrys que engordan los beneficios de la burguesía en centros comerciales como el Sambil caraqueño. El chavismo también ha contribuido a que otros trabajadores del mundo se empobrezcan gracias a la ley del valor que rige todo el sistema-mundo capitalista64. El capitalismo mundial es un juego de suma cero y el chavismo de hoy no sirve para salir de él, como tampoco servía la teoría del “socialismo en un solo país” seguida en el siglo XX por la ortodoxia de los partidos comunistas. Para ello se debería superar el estadio inferior de politización de las masas que representa el “chavismo” y llegar de la mano de la mayoría de pueblos de la Tierra al “socialismo”, donde se podrá destruir la base capitalista de la sociedad. El chavismo pudiera ser, volviendo a Gramsci y su teoría del cesarismo, un escalón para alcanzar el socialismo, pero en todo caso un escalón inferior de una larga escalera que debiera internacionalizarse. El socialismo en un solo país es imposible, como advirtieron Marx, Engels, Lenin, Trotsky. Esto se demostró tanto en el siglo XX como en lo que llevamos de XXI65.

Después de años en que las Industrias Culturales burguesas consiguieran extender sus dogmas políticos entre los asalariados de todo el mundo, y por supuesto también, entre los trabajadores venezolanos66, la debilidad de la izquierda venezolana, se ha visto por dos lados: uno, la incapacidad de los sectores de la izquierda chavista de profundizar un proceso que sólo es revolucionario en los discursos, reformista en muchas de sus políticas y no pocas veces antiobrero e incluso social-liberal en otras; y por otro, por la incapacidad de la izquierda “revolucionaria” de superar un apoyo que les condena fácilmente a una imagen de secta entre los trabajadores más conscientes. El partido PSL (Partido del Socialismo y la Libertad) dirigido por el sindicalista Orlando Chirinos, de tendencia trotskista, obtuvo en las elecciones presidenciales de 2012, poco más de 4.000 votos. Una cifra tan ridícula en un país con casi 30 millones de habitantes que habla por sí misma. Otros trotskistas tienen problemas similares que no los hacen quitarse la imagen de secta minoritaria “ista-ista”. Para una gran parte de los obreros venezolanos Chávez continúa siendo su referente gracias al capital simbólico obtenido por sus enfrentamientos con la burguesía y su discurso antiimperialista y socialista (en declive). Pero otra parte significativa de los obreros venezolanos, ha perdido la fe en la “Revolución Bolivariana” y ha vuelto a la ideología del “sálvese quien pueda”, mientras que algunos otros creyeron en Capriles. Este candidato de la derecha clásica, se presentó en algunos lugares disfrazado con un discurso socialdemócrata donde parecía que iba a respetar ciertas conquistas que se han producido con Chávez, referentes a salud o educación. Todo lo cual es bien lógico, pues si de algún modo podríamos decir que el discurso de Chávez es vagamente revolucionario y su praxis socialdemócrata en receso, lógico es que la superestructura comunicacional de la MUD de Capriles tuviera que ser vagamente socialdemócrata para disputarle la hegemonía ideológica al chavismo para luego aplicar, ya en el gobierno, una lógica neoliberal con contenciones en un hipotético escenario post-Chávez.

Por tanto en Venezuela tenemos un gobierno nacionalista y socialdemócrata en posible descomposición que realizó importantes avances para el pueblo venezolano los años pasados, pero que no están consolidados institucionalmente pues dependen en exceso de la adhesión popular a la figura de Hugo Chávez. El venezolano es un gobierno crecientemente infectado de elementos proburgueses donde los revolucionarios que tienen derecho a existir deben hacerlo tras domesticar sus discursos y en todo caso rindiendo pleitesía a Chávez como líder supremo, prácticamente infalible. Si esto no fuera respetado, o alguien atacara abiertamente a delfines de Chávez como Diosdado Cabello, rápidamente serían fulminados, como pasó con el fallecido diputado Luis Tascón, que por denunciar un asunto de presunta corrupción de Cabello y su hermano (por entonces encargado del SENIAT) fue expulsado del PSUV por el propio Chávez.

9. Palabras finales

Mientras escribo estas líneas a principios del mes de diciembre de 2012, Hugo Chávez ha hecho público que se le ha vuelto a reproducir un tumor cancerígeno del que fue operado en junio de 2011. Por ello deberá permanecer en Cuba para reanudar el tratamiento. Ante la posibilidad de no poder cumplir con las funciones que requiere el cargo de presidente de Venezuela, por el que fue recientemente electo, Chávez ha hecho público que designa sucesor a Nicolás Maduro, actual vicepresidente y ministro de Relaciones Exteriores. Ha pedido a sus seguidores que le nombren candidato del PSUV en caso que tuviera que enfrentar nuevas elecciones. Al margen del nulo grado de democratismo que implica esta forma de designar a los máximos representantes políticos, utilizando el “dedazo” propio de los regímenes y las organizaciones verticalistas, abre un nuevo proceso dentro del chavismo. Está por ver si una figura anodina como Maduro es capaz de mantener la química chavista con las masas y si es por tanto capaz de conservar un liderazgo claro como el que tenía Chávez. Parece que Maduro lo tendría complicado para ganar en unas nuevas elecciones presidenciales frente a un candidato como Radonsky que estrechó la diferencia con Chávez y consolidó su liderazgo en la oposición al volver a vencer como gobernador del importante Estado de Miranda67. Además, está por ver qué ocurre con Diosdado Cabello, poderoso hombre del partido, que despierta poca simpatía entre las bases chavistas. El hecho de que no haya ningún líder brillante que pueda suceder a Chávez es sintomático de que Chávez coadyuvó a formar un culto a su personalidad que impidió el conocimiento mediático de otros líderes surgidos desde la base. Es más, los líderes queridos por las bases, muchas veces han sido apartados del poder, como ocurrió con el socialista Eduardo Samán, por aquel entonces Ministro de Comercio enfrentado a la burguesía y a parte del chavismo socialdemócrata. Samán, apreciado por algunas bases, es un hombre, al menos en el discurso, del ala izquierda chavista. Sin embargo, toda la derecha y el centro del chavismo, han intentado por todos los medios acallarlo y quitarle presencia mediática. Es notorio que esta camarilla socialdemócrata ha sido la que siempre estuvo en los círculos más altos de poder con Chávez desde el principio de su candidatura bolivariana en 1998, cuando él se definía como “ni de derecha ni de izquierda”.

¿Cómo explicar que con la “conversión” del líder al socialismo en 2005 todos, o la gran mayoría de su camarilla socialdemócrata, se convirtiera también al socialismo anticapitalista? ¿Milagro colectivo o arribismo propio del mandarinismo venezolano? Parece lógico pensar que, o no ocurrió tal la conversión de la dirigencia en bloque y sólo lo hicieron para mantener en el puesto. O quizás, peor aún, ni siquiera la conversión de Chávez lo fue en profundidad y consecuencia. Puede que simplemente se tratase de una estrategia para mantenerse en el poder en un momento en que las masas estaban en un estadio casi revolucionario68 por la violencia de las élites para asumir las reformas socialdemócratas del gobierno bolivariano.

Finalizando podríamos decir que en Venezuela hay todavía un proceso abierto, en donde sí existen algunos revolucionarios sinceros en las estructuras de poder, pero donde no hay ninguna revolución en marcha. Porque los revolucionarios están lejos de tener la hegemonía dentro del epicentro del poder chavista, y la revolución lleva 13 años postergándose si bien ha tenido momentos donde se le ha visto asomar la cabecita, como un bebé que no termina de nacer durante un parto interminable, agónico, que ya se ha cobrado cientos de víctimas69. El llamado por algunos “hiperliderazgo”70 de Chávez entre sus filas, en todo caso un eufemismo para no decir caciquismo71, autoritarismo, etc., está bloqueando la posibilidad de que los revolucionarios chavistas logren la hegemonía y por tanto se active la revolución. Pero Chávez, que se deja querer, y su cohorte, por intereses palaciegos, siguen alimentando el monstruo del culto a su personalidad (demandado y reproducido en las redes sociales por millones de sus seguidores con menor formación), lo que cada vez hace más difíciles las críticas de los revolucionarios dentro del proceso. En Venezuela, pareciera que antes de verter una crítica al gobierno hubiera que darse golpes en el pecho y jurar fidelidad al “gran líder” para no parecer desafecto, que era lo mismo que hacían los vasallos con los señores feudales en la Edad Media. La cuestión es que estamos en el siglo XXI y al igual que la clase trabajadora mundial se dirime entre volver a niveles de explotación capitalista semejantes al siglo XIX pero con iPhones e Internet de alta velocidad, los revolucionarios venezolanos tendrán que dirimir si pueden hacer una revolución en el siglo XXI con organizaciones propias del siglo XI (PSUV, instituciones del Estado, etc.).

El problema definitivo surge con la siguiente hipótesis: ¿Qué ocurriría si el problema radicara en que la derecha chavista no fuera la que tiene secuestrado el proceso de cambio y esta derecha burocrática y autoritaria incluyera al propio Chávez? ¿Cómo iban a vencer al “líder-Dios”72 que han ayudado a crear propiciando una verdadera revolución sin parecer “contrarrevolucionarios” a los ojos de las masas inundadas por la propaganda chavista? ¿Cómo iban a hacerlo si todos los medios del Estado están a favor del culto de Chávez como si fuera una santidad? Quizás si Chávez tuviera la desgracia de verse obligado a dejar el cargo por su enfermedad y Maduro o algún otro hombre de centro del aparato del PSUV tuviera que hacerse cargo de la Presidencia, entonces las contradicciones saltarían por doquier y la lucha de clases entre revolucionarios y boliburguesía sería más directa comenzando “a rodar cabezas”. Lo lamentable de todo esto es que la izquierda revolucionaria dentro del chavismo en el poder, se nos antoja demasiado pequeña para que no sean sus cabezas las que salgan rodando de las instituciones gubernamentales si deciden romper los huevos, para hacer la tortilla de la revolución. Actualmente la izquierda revolucionaria venezolana (dentro del chavismo y fuera de él), es tan pequeñita en relación al poder carismático del Chávez ampliado por los altavoces de los medios oficialistas que junto al poder legal de la derecha chavista, se nos antoja complicada su futura victoria frente a las tendencias burocráticas y socialdemócratas del proceso. Más probable parece que, en un escenario posChávez, se refuerce un chavismo sin Chávez tendente al social-liberalismo o un neoliberalismo franco con Capriles Radonsky, que una salida socialista revolucionaria. Incluso es posible un acercamiento de la derecha chavista a la derecha clásica de Rodonsky, como ocurrió a partir de que los sandinistas perdieron las elecciones de 1990 en Nicaragua frente a la derecha representada por Violeta Barrios .

Sólo el tiempo dirá si los revolucionarios dentro del proceso bolivariano serán suficientes, lo bastante audaces y lo suficientemente valientes como para llevar a cabo una táctica que les permita movilizar a un pueblo muy desigualmente formado tras décadas de rentismo y lumpen, para profundizar una revolución que no ha nacido todavía, y que deberán hacerla sin Chávez, e incluso contra él mismo. Una tercera y última posibilidad, no descartable, ante el aumento de la combatividad de las masas (si es que esto es posible tras años de movilización continua), sería que Hugo Chávez se recuperase de su enfermedad y superado por los acontecimientos volviera a radicalizarse para, simplemente, no perder la Presidencia de la República. Puesto por el que más allá de su honesto amor por el pueblo venezolano, siente una adicción que le ha hecho llegar a confundir su persona con los destinos del país donde por casualidad nació.

Nacionalismo no es internacionalismo, bolivarianismo no es socialismo, ni las banderas y los himnos necesitan preocuparse por mantenerse en pie cuando se encarece el precio de la vida fruto de las irresolubles contradicciones del sistema. El capitalismo seguirá poniendo precio a nuestras vidas sin importar las etiquetas que les coloquen73, el socialismo debe arrancarlos. Puede ser una buena brújula para saber dónde nos encontramos, en Venezuela y en cualquier parte del sistema-mundo.

Si el chavismo acaba por ser progresivo o regresivo en esta lucha por el socialismo venezolano, que solo puede serlo a condición de construirlo internacionalmente, solo el tiempo lo dirá. Será después que ante la actual crisis del modo de producción capitalista, los pueblos de la tierra decidan si escogen el camino del socialismo, o el de la profundización en la barbarie que supone que el trabajo muerto privatizado74 continúe reinando sobre el mundo de los vivos.

55. En este vídeo Chávez reniega explícitamente del marxismo-leninismo: http://www.youtube.com/watch?v=2bIl4Uii5GI (2012/12/15). En cambio en otros vídeos cita positivamente el Manifiesto Comunista y al materialismo histórico: http://www.youtube.com/watch?v=cvZoOzf8kRA y http://www.youtube.com/watch?v=DJQ-E9SVXr8 (2012/12/15).

56. Formular las críticas sólo dentro de las instancias del partido con su debida fundamentación.” La negrita es mía.

57. Para leer los estatutos del PSUV: http://www.psuv.org.ve/psuv/estatutos/ (2012/12/10) La negrita es mía.

58. Acepción nº 2 de despotismo: “Abuso de superioridad, poder o fuerza en el trato con las demás personas.” (RAE)

59. Negritas cursivas mías.

60. Ibid.

61. Que, sin llegar a detentarla en exclusiva, fue arrancada hasta cierto punto del movimiento obrero internacional y las masas populares políticamente organizadas.

62. Entrevista en CNN con Claudia Palacios en Montevideo: http://www.youtube.com/watch?v=6jlWTiPI7ZI (2012/12/06).

63. La Ley del Valor definida por Marx se basa en que toda riqueza capitalista viene de la extracción del plusvalor del asalariado (el tiempo que el obrero trabaja no para recibir el valor de su trabajo sino para el beneficio capitalista), para que el empresario vaya aumentando sus ganancias a la par que recupera el capital invertido y vuelve a invertirlo para ganar más en un ciclo continuo y sin fin definido por la fórmula simplificada: D-M-D’ (D es dinero invertido, M la mercancía y D’ el capital adelantado más los beneficios). La magnitud del valor es el Tiempo de Trabajo Socialmente Necesario, en determinado momento histórico, para la producción de cada mercancía. La máxima del capitalismo, y su necesidad vital, es el constante aumento del capital, el “crecimiento” sin fin en un mundo finito. De ahí la contradicción irresoluble entre el capitalismo y el ser humano/la Naturaleza.

64. Por supuesto que el chavismo no lo ha hecho a posta, pero así funciona el sistema si no se sale conjuntamente de la ley del valor en un sistema internacional socialista.

65. Algunos ejemplos: URSS y China (restauración capitalista por parte de la dirigencia comunista), Corea del Norte (ultraestalinismo que ahora debe abrirse al mercado capitalista) y Cuba y Vietnam con partes de su economía crecientemente abiertas al trabajo asalariado y la inversión privada.

66. No en vano, por poner un ejemplo, en Venezuela en el año 2000 el consumo de música estadounidense era uno de los mayores de toda Latinoamérica y el consumo de formatos estaounidenses y las telenovelas burguesas era de los más altos del mundo.

67. En 2008 Radonsky venció al chavista de derechas Diosdado Cabello y en 2012 volvió a vencer, por muy poco, al chavista de izquierda socialdemócrata Elías Jaua.

68. Periodo 2002/2007.

69. Sin contar los niveles de violencia callejera que ha transformado a Venezuela en uno de los países con más homicidios del mundo, las reformas del gobierno azuzaron la lucha de clases y son centenares el conjunto de campesinos, sindicalistas y militantes del sector popular asesinados por mercenarios a sueldo de la burguesía.

70. Manuel Monereo, profesor de la UCM de Madrid y simpatizante del proceso venezolano, utilizó este término de un modo cortés para no granjearse una animadversión que al final acabó por atraerse suscitando una crítica bastante dura y explícita por parte de Chávez que se hizo extensiva a todos los intelectuales de izquierda que lo acusaban de un “liderazgo excesivo”. Ver vídeo: http://www.dailymotion.com/video/x9l3o7_chavez-responde-a-intelectuales-de_news#.UNTarfkbJMk (2012/12/21).

71. Acepción 2ª de la RAE: “Intromisión abusiva de una persona o una autoridad en determinados asuntos, valiéndose de su poder o influencia.”

72. Para saber más sobre el problema del culto de personalidad en la izquierda leer: Illescas Martínez, Jon E (Jon Juanma): “Profetas por la Izquierda: El culto a la personalidad”. Blog de Jon Juanma, 5 de mayo de 2011: http://jonjuanma.blogspot.com.es/2011/05/profetas-por-la-izquierda-el-culto-la.html

73. Da igual que se llame “Bolivariano”, “socialista”, “neoliberal”, “socialismo de mercado”, etc… Mientras la Ley del Valor sea la lógica principal de los gobiernos y operen con ella, no habrá salidas para la humanidad, sólo retrasos para unos pueblos y adelantos de las masacres para otros.

74. El capital.

Bibliografía

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Illescas Martínez, Jon E. (Jon Juanma): “Caiga quien caiga con la autocrítica revolucionaria rumbo al Socialismo”. Aporrea, 3 de diciembre de 2012: http://www.aporrea.org/actualidad/a46080.html


: “¿Socialismo agrario en Venezuela? Abróchense los cinturones...” Rebelión, 26 de febrero de 2008: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=63753

Saint-Upéry, Marc: “El enigma bolivariano: Ocho preguntas y ocho respuestas sobre la Venezuela de Hugo Chávez”. La Insignia, 6 de noviembre de 2007 : http://www.lainsignia.org/2007/noviembre/ibe_002.htm (2012/12/07).

Sutherland, Manuel: “Venezuela, revolución o nacionalismo”. Pensamiento Crítico, octubre de 2012: http://lhblog.nuevaradio.org/b2-img/sutherland_penscrit_opt.pdf (2012/12/11).

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Jon Juanma es el seudónimo de Jon E. Illescas Martínez. Activista, investigador, escritor y artista plástico.

Blog: http://jonjuanma.blogspot.com.es/

Investigador en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad de Alicante.

Correos institucionales: jonilles@pdi.ucm.es y jon.illescas@ua.es

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