CEPRID

GORILATO MADE IN USA

Domingo 12 de julio de 2009 por CEPRID

TRIBUNAL DIGNIDAD, SOBERANÍA, PAZ CONTRA LA GUERRA

CEPRID

El golpe militar en Honduras del 28 de junio se constituye en un típico gorilato del siglo XXI, patrocinado por Estados Unidos a través del Pentágono, CIA, Departamento de Estado y otras agencias imperiales como USAID, National Endowment Democracy (NED), Instituto Republicano Internacional, Instituto Demócrata y grupos como Paz y Democracia que regaron millones de dólares para desestabilizar al gobierno del presidente Zelaya porque se negó a recibir en su patria al terrorista Posada Carriles y porque la base militar estadounidense de Palmerola José Enrique Soto Cano, quiso convertirla en un aeropuerto internacional. Esas agencias colaboraron intensamente con las oligarquías hondureñas y las derechas fascistoides enquistadas en el Congreso y en la Corte Suprema de Justicia.

¿Sabrá el presidente Barack Obama de las andanzas golpistas de sus militares, espías, diplomáticos y ONGs del imperio? ¿Sinceramente condena a los golpistas y reconoce como único Presidente de Guatemala a José Manuel Zelaya o es un discurso para las masas?

La radioemisora de Los Ángeles, Pacífica KPFK, de inmediato entrevistó al intelectual estadounidense James Petras, quien sostuvo que el golpe de Estado en Honduras está impulsado por el gobierno de Barack Obama. Dijo que los militares hondureños no moverían un dedo sin el consentimiento de Estados Unidos. Afirmó que “detrás de los militares está el gobierno de Obama a partir de la CIA y oficiales del Pentágono que son los principales asesores de quienes lanzaron el golpe”. Según la agencia Tonantzin, James Petras “indicó que Obama no ha tomado posición ante el golpe y que el gobierno de Zelaya es un gobierno reformista, progresista y moderado que intenta lograr mejoras con cambios progresistas a través de reformas al sistema electoral”. Al criticar la falta de una posición firme de Obama respecto del golpe, Petras enfatizó en que Obama es: “un presidente que está dispuesto a intervenir en todas partes del mundo.”

El intelectual James Petras expresó que el presidente Zelaya hizo dos cosas que exacerbaron a las derechas hondureñas: “permitió la organización sindical y campesina sin reprimirlos, para que puedan reivindicar sus necesidades y aprovechando la coyuntura favorable, se unió a la ALBA para recibir ayuda económica y concesiones petroleras. Por esta razón -afirmó-, Washington lanzó el golpe junto a los militares”.

La destacada escritora y periodista Stella Calloni, afirmaba que “el golpe militar en Honduras del pasado 28 de junio, que en realidad había comenzado a dar señales a mediados de este mes, cuando el automóvil que transportaba al Presidente Manuel Zelaya Rosales fue atacado, es un globo de ensayo de los nuevos esquemas golpistas que Estados Unidos plantea para la región, cuando su contrainsurgencia “cívica” no pueda lograr la desestabilización de gobiernos, como se intenta en varios países de América latina”.

En realidad hay testimonios y denuncias confiables que indican que los servicios de inteligencia (CIA-DEA y otros) de Estados Unidos actuaron antes, durante y después del golpe. Es más, existen fotografías tomadas el domingo 28 de octubre en Tegucigalpa, que muestran a militares estadounidenses de la Base Aérea José Enrique Soto Cano, desplegados en operativos de apoyo a los golpistas hondureños.

Estados Unidos tiene fuertes intereses militares y geopolíticos en Honduras. Mantiene en Palmerola, ubicada en la zona Comayagua, una inmensa base aérea, siempre con el recurrido pretexto de combate al narcotráfico y al terrorismo internacional y construye otra base en la zona costera del Atlántico con los mismos propósitos públicos, pero con el oculto fin de dominación imperial y vigilancia de Centro América a la que decidió llamarla su frontera sur. Dos bases militares inmensas en un país pequeño con un pueblo empobrecido hasta la miseria, no tienen razón de ser y de existir. La presencia militar estadounidense en Honduras, América Latina y el Caribe es una ofensa para nuestros pueblos y una afrenta para nuestra dignidad.

Stella Colloni afirma: “Con semejante instalación en un país como Honduras, la vigilancia del Grupo militar de la embajada y las instituciones como la CIA y el FBI, más sus fundaciones dependientes, disfrazadas de “democráticas”, es imposible que ignoraran el golpe de Estado.

En Palmerola, entre San Pedro Sula y Tegucigalpa, dice, está ubicada la estratégica Base Aérea José Enrique Soto Cano, donde opera la Fuerza de Tarea Conjunta Bravo de Estados Unidos. Esta base fue impuesta en el esquema de la Guerra Fría en los años 80, cuando Washington llevaba adelante la guerra encubierta contra Nicaragua Sandinista”

En la guerra de Ronald Reagan contra la Revolución Sandinista, Honduras fue convertida en una base militar aérea y naval. Desde Palmerola partían las hordas criminales formadas por los “contra” para sembrar de terror y muerte a Nicaragua. En esas instalaciones, los gringos del Pentágono y la CIA entrenaban a los “contras” en uso de explosivos, en actos provocadores, en acciones terroristas, torturas y toda clase crímenes. Era también la base de operaciones del tristemente célebre coronel Oliver North de la operación Irán - contras.

En la patria de Morazán, desde 1981 hasta 1985, el Virrey del imperio era el fatídico John Negroponte que controlaba la situación interna de Honduras y de Centro América a través de los gorilas que formaban las crueles dictaduras militares que cosecharon 250 mil muertos. A Negroponte se le atribuye la desaparición forzada de más de 200 hondureños y la muerte de otros tantos más, el encarcelamiento, torturas y persecución a decenas de hombres y mujeres del pueblo, acusados de guerrilleros o simpatizantes de la guerrilla. “Negroponte manejó el traslado de militares de la dictadura argentina para acordar con la CIA el apoyo a la guerra sucia de los mercenarios de la “contra” nicaragüense, todo esto denunciado internacionalmente y sobre lo cual hay testimonios y documentos desclasificados”, informa Stella Colloni.

Allegados al presidente Zelaya manifiestan que tenía la intención de acabar con la presencia militar de Estados Unidos en Palmerola ya que a esa Base Aérea quería convertirla en un aeropuerto internacional. El famoso Negroponte estuvo en Honduras en el 2008 y al conocer el proyecto de Zelaya habría dicho que un aeropuerto no se lo hace de la noche a la mañana con lo que expresó su oposición tajante al proyecto. En ese viaje, Negroponte se había reunido con los ex presidentes de las derechas, con empresarios de las oligarquías, con la Presidenta de la Corte Suprema de Justicia. Vilma Morales y con el Presidente del Congreso Roberto Micheletti, los dos activos participantes y beneficiarios del golpe de Estado del pasado 28 de junio. ¿Simple coincidencia o planes golpistas ejecutados con precisión? Estados Unidos, a través de la CIA y otras agencias de espionaje y de muchas de sus organizaciones civiles tienen sobrada experiencia en golpes de Estado, desestabilizaciones de gobiernos progresistas y democráticos, en terrorismo de Estado, en sabotajes, crímenes y magnicidios.

“La Agencia Internacional de Desarrollo de Estados Unidos, (USAID) financia a grupos de la llamada “sociedad civil” en Honduras con más de 50 millones de dólares al año. A través de la National Endowment for Democracy (NED) y el Departamento de Estado, canalizan también millones de dólares y ayuda estratégica a los principales partidos políticos y organizaciones políticas en Honduras por vía del Instituto Republicano Internacional, del Instituto Demócrata Nacional y otras agencias de Washington. Grupos como Paz y Democracia que salieron a la luz pública el domingo 28 de junio respaldando el golpe de Estado en Honduras, reciben parte de ese dinero proveniente de los autollamados “promotores de la democracia”. Tanto como fue el caso de Venezuela, durante el golpe de Estado de abril de 2002, el gobierno de Estados Unidos financió a los grupos involucrados en el golpe de Estado, y los continuaba financiando a pesar de conocer sus planes golpistas. Tal vez no sea el “smoking gun” (o la evidencia directa) que comprueba la mano de Washington en el golpe, pero es suficiente para demostrar su complicidad”, nos recuerda Eva Golinger.

Zelaya se ganó la antipatía de los políticos tradicionales de las derechas oligárquicas y empresariales al haber impuesto algunas medidas contra la corrupción enquistada en todas las estructuras del Estado y al haber iniciado una campaña contra la evasión fiscal, condenar el enriquecimiento ilícito, combatir la pobreza-indigencia del pueblo hondureño, eliminar de un tajo el monopolio del negocio de combustibles, controlar el negocio de las armas y de las farmacéuticas que se negaban a producir medicinas genéricas.

La periodista Eva Golinger informa que congresistas golpistas anunciaron que una semana antes del golpe, estaban en reuniones con el embajador de Estados Unidos en Honduras, Hugo Llorens y que éste incluso habría pedido que dejaran que Zelaya haga su encuesta para “más adelante resolver el problema…” Los golpistas confiesan que no iban a esperar hasta noviembre para que en elecciones “Zelaya y el pueblo tomaran decisiones sobre el futuro del país.”

En Moscú, el presidente Obama dijo que “apoya la restauración del presidente democráticamente electo de Honduras, a pesar de que se ha opuesto fuertemente a las políticas americanas” Sin embargo, habría que decir con Eva Golinger que “es cierto que el gobierno de Estados Unidos se ha unido a la declaración contundente de la Organización de Estados Americanos, condenando el golpe de Estado y demandando el regreso inmediato del presidente Zelaya al poder. Pero hasta hoy, los voceros de Washington que han dado la cara sobre la situación en Honduras, han dicho que aún están considerando suspender el apoyo económico y militar a Honduras en caso de que los golpistas se nieguen a cumplir con la Carta Iberoamericana y los principios democráticos”.

Zelaya se ha reunido con Hillary Clinton, la Secretaria de Estado de Obama, y ha aceptado una mediación negociada sugerida por la funcionaria yanqui con lo que se demuestra que Estados Unidos mantiene su influencia específica en la región. El 8 de julio, el próximo Jefe de la Diplomacia estadounidense para América Latina, el chileno-norteamericano Arturo Valenzuela afirmaba que Estados Unidos respalda el papel de la OEA y los países de la Región en defensa del Gobierno de Honduras. También expresaba que es de “interés fundamental de Estados Unidos y de los países del hemisferio consolidar los gobiernos democráticos”, pero ¿de qué democracia se habla? Con seguridad de la estadounidense diseñada para consolidar al imperio y su dominio total.

Desde Washington se informaba que Estados Unidos suspendió la ayuda militar por 16.5 millones de dólares a Honduras y anunciaba que corrían peligro otros desembolsos para asistencia por la cantidad de 50 millones de dólares previstos para este año 2009. La verdad es que el gorilato persistirá en Honduras a pesar de las amenazas gringas y de la firme posición de los gobiernos de América Latina, en especial de los que conforman la ALBA y de la Unión Europea. Y así será, mientras Estados Unidos mantenga bases militares e intereses geopolíticos en Honduras y a Centro América la defina como su frontera del sur.

Se ha creado la Unión de Organizaciones Democráticas de América Latina, UNOAMERICA, que agrupa a los sectores más reaccionarios y poderosos empresarios de la Región. Esta Alianza Fascista Continental es la aliada de Washington y servidora de la CIA-DEA, Departamento de Estado, Pentágono y es la mano que abre la jaula de los gorilas que nada saben de democracias. Se habla ya de otra organización fascista membretada como Movimiento No Pasarán. Este grupo supranacional revive el grito de guerra de los fascistas y falangistas: “Los comunistas no pasarán” Tanto UNOAMËRICA como No Pasarán son los enemigos de los gobiernos de Evo Morales de Bolivia, de Kristina Fernández de la Argentina, de Rafael Correa Delgado de Ecuador, de Hugo Chávez Frías de Venezuela, de Daniel Ortega de Nicaragua, de Manuel Zelaya de Honduras, de Álvaro Colom de Guatemala, y, naturalmente de Cuba. Estos fascistas piensan perpetuar sus privilegios y el irracional sistema de explotación.

Contra el poder imperial y contra las poderosas oligarquías nacionales y sus grupos fascistas tienen que enfrentarse los pueblos de nuestra América Latina y del Caribe. Es preciso organizarse porque organizarse en comenzar a luchar y vencer con la unidad que se forja en el combate cotidiano que libran los pueblos contra sus opresores. Así en Honduras, bajo el gobierno de Zelaya surgió el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras –COPINH- que denunció el golpismo y el secuestro de las urnas por los militares como “una ofensiva golpista planificada y ejecutada de manera articulada entre el Congreso Nacional fascista, los medios de comunicación y sus dueños; la Corte Suprema de Justicia, el Ministerio Público, los empresarios más poderosos del país y las Fuerzas Armadas que han venido actuando en franco desacato a las decisiones del poder ejecutivo.” Otra vez las Fuerzas Armadas retomaron su papel cipayo.

El Grupo de Estudios sobre América Latina había denunciado que Estados Unidos quiere a América Central como su “Frontera Sur” y que la única manera de mantenerla en ese status era con la ejecución de un plan que implica una fuerte presencia militar. A más de los guerreristas Plan Mérida, Puebla- Panamá existe el llamado Maya-Jaguar. Sandino Asturias, Director del Centro de Estudios Guatemaltecos, decía que al Plan Maya-Jaguar y Palmerola, se unen los guardacostas en El Salvador, los helicópteros estadounidenses en Guatemala y Honduras, el fuerte papel de la DEA y el Centro de Radares en el aeropuerto militar salvadoreño. Explica de esta manera la estrategia militar estadounidense para penetrar y dominar en Centro América. Informa que el Plan Maya –Jaguar fue acordado en 1998 y “renovado cada año por Guatemala y Estados Unidos, establece la presencia de soldados estadounidenses en territorio guatemalteco”.

A Barack Obama se le puede conferir el beneficio de la duda, porque tal vez no esté enterado de los planes de los halcones de Washington para impedir que cualquier gobierno como el del presidente Zelaya continúe en funciones o que sus sucesores sigan la línea de defensa de la soberanía, de recuperación de la independencia y del ejercicio de la autodeterminación. Este tipo de gobiernos no son convenientes para los intereses imperiales y mucho menos cuando se habla con insistencia del cambio de rumbo político en nuestra América Latina y el Caribe, cuando gobiernos populares y progresistas, con fuertes raigambres de izquierda ejercen el poder al haber sido elegidos democráticamente por sus pueblos.

Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, en carta dirigida al Secretario General de la OEA, a las Iglesias, Movimientos y organizaciones populares, decía: “Nuevamente surgen en el continente los golpes militares apoyados por el Pentágono y la CIA y los grupos de poder económico, eclesiástico y político que no quieren cambio alguno y están dispuestos a imponer nuevamente gobiernos dictatoriales en los países que intenten cambios estructurales y la conquista de la soberanía y la autodeterminación de los pueblos.

Lo estamos viviendo en la República hermana de Honduras, víctima de un golpe de Estado por las fuerzas armadas y sus aliados contra el gobierno del Presidente Manuel Zelaya, a quien detuvieron y expulsaron del país...”

La resistencia del pueblo hondureño, con la solidaridad combativa de todos los pueblos de nuestra América, debe continuar firme y con plena energía hasta derrocar al gobierno “goriletti” impuesto por las derechas oligárquicas, por el imperio y el fascismo transnacional.

Correo electrónico: tribunalpazecuador@yahoo.com


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