CEPRID

CON OBAMA O SIN OBAMA EL IMPERIO ES MÁS DE LO MISMO

Sábado 21 de febrero de 2009 por CEPRID

COMITÉ BICENTENARIO SEGUNDA INDEPENDENCIA

CEPRID

Barack Hussein Obama despertó profundas simpatías y muchos elogios por parte de pueblos, dirigentes y líderes políticos, sociales y económicos de diversas partes del mundo y, también, por parte de intelectuales, politólogos y analistas de todos los idiomas de los cinco continentes. La mayoría mostraba euforia porque, por fin, en Estados Unidos se había elegido a un afroamericano para que ejerciera el más alto cargo que existe en la tierra. Olvidaron que Obama es un mestizo-mulato porque su madre había sido blanca estadounidense y fundamentalmente olvidaron que no basta ser negro para ser políticamente diferente, revolucionario o profundamente transformador de las realidades que le rodean y, además, en sus análisis optimistas olvidaron que el emperador de turno sea republicano o demócrata está fatalmente uncido a los intereses del imperio, a sus objetivos permanentes y a sus fines geopolíticos.

Olvidaron que con Obama o sin Obama el imperio sigue siendo imperio, que el capitalismo en grave crisis sigue capitalista y recurrirá a todas las artimañas para recuperarse e iniciar un nuevo ciclo en su irreversible decadencia y final descomposición. Tampoco recordaron que en Estados Unidos existe un partido único con dos alas; la una republicana y la otra demócrata. A las dos alas les diferencia leves matices y las dos tienen en sus filas a negros, amarillos, indo americanos y que en las dos mandan, ordenan, imponen los descendientes de la “raza superior” angloamericana que se inventó el “destino manifiesto” para que los Estados Unidos gobiernen a los pueblos integrados por “razas inferiores”. Los blancos, en ocasiones suelen entrar en decadencia, pero tienen a su haber una experiencia de siglos de explotación que les permite manipular y usar conciencias y personas de otras etnias, para que defiendas sus intereses y privilegios.

El periodista ecuatoriano Alberto Maldonado S. coincide con otros analistas al afirmar que Obama, considerado el Mesías de los cambios, “no podrá ir muy lejos” en sus propósitos de cambio si los tiene. Expresa que la confusión nace en la propia y muy numerosa población negra norteamericana y, desde luego, en nuestros países tercermundistas, en los cuales la población cobriza (mestiza) es sin lugar a la duda, ampliamente mayoritaria frente a grupos étnicos blancos o supuestamente blancos e indígenas que han logrado el verdadero milagro de subsistencia a pesar de la bárbara conquista ibérica. En todos estos sectores se ha formado el criterio de que, basta que una persona tenga su piel oscura o cobruna, de hecho y sin discusión, ya es un revolucionario en potencia; en el peor de los casos, un hombre de izquierda.

Maldonado concluye que “el Barack Obama revolucionario no existe. El Obama reformador y honesto, como que quiere manifestarse; pero habrá que ver hasta donde llega o lo dejan llegar. Tampoco hay que olvidar que Obama tiene “antecedentes” de negros y negras que han sido iguales o peores que los blancos, en cuanto al carácter imperialista se refiere.

La tal Condollezza Rice (Arroz, en castellano) que las ofició, nada menos que de Secretaria de Estado, (Canciller de Bush) siendo ella más negra que el Presidente Obama, demostró en los hechos, lo que puede hacer e imponer una negra fascista e imperialista en el poder”. Otro ejemplo es Collin Powell que mintió igual que Bush para invadir Irak y que ahora está junto a Obama, así como muchos personajes de Clinton y varios de Bush que han regresado al gobierno que por hoy ocupa la Casa Blanca. ¿De qué cambios hablamos? ¿No serán meros maquillajes al imperio?

El analista José Antonio Gutiérrez D. sostenía: “Como si la presencia de un negro en medio de un entramado político institucionalmente racista fuera a hacer alguna diferencia para los inmigrantes y las comunidades en los ghettos norteamericanos. Ya Obama, por lo demás, ha sido forzado a distanciarse de su pastor, Jeremiah Wrigth, que denunciaba el racismo institucional norteamericano y a abrazar de lleno la alicaída tesis de la “tierra de las oportunidades”.

Republicano o demócrata da lo mismo. Kennedy fue demócrata pero apoyó y autorizó la invasión a Cuba por Bahía de Cochinos, Playa Girón y en su gobierno fue la CIA la que organizó a sus agentes y a grupos mafiosos de Miami para que perpetraran actos terroristas en la patria de Martí y para el resto de América Latina impuso la Alianza para el Progreso y la Doctrina de Seguridad Nacional. Clinton es demócrata como lo es Obama, pero fue Clinton el que ordenó el bombardeo a Irak en 1998 y el embargo que mató a medio millón de niños iraquíes según cifras de la UNICEF, y Somalia fue bombardeada en 1994. Tampoco se puede olvidar la tragedia de Yugoslavia.

Dirán que Obama es un crítico a la invasión y a la guerra en Irak, pero esa posición no le conduce a poner fin a la injusta guerra y ocupación militar que ha causado más de un millón de muertos iraquíes y el robo de su petróleo. La invasión a Irak le cuesta al imperio un millón de millón de dólares, más de 4.000 muertos y más de 100 mil heridos. Una causa de la crisis económica global es esa criminal y genocida guerra. Obama ha ofrecido retirar tropas de Irak, pero dejará miles de ellas para proteger el petróleo robado, o para “entrenar” al ejército iraquí, para “garantizar” la seguridad y sembrar o imponer la democracia al estilo yanqui.

En cuanto a Afganistán, su suerte está echada. Los talibanes seguirán matando y muriendo en defensa de su tierra y las tropas gringas serán apoyadas con mayor fuerza por las tropas de la OTAN. Obama sabe muy bien que no tiene que enojar a los poderosos dueños de la industria bélica si quiere mantenerse en el poder y con vida y si quiere devolver a Estados Unidos el liderazgo mundial que prometió en su discurso inaugural. Es que el imperio necesita de la industria bélica y de las guerras, para no dejarse morir por colapso repentino y total del sistema.

José Antonio Gutiérrez dice que respecto a la cuestión Palestina, Obama ha sido claro al expresar que “ve al conflicto en el Medio Oriente como un conflicto causado primordialmente por las acciones de incondicionales aliados como Israel, en lugar de originarse en la ideología perversa y llena de odio del islamismo radical” Gutiérrez pregunta: ¿Cuál es la diferencia entre su visión de la problemática del Medio Oriente y la visión de los halcones del Pentágono? Al igual que Bush “ve” la relación entre el conflicto palestino y esos “pequeños” detalles como son la ocupación de Palestina, el terrorismo de Estado de Israel (Estado fundado por lo demás en el desplazamiento forzado y en la violenta expropiación de los palestinos de sus tierras), el racismo institucionalizado en un sistema similar al apartheid sudafricano y peor que éste en muchos aspectos, o el estrangulamiento de Gaza. O si los ve, se hace el bobo”

Respecto de América Latina, el optimismo levantado con la llegada de Obama al frente del imperio, pronto se estrellará ante las realidades. Deberíamos obligarnos a entender que no cambiará, n i disminuirá la hegemonía que Estados Unidos ha ejercido en nuestra América Latina, basada en el uso de la fuerza militar propia o por mano ajena al utilizar a las fuerzas armadas nacionales de nuestras patrias para que den golpes de Estado y asuman dictaduras degeneradas en formas fascistas para mantener y proteger los intereses económicos, políticos, militares, geoestratégicos de neocolonización y dependencia. Debemos recordar que en algún momento de la historia, nuestras patrias, sin excepciones, han sido intervenidas o invadidas militarmente por Estados Unidos de Norteamérica.

Desde 1954, año en que Estados Unidos con la CIA por delante, derrocó al gobierno democrático de Juan Jacobo Arbenz, esa tétrica organización de espionaje ha sido el arma con la que Estados Unidos impuso todo tipo de gobiernos en nuestra América Latina y, en especial, al gorilismo fascista que causó tantas tragedias con la implantación de políticas de terror, con el desate del terrorismo de Estado, con la muerte, la desaparición forzada de personas, las ejecuciones extrajudiciales, las torturas y los genocidios que enlutaron o destruyeron a millares de hogares a lo largo y ancho de nuestras patrias. ¿El reformador Obama va a cambiar esta historia de lágrimas, sangre, dolor y muerte?

Las famosas doctrinas de cada emperador imperial estadounidense, siempre se han encaminado a someter a nuestros pueblos y Obama no va a ser la excepción. Desde la doctrina Monroe hasta la que planifican los asesores de Obama que se llamará “Doctrina Obama” a secas y que podría ser la repetición mejorada y aumentada de la tristemente célebre Alianza para el Progreso será, sin duda, la guía de las acciones del nuevo Presidente y sus “mejoradas relaciones” para con el patio trasero y el lago privado del Caribe.

La otra arma de sometimiento es la coerción económica que Estados Unidos practica directamente o por intermedio del FMI, BM y BID. El chantaje mediante el uso de los tratados de libre comercio, la fracasada ALCA, los castigos a las exportaciones de materias primas desde nuestra América Latina con la supresión de las preferencias arancelarias, el comercio desigual que obliga a nuestros pueblos a vender barato y comprar productos yanquis a precios exorbitantes, la infame deuda externa que, en esencia, es un proceso neocolonizador o la negación de créditos frescos aunque sea en dólares devaluados, quebrados, sin respaldo alguno y sin valor real. ¿Cuál de estos instrumentos de chantaje y sometimiento va a suprimir Barack Hussein Obama, el “Presidente del cambio”?

El imperialismo yanqui maneja muchos instrumentos para someter a nuestros pueblos y entre ellos tiene relieves propios el chantaje público sobre la “promoción de la democracia”, la defensa de las libertades y los derechos humanos, todo al estilo estadounidense; es decir con inigualable injerencia en los asuntos internos de nuestros pueblos e insuperable irrespeto al derecho internacional y, particularmente, al derecho a la autodeterminación de los pueblos. ¿El pretexto socorrido? La defensa de las libertades y democracias de la amenaza del comunismo internacional, pero la Unión Soviética desapareció y el fantasma del comunismo ya no existe, más la presencia del imperio no ha desaparecido porque a aquel fantasma lo reemplazó con el Satán del narcotráfico o con la amenaza del terrorismo internacional. El demócrata Clinton, con el pretexto del narcotráfico ayudó a Colombia en su camino guerrerista y de sometimiento al impero e impulsó la globalización corporativa con el pretexto de la promoción de la democracia. ¿El demócrata Obama va a retirarse del patio trasero o reforzará los nuevos fantasmas que podrían ser esgrimidos durante la Cumbre Interamericana a efectuarse en el próximo mes de abril?

Diana Barahona en su análisis Obama y América Latina: Lo que realmente son las promesas dice: “Barack Obama parece ser ajeno a los cambios en América Latina que representan el avance de la izquierda”. Naturalmente, si se considera que Obama parece que nada conoce acerca de las realidades sociales, económicas y políticas de la subregión y que su “real saber” de esta parte del mundo, le debe a sus asesores y a los discursos de su antecesor George W. Bush y por ese camino va cuando se refiere al Presidente de Venezuela, Coronel Hugo Chávez, en términos atrevidos y groseros al calificarlo como “peligroso demagogo” que utiliza “una retórica antiestadounidense”, que es un gobierno “autoritario” y que ejerce la “diplomacia de la chequera”, entre otras linduras muy propias del guerrerista y, felizmente, desaparecido gobierno Bush.

En su documento, Diana Barahona sostiene que Obama desestima y descalifica al Socialismo del Siglo XXI, a la Revolución Bolivariana, a la Revolución Sandinista en Nicaragua y a la Revolución Cubana. Para Cuba quisiera una vuelta al pasado para que gobierne un tipejo proyanqui. Obama cree que Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador conforman el eje del mal y que los buenos son Uribe de Colombia y García del Perú, por tanto, es de esperar que continúe con el infame apoyo militar, económico y armamentista al gobierno de Uribe. No hay que olvidar que Obama, el candidato, defendió el ataque a la soberanía del Ecuador por parte de Colombia, ejecutado el 1 de marzo de 2008, a la zona de Angostura para, mediante bombardeo de precisión con aviones y bombas estadounidenses, matar a Raúl Reyes, segundo en el mando de las FARC y a 25 de sus acompañantes, entre ellos, cuatro estudiantes mexicanos. Obama justificó ese acto criminal del gobierno de Uribe al decir: “El pueblo colombiano ha sufrido durante más de cuatro décadas la brutal insurgencia terrorista. El gobierno colombiano tiene todo el derecho a defenderse.” Son pensamientos similares a los expresados respeto al genocida ataque de Israel a Palestina durante la última invasión.

¿Qué quiere Obama de América Latina? Pedro Brieger, sociólogo, periodista y analista internacional informa que el equipo de campaña de Barack Obama publicó un trabajo titulado “Una nueva sociedad para las Américas” cuyo eje central es la palabra “libertad”. Según ese documento, Estados Unidos, en la era Obama, debe recobrar su liderazgo en América Latina haciendo hincapié en la democracia, el comercio y el desarrollo, factores con los que piensan contrarrestar el creciente antinorteamericanismo liderado por el presidente Chávez. Los autores de ese documento olvidaron que la realidad latinoamericana es diferente a la que Estados Unidos acostumbraba a imponer políticas administrativas, sociales, culturales, económicas y a gobiernos corruptos y sumisos al dictado imperial.

Cuba merece, en ese documento un capítulo especial. Obama sostiene que después de 50 años de fracaso hay que dar vuelta a la página y plantea “ayudar a una transición pacífica para evitar potenciales desastres que podrían significar la “perpetuidad de la dictadura cubana” Brieger menciona que en un discurso pronunciado por Obama ante la mafiosa Fundación Nacional Cubano Americana, se pronunció por mantener el embargo.

Con relación a Cuba, Obama sólo es más de lo mismo, con leves modificaciones de la tradicional política imperial hacia la Isla de la Libertad, modificaciones que permitirán envíos de remesas de cubanos radicados en estados Unidos, nuevas facilidades para que viajen a Cuba, pero no impedirá que “Radio Martí” y la Televisora “Martí” dejen de funcionar ni extenderá nuevas y más visas para legalizar la emigración cubana.

El cambio de la diplomacia imperial para Latinoamérica podría consistir en que impulsará la reconstrucción de lazos diplomáticos debilitados durante el gobierno de Bush, para lo cual podría nombrar un Enviado Especial, es decir un “Adelantado” del imperio. Obama advierte que se preocupará más por América Latina para imponer su liderazgo. ¿Nuestros pueblos, permitirán mayor imponencia e injerencia imperial?

“¿Qué nos ofrece a los latinoamericanos Obama? Algo quizá peor que Bush: más intervención, más dominación, más injerencia, más muerte. La política del mal menor se vuelve una cruel paradoja en los aires imperiales que se da Obama para hablar de su “patio trasero”, afirma Gutiérrez y añade que podría convertir a América Latina en un campo de batalla para recuperar hegemonía y terreno. La competencia por nuestros mercados ya está echada y sabemos quiénes serán los grandes perdedores sea cual sea la potencia que gane: nuestros pueblos”.

Sin embargo, cabe destacar que en los últimos años, América Latina dinamizó sus relaciones comerciales con otros países y abrió nuevos mercados con los países árabes, con la Unión Europea, China y Rusia. Esta nueva fase latinoamericana molesta a Estados Unidos que ha mantenido a rajatabla su poder imperial en nuestras patrias, pero que comienza a retroceder por la acción de los presidentes de Guatemala, Honduras, Nicaragua, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil, Paraguay. Obama irá a la Cumbre de las Américas y tratará de imponer su liderazgo en esta parte del mundo. ¿Ese será el cambio esperado por los optimistas?

Obama muy poco o casi nada va a modificar la política imperial referida a Cuba. Mantendrá el bloqueo y no devolverá la base de Guantánamo, así haya decidido cerrar la cárcel de las torturas y las ilegalidades. Seguirá apoyando al Plan Colombia aunque se niegue a firmar el TLC, continuará consolidando el Plan Mérida para dominar México y Centro América, tratará de aislar a Venezuela porque odia al presidente Chávez y a todo lo que huela a socialismo, y tratará de hacer tanto daño como sea posible al Ecuador del presidente Correa, a Nicaragua del presidente Ortega, a Bolivia del presidente Evo Morales. Ni siquiera se puede soñar con que ponga fin a tanta injerencia e intervencionismo y tampoco desmantelará la IV Flota que es una amenaza real a la paz en nuestra América Latina y una ofensa a la dignidad de nuestras patrias.

Con Gutiérrez podríamos enfatizar: “No nos hagamos falsas ilusiones. El imperialismo ni puede ser reformado, ni puede ser derrocado en las urnas. Será derrotado en las calles, en los lugares de trabajo, en los lugares de estudio, en las luchas que libramos por controlar nuestros recursos y nuestros destinos, que libramos en los campos y ciudades, que libramos en todos los espacios. Es una lucha difícil, pero es la única opción realista”.

Correo electrónico: tribunalpazecuador@yahoo.com


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