CEPRID

Bolivia: Imperialismo, geopolítica y lucha de clases en el caso TIPNIS

Martes 11 de octubre de 2011 por CEPRID

Jorge Luis Ubertalli

Alainet

“Lo que ha pasado con el manejo comunicacional del TIPNIS, la tenaz estrategia mediática de acentuar o inventar las contradicciones se convierte en un extremo de perversión política desde el momento en que se desconocen valores, méritos y se inventan cielo y vida eterna para unos e infierno y fuego eterno para otros. Allá los malos, acá los buenos…”- sostiene la periodista boliviana Betty Tejada en su nota “Tipnis: …¿Qué es lo justo?” (Bolpress, 29/9/2011). Y agrega “ No hay que olvidar que las industrias de la comunicación responden a una clase e intereses determinados, así es que pueden crear y `dar’ cientos de espacios ‘democráticos’, pero el formato persigue un objetivo económico, político y social, responde a un grupo social…”. No está demás, aunque sea archisabido, refrendar las afirmaciones de Tejada. Los medios de información crean opinión en el marco de los intereses que se mueven en torno, en este caso, de la construcción o no de la carretera que conectaría a Bolivia y Brasil con el Pacífico, concretamente en el tramo de 60 kilómetros que uniría a San Ignacio de Moxos, Beni, con Villa Tunari, Cochabamba, adentrándose en el parque nacional Isiboro Sècure, donde 10.000 pobladores de 64 comunidades de las etnias chimane, yuracare y mojeños administran1.091.656 hectáreas de las mas de 1.200.000 que contiene la reserva.

La concreción futura de la carretera en cuestión ha convocado a numerosos marchistas a favor y en contra, provocado enfrentamientos entre indígenas y colonizadores, el secuestro fugaz del canciller David Choquehuanca por parte de los que se oponen a la construcción de la carretera a fin de poder quebrar un cerco policial, y una bestial represión de los uniformados hacia los indígenas que se consumó hace pocos días en las cercanías del poblado de Yucumo.

Se dice que la carretera que penetrará en el parque Isidoro Sécure alterará el medio ambiente regional, extinguirá especies botánicas y faunísticas, permitirá un mayor asentamiento de colonos cocaleros y exterminará las formas de vida indígenas que, según se transcribe en la página web isiborosecure.com, se hallarían al margen del mundo “occidental” capitalista. Sin embargo, y de acuerdo con la misma página web citada, “actualmente existen 45 kilómetros de camino empedrado desde Villa Tunari (trópico cochabambino) hasta TIPNIS; Al interior del TIPNIS existe una ruta de penetración en mal estado de 46 kilómetros. En los restantes kilómetros que atravesarían y dividirían la zona núcleo del parque no existen caminos de acceso ni sendas, hasta llegar a los últimos 40 kilómetros próximos a San Ignacio de Moxos, en el departamento del Beni, donde existe una senda”. O sea, si bien hay algunos vías de acceso a la región, no existe una vía troncal que integre realmente los dos puntos situados entre el Beni y Cochabamba, lo que hace imposible al Estado el control de la zona -Evo habló estos días de instalar cuarteles con el fin de prevenir ilícitos- por donde narcotraficantes, cazadores furtivos comerciales, taladores de bosques y otros exponentes del delito vinculado con el más puro capitalismo pueden hacer de las suyas sin problemas.

Según informa Tejada en la nota citada al comienzo de ésta, el parque “sin carretera tiene mas de 70 mil hectáreas deforestadas, ha perdido especies de flora y fauna para siempre, aún hay caza de lagartos no sujeta a plan de manejo y el nivel de sequía es cada vez mas bajo”.

Geopolítica: los árboles tapan el bosque

Sin dejar de tener en cuenta los motivos por los cuales los indígenas reclaman para sí, sin modificaciones, su territorio “ancestral”, es notable que el problema de la carretera interoceánica, que permitirá tanto a Brasil como a Bolivia aprovechar lo puertos de uno y otro lado del continente, se enfoque en el territorio del Amazonas, que comprende a Brasil, Bolivia, Perú, Venezuela, Colombia, Guyana, Surinam y la Guayana Francesa- donde, según conversaciones entre Sarkozy y Obama, podría instalarse una base militar norteamericana que, junto a las existentes en la región, cerraría el cerco sobre Brasil- y cuya extensión supera a la vigésima parte de la superficie terrestre.

En la Amazonia, que contiene el 20% de las reservas de agua dulce del planeta, existen fuentes de materias primas necesarias para la ingeniería genética y la biotecnología, las mayores reservas de uranio empobrecido del mundo, grandes yacimientos de hierro, petróleo, metales y piedras preciosas y niobio, mineral escaso y codiciado por su aplicación en la industria aeronáutica y naval. La biopiratería estadounidense y norteamericana hacen de las suyas aprovechándose de los preciosos elementos que existen en esa región, industrializándolos en su provecho. Ante una falsa información aparecida en el 2003 sobre un supuesto futuro desmonte del 50% de la selva amazónica brasileña, la potencia del Norte anotició sobre sus viejas intenciones en cuanto al área: considerarla como reserva internacional bajo su control. Un texto de estudio para niños de 6º grado de los EE.UU., en cuya base se halla un mapa amputado de Brasil, transcribe: “La Amazonia es una extensión de más de tres mil millas cuadradas, a la que se considera la primera reserva internacional que desde los años 80 pasó a ser responsabilidad de EE.UU. y de las Naciones Unidas. Se llama PRINFA y es una de las regiones más pobres del mundo, cercada por países irresponsables, crueles y autoritarios. Es parte de ocho países diferentes y extraños, los cuales, en su mayoría, son reinos de violencia, del tráfico de drogas, de la ignorancia y de un pueblo sin inteligencia y primitivo. La creación de la PRINFA fue apoyada por todas las naciones del G-23 y fue realmente una misión especial para nuestro país (EE.UU.) y un presente para todo el mundo, toda vez que la posesión de estas tierras tan valiosas en las manos de pueblos y países tan primitivos condenarían los pulmones del mundo con la desaparición y total destrucción en pocos años. Podemos considerar que esta área tiene la mayor biodiversidad del planeta, con una gran cantidad de especímenes de todos los tipos de animales y vegetales. El valor de esta área es incalculable pero el planeta puede estar seguro de que los EE.UU. no permitirán que estos países Latino Americanos exploten y destruyan esta verdadera propiedad de toda la humanidad. PRINFA es como un parque internacional, con severas reglas para la explotación”. (www.iarnoticias.com, 2005) Si como se informó desde fuentes oficiales, dirigentes de los originarios contrarios a construcción de la carretera recibieron aliento de la Embajada de EE.UU. a través del asesor norteamericano Eliseo Abelo, incluida la esposa del máximo líder de la CIDOB, Adolfo Chávez, y el jefe de la CONAMAQ, Adolfo Quispe, no es de descartar que alguna turbiedad subyazca detrás de las prístinas y en parte atendibles reivindicaciones de los indígenas del TIPNIS.

Así como el proyectado canal interoceánico de Nicaragua, el complejo ferroviario colombo-venezolano que unirá los dos océanos y la también proyectada ampliación del canal de Panamá, entre otros emprendimientos en ciernes, se constituyen en dolores de cabeza para los EE.UU. en cuanto al arribo de China hacia el Atlántico y a la par el soplo de la dama del Pacífico, históricamente patio trasero marítimo de EE.UU., por parte de la potencia asiática (ver “El Portaaviones chino”, del autor, en www.alainet.com ), la salida al Pacífico de Brasil, vía Bolivia, a cambio del financiamiento de la carretera de la discordia y la compra de los productos textiles bolivianos que EE.UU. dejó de adquirir a través de la conclusión del ATPDEA, se constituye en la gota que desborda el vaso de la paciencia norteamericana. A mediados de julio del pasado año, los alcaldes municipales de Pando, departamento amazónico boliviano lindante con Brasil, expulsaron de sus jurisdicciones a varias ONG’s, fundaciones y empresas que operaban con dineros de la USAID, por haberse constatado que generaban “conflictos internos dentro del país”. Según se informó ( http://www.bisuca.org ) “los funcionarios pagados por USAID intentaron provocar un cisma en el movimiento indígena boliviano enfrentando a las organizaciones campesinas de la Amazonia boliviana con el propio gobierno que los representa”. Así, las ONG’s y fundaciones “Conservation Strategy Fund” (CSF), “Herencia”, “Puma”, “WCS Rainforest Alliance “ y “Armonía” debieron rendir cuenta de sus fondos y actividades conspirativas, consistentes en convertir a Pando en “un territorio enajenado e intervenido abusivamente” bajo el “maquillaje” de lucha contra la pobreza, preservación del medio ambiente con enfoques capitalistas y programas “racistas denominados ‘preservación de Paisajes Indígenas’ ”. Bajo esa cobertura, los alcaldes pandinos denunciaron que estas instituciones hicieron circular clandestinamente miles de dólares entre los indígenas y campesinos para enfrentarlos con el gobierno de Evo Morales Ayma. Pocos días antes de la expulsión de los oenegistas y otros vinculados a la USAID, brazo de la CIA desde hace añares, el presidente Morales había declarado: “La derecha usa a algunos hermanos dirigentes para oponerse o pedir algunos temas que son tan profundos e innegociables como es que todas las tierras fiscales o parques nacionales pasen a manos de algunos hermanos indígenas; que todas las concesiones madereras, una vez recuperadas, pasen a pequeños grupos del movimiento indígena en Bolivia. Siento que es una forma de oponerse a las políticas que vamos desarrollando” (www.plataformaenergética 25/6/2010).

En estos momentos Morales vuelve a la carga contra las desmedidas demandas de sus ‘hermanos”, denunciando su intransigencia en cuanto a la no construcción de la carretera que integraría al país, a la aceptación por parte de sus dirigentes de la “propuesta capitalista” proyectada en la Cumbre de Cancún sobre Clima, consistente en aceptar compensaciones de los países industrializados por agresiones a la naturaleza, y a la negativa de que se extraiga petróleo del chaco tarijeño, donde fluye el 90% del crudo, que utilizado y exportado permite distribuir mejor la riqueza entre los pobres del país, indígenas o no, como el Bono Juancito Pinto, para los niños, y la Renta Dignidad, para los jubilados, entre otros.

¿De qué clase es esta lucha de clases?

Algunos divulgadores bolivianos sostienen que el conflicto entre indígenas y colonizadores es uno, sino el fundamental, elemento que alinea a unos y otros en contra o a favor de la carretera.

Según la página web www.isiborosecure.com “las primeras invasiones al TIPNIS tienen sus orígenes en la relocalización de los trabajadores mineros después de la promulgación del tristemente célebre decreto 21060”. Desde esa fecha, se informa, colonizadores del Trópico de Cochabamba se asentaron en ese parque, agudizándose los “conflictos interétnicos durante el saneamiento de tierras en la zona” en relación con “contradicciones en torno a formas organizativas y productivas y a sistemas de propiedad de la tierra”. Mientras los originarios de las tierras bajas, que pudieron titularizar sus tierras, pretenden desembarazarse de los “intrusos” colonizadores, estos arguyen que la distribución de tierras llevada a cabo por gobiernos anteriores no los tuvo en cuenta por oponerse a la Ley de Tierras, perjudicando a sus bases, quienes no pudieron titular sus pequeñas parcelas ni pudieron acceder a tierras fiscales. Los “intrusos”, por lo tanto, consideran que los Territorios Comunitarios de Origen (TCO), de los cuales forma parte el Territorio Indígena Parque Nacional Isidoro Sécure (TIPNIS) “son una suerte de latifundios en manos de pocos” ( http://alanvargas4784.blogspot.com , 28 de agosto del 2011, diario La Razón).

Ahora bien ¿son antagónicas estas contradicciones? ¿Son las comunidades originarias iguales a las existentes antes de que surgieran las clases sociales, o sea, antes de la llegada del capitalismo al país? ¿Es posible que las comunidades étnico-culturales originarias se mantengan al margen del capitalismo, o sólo constituyen “reservas””- homologables a las energéticas, territoriales, alimenticias, etc.- del mismo, prestas a ser transformadas y/ o utilizadas cuando las necesidades de la reproducción ampliada del capital y la supervivencia de las clases dominantes locales e internacionales así lo determinen?

Cuando un desastre natural asoló la zona, el departamento del Beni llevó a cabo proyectos específicos en el Territorio Indígena Parque Isiboro Sécure, de los cuales sólo se cumplió un 30%, por cuanto las aguas de los ríos se hallaban en bajante, y sólo se podía llegar hasta allí a través de esa vía. La carretera de la discordia, en ese caso, hubiera llevado alivio a la zona en cuanto a su aprovisionamiento e integración con el resto del país y la región. Pero…volviendo al tema anterior. ¿Se hallan los indígenas al margen del capitalismo, y por lo tanto de las clases que lo conforman? ¿Las reivindicaciones étnicas, tan caras en estos momentos históricos y defendidas a ultranza por innumerables panegíricos que actúan de buena fe, pero también, cuando les conviene, por aquellos que devastan regiones enteras y asesinan a millones de personas a través de sofisticadas armas y que a lo largo de su historia exterminaron millones de indígenas para establecer el sistema opresor, explotador y depredador que se mantiene hasta nuestros días, se hallan realmente al margen de la lucha de clases?. ¿ O en las luchas étnico-culturales contra la opresión, de neta visibilidad en países de mayoría indígena como Bolivia, no subyace en última instancia una contradicción clasista, menos visible, pero determinante de aquella? Desde la óptica marxista, las contradicciones de originarios contra campesinos no originarios son contradicciones no antagónicas, que deberían resolverse en el marco de la lucha contra el enemigo principal: el capitalismo y su corolario, el imperialismo. Es imposible, según el pensamiento marxista, volver atrás las ruedas de la historia y retornar a una forma de vida supuestamente idílica, aislada del sistema capitalista, que ha globalizado al mundo como nunca antes. Lo que cabe, según creemos, es terminar con el capitalismo y construir en su lugar un sistema superador, el socialismo, donde todos los grupos, naciones y etnias puedan desenvolverse en armonía y resuelvan sus contradicciones en forma no antagónica en el marco de un mayor desarrollo de las fuerzas productivas, la liquidación de toda forma de propiedad privada de los medios de producción, la erradicación de las rémoras racistas y opresoras, resabios de la explotación de clase que en ultima instancia las genera, y en el contexto del aprovechamiento racional de la naturaleza y sus frutos, que a todos los que producen la riqueza social les pertenecen por igual. La contradicción antagónica no se concretaría entonces, como algunos sostienen, entre “desarrollo versus medio ambiente”, “comunalistas versus campesinos colonizadores”, “ciudad versus campo”, “obreros versus campesinos o indígenas”, “coyas versus cambas o abajeños”, etc., sino entre capitalismo versus socialismo. Ese es el quid de la cuestión. Las otras, no antagónicas, creemos se resolverán en el seno del mismo pueblo boliviano.

“El marxismo ha planteado reiteradamente que los indígenas(al igual que los campesinos) intervienen en ese movimiento de los trabajadores contra el capital, sin perder sus singularidades especificas como grupos culturales, y sin pasar antes necesariamente a ser trabajadores asalariados, adoptando el punto de vista de clase proletario. Esta tesis no implica la previa proletarización, como subsunción real del trabajo por el capital- aunque repetimos, la proletarización es un proceso no solo sostenido, sino que adquiere ribetes mas brutales en nuestros países” (entre ellos el paro masivo, que es consecuencia de ello- n. de r.)” ni la previa renuncia de los indígenas a su ‘identidad’ y al derecho de ser ‘protagonistas’ de su propia liberación…”, sostiene el antropólogo marxista Héctor Díaz Polanco (“La Cuestiòn Nacional”, Ediciones Fontamara, Mèxico, 1985).

“…La lucha simultanea contra la explotación de clase y la opresión étnica es una necesidad estratégica en la lucha contra cada una. La eliminación total de las dos exige cambios revolucionarios fundamentales en la superestructura” (en la conciencia de los participantes de esta lucha en relación con la comprensión del otro’ – n. de r.) “al igual que en la infraestructura de una formación social, cuestionando directamente la hegemonía de las poderosas clases dominantes domestica e internacionalmente”. (…) “El éxito de una revolución de clase puede ser seriamente afectado por la no participación de las clases populares de los grupos étnicos dominados. De un modo similar, el éxito de los movimientos de liberación con una base étnica está igualmente amenazado por la oposición o simplemente la no participación de las clases populares del resto de la sociedad”- reflexiona a su vez el antropólogo nicaragüense Edmundo Gordon Gitt (revista “Wani”/CIDCA, Managua, Nicaragua, septiembre-diciembre 1984).

Tomando como referencia a los sucesos que se suceden hoy en Bolivia, donde se ha dispuesto neutralizar la llegada de colonos al parque Isiboro Sècure y se sigue argumentando sobre la conveniencia o inconveniencia de la carretera en base a consideraciones medioambientales, invasivas de las culturas indígenas, ambiciones geopolíticas de Brasil, avasallamiento de territorios originarios y sobreprecios en su construcción, entre otras, se hace necesario recurrir al debate teórico referido a la necesariedad de la unidad de todos los sectores populares contra el capitalismo y el imperialismo, en el marco de la integración del país y de Nuestra América. Cada maestrito con su librito deberá acudir al llamado de la revolución democrática, que con sus idas y venidas, avances y retrocesos, se inició en Bolivia, y que debería concluir en el socialismo, a riesgo de retroceder y congelarse. Cabe destacar que el presidente Evo Morales recibirá en pocas horas a los dirigentes de la marcha anticarretera que se dirige a La Paz, y se espera que el dialogo ponga fin a los entredichos hasta que una consulta popular de o no el visto bueno a la concreción de la vía terrestre.

A la par, el gobierno prometió investigar hasta sus últimas consecuencias el accionar policial contra los originarios, sancionar a los ejecutores y cerebros intelectuales y depurar a los conspiradores de una institución que, como las demás fuerzas de seguridad y armadas burguesas, han sido creadas para servir los intereses de las clases dominantes y sus socios mayores imperialistas. De hecho, los avances en ese campo han sido muy grandes, pero insuficientes. Sin embargo, según informó la actual administración, los hechos sucedidos no lograrán detener la marcha del saneamiento del país. Contra viento y marea las elecciones del 16 de octubre se llevarán a cabo. En ellas se elegirán democráticamente a los funcionarios de la Justicia, hasta ahora y en su mayoría miembros de una camarilla presuntamente intocable e inamovible.


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