Carta a los niños

Ayuda. No te desentiendas jamás de los que luchan como tú, de los que sufren como tú. Son hermanos tuyos. Donde quiera que veas un hermano tuyo, ayúdalo. Por encima de las fronteras alzadas por los privilegios, tiende tu mano a todo el que es víctima de la sociedad actual burguesa.
Apoya. Al que vacile, infúndele aliento; al que se desespere por veer lejano el triunfo, dale ánimos. La ayuda mutua es un deber sagrado y universal.
Todos los males, ahuyéntalos y aléjalos de ti. Por encima de este caos de ignominia, levanta tus ojos a la belleza de la Vida.
No te resignes a ser siervo de la máquina, ni esclavo del músculo. Que el libro sea tu mejor amigo. Nunca sabremos bastante. Instrúyete, edúcate. Esta es la única herencia que debes dejar en la Vida.
Ama. Por alejado que esté, por distanciado que se halle, cada ser es un amado nuestro. Quien mucho ama, mucho ayuda. Al ser débil, protégelo. Al anciano, al inválido, al enfermo, nos une mucho más amor porque son débiles. Piensa en los que no están con nosotros: en los presos; Por luchar, por defendernos, no tienen libertad. ¡Acuérdate de ellos!
La tierra es tu madre; el campo es tu sustento. Da a la tierra el cuidado que necesita para que te alimente y te haga vivir. En el mundo ideal, siembra ideas, esparce pensamientos, escribe y acciona. En el mundo real, que la semilla caiga en toda tierra que, bien abonada y preparada, fecundará la semilla y la convertirá en flor y fruto.
Aspira a ser libre y que las ansias de tu libertad abracen a todos. No esclavices a nadie. Ni pájaros, ni ningún ser viviente puedes encerrarlos impunemente. Abre las puertas de todas las jaulas, lima las rejas de todas las cárceles, donde -como el pájaro enjaulado- seres humanos sufren y padecen. Sé libre y haz libres, contigo, a los demás. Abre las puertas de tu corazón para que salgan de él todos los vicios, todos los defectos que lograron filtrarse.  Se libre y se puro: ni tengas esclavos, ni te conviertas en esclavo.
Trabaja por el bien de la Humanidad, para que cesen los dolores, para que terminen los sufrimientos, para que la amargura se aleje para siempre. Sé feliz en una humanidad feliz. Sé libre en una humanidad libre.
Extracto de La anarquía explicada a los niños. Jose Antonio Emmanuel,
Barcelona (1931)

Y porque pienso qué es un hombre
si deja de ser niño,
que se equivocan las escuelas
que intentan hacernos hombres
prometiéndonos falsos paraísos,
que la anarquía sólo será posible
cuando todos fuéramos niños,
cuando todos partamos
a la conquista de la inocencia.

Jesús Lizano, extracto el poema «La conquista de la inocencia»
Tomado del blog labocadora.blogspot.com.

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