EXPO 2000 HANNOVER. ¡PORQUE EL MUNDO NO ES ASÍ!

En el año 2000 se proyecta realizar la exposición universal «EXPO 2000» en Hannover (Alemania). Cuando se presentó esta idea, a finales de los años ochenta, aún ocupaban el primer plano los intereses de la Feria de Muestras de Hannover (Deutsche Messe AG).

El proyecto se pensaba como un inmenso programa de fomento económico que iba a traer a la Messe AG la ampliación y modernización de su recinto ferial, así como la de las redes viarias, lo que le permitiría continuar compitiendo como una de las principales en la celebración de ferias -un plan que no se limitaba sólo al recinto ferial, sino que se utilizaba en Hannover como motor y argumento para forzar la buscada reestructuración urbana, según la lógica urbanística que prevalece actualmente. Hoy la EXPO es mucho más que uno de los típicos eventos masivos: vemos en la EXPO 2000 una campaña de propaganda a gran escala para imponer los planes de l@s poderos@s para el futuro, que no sólo afecta a Hannover, sino a tod@s l@s que no se resignan al orden mundial existente y resisten contra él.

Como plataforma abierta contra la EXPO, formada por grupos e individuos de Hannover, Bremen, Hildesheim y Wunstorf, con este texto queremos someter a discusión nuestras valoraciones sobre la EXPO y animar a otr@s a participar en la formación de la resistencia contra este proyecto.

Exposición Universal EXPO 2000 en Hannover

Del 1 de junio al 31 de octubre del 2000 más de 170 países se exhibirán en los llamados «pabellones nacionales», algunas grandes empresas también contarán con pabellones propios así como organizaciones internacionales como la Unión Europea, la ONU, Cruz Roja, etc. El organizador de la EXPO 2000 es el gobierno federal alemán. La preparación y ejecución fue trasladada a la EXPO 2000 GmbH, fundada ex-profeso. En cinco de los diez sillones de su consejo de administración se sientan poderosos consorcios alemanes, como Mercedes Benz, Thyssen o Volkswagen. Los otros cinco se reparten entre el ministro de economía alemán, el presidente del Land de Niedersachsen (Baja Sajonia), el alcalde de su capital Hannover, así como el presidente del mayor sindicato alemán.
Bajo el lema «Persona-Naturaleza-Técnica» se tratará de provocar a l@s 20 millones de espectadores/as esperad@s, sobre todo «Ganas de futuro», nombre de uno de los apartados de la EXPO. Pero también se proyecta difundir los contenidos de la EXPO más allá de Hannover. Para ello han sido creados, por primera vez en la historia de las Expos, los llamados «proyectos descentralizados». Tendrán lugar en Niedersachsen, la RFA y otros lugares del mundo [[Barcelona también recibirá la EXPO 2000 «gracias» a un proyecto descentralizado de DaimlerChrysler. LAB. 01, recorrerará siete ciudades europeas para recalar finalmente en Junio en Hannover.]]. Los proyectos aquí incluidos, como el resto de la EXPO, tienen que orientarse al concepto de desarrollo sostenible de la Agenda 21, aprobada en la Cumbre del Clima de Río, para así ampliar su aceptación y dar un tinte verde al evento. La EXPO se dirige especialmente a niñ@s y jóvenes para atraerlos hacia la técnica presentada e interesarles en cómo ven los poderos@s los problemas.

De hecho, la EXPO 2000, al igual que la primera exposición universal de 1851 en Londres, no es sino un escaparate de la «revolución industrial» y del imperialismo, una auto-escenificación de fetichismo tecnológico patriarcal y de poder capitalista. Hasta hoy esto no ha cambiado mucho. La intención de las exposiciones universales consiste en difundir la fe en el progreso y reforzar la identificación con el concepto de cultura de l@s poderos@s. Bien pronto en la historia de las EXPOs sus cerebros se dieron cuenta de que la sola presentación de novedades técnicas no bastaba, sino que hacía falta un fundamento ideológico para crear aceptación. Un ejemplo es el lema de la exposición universal de 1958 en Bruselas, «Balance del mundo por un mundo más humano». Con el Atomium como monumento característico se hizo propaganda para el uso «pacífico» de la energía atómica, del mismo modo que hoy en Hannover, bajo el signo de la Agenda 21, se hace propaganda de la ingeniería genética. Así no sorprende que se valorase como monumento característico para la EXPO 2000 una reproducción gigantesca del ADN humano.

Contenidos de la EXPO 2000

La EXPO se ha propuesto nada menos que presentar «soluciones» a los «problemas globales» como pobreza, hambre y destrucción del medio ambiente. «La EXPO 2000 […] tiene que dar una señal que una a los pueblos en los umbrales de una nueva época. Una señal donde se vea que las personas de este planeta vivimos todas juntas en un mismo mundo. Ya no tiene sentido dividirnos en Primer, Segundo, Tercer o Cuarto Mundo, cuando estamos buscando nuevos caminos. Caminos para que las personas puedan hallar un estilo de vida digno en libertad y autodeterminación, que al mismo tiempo garanticen mejor el equilibrio global del ecosistema y no amenacen la convivencia pacífica.» (Expo GmbH 1995).

Los problemas, caminos y soluciones se deben presentar sobre todo en la zona temática, compuesta por los temas: «El ser humano», «Medio ambiente: paisaje, clima», «Necesidades básicas humanas», «La alimentación», «La salud», «La energía», «La movilidad», «El futuro del trabajo», «Saber: informaciones, comunicación» «El futuro del pasado» y «El siglo 21». Su concepción ha sido desarrollada, básicamente, por grupos de presión económicos, científicos y políticos. En todos estos caminos el mensaje a transmitir es el mismo: no hay alternativa al capitalismo, sólo la «globalización», la «liberalización» y el «libre comercio mundial» pueden resolver los problemas del mundo. La estrategia que suaviza todas las contradicciones para imponer este mensaje se llama «desarrollo sostenible».

«Desarrollo sostenible» pegalotodo

La obra central del «desarrollo sostenible» es la Agenda 21. Los cerebros de la EXPO -en una búsqueda desesperada de contenidos que justificaran tan gigantesca exposición- la descubrieron relativamente tarde, en 1994. La Agenda 21 es el «programa de acción» acordado como resultado de la Conferencia Mundial sobre Medioambiente, organizada por la ONU en Río de Janeiro en 1992.

«Desarrollo sostenible» se define en este documento de la ONU como el desarrollo que «cubre las necesidades del presente sin poner en peligro el que las generaciones futuras puedan cubrir las suyas». El plan pretende que es posible conseguir al mismo tiempo crecimiento económico, ahorro de materias primas y reducción de las desigualdades sociales -por supuesto, manteniendo la intensificación del orden mundial patriarcal y capitalista. De hecho, el desarrollo sostenible es un invento realizado por los de arriba para mantener las mismas relaciones de poder, pero bajo una imagen más presentable.

«Todos en el mismo barco»

EN los planes de «desarrollo sostenible» asumidos por la EXPO se pasan por alto las relaciones de poder entre hombres y mujeres, capital y trabajo o norte y sur. Se construye así una imagen del mundo sin conflictos de intereses. El mensaje es: «todos estamos en el mismo barco». Con ello se fuerza a las personas críticas a colaborar con este plan de salvación mundial capitalista para el que no existe alternativa: una «ética de responsabilidad global» nos obliga a tod@s a tomar el remo y remar en la única dirección posible. «Todos nosotros -se nos dice- somos de alguna manera responsables de los problemas, y quien se niegue a remar, es culpable del caos del mundo.»

Según esta lógica, las causas de la pobreza, del hambre, de las guerras y de la destrucción medioambiental no están en la dominación racista y patriarcal, ni tampoco en la explotación capitalista de las personas y de la naturaleza. En los folletos de la EXPO, como causa de todos estos problemas, se cita el concepto de «explosión demográfica» en los países pobres del sur. Como las medidas de control de natalidad represivas fracasan cada vez más por la resistencia de las mujeres afectadas, ahora se intentan vender más sutilmente. Se las llama «empowerment», es decir, «fortalecimiento» (ficticio) del papel de la mujer: los expertos quieren procurar a las mujeres el acceso a una formación y a fuentes de recursos sobre todo porque formación y prosperidad -según el modelo occidental- bajan el índice de natalidad. Los medios se modernizan, la intervención tecnocrática que percibe a los seres humanos sólo como números permanece igual.

Todo el plan de «desarrollo sostenible» está marcado por tales atribuciones de roles claramente patriarcales: los hombres diseñan planes para la salvación del mundo, se definen como expertos que saben «manejar» la situación mundial gracias a las más modernas tecnologías y optimizan el acceso tecnológico al mundo con la «revolución de la eficacia». Las mujeres tienen que funcionar: en el norte, separando gratis las basuras inventadas por los hombres para que las valiosas materias primas ya usadas en el consumo privado puedan continuar dando beneficios a ciertas empresas privadas; y en el sur, ocupándose de que el acordado como problema central, «el crecimiento demográfico», se detenga.

«Aceptación de la técnica y capacidad de futuro»

Por lo demás, los problemas consisten en que en los «países en vías de desarrollo» sus «demasiados habitantes» utilizan una tecnología envejecida, «no sostenible». Aquí aplica el norte su presunta competencia técnica. Las naciones industrializadas occidentales y las empresas multinacionales descubren su «responsabilidad internacional», instruyen al «insensato» sur y por medio de la «transferencia tecnológica» aumentan sus beneficios. La ingeniería genética y biológica serían indispensables para asegurar la producción de alimentos, afirman, la técnica nuclear para cubrir la creciente demanda de energía y evitar la «catástrofe climática», y las tecnologías de la información y de las comunicaciones se ofrecen como las únicas medidas para poder superar la «creciente complejidad de los problemas». Conforme a eso, y para subrayar su derecho al liderazgo universal, la economía alemana quiere hacer propaganda de la técnica en la EXPO. Así, las empresas participantes en la EXPO tienen que: «1º mostrar una conciencia de los problemas, por ejemplo, medioambientales; después 2º demostrar competencia en las soluciones y convencer que 3° sólo con la ayuda de la técnica se pueden solucionar los urgentes problemas de medioambiente, desarrollo y población. Así se propaga con la EXPO una actitud de indiscutibilidad de la técnica y con todo ello 4° demostrar al público internacional la capacidad de futuro de Alemania como emplazamiento económico.» En el fondo, este proyecto común busca conseguir la aceptación de la técnica: «La falta de esta aceptación, así como la irracional discusión sobre las consecuencias de la técnica, son las culpables de que se pierdan muchas oportunidades de futuro en Alemania.» (Sociedad representante de la economía alemana en la EXPO, 1995).

Esta declaración aclara ejemplarmente el uso estratégico que hacen l@s poderos@s del concepto «desarrollo sostenible». Las élites dominantes se ven cuestionadas como consecuencia de los crecientes problemas ecológicos y sociales. ¿Qué mejor que utilizar como motivo «el umbral del Tercer Milenio» y presentarse al público internacional en una exposición universal, no sólo vestidos con sus mejores galas, sino al mismo tiempo con las soluciones a los «problemas» del mundo? El objetivo de todos estos esfuerzos es, como siempre, maximizar sus beneficios y estabilizar las relaciones de poder existentes mediante la aparente integración de todas las contradicciones.

«Visión: paz mundial a través del comercio mundial»

Los países industrializados y los consorcios que operan internacionalmente quieren continuar teniendo libre acceso a las personas y a los recursos naturales. A los países del sur y a los antiguos países «socialistas» se les exige que se sometan a las estructuras del mercado internacional. Como contrapartida, la promesa de poder participar en el bienestar y en el «desarrollo» del norte. La forma de entender la cultura y la democracia en occidente se convierte así en medida y condición para el derecho a existir.

Nos dicen que la «globalización» y la «liberalización del comercio mundial» deben llevar a que «cada vez más personas puedan participar en el bienestar». Los organizadores de la EXPO difunden esta ideología con la fórmula «paz mundial a través del comercio mundial» (EXPO GmbH 1997). Se quiere imponer con ahínco el principio de competencia hasta en el último rincón del planeta o de la sociedad. Se elogia la «modernización» neoliberal del capitalismo como solución a los problemas (problemas, de hecho, causados por el capitalismo).

A pesar de esta presentación, las diferencias entre pobres y ric@s continúa tomando formas cada vez más dramáticas. Las estructuras de explotación fundadas en el colonialismo siguen estables y forman el fundamento de las desigualdades mundiales. Sobre la base de estas desigualdades, cada región recibe -según su «lugar en el mapa»- una función en la división mundial del trabajo. La lógica capitalista necesitará siempre una periferia (dependiente) que le suministre materias primas y mano de obra barata.

«Viva humanidad»

La imposición del principio de competencia y la nueva situación social que resulta de él, traen como consecuencia cambios en la política estatal también en las metrópolis. El «Estado social» como instrumento pacificador cede su puesto progresivamente al «Estado represivo». Para que la gente continúen rindiendo se utiliza una especie de racismo para evitar la solidaridad. Por medio de la selección de las personas en base a criterios de valor, es decir, la exclusión de ciertos grupos sociales, crece el miedo a la propia exclusión y con él la disposición a identificarse con el sistema establecido y a funcionar según sus reglas.

No se trata ya de un racismo por el color de piel o la nacionalidad, sino cada vez más de un «racismo productivo», cuyas bases son la sumisión y la docilidad laboral. Una consecuencia es que ahora ya no se culpabiliza solamente a los «extranjeros», sino cada vez más se muestra como una amenaza a l@s pobres y a quienes no quieran o no puedan ser utilizados para producir en el capitalismo. Se estigmatiza como «elementos antisociales» a «rusos», «polacos» o cualquier otra mafia, a l@s criminalizad@s refugiad@s o a tod@s aquell@s que supuestamente se niegan a rendir; por ello la policía actuará firmemente contra ell@s.

Por el contrario, en la Expo, como anfitriona que es, alemania quiere mostrarse como multicultural, consciente de su responsabilidad y orientadora: «En la EXPO 2000 podemos mostrarnos tal y como somos: abiertos al mundo, con una viva humanidad, dispuestos para la solidaridad internacional» (Helmut Kohl 1997), justo lo contrario que sus leyes de extranjería y su política de seguridad interior. Gracias a la Expo en Hannover se fuerza lo que en las grandes ciudades ya se produce, se señala a grupos sociales como marginales, se les criminaliza y se les expulsa de las zonas de consumo de l@s ric@s, a menudo bajo el argumento de la inminente EXPO.

«La imagen de los alemanes en el extranjero»

La EXPO también tiene su importancia como gran proyecto nacional: «A menudo con la Expo 2000 se redefinirá la imagen de los alemanes en el extranjero (…) Con la Expo 2000 Alemania puede demostrar una vez más que ha salido de las sombras de este siglo con dos guerras mundiales y se ha transformado en una democracia viviente. Y diez años después de la reunificación alemana, en la que tantos miembros de la comunidad internacional colaboraron, podemos utilizar la oportunidad para decir “gracias” y mostrar qué hemos hecho con ella: aprovechar la oportunidad para recomenzar juntos». (Birgit Breuel, Comisaria General de la EXPO, 1996).

El gobierno de Berlín quiere utilizar la «alegre y cosmopolita fiesta» de la EXPO 2000 para celebrar 10 años de «reunificación» y, al mismo tiempo, sellar definitivamente como un capítulo cerrado de la historia su pasado nazi. En la lucha por mercados y recursos la RFA quiere alejarse de la imagen amenazadora de una Gran Alemania. Liberada así de la carga del pasado nazi, la RFA no tiene ya escrúpulos para hacer prevalecer su pretensión de liderazgo político y económico en todo el mundo, también militarmente.

Asimismo estos aspectos nacionalistas, imperialistas y de revisionismo histórico de la EXPO hacen precisa, en nuestra opinión, la resistencia a este proyecto.

Desenmascarar la EXPO…

La EXPO no es responsable de las modernas formas de protección del poder descritas. La EXPO tiene solamente la función de hacer propaganda para este «nuevo orden mundia», crear aceptación, asentar en millones de cerebros cómo l@s poderos@s ven el mundo, ni más, ni tampoco menos. Grandes empresas y gobiernos nos presentan con gran dispendio un completo esbozo del futuro que relaciona los distintos aspectos de la política imperante, un boceto que comprende todas las áreas de la sociedad.

En 1992, el motivo principal de la resistencia contra el proyecto de la EXPO se centraba en las consecuencias locales que acarrearía, su objetivo consisitía en evitar la EXPO en Hannover. Hoy nuestra lucha se centra -citando un eslogan de la resistencia contra la EXPO’92 de Sevilla- en «desenmascarar» la EXPO 2000, clarificando y criticando su función de dominio (…)

…Organizar la resistencia

Gracias a su pretensión de universalidad, la EXPO reúne toda una gama de aspectos que combaten en sus luchas cotidianas los grupos de izquierda. Esto supone un punto de contacto común para grupos de campos tan diferentes como el feminista, el ecologista, el antimilitarista, el internacionalista, el antirracista o el antinuclear, grupos anti-represivos, antifascistas o aquellos que luchan contra las tecnologías genética y reproductiva. Para desenmascarar la EXPO hay que superar las críticas a aspectos concretos del poder patriarcal-capitalista y pensar todos globalmente.

Nuestra meta no se centra en movilizarnos paralelamente a la EXPO, sino en comenzar un trabajo en común que continúe en el tiempo. Más que grandes acciones anti-EXPO, preferimos contribuciones al desarrollo posterior, tanto teórico como práctico, de nuestras posiciones (…) Comenzar discusiones que contrarresten la tendencia de aislamiento de los grupos de izquierda y la falta de confrontación con la evolución social.

Tipp-Ex
(Alemania)


PROHIBIDO VOLAR (DISPARAN AL AIRE)

Este es el título de un vídeo recién editado en Sevilla donde se realiza un balance de lo que supuso la Exposición Universal de Sevilla de 1992.

La Expo fue uno más de los proyectos megalómanos que el gobierno español organizó en el 92. Junto con los Juegos Olímpicos de Barcelona o “Madrid: Capital Cultural de Europa”, debían ser el escaparate de un país que entraba de cabeza en la Europa de Maastricht y así en el neoliberalismo económico. Pero tras este atractivo escaparate existía una trastienda más real, con un día a día de paro, recorte de derechos laborales y leyes recién aprobadas, como la Ley Corcuera, el Tratado de Schengen o la Ley de Extranjería. Utilizar además el V centenario del principio de la conquista, genocidio y expolio de casi todo un continente era algo ya obsceno. Para darle la respuesta que se merecía, gentes venidas de muy diferentes lugares se dieron cita en Sevilla. La prohibición expresa del Gobierno Civil de cualquier acto de protesta contra la Expo no pudo evitar que, tras un concierto el 19 de abril (la Expo se inaguraba el día 20), comenzara una manifestción espontánea que recorrió durante más de media hora las calles de Sevilla. En una ciudad tomada policialmente (se calcula que en ese día había en Sevilla unos 10.000 policías) no tardó en aparecer un coche patrulla que embistió contra quienes caminaban en la cola de la manifestación. Se produjo un forcejeo, intentos de detención y finalmente disparos al aire y luego al cuerpo, con el resultado de dos manifestantes herid@s de bala y también una chica que en ese momento salía de misa. Entre l@s numeros@s detenid@s, seis con manchas de sangre por haber socorrido a l@s tirotead@s, serían elegidos por la ley como cabezas de turco para justificar los disparos policiales. En los dos días siguientes se llegó hasta l@s 84 detenid@s, 42 de ell@s extranjer@s, que serían expulsad@s aplicándoles la recién aprobada Ley de Extranjería. Dos años después la Audiencia Nacional declararía nulas estas expulsiones.
En 1995 comenzó el juició contra estas seis personas, acusadas de resistencia a la autoridad, desórdenes públicos y atentado, o sea, lo de siempre. Tres de ellos salieron los peor parados, condenados cada uno a algo más de un año de cárcel. Aunque en un principio quedaron en libertad condicional (hasta enero del 2000) uno entró posteriormente en la cárcel al cometer una infracción de tráfico.
En noviembre del 96 se inició el juicio contra el inspector de policía Juan Soriano Vidal, reconocido por varios manifestantes como autor de los disparos. Él reconoció que había disparado para disolver la manifestación, pero sólo al aire. La sentencia afirmó que los disparos sí habían sido efectuados por la policía, pero no le inculpó como autor material.

Una vez pasados los fuegos artificiales que supuso la Expo y disipado el humo que dejó como estela, continúa la realidad de una ciudad, Sevilla, capital de una de las regiones más empobrecidas de Europa, así como un nuevo balance económico de la Expo: del balance cero del que se vanaglorió el PSOE, a un déficit calculado actualmente en 135.000 millones de pesetas.

El vídeo, de media hora de duración, lo distribuye: La Tagarnina • Apdo. 533 • 41080 Sevilla (PVP: 1500 pts).