Crecer sin escuela

Entrevista con IsabelGutiérrez, coautora del libro «Crecer sin escuela»

EZ:A modo de presentación, háblanos brevemente de tu trayectoria personal en el tema de la no escolarización.

Isabel: Soy madre de tres hijxs que se han criado y crecido sin ir a la escuela. Este hecho no lo hubiera imaginado antes de ser madre, pero las circunstancias me llevaron a tomar esta decisión, junto a mi marido. Esta rara elección nos llevó a contactar y conocer a otras familias y esto fue el germen de la red de apoyo «Crecer Sin Escuela». Ahora que nuestrxs hijxs ya son adultxs, mi amiga Bippan Norberg y yo nos hemos decidido a contar nuestra experiencia educativa en un libro, tanto para que pueda servir de referencia a otras familias con inquietudes parecidas, como para aportar información y tratar de tranquilizar a las personas ajenas a este movimiento.

EZ: Según vuestra experiencia, cuáles son los principales motivos por las que la gente decide no escolarizar a sus hijos?

I: Básicamente hay cuatro motivos principales:

  • Motivos ideológicos: cuando se cuestionan los valores y métodos que transmite la escuela.
  • Motivos pedagógicos: cuando se considera que las formas que utiliza el sistema educativo no son las más convenientes y que se aprende mejor de otras maneras.
  • Motivos emocionales: cuando las familias ven que su/s hijx/s sufren un cambio emocional negativo al comenzar la escolarización y que no se soluciona pese a hablar con los docentes ni al cambiar de centro.
  • Motivos religiosos: cuando las familias quieren transmitir unos valores e ideas religiosas que ven en peligro en el ambiente escolar.

En la práctica, cuando teníamos la red de apoyo Crecer Sin Escuela, los motivos más frecuentes eran los emocionales; gente que nunca se habría planteado la no escolarización si no fuese porque ve sufrir enormemente a su hijx.

EZ: ¿Qué es lo que se busca al no escolarizar?

I: En general, dar una educación verdaderamente individualizada. Y que tanto el trato personal como el ambiente sean un continuum para la educación. Seguir compartiendo con lxs hijxs actividades y tiempo, no segregarlos en un grupo exclusivo de su edad, hacerlos partícipes de la vida común.

EZ: Las experiencias de educación no escolarizada tienen un importante componente de particularidad (cada familia es un mundo). Sin embargo, ¿se podría establecer algún tipo de tipología? Por un lado, estaría la cuestión del querer y del poder; es decir, por un lado, querer adaptar las propias circunstancias vitales a este tipo de crianza (ej., replantear las necesidades económicas, de dedicación, etc.); por otro, si realmente se puede encarar este reto si se da una situación real de precariedad económica. En este sentido, una situación que puede ser más o menos habitual es la de que uno de los cónyuges se dedique en exclusiva a la crianza y el otro trabaje asalariadamente…

I: En nuestro libro «Crecer sin escuela» hemos añadido un resumen de la tesis doctoral de Carlos Cabo González en la que se analiza la tipología de las familias, métodos empleados y otros ítems.

Yo he visto familias muy diferentes tanto en los planteamientos como en la forma de llevarlo a cabo. Es verdad que hay que ajustar el tema de los ingresos porque es necesario pasar mucho tiempo con los hijxs, ya sea alternándose como dividiendo más o menos el trabajo de dentro y de fuera. He visto casos de precariedad económica que han conseguido llevarlo a cabo también. En mi propio caso, mi pareja y yo hemos priorizado el dedicarnos a lxs niñxs antes que a tener dos sueldos, y siempre hemos estado muy muy justos de dinero. Pero también teníamos unos criterios de vida sencilla y de bajo consumo que nos han ayudado mucho. Ésta no es una opción exclusivamente elitista.

Es verdad que es muy frecuente que uno de los dos miembros de la pareja esté más dedicado a lxs hijxs y el otro tenga un trabajo remunerado, pero he visto casos de trabajadores autónomos en los que se ponen de acuerdo para elaborar su horario laboral: mañanas/ tardes, laborables/fines de semana, etc.

EZ: Al margen de la cuestión del reparto de roles familiares, ¿Cómo afecta un proceso educativo de este tipo a la pareja?

I: Pues no sé si se puede generalizar. Hay casos en los que una y otro no están de acuerdo en los planteamientos y, claro, ahí fijo que se dan problemas; en muchas ocasiones llegan a ponerse de acuerdo pero no siempre, y eso genera tensiones.

Aunque lo más habitual es que la pareja esté más o menos de acuerdo en la decisión. Éste puede ser un tema que una mucho a la pareja, pues se alían frente al mundo exterior compartiendo un tema poco común y que requiere del esfuerzo y la dedicación de ambos. No obstante, cada pareja deberá encontrar su equilibrio, cuidar detalles y relación, ya que en sí misma la pareja es un ente frágil que necesita atención y cuidados.

EZ: ¿En qué sentido son diferentes los niños no escolarizados?

I: Aunque las generalizaciones siempre son incompletas, podría decir que los chavales educados con esta opción son ante todo normales y se convierten en adultos normales. Esto quiere decir que afortunadamente no son marginales ni más bichos raros que otros, y también que, salvo excepciones, tampoco son genios. Simplemente se forman de otra manera y, como los demás, buscan su camino para encontrar un trabajo y desarrollar sus vidas.

No obstante, a menudo se encuentran algunas características comunes pero que no son exclusivas de la no escolarización. Podría decirse que son niñxs felices, responsables, interesados en múltiples temas y actividades y con bastante creatividad. Al convertirse en adultos suelen responder bien a los proyectos que hayan escogido y por eso algunas universidades de otros países solicitan estudiantes que no han sido escolarizados, ya que muestran facilidad para investigar e involucrarse en un proyecto. Dentro de lo que yo conozco, percibo en muchos de ellxs un gran interés y sensibilidad por el mundo de la infancia y la educación, pero también en temas sociales y artísticos. Aunque creo que es pronto para hacer estadísticas.

EZ: Escolarizar, al margen de sus problemas y contradicciones no deja de ser el comportamiento totalmente normalizado y aceptado socialmente. Las familias que no escolarizan tienen que enfrentar un cierto juicio público. Por un lado, por las dudas que surgen en torno a diferentes aspectos de tipo legal, pedagógico, etc. y por otro porque surge una reacción «defensiva» al no verla como una opción diferente a la escuela, sino como una especie de ataque a la misma. ¿Cómo habéis valorado en vuestro caso este aspecto?

I: Sí, es verdad. A menudo, sólo por decir que no escolarizábamos ya veíamos que la gente se ponía a la defensiva. Curiosamente, la mayor apertura la encontrábamos entre personas que no tenían hijxs. Hay muchos prejuicios al respecto. Por eso, una de las labores que hemos querido hacer con la red de apoyo Crecer Sin Escuela y ahora con el libro, es hacer divulgación para que se puedan eliminar muchos de esos prejuicios, aportar información para que la gente pueda perder un poco el miedo, que vean que somos personas normales que tratamos de buscar otros caminos. Las familias que optamos por no escolarizar tenemos críticas al sistema escolar, es verdad, pero también hay críticas dentro del propio sistema. De hecho, muchas de las personas interesadas en el tema o incluso que han elegido esta opción, son precisamente docentes.

No queremos decir que las escuelas tengan que desaparecer ni que esta sea la solución para todo el mundo. Entendemos que la escuela sigue teniendo su papel y que será la elección mayoritaria, por lo que debe estar siempre renovándose y mejorando. Además, el hecho de no escolarizar no significa que tenga que ser una decisión inamovible y para siempre. Algunos padres decidirán escolarizar a una edad más avanzada de lxs hijxs, o incluso a unxs hijxs sí y a otros no.

EZ: ¿Cómo habéis afrontado la comunicación pública de las alternativas a la escolarización?

I: Hace años, cuando nuestros hijxs eran pequeñxs, algunas familias ofrecimos charlas, entrevistas en prensa y televisión, pusimos stands informativos en ferias alternativas… Creemos que esa labor ha dado sus frutos, ha hecho que el número de familias interesadas haya aumentado y que el público general tenga una vaga idea de que existe este movimiento.

Con la publicación de este libro pretendemos seguir colaborando aportando más información, ahora desde la perspectiva de esxs niñxs que ya han crecido.

EZ: Tú participaste en el Colectivo Crecer sin Escuela, cuya andadura se produjo de 1993 a 2005. ¿Cómo valoras esta experiencia organizativa?

I: Creo que este colectivo ha sido de gran importancia. Desde luego lo ha sido para mí a nivel personal: es muy difícil tomar una decisión de este tipo tan a contracorriente y tan poco correcta políticamente. El juntarnos nos hacía sentir menos solos, a la vez que se ampliaba nuestro horizonte con aportaciones diferentes, reflexiones diversas y mucha información. Para lxs niñxs era estupendo tratar con otrxs en la misma situación y lo pasaban genial. Por otro lado, a nivel social, Crecer Sin Escuela ha sido pionera del movimiento haciendo una gran difusión en un momento en que las pocas familias que había tenían miedo de mostrarse públicamente; ha abierto las puertas a una idea nueva que podía ser el camino para las madres y padres que no estaban conformes con «la única vía educativa». Ha preparado el terreno para la aparición de otros grupos.

EZ: Un tema que se remarca mucho a la hora de poner en duda la no escolarización es la cuestión de cómo se garantiza la socialización de los niños y niñas, de cómo aprenden a leer y a escribir, etc.

I: Es verdad, algunas de las preguntas más recurrentes son precisamente esas: la socialización y el aprendizaje.

El tema de la socialización es amplio en la teoría pero en la práctica es bastante sencillo. La socialización se da desde el momento mismo en que nacemos. Se trata de aprender a relacionarse con otras personas, y siempre se parte del trato con las personas del entorno: madre, padre (o figuras de referencia), hermanxs, abuelxs y demás familia, para irse extendiendo cada vez más: vecinxs, amigxs de la familia, etc. Una de las características más habituales de lxs no escolarizadxs es que están acostumbradxs a relacionarse de tú a tú con gente de todas las edades, no exclusivamente con niñxs de su edad, y generalmente parten de un modelo de relación bastante respetuosa. A medida que van creciendo, van incorporándose a más actividades que amplían su círculo social. Claro que nos encontramos con niñxs más tímidxs o introvertidxs pero, aparte de que eso no es exclusivo de este tipo de educación, partimos de que ser extrovertido no es el único modelo válido para la vida. Por otro lado, en la escuela la socialización que se produce no está exenta de problemas: marginación, acoso, sexismo, burla, gregarismo…

En cuanto a aprender a leer y escribir, cada familia tiene sus métodos y su proceso. Es frecuente que no haya una imposición del aprendizaje a una edad determinada sino que se respete el ritmo y el interés de cada niñx. Pero en una sociedad como la actual en la que todo está lleno de mensajes escritos, lxs niñxs aprenden fácilmente cuando están preparadxs. No era así en sociedades anteriores o en algunos lugares menos desarrollados.

EZ: Al ser una alternativa practicada por una minoría en muchos casos con dispersión geográfica, la necesidad de afrontar la soledad y de crear, digamos, una comunidad alternativa parece presentarse como una necesidad ¿Cómo se trabaja este tema desde vuestra experiencia y desde otras que conocéis?

I: Para nosotrxs fue muy importante contactar con otras familias que tuvieran planteamientos similares y reunirnos con la frecuencia que pudiéramos. Los primeros años hacíamos varios encuentros anuales debido a esa necesidad sobre todo de lxs padres y madres, aunque para lxs niñxs también era importante encontrarse con otrxs que tampoco estaban escolarizadxs. Es importante reunirse y charlar para contrastar puntos de vista, pasarse información… Actualmente creo que al haber crecido el número de familias, es fácil encontrar grupos más o menos cercanos a la localidad donde uno reside, por lo que suele haber encuentros más locales aunque se hagan también encuentros nacionales e incluso internacionales.

EZ: El situarse de alguna manera al margen de la legalidad puede generar diferentes situaciones según el contexto concreto de cada familia (ej. sacar de la escuela a una niña ya escolarizada o no haberla escolarizado nunca), el ámbito geográfico, etc. ¿Cuáles son las principales situaciones que se presenta a nivel estatal en este terreno?

I: Las situaciones pueden ser distintas de unas comunidades autónomas a otras. Desde mi punto de vista, es importante tener contacto con algún grupo que pueda dar apoyo en un momento determinado, o asesorar. El tema legal es algo bastante cambiante y una información puede quedar obsoleta enseguida. Un referente para esta cuestión de la legalidad es Madalen Goiria: madalen.wordpress.com

Cuando uno toma esta opción, hoy por hoy debe prepararse tanto para el día a día con sus hijxs como para un supuesto enfrentamiento legal, que es muy posible que no vaya a suceder, como me ocurrió a mí, o que incluso si sucede puede que sea archivado sin más. Pero es una posibilidad que hay que afrontar. Si no hay otros factores como indicios de abandono o malos tratos, aunque se llegase a un juicio con sentencia negativa, los padres mantienen la custodia aunque sean obligados a escolarizar. Yo siempre he contemplado mi decisión como algo temporal que podía llegar a verse truncado, pero en la que todo el tiempo que ganase habría valido la pena.

EZ: En este tipo de temas hay siempre una tensión entre quienes quieren establecer un marco legal que regule la práctica y aquellos que apuestan por la no regulación y la libertad de acción de las familias. ¿Cómo ves este tema?

I: Yo siempre he pensado que es mejor no pedir la regulación mientras seamos muy pocos, ya que lo más probable es que viésemos recortadas nuestras posibilidades, pero creo que la regulación llegará más pronto o más tarde porque este movimiento va in crescendo y los resultados educativos pueden resultar bastante interesantes. De forma natural lo primero es aparecer, vivir, practicar… y luego viene la forma, la regulación. Espero que cuando suceda sea para amparar las libertades y no para cercenarlas.

Para qué este libro

Nos preguntamos qué intención tenemos al escribir este libro y esto nos hace reflexionar.

Queremos…

  • Atender una demanda repetida constantemente.
  • Abrir una puerta a otra posibilidad.
  • Ofrecer confianza a aquellos que se animan a comenzar esta aventura.
  • Ampliar la reflexión sobre las formas de aprendizaje para los investigadores pedagógicos.
  • Llamar la atención sobre la importancia que tiene la crianza amorosa y respetuosa.

No queremos…

  • Ofender a nadie.
  • Pretender que las escuelas desaparezcan.
  • Decir que los niños que van a la escuela no puedan desarrollarse estupendamente.
  • Afirmar que sólo se pueden conseguir las ventajas que comentamos si no se escolariza a los niños.
  • Considerar a los docentes como los malos de la película.

Creemos…

  • Que la crianza es la atención y cuidado de la cría humana desde que se concibe hasta que se independiza.
  • Que sienta las bases del desarrollo emocional y éste es fundamental para el desarrollo de toda persona, pudiendo evitar muchos problemas a la misma y dotándola de herramientas para superar las dificultades.
  • Por eso la crianza debería ser un tema prioritario en cualquier sociedad.
  • Que la escolarización y no escolarización son compatibles en una sociedad.
  • Que, por supuesto, nada es irremediable, los caminos son infinitos.
  • Que lo que hace la familia fuera de la escuela es verdaderamente importante y realmente lo que determina el desarrollo del niño.
  • Que el papel de los maestros y docentes es fundamental y por eso se debe trabajar constantemente por la mejora del sistema escolar.
  • Que mejorar la crianza ayuda a mejorar el futuro.

Extraído del prólogo de «Crecer sin escuela. Vivencias y reflexiones de 25 años».

Bippan Norberg e Isabel Gutiérrez. Mandala Ediciones (2017)

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