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Inmigrantes en EEUU: víctimas de la crisis, el racismo y el negocio

Jueves 22 de enero de 2009 por CEPRID

Frida Modak

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Si ya era difícil la situación de los inmigrantes en todas partes, la crisis financiera y económica provocada por el colapso del neoliberalismo ha originado situaciones más graves aún, porque la respuesta que se le está dando al problema es el aumento de la represión y los abusos contra quienes se ven obligados a salir de sus países para buscar una mejor forma de vida. El martes de la semana que termina murió en Nueva York un ecuatoriano de 31 años que dos días antes había sido agredido por jóvenes que le lanzaron insultos de carácter racista y homofóbico.

La víctima fue golpeada en la cabeza con un bate de béisbol cuando caminaba con su hermano, que también fue atacado, y al que tomaba del brazo. A modo de explicación la policía dijo que los habían confundido con homosexuales, como si eso lo justificara. Así se evaden responsabilidades y se solapa a los agresores, tal como sucede también en Europa, donde se han adoptado políticas que evidencian un absoluto menosprecio hacia los habitantes de los países del sur, trazando una línea divisoria que cruza mares y océanos y separa continentes. Los países que se autodenominan desarrollados han lucrado y lucran con las riquezas de los que de acuerdo a su clasificación somos subdesarrollados, pero la crisis está mostrando que al interior de sus países se reproduce el mismo cuadro. En Nueva York escarban la basura en busca de alimentos, porque el alza de los precios ha significado que el 40 por ciento de sus habitantes tenga dificultades para comprarlos. En Estados Unidos se está recurriendo también a la compra-venta de “productos no tradicionales”, por decirlo de alguna manera, para aumentar los ingresos.

Así resulta que por una “donación” de sangre se pueden obtener hasta 50 dólares, por una de espermatozoides 100 dólares y en un sitio de donde compran y venden pelo pagan hasta 2 mil dólares por una cabellera. Los óvulos femeninos legalmente no se pagan, pero las donantes reciben una “compensación” que oscila entre los 4 y los 6 mil dólares. La oferta está superando a la demanda en todos estos rubros, lo que se puede considerar como una muestra del grado de deterioro de los ingresos tanto de los estadounidenses de origen como de los que ya han obtenido la nacionalización. El flujo de inmigrantes hacia el país del norte ha disminuido según las estadísticas, pero la crisis ha aumentado la violencia y los abusos en su contra, incluso los de las autoridades. El panorama en Europa es similar, han restringido el asilo político y el que contrae matrimonio con un o una europea no adquiere el derecho a vivir en el país de que se trate, tiene que regresar a su país de origen y obtener la visa que corresponde para poder volver. Todo es represión y castigo para los inmigrantes, no para quienes en definitiva han llevado a esta coyuntura.

El negocio de las redadas

Las redadas que la policía estadounidense realiza en busca de inmigrantes ilegales han sido objeto de críticas y condenas dentro y fuera de Estados Unidos, por la forma y por los abusos que se cometen. Basta tener apariencia de extranjero o hablar con acento diferente para que lo detengan en una de esas razzias, aun cuando haya ingresado legalmente. Si quedan niños abandonados mientras a sus padres los detienen o expulsan, alguna iglesia o institución caritativa tendrá que hacerse cargo de ellos si son nacidos en Estados Unidos. También hay niños que entran solos e ilegalmente y son deportados sin mayores consideraciones.

Las redadas han sido comparadas por Jorge Bustamante, relator de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos de los inmigrantes, con las que hacía la policía secreta nazi contra los judíos. Senadores demócratas han tratado de regular estas detenciones masivas que se hacen en centros de trabajo y viviendas, pero lo que no se ha abordado es el negocio que esto representa para los condados que alojan en sus cárceles a los arrestados, como lo ha dado a conocer Tom Barrí, analista del Centro para la Política Internacional, que dirige el Proyecto Transfronterizo del Programa de las Américas.

Las cárceles estadounidenses están colapsadas, el número de presos ha aumentado ocho veces desde 1970, hay dos millones y medio de ciudadanos de ese país encarcelados. Los inmigrantes detenidos en las redadas no tienen cabida en esas cárceles y son llevados a las de los condados de todo el país, que los reciben gustosos porque les pagan bien por tenerlos. Los pagos los hacen el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, ICE, y el Servicio de Alguaciles de Estados Unidos, USMS. El ICE es el que hace las detenciones, el USMS pertenece al Departamento de Justicia y es el que transporta a los presos. Estos dos organismos pagan una cuota diaria a los gobiernos y empresas privadas que proporcionan camas para los indocumentados detenidos. Durante la administración de Bush se agregaron 13 mil camas a las instalaciones del ICE y a las que éste ha subcontratado con empresas privadas, lo que hace un total de 32 mil camas en ocho centros de detención del ICE y siete subcontratados a la Corrections Corporation of América y el GEO Group. Hay autorización para llegar a 40 mil camas y al negocio se han sumado organismos policíacos de estados y distritos porque la paga es buena y permite superar los déficits presupuestales.

Los condados reciben del ICE y el USMS 48 dólares diarios por preso en algunos casos y en otros llega hasta los 91,en cambio si los presos son del Estado que corresponda, éste sólo paga entre 8 y 10 dólares por los presos locales. Los inmigrantes son un buen negocio

¿Qué hará Obama?

Ni en la campaña electoral ni en el tiempo que va corrido desde la elección, Barack Obama ha hecho algún pronunciamiento claro sobre su política migratoria .Y es que no es muy fácil abordar el tema cuando hay un racismo latente que ha aumentado en los últimos meses, tanto por el hecho de que un negro pudiera conquistar la presidencia del país como porque sectores de los propios negros no consideran a Barack Obama un negro total. Basta recordar lo que el reverendo Jesse Jackson, una de las grandes figuras afroamericanas, dijo sobre el ahora presidente electo: “debería dejar de actuar como si fuese un blanco”. El asunto no está en cuán negro sea o se siente, sino en que ha vivido en un período en el que si bien los problemas raciales no están superados, ya los derechos civiles se habían conquistado y su propia trayectoria es producto del cambio que eso significó. Sin embargo, las manifestaciones racistas han abundado en el último tiempo, tanto contra latinoamericanos como contra ciudadanos negros. Incluso Obama está siendo objeto de acciones de esa naturaleza, porque no otra cosa son los reiterados intentos de un abogado por descalificar su elección argumentando que aunque haya nacido en Hawai no sería ciudadano estadounidense sino británico, porque su padre era keniano y Kenia era colonia de Gran Bretaña.

En el contexto de todo lo reseñado cabe preguntarse cómo definirá Obama su política migratoria. Janet Napolitano, a quien ha designado para ocupar el Departamento de Seguridad Nacional, sostiene que los muros no sirven y que hay que solucionar la situación de los 12 millones de indocumentados que hay en el país y que no pueden seguir siendo ciudadanos de segunda. Pero no se ha dicho cómo enfrentarán los llamados “delitos de odio”, cuando ingresan nuevos miembros al Ku Kux Klan,el racismo crece en Europa y en los países del Sur parece haber más preocupación por la disminución de las remesas de los indocumentados.

Frida Modak es periodista, fue Secretaria de Prensa del Presidente Salvador Allende.


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