VENEZUELA. Connotaciones geopolíticas de las operaciones aéreas con Rusia

Miércoles 12 de diciembre de 2018 por Círculo La Puebla

Fuente: Misión Verdad

El pasado lunes 10 de diciembre arribó a Venezuela una cuadrilla de aviones rusos, encabezada por dos aviones Tupolev 160 (Tu-160) conocidos como “Cisne blanco”, legendarios en la aviación por tratarse de diseños soviéticos de bombarderos pesados supersónicos, capaces de portar armamento nuclear.

Las maniobras militares conjuntas entre Venezuela y Rusia, de la cual se deriva la visita de esta cuadrilla que estaría hasta el jueves 13 en tierras venezolanas, fue definida por el Comando Estratégico Operacional de Venezuela vía Twitter, indicando que “tienen el objetivo de elevar el nivel de operatividad en los medios aéreos de ambas naciones, en términos de cooperación técnico militar y el intercambio de experiencias”.

Junto a los aviones llegó un centenar de efectivos militares rusos que participarán junto a efectivos venezolanos en las maniobras.

La alianza militar entre Venezuela y Rusia que inició desde el año 2005, tiene en la Federación Rusa al principal proveedor de pertrechos militares a Venezuela, incluyendo la actualización del parque de aeronaves tipo caza, con la incorporación a la Fuerza Aérea Venezolana de los Sukhoi-30, considerado entre los aviones de combate con mejor apresto en el mundo. Estas alianzas, como es sabido, se originaron a partir del veto y bloqueo de Estados Unidos a la provisión de refacciones a Venezuela para su flota de aviones F-16 que fueron adquiridos en tiempos en que las Fuerzas Armadas venezolanas estaban abiertamente subordinadas a Estados Unidos.

Según las autoridades militares venezolanas en la vocería del ministro de defensa, Vladimir Padrino López, la visita rusa consiste en una “demostración de fuerza” que busca “la integración de los medios de aviación”. No obstante el Ministro aclaró que la presencia de estas unidades rusas no debe preocupar a nadie, “nosotros somos constructores de paz, no de guerra”, apuntó.

Connotaciones geopolíticas
La ampliación de la cooperación militar entre Venezuela y Rusia mediante este episodio, concurre a sólo días de la visita del presidente venezolano, Nicolás Maduro, a Rusia, donde en su encuentro con Vladimir Putin fue revitalizada la hoja de ruta de acuerdos de cooperación en materia económica, especialmente en el ámbito energético y financiero. En el ámbito político, Vladimir Putin señaló la inconveniencia de que se promueva e intente el desplazamiento por la fuerza del actual gobierno de Venezuela, recalcando nuevamente la posición rusa de rechazo a cualquier coqueteo intervencionista sobre el país.

Días antes el presidente venezolano había recibido en Caracas a su par turco Recep Tayyip Erdoğan y apenas unos meses atrás, Maduro había sido atendido mediante honores de Jefe de Estado en China por su par Xi Jinping.

Lejos de lo que podría parecer mera coincidencia, los ejercicios militares entre Rusia y Venezuela complementan el reposicionamiento de Venezuela en la escena internacional pese a los consistentes esfuerzos dirigidos por Estados Unidos en aislar a la nación caribeña. El embajador ruso en Venezuela, Vladimir Zaemskiy, declaró al arribo de las aeronaves rusas que la cooperación técnico-militar entre ambos países “se ha desarrollado de maneta muy fructífera en los últimos años”.

En esa misma línea, el ministro venezolano de defensa señaló que Caracas se encuentra a la espera de una delegación rusa con la cual se prevé la discusión del refuerzo del arsenal venezolano. Cuestión que profundiza el tipo de relación estratégica entre ambos países, tal cual como ha sido calificada por los mandatarios de ambas naciones.

La reacción desde Estados Unidos no se hizo esperar, reeditando la narrativa de “Guerra fría” que ha empleado contra Rusia en otros frentes, como Europa del este y Oriente medio.

Las primeras declaraciones vinieron del portavoz de segunda línea, el vocero del Departamento de Defensa, Coronel Robert Manning, quien apuntó que mientras Rusia enviaba bombarderos, Estados Unidos enviaba a Venezuela un buque hospital, en referencia al USNS Confort que zarpó rumbo a Colombia para atender a migrantes venezolanos.

Manning, en la misma línea de la Administración Trump, no hizo referencias al rol de su país en el bloqueo económico y comercial que ha generado un daño incalculable a la economía venezolana y que ha favorecido el fenómeno migratorio desde Venezuela. Por el contrario, empleó el recurso de la demagogia para recalentar la línea argumental de colocar a Rusia y a Venezuela en el recalcado “Eje del mal”. “Lo más importante es que nosotros estamos del lado del pueblo venezolano en un momento de necesidad”, dijo.

El Secretario de Estado estadounidense Mike Pompeo se refirió a la visita rusa en Venezuela como “dos gobiernos corruptos malgastando fondos públicos”.

Venezuela respondió mediante su canciller, Jorge Arreaza, señalando la “cínica” dimensión del gasto militar de ocupación estadounidense del orbe, con más de 800 bases militares en 70 países. Una particularidad que es sumamente sobresaliente desde Venezuela, pues a sólo millas de suelo venezolano se encuentran 12 bases militares norteamericanas, 8 de ellas sólo en suelo colombiano.

El canciller venezolano apuntó las criticas estadounidenses como “insólitas”, toda vez que, como es sabido, el presidente Donald trump “amenazó públicamente con una intervención militar” contra Venezuela. Lo cual deja claro el mensaje venezolano de emprender todas las alianzas militares que sean pertinentes para enfrentar cualquier maniobra de intervención, como las que han sido asomadas por la errática y desbocada política exterior norteamericana.

Rusia presentó una respuesta a dos niveles. El Secretario de Prensa del Kremlin, Dmitri Peskov, señaló el gesto como “poco diplomático”, una declaración “absolutamente inapropiada”. Peskov señaló en cambio que la mitad del presupuesto de defensa de EEUU bastaría para “alimentar a toda África”.

Por su parte la portavoz del ministerio ruso de Asuntos Exteriores, María Zajárova, declaró: “Tan sólo fueron dos aviones y el Departamento de Estado ya está histérico”, escribió en Facebook la vocera rusa, quien instó a sus pares estadounidenses a “no ponerse nerviosos” y “hacerse grandes de nuevo de una vez”.

Las declaraciones de Zajárova pese a su ácida y provocadora tonalidad no son en absoluto destempladas, entendiendo que vienen precedidas, apenas días atrás, por las tensiones generadas una vez que Rusia detuviera una incursión naval ucraniana en el Estrecho de Kerch, por órdenes del gobierno de Ucrania y en abierta provocación a las fuerzas navales rusas. El gobierno de Petro Poroshenko en Ucrania es considerado por Rusia una extensión vasalla de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en su trama expansiva con proyección a Rusia, por lo tanto la tensión entre la Federación de Rusia con Occidente que se desarrolla en varios frentes en simultáneo, tiene en Venezuela un componente adicional.

En el mismo contexto de los ejercicios aéreos Rusia-Venezuela, surgieron las desbocadas declaraciones del Ministro de Defensa de Colombia, Guillermo Botero, quien señaló que “Colombia no se deja amedrentar, pero tampoco se deja provocar ni sale a provocar a los vecinos2. Botero también omite los consistentes y constantes ejercicios militares que su país realiza con EEUU, dejando clara no solo contradicciones abiertas, sino deliberadas ambigüedades que sólo tendrían el propósito de avivar las tensiones entre su país y Venezuela, toda vez que el gobierno de Iván Duque señalara el rompimiento de lazos diplomáticos con Venezuela desde el 10 de enero de 2019, bajo el argumento de desconocer la reelección del Presidente Maduro y su nuevo mandato presidencial.

La cuestión venezolana
Aunque los ejercicios militares entre Venezuela y Rusia se han desarrollado en más de una década, las particularidades del momento geopolítico de Venezuela marcan la pauta y les dan una distinción particular. Para comenzar, la agenda de intento de aislamiento de Venezuela que marcó la pauta durante 2018, se prevé que pueda ser profundizada desde el 10 de enero de 2019, al terminar el actual período administrativo de la gestión presidencial.

La infoxicación en medios y vocerías de la región, alineadas por la Casa Blanca y desde dispositivos políticos como el Grupo de Lima, apunta a un recrudecimiento de las tensiones y la declaración de un “poder ilegítimo y de facto” en Venezuela, lo que no es ninguna novedad, sino una reedición de señalamientos que ya han sido hechos contra el mismo presidente Maduro.

No obstante la agenda exterior de Venezuela ha dado otras señales, mediante ella el desplazamiento de la diplomacia venezolana entre países del mundo emergente ha servido para legitimar la posición de Venezuela lejos del planteamiento de un país en situación de ostracismo político. Lo que infiere que estos ejercicios militares, son en esencia, un componente de cooperación activa.

Un mensaje por elevación que deriva de este acercamiento ruso-venezolano, es el recado subyacente al rol de Rusia en colaborar en la estabilidad de Venezuela, entendiendo que sobre la nación petrolera se ciernen intereses de desestabilización endógenos y exógenos.

La posición rusa sería para Venezuela una posición contrapuesta a la agenda de proliferación de caos y avasallamiento de los Estados-nación que caracterizan la hoja de ruta de Occidente y que ha servido en otras latitudes, para la propagación del conflicto y su diseñado “Arco de inestabilidad global”. Lo cual deja por sentado que lejos de cualquier presentación y toda narrativa recalentada de la Guerra Fría, en realidad estos ejercicios militares son señales de los contrapesos que en el turbulento mundo actual son indispensables.


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