José Fernando Mota Muñoz

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José Fernando Mota Muñoz – juliol de 2022


19 de agosto de 2006

por José Fernando Mota Muñoz


Nuestros días en Jerusalén llegan a su fin. Dejamos nuestro hostal en la parte vieja para ir a coger un bus en la parte judía de la ciudad. Salimos por la puerta de Damasco, pasamos de golpe del bullicio de la zona antigua a una ciudad fantasma. Pocos coches circulan y aun menos transeúntes. Todavía es sabbat. Impresiona pasar por el centro comercial del Jerusalén oeste y no ver un alma. Uno de los pocos paseantes nos indica donde podemos coger un shuttle a Tel-Aviv. El billete tiene un recargo por ser festivo.

Aquí nuestro grupo se divide. Una parte de los compañeros tienen que regresar ya para Barcelona, otros seguimos hacia Haifa, donde ya no caen cohetes de Hezbolá como ocurría hasta hace pocos días.

De Tel-Aviv sólo tenemos tiempo de ver los alrededores de una estación de autobuses, ya que desde esa misma estación sale inmediatamente otro shuttle para la ciudad más poblada del norte de Israel. En poco más de una hora nos plantamos en Haifa.

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Vista de Haifa

En la ciudad hace un calor asfixiante y húmedo, como el del Raval de Barcelona. Hemos perdido el teléfono de nuestro contacto en Haifa, borrado por las paranoias de la seguridad, así que paseo por la zona árabe de la ciudad en busca de un ciber, esperando poder recuperar el teléfono en alguno de los mensajes del correo electrónico. El barrio de Wadi Nisnas parece degradado. Intento que me dejen conectarme en una tienda que veo que tiene ordenador. Son rusos, están viendo un canal de televisión en su lengua y pasan de mi. Casi una cuarta parte de la población actual de Haifa son judíos (o no) emigrados de la antigua Unión Soviética. En mi búsqueda de una conexión a internet llego a la zona de bares y terrazas de la calle Ben Gurion, que sube desde el mar hacia unos espectaculares jardines que rodean al templo de los bahais. Por si faltaban religiones en esta zona otros invitados. Parece ser que el fundador del bahaísmo soñó con estos jardines y afirmó que el mesías subiría por esta empinada calle hasta el templo. ¡Por lo menos tendrá ocasión de hacer unas cervezas antes de llegar al templo!.

La llamada providencial de un compañero nos permite recuperar el teléfono de nuestro contacto. Por fin podemos hablar con F., una palestina que vive en Barcelona y que es originaria de esta ciudad. F. es hija de un dirigente de Balad, un partido palestino nacionalista de izquierdas que tiene representantes en la Knesset. Vive en un barrio de clase media-alta. Antes era una zona donde sólo vivían judíos, pero poco a poco se han ido asentando palestinos, básicamente profesionales independientes. A raíz de la presencia de árabes la mayoría de judíos han ido abandonando la zona, excepto dos o tres familias que se hacen notar por las banderas israelitas que cuelgan de sus balcones.

Nosotros nos instalamos en otro piso que recientemente acaba de adquirir el padre de F. porque esta en proceso de divorcio. La vivienda todavía no ha sido estrenada aunque está totalmente equipada. Esta en un barrio judío. De hecho los vecinos no saben todavía que el nuevo residente es árabe. F. nos comenta que una vecina le estuvo rajando de los palestinos sin saber que ella lo era, ya que F., como la mayoría de los árabes de dentro de Israel, habla hebreo. No pasa al revés, pocos israelíes dominan el árabe.

Por la noche volvemos a la calle Ben Gurion, ahora con el fresquito y a cenar en uno de sus locales modernillos. La mayoría de los clientes son palestinos con poder adquisitivo, porque los precios no son baratos.

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Imagen nocturna de los jardines del templo bahai

En Haifa los barrios están claramente compartimentados, con pocas excepciones. Los árabes, casi un 20% de la población, ocupan la zona antigua y sus alrededores, además de algún barrio en las alturas como en el que vive el padre de F. Sólo existe un barrio mixto, donde conviven palestinos y judíos procedentes de Rusia, los más pobres de ellos. Antes del reciente conflicto incluso trabajaban juntos en una asamblea de barrio.


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