José Fernando Mota Muñoz

Articles d’història i d’altres històries

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José Fernando Mota Muñoz – juliol de 2022


16 de agosto de 2006

por José Fernando Mota Muñoz


De buena mañana salimos de nuevo para Ramala. Esta vez se trata de realizar una entrevista con Ala Jaradat, representante de Addemeer, una asociación de apoyo a los presos palestinos. Durante la charla nos da la impresión de que es una gente con las cosas claras e independientes, por ejemplo vigilan también los casos de detenidos por la Autoridad Nacional Palestina. Jaradat nos explica que desde el comienzo de la ocupación israelí en 1967 más de 700.000 palestinos han sido detenidos por el ejército o la policía israelí, lo que supone que un 20% del total de la población palestina de Cisjordania y Gaza han pasado por las comisarías y prisiones israelíes. Teniendo en cuenta que el grueso de las detenciones se concentra en varones mayores de edad -aunque, como hemos visto, también hay varios centenares de presos menores y un centenar de mujeres en prisión- se deduce que casi la mitad de los hombres palestinos han sido detenidos alguna vez. Nosotros lo hemos constatado, casi todos los palestinos que hemos conocido durante el viaje habían estado encarcelados en un momento o otro de su vida. Además se extiende sobre las arbitrariedades judiciales que soporta la población -sólo en Cisjordania hay más de 1.500 normas militares que regulan los aspectos de la vida civil de los palestinos-, los juicios sin garantías por tribunales militares y las penosas condiciones que han de sufrir los detenidos en la prisión, con un estricto régimen de visitas que en la práctica impide la visita de los familiares de Cisjordania y Gaza a los presos palestinos de prisiones en territorio israelí, la poca atención a los enfermos y la deficiente alimentación que reciben en esos centros penitenciarios, violando todas las regulaciones de la ONU sobre el trato a prisioneros.

Por la tarde salimos a dar una vuelta por la parte oeste de la ciudad, la judía. Visitamos el Hotel Rey David, frente al edificio de la YMCA y su torre.

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Cinismo en la placa conmemorativa de la matanza del Hotel Rey David

En el hotel una placa recuerda el atentado que se realizó en 1946 por parte del grupo terrorista sionista Irgun, que costó la vida a 92 personas, pero de nuevo se reescribe la historia y en la placa se dice que se avisó con tiempo pero que el hotel no fue evacuado, todo a pesar de los esfuerzos del Irgun. Más cinismo e hipocresía es difícil.

Paseamos por parques cuidados, aceras limpias y calles asfaltadas, el contraste con la zona árabe (y la ultraortodoxa) es evidente. Muchas de las tiendas y locales por los que pasamos tienen su segurata negro en la puerta, con el detector de metales en ristre. Parece que la comunidad etíope se ha especializado en funciones de seguridad, también los pudimos ver en el control del muro.

Al lado de la zona comercial se encuentra la zona de bares y locales musicales, hay una calle llena de terrazas, un grupo musical ensaya, tiene pinta de ser una zona bastante animada por la noche.

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Calle de la zona oeste

De regreso al hostal vemos que poco a poco va aumentado el número de turistas, quizás son las fechas (mediado de mes) y el alto el fuego decretado en el Líbano. Por ejemplo nuestro hotel está a tope, cuando los primeros días estaba a un 20%.


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