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LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA TRANSNACIONAL PRODUCE MEDICAMENTOS Y VACUNAS CONTRA EL COVID 19 Y GANA MILLONES DE MILLONES DE DÓLARES

Lunes 21 de junio de 2021 por CEPRID

TRIBUNAL DIGNIDAD, SOBERANÍA, PAZ CONTRA LA GUERRA

CEPRID

La pandemia por Covid-19 ha desatado y puesto en pie los grandes problemas sociales, económicos, políticos y culturales que sacuden al mundo y su capitalismo neoliberal: crisis económica global, millones de personas sin trabajo, centenares de millones de seres humanos en la pobreza-miseria absolutas, cientos de millones de niños desnutridos y aumento de las fortunas de los poderosos y entre ellos, las transnacionales farmacéuticas y medicina privada, debido a la enorme demanda de fármacos para combatir el coronavirus y millones de vacunas con la esperanza de poner fin  al actual azote de la humanidad.

Así como es inagotable el ansia de riqueza y poder de las transnacionales, lo es también del     imperio del terror. Estados Unidos fundamenta su poder en su arsenal bélico-nuclear y su gran capacidad para desatar guerras, agredir a países y ocasionar millones de muertos y heridos, destruir y devastar ciudades y pueblos y apoderarse de valiosos recursos naturales, como los hidrocarburos, y su enorme capacidad de uso de máquinas para imprimir billetes de dólares que, en la actualidad, no valen ni el papel impreso.

La gran industria farmacéutica ha adquirido trascendental importancia durante la pandemia, porque todos buscan medicamentos para luchar contra la enfermedad y ahora por la búsqueda de millones y millones de vacunas que permitan acabar con la pandemia. Son muy pocas las farmacéuticas y laboratorios que producen vacunas que, hasta ahora, parece que son eficaces y, entre las mejores podrían estar las vacunas rusas, chinas y sin duda las cubanas. Cuba ha reiterado que sus vacunas se entregarán solidariamente a los países más pobres.

Cuba se ha convertido en ejemplo mundial porque sus vacunas no son para comercializarlas, ni para obtener ganancias y fortunas, sino para ayudar a los pueblos más pobres, o menos favorecidos con vacunas de las farmacéuticas estadounidenses o europeas que hacen grandes negocios con Estados y países débiles e indefensos ante tanta agresividad y prepotencia de las transnacionales como Pfizer, AstraZeneca, Johnson & Johnson o Moderna.

Existe una carrera mundial por la vacunación contra el coronavirus va a toda marcha. Los laboratorios y consorcios farmacéuticos se apresuran a entregar las vacunas que se espera salven muchas vidas.

Se sabe que por lo menos 73 vacunas contra el mortal coronavirus están actualmente en desarrollo a nivel mundial. La vacuna producida por la compañía biotecnológica estadounidense Moderna. Sus grandes compradores son la UE, Estados Unidos, Reino Unido, Japón, Suiza, Corea del Sur y Canadá.

"La vacuna desarrollada por el fabricante sueco-británico, en asociación con la Universidad de Oxford, ha sido aprobada para su uso en el Reino Unido, India y Argentina. Esperan producir unos 3 mil millones de dosis en 2021, dijo el director del Instituto Jenner de Oxford, Adrian Hill. Se distribuirá, por lo menos en 15 países. Esta vacuna más conocida como la AstraSeneca ha tenido problemas en Europa en donde varios gobiernos han prohibido su aplicación.

Hasta ahora, la más famosa y apetecida es la desarrollada por la empresa biotecnológica alemana BioNTech y el gigante farmacéutico estadounidense Pfizer, también, ha sido aprobada para su uso en Estados Unidos, Reino Unido, México, Chile y Colombia, así como en al menos otros 19 países.

La vacuna se está produciendo en las instalaciones de BioNtech y Pfizer en Alemania y Bélgica, así como en otros países. Como parte de su estrategia de vacunación, la UE ha asegurado acuerdos con seis productores. En respuesta, la compañía con sede en Mainz ha dicho que pretende comenzar la producción en febrero en una nueva planta de fabricación en Marburgo, Alemania. BioNTech ha dicho que la nueva sede debería producir 250 millones de dosis adicionales en la primera mitad de este año, para una capacidad de producción total de 750 millones de dosis al año.

Juntos, Pfizer y BioNtech proyectan que producirán hasta 1.300 millones de dosis para uso mundial en 2021, dijo Pfizer en un comunicado de prensa. La UE ha reservado 300 millones de dosis y los EE. UU. 200 millones.

Fuera de la égida de Estados Unidos y Unión Europea, se debe destacar la vacuna Sptunik V. "Rusia se convirtió en el primer país en aprobar una vacuna, meses antes que otros países. Desde entonces, la vacuna Sputnik V ha sido aprobada para su uso en Bielorrusia, Argentina y Guinea y otros países de América Latina. Francia y Alemania han expresado su interés en producir la vacuna Sputnik V que fue desarrollada por el estatal Instituto de Investigación Gamaleya y el Ministerio de Salud de la Federación de Rusia, la producción de la vacuna está financiada por el Fondo de la Riqueza Soberana de Rusia (RDIF). Según la RDIF, la vacuna será fabricada por sus empresas asociadas en la India, China, Brasil, Corea del Sur y otros países. Más de 50 países han solicitado acceso a más de 1.200 millones de dosis de la vacuna, dijo la RDIF en un sitio web sobre Sputnik V.

Sinopharm es otra vacuna fabricada por la República Popular China. "Los reguladores chinos dieron una aprobación para una vacuna desarrollada por la unidad de Pekín de Sinopharm, o Grupo Farmacéutico Nacional de China,

Aunque China se ha quedado atrás respecto a otros países en la aprobación formal de las vacunas contra el nuevo coronavirus, millones de personas –en gran parte miembros de grupos clave que incluyen a trabajadores de la salud, del sector alimentario y comunitarios– ya han sido vacunados como parte de un programa de emergencia. Los Emiratos Árabes Unidos aprobaron la vacuna de Pekín y ya han recibido 3 millones de dosis, según el China National Biotec Group, una filial de Sinopharm. Bahrein también ha aprobado la vacuna y Pakistán ha dicho que comprará 1,2 millones de dosis, según Reuters. En América Latina, el Ecuador, Argentina, Chile ya vacunan a sus poblaciones con la Sinopharm y, también, por la producida por la empresa biofarmacéutica Sinovac, con sede en Pekín.

Desarrollada por la empresa india Bharat Biotech International, la vacuna Covaxin fue aprobada en la India junto con la vacuna Oxford-AstraZeneca.

Centenares de millones de dosis de diversas vacunas que se supone son eficaces, y por las hospitalizaciones masivas en clínicas y otras instituciones de salud privadas producen la generación de ingresos para un puñado de transnacionales farmacéuticas, por ejemplo, la Pfizer ha tenido unos ingresos espectaculares, aventajando con creces a corporaciones de otros ramos.

Rubén Alexis Hernández, un especialista en estos temas señala que la gran industria farmacéutica y la medicina privada han adquirido una notable relevancia, debido, fundamentalmente, a la ignorancia y la arrogancia de unos sujetos adquirientes, formados en el marco de pensum de estudios limitados, mediocres y precapitalistas.

EL CASO DEL ECUADOR

Estados Unidos con su insaciable sed de dominio mundial ansía apoderarse de las Islas Galápagos, el Patrimonio Natural de la Humanidad, declarado por la Unesco. El  Ministro de Defensa general retirado Jarrín, en el gobierno de Lenin Moreno declaró que Galápagos era un "portaviones natural" para uso de Estados Unidos y sus aviones Awak y Orion que podrían usar libremente el aeropuerto de la Isla San Cristóbal con el viejo y manoseado pretexto de la lucha contra el narcotráfico internacional y el crimen organizado internacional. En ese gobierno se produjo un execrable entreguismo y sometimiento al imperio yanqui.   A más de los anhelos imperiales, al parecer, la transnacional farmacéutica Pfizer habría entrado en negociaciones con el gobierno para que, a cambio de vacunas, se le permita instalar un laboratorio en las Islas.    Se conoce que la Asamblea Nacional del Ecuador se prepara para un juicio político contra el ex ministro de Salud Juan Carlos Zevallos que, como casi todos los enjuiciados o procesados por delitos de corrupción están en Miami, refugio natural de variados delincuentes. El procesado tiene doce acusaciones que debe responderlas en el juicio político. Este ex ministro de Salud, fue el tercero en el régimen de Moreno, en tanto que la pandemia avanza y la salud pública sufre serios cuestionamientos.

Son graves las acusaciones en contra de Zevallos: incumplimiento de funciones, irregularidades en el manejo de la pandemia, inexistencia de un plan nacional de vacunación. Se le acusa de negligencia e indolencia al considerar a la salud pública como un privilegio al establecer grupos VIP para la vacunación contra el coronavirus.

Uno de los interpelantes expresaba que las acusaciones están enfocadas en la ausencia de otorgamiento de equipo de protección personal para los profesionales de la salud como guantes, mascarillas y material médico; insuficiente adquisición de pruebas diagnósticas del COVID-19; no transparentar cifras del número de muertos en exceso durante la emergencia sanitaria, pues el Ministerio de Salud no proporcionó información real sobre el número de fallecidos.

¿Existe un Plan Nacional de Vacunación? Se sabe de la inexistencia de vacunas en cantidades suficientes, a pesar de que se conoce que se han firmado contratos millonarios con transnacionales farmacéuticas.

No hay confidencialidad que valga ante el derecho de los pueblos a la información eficiente y verdadera. ¿Acaso se esconde que la Pfizer, negocie una Isla en Galápagos para montar un biolaboratorio? Debe prevalecer la verdad para evitar especulaciones. Ojalá el juicio sirva para conocer certezas ocultas.

De un documento se han obtenido los siguientes datos con los que Pfizer explica el plan de cinco puntos para combatir el COVID-19

El documento afirma que el Presidente y CEO Albert Bourla solicita a la industria biofarmacéutica colaborar en la lucha contra la pandemia global y que Pfizer presentó días atrás un plan de cinco puntos para solicitar a la industria biofarmacéutica que se una a la compañía y se comprometa en una alianza sin precedentes para combatir el COVID-19.

El Dr. Albert Bourla, Presidente y CEO de Pfizer Inc., dio las siguientes declaraciones: "En este momento de preocupación, Pfizer se compromete a hacer todo lo posible para responder a la pandemia del COVID-19. Muchas compañías, incluida Pfizer, están trabajando con el objetivo de desarrollar terapias antivirales para ayudar a los pacientes infectados a combatir este nuevo virus, así como nuevas vacunas para prevenir la infección y detener la propagación de esta enfermedad. Pfizer está trabajando para avanzar en nuestras propias terapias antivirales potenciales y se ha comprometido con BioNTech en torno a una posible vacuna ARNM contra el coronavirus. Estamos comprometidos a trabajar como un equipo en toda la industria para aprovechar nuestra experiencia científica, habilidades técnicas y capacidades de manufactura para combatir el avance de esta crisis".  Ahora, sostiene que "probablemente" se necesite una nueva dosis.

Pfizer hace cinco propuestas que ayudarán a los científicos a proporcionar con mayor rapidez terapias y vacunas para proteger a la humanidad de esta creciente pandemia y preparar a la industria para responder mejor a futuras crisis mundiales de salud.

1. Compartir herramientas y conocimiento: Con muy poco conocimiento sobre este virus, muchos están trabajando para desarrollar pruebas basándose en células, estudios de detección de virus, pruebas serológicas y modelos traslativos para evaluar posibles terapias y vacunas. Pfizer se compromete a que los recursos vitales que desarrollemos estén disponibles en una plataforma de código abierto para la comunidad científica en general, y a compartir los datos y los aprendizajes adquiridos con otras compañías en tiempo real para presentar de forma más expedita las terapias y vacunas a los pacientes.

2. Organizar a nuestra gente: El capital humano es nuestro recurso más valioso. Pfizer ha creado un equipo de expertos virólogos, biólogos, químicos, profesionales clínicos, epidemiólogos, expertos en vacunas, científicos farmacéuticos y otros expertos clave, con el objetivo de que se enfoquen únicamente en el abordaje de esta pandemia. Este equipo está utilizando su pasión, compromiso y experiencia con el único propósito de acelerar el proceso de descubrimiento y desarrollo que brindará terapias y vacunas a los pacientes, lo antes posible.

3. Utilizar nuestra experiencia en el desarrollo de medicamentos: Muchas compañías pequeñas de biotecnología están analizando los compuestos o terapias que existen para luchar contra el virus que causa el COVID-19, pero algunos carecen de experiencia en las fases avanzadas de desarrollo y en la navegación de los complejos sistemas reguladores. Pfizer se compromete a compartir nuestro desarrollo clínico y nuestra experiencia regulatoria para apoyar las alternativas más promisorias que presenten estas compañías.

4. Ofrecer nuestras capacidades de producción: Una vez que se apruebe una terapia o vacuna, será necesario escalarla rápidamente e implementarla en todo el mundo para poner fin a esta pandemia. Como uno de los mayores fabricantes de vacunas y terapias, Pfizer se compromete a utilizar todo excedente de capacidad productiva y cambiar potencialmente la producción para ayudar a otros a colocar rápidamente estos avances vitales, en las manos de los pacientes, lo más pronto posible.

5. Mejorar la capacidad de respuesta rápida en el futuro: Finalmente, para abordar las futuras amenazas a la salud mundial, Pfizer está contactando a agencias federales, incluidos NIH, NIAID y CDC, para crear un equipo de respuesta rápida, conformado por distintos sectores de la industria, entre ellos, científicos, profesionales clínicos y técnicos, capaces de actuar de inmediato, cuando aparezcan epidemias en el futuro. "En los últimos años, la industria biofarmacéutica ha presentado algunos de los avances médicos más impactantes conocidos por la sociedad, desde terapias para el VIH y el cáncer que han extendido las vidas de millones de personas, hasta novedosas terapias genéticas que están advirtiendo resultados curativos en algunas de las enfermedades raras más devastadoras", expresó Albert Bourla. "Pfizer hace un llamado a todos los miembros del ecosistema de innovación, desde las grandes compañías farmacéuticas hasta las más pequeñas empresas de biotecnología, desde agencias gubernamentales hasta instituciones académicas, para que se comprometan a trabajar juntos en el abordaje de esta crisis extrema. Con la combinación de nuestros esfuerzos, sabemos que no hay ningún desafío sanitario que no podamos superar".   En ningún párrafo se refiere a su proyecto estrella: Instalar un biolaboratorio en una de las Islas de Galápagos, seguramente porque este delicado tema constaría en una de las cláusulas del Convenio Confidencial. No sólo los pueblos del Ecuador, sino del mundo, la ONU y la Unesco tienen derecho a conocer sobre el Patrimonio Natural de la Humanidad y su destino histórico.

LOS BIOLABORATORIOS DE ESTADOS UNIDOS

Rodrigo Bernardo Ortega, en Barómetro Latinoamericano, sostenía que Estados Unidos tiene además de su desproporcionado arsenal militar, una serie de laboratorios desperdigados por el mundo: Se pueden contar al menos 25 de estos centros clandestinos repartidos en zonas geoestratégicas como la Amazonía y las naciones fronterizas con la Federación rusa. En efecto, y a propósito de otra de las pesquisas realizadas por este observador, el gobierno de los Estados Unidos está promoviendo investigaciones genéticas con el fin de desarrollar un arma biológica capaz de atacar genotipos específicos como, por ejemplo, los rasgos de las etnias eslavas. El objetivo de los centros de investigación es crear virus, toxinas y bacterias que atacarían eventualmente a poblaciones puntuales. No debe escatimarse que una buena parte de esos laboratorios se encuentran en ex repúblicas soviéticas como Georgia, Ucrania y Kazajistán.

Los "centros de investigación" más peligrosos son financiados por el Pentágono y están en el corazón de Eurasia. Dicho laboratorio, conocido como Richard Lugar, ubicado en Tiblisi, la capital de Georgia (tierra natal del líder soviético Joseph Stalin), funciona aparentemente como un centro de desarrollo en detención y neutralización de virus. El presupuesto de este "Programa biológico participativo" es de 2.100 millones de dólares y está financiado por la Agencia para la Reducción de Amenazas (DTRA, por sus siglas en inglés). El nombre oficial del proyecto es Programa de Participación Biológica Cooperativa y se estableció luego de un acuerdo diplomático entre los gobiernos de Georgia y Estados Unidos que data de 2002.

La fachada del laboratorio es un "centro de salud pública", ubicado a tan sólo 17 kilómetros de la base aérea de "Vaziani", es decir un punto geoestratégico de la capital georgiana. En una descomunal y muy bien documentada investigación, la periodista búlgara Dilyana Gaytandzhieva logró determinar que, en el tercer nivel de los laboratorios, sólo tienen acceso los ciudadanos estadounidenses que hayan obtenido permiso con información clasificada.

"Miles de millones de dólares son gastados por Estados Unidos, para trabajar en biolaboratorios en Georgia, Uganda, Tanzania, Irak, Afganistán y el sudeste asiático. Por su parte, el Battele Institute realiza pruebas con productos extremadamente tóxicos y sustancias patógenas, sus contratos ascienden a más de 2.000 millones de dólares. Finalmente, Metabiota recibió 18,4 millones de dólares por parte de la DTRA por servicios de consultoría científica y técnica en Ucrania y Georgia.

"La vocación bélica de un país como Estados Unidos no tiene límites, por lo que a diario genera nuevas estrategias para el control territorial. La Casa Blanca es consciente que la utilización de armas nucleares sería un acontecimiento apocalíptico debido a que la respuesta eventual de naciones como Corea del Norte, China, Rusia o incluso Pakistán que podrían desencadenar un conflicto sin precedentes. Por tal motivo, el poder central en Washington ha buscado alternativas para ejercer el mismo dominio a las poblaciones sin levantar demasiadas sospechas. Sumada a la presencia militar que según algunas estimaciones es del 70% en la totalidad del globo (es decir que hay tropas norteamericanas en al menos 134 países del mundo), existen evidencias suficientes para creer que Estados Unidos posee "centros de investigación biológica" que no son más que laboratorios de producción de armas químicas.

De hecho, de acuerdo a algunas investigaciones el ejército del país del norte tiene un centro de operaciones oculto en la Amazonía que, debido a las condiciones geográficas, climáticas y de poca densidad poblacional es ideal para el desarrollo de enfermedades y armas bacteriológicas (http://www.prismasiglo21.com/america-latina-es-un-laboratorio-de-estados-unidos-para-desarrollar-armas-bacteriologicas/).

En 2012, ocho militares brasileros se infectaron con un virus desconocido en la zona amazónica, pero el acontecimiento se mantuvo en total hermetismo debido a la polémica que hubiera podido desatarse. Sin embargo, es muy complejo ocultar el plan que el gobierno de Estados Unidos tiene con el control fáctico de la Amazonía y que consiste además de la explotación de los recursos naturales, en la creación de una poderosa arma biológica en detrimento de la humanidad.

En esta misma línea se encuentra el laboratorio NAMRU-6 ubicado en la ciudad de Iquitos en la Amazonía peruana. De acuerdo con diversos estudios, el gobierno de Estados Unidos desarrolla investigaciones secretas sobre nuevos y poderosos virus. No obstante, haciendo gala de su acostumbrada astucia política, la Casa Blanca ha ocultado la verdadera utilidad de los laboratorios bajo pseudo-acuerdos con universidades peruanas. Así pues, encubriéndose bajo el nombre de Instituto de investigaciones de enfermedades tropicales, el biolaboratorio NAMRU-6 ha establecido vínculos con la Universidad Cayetano Heredia para hacer pasar una actividad militar como un asunto de "investigación científica" (http://www.connuestroperu.com/ciencia-y-tecnologia/48108-denuncian-instalacion-de-laboratorio-secreto-en-la-amazonia-del-peru-en-complicidad-con-la-cayetano-heredia).

Empero, las intenciones del Pentágono son bien distintas si se toma en cuenta las diversas pruebas con bacterias y virus desarrollas misteriosamente en estos centros y el plan de elevar a la ciudad de Iquitos en la amazonía peruana, como un enclave estratégico del hemisferio occidental.

Ahora bien, llama poderosamente la atención que la Casa Blanca haya escogido a la Amazonía como su centro de operaciones biológico. Además de las razones físicas y geográficas mencionadas con anterioridad, América Latina -una zona tradicionalmente libre de tensiones militares a gran escala- representa un punto neurálgico para la expansión del control territorial norteamericano. Es importante destacar que América Latina y el Caribe es una región del mundo comprometida con la paz mundial. El 25 de abril de 1969, 33 naciones del subcontinente se comprometieron mediante el tratado de Tlatelolco a rechazar el desarrollo de armamento nuclear. Sin embargo, este acuerdo no le restó importancia al interés del Pentágono pues desde entonces, Estados Unidos, Francia y la OTAN poseen 39 bases militares en todo el subcontinente latinoamericano dada su relevancia en términos estratégicos (http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article2019).

No en vano en la zona compartida por los Estados de Brasil, Perú y Colombia se encuentran las reservas más importantes de agua dulce del mundo, aproximadamente 6.950 km3 lo que equivale al 26% del agua dulce utilizable del planeta. Sólo en la cuenca amazónica se encuentra el 16% de esta reserva (http://www.ecologiahoy.com/reservas-de-agua-dulce-en-el-mundo ). Por esa razón resultaría fácil y efectivo para el gobierno norteamericano producir una enfermedad capaz de devastar a poblaciones enteras con el fin último de hacerse con el control del "pulmón del mundo".

El documento, también señala que Estados Unidos ha estado estudiando el virus Corona, que tiene como objetivo mejorar la capacidad de los "patógenos" para expandirlos e intensificarlos. Los científicos creen que los murciélagos que portan el virus Corona son los que están causando el síndrome respiratorio en Oriente Medio.

Existen evidencias suficientes para creer que Estados Unidos posee "centros de investigación biológica" que no son más que laboratorios de producción de armas químicas

Si se observa con detenimiento el mapa del mundo, se podrá determinar la estrategia de control territorial que pretende el Pentágono. De una parte, un centro biológico ubicado en el país con mayor cantidad de fieles musulmanes del mundo y cuya población oscila entre los 260 millones de habitantes (Indonesia), es un claro desafío para potencias como China y Rusia debido a su cercanía geográfica. Además, se ha logrado establecer la existencia de dos nuevos centros biológicos ocultos en Ucrania y Kazajistán por lo que el plan estratégico del Pentágono es "rodear" a sus enemigos políticos con potenciales virus (http://www.elespiadigital.com/index.php/noticias/confidenciales/18297-cyberberkut-ucrania-laboratorio-de-ensayos-biologicos-para-los-eeuu).

En otros términos, la propagación de una bacteria en todo el continente asiático sería cuestión de días o incluso horas. De la misma manera, la situación geográfica de Egipto tan cerca al Medio Oriente significaría una amenaza para todos los países musulmanes de la región que contravengan los caprichos de la Casa Blanca. En Kenia, ubicada en el corazón de África, provocaría un desastre de magnitudes monumentales, lo que se convertiría en una forma de control sobre el crecimiento de las poblaciones en sur del globo (una preocupación latente de Estados Unidos y las naciones de Europa cuyas poblaciones se han envejecido paulatinamente). En efecto, llama la atención que estos laboratorios biológicos se encuentran en el otrora llamado tercer mundo por lo que la propagación de un virus para reducir la población mundial no es una idea descabellada.

En consecuencia, las armas biológicas son instrumentos con fines bélicos y de control poblacional de microorganismos (bacterias, virus, hongos, parásitos, entre otros) y sus productos para devastar una región o país. Actualmente Estados Unidos cuenta con al menos una decena de laboratorios, dos de los cuales se encuentran ubicados en la Amazonía y cuyas investigaciones pueden derivar en un serio problema de seguridad para el continente latinoamericano y, por extensión, para el mundo entero. Si se toma en cuenta que las bases militares en un país como Colombia hacen parte del control fáctico del imperio norteamericano, los laboratorios fungen como "centros de investigación" que lejos de cumplir con su aparente propósito, complementan la labor militar del dominio territorial. En caso de que lo recursos estratégicos vayan disminuyendo considerablemente, el Pentágono ya tiene en curso un plan para la aniquilación silenciosa de la humanidad esta vez mediante una peste artificial que le permita manejar a su antojo los destinos del mundo.

Fuente: "teleSUR no se hace responsable de las opiniones emitidas en esta sección"

Desde que se crearon los biolaboratorios para producir virus, bacterias y químicos de toda clase, la humanidad está en peligro, no sólo por los experimentos que allí se realizan sino, también, porque pueden ocurrir accidentes mortales o quizá podría estallar una guerra con armas químico-bacteriológicas de la que ningún país escaparía, como lo demuestra el coronavirus que ha provocado una pandemia sin precedentes en pleno siglo XXI.

Correo electrónico: tribunalpazecuador@yahoo.com


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