CEPRID

China y el coronashock (I)

Jueves 7 de mayo de 2020 por CEPRID

Vijay Prashad, Du Xiaojun y Weiyan Zhu

Tricontinental

Coronashock es un término que se refiere a la forma en que un virus golpeó al mundo con enorme fuerza; se refiere a cómo el orden social en los Estados burgueses se desmoronó, mientras que el orden social en las partes socialistas del mundo parece más resiliente.

Esta es la primera de una serie de estudios sobre coronashock en varias partes. Consta de tres artículos sobre cómo China identificó el nuevo coronavirus y luego cómo el gobierno y la sociedad china lucharon contra su mayor propagación. Este trabajo fue investigado y escrito por Vijay Prashad (director del Instituto Tricontinental de Investigación Social), Du Xiaojun (traductor y lingüista de Shanghai) y Weiyan Zhu (abogada de Beijing) Estos artículos aparecieron por primera vez a través de Globetrotter del Independent Media Institute. Las pinturas de este folleto han sido realizadas por Li Zhong, un artista de Shanghai. Al final del folleto hay una entrevista con Li Zhong realizada por Tings Chak (diseñadora principal del Instituto Tricontinental de Investigación Social).

Creciente Xenofobia en el marco del Coronashock

El 25 de marzo, los ministros de Relaciones Exteriores de los Estados del G7 no consiguieron emitir una declaración. Los Estados Unidos – que presidía en ese momento el G7 – tenia la responsabilidad de redactar la declaración, que fue considerada inaceptable por varios otros miembros. En el borrador, Estados Unidos utilizó la frase “virus de Wuhan” y afirmaba que la pandemia mundial era responsabilidad del gobierno chino. Anteriormente, el presidente de EE. UU., Donald Trump, había utilizado la frase “virus chino” (que dijo que dejaría de utilizar) y se escuchó a un miembro de su equipo decir la calumnia “kung flu” [gripe kung]. En Fox News, el presentador Jesse Walters explicó en su estilo racista sin filtro “por qué [el virus] comenzó en China. Porque tienen esos mercados donde comen murciélagos y serpientes crudos”. Los ataques violentos contra asiáticos se han disparado como consecuencia del estigma impulsado por el gobierno de Trump.

Con toda razón, el Director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, hizo un llamamiento “a la solidaridad, no al estigma” en un discurso pronunciado el 14 de febrero, mucho antes de que el virus hubiera alcanzado Europa o Norte América. Ghebreyesus sabía que habría la tentación de culpar a China por el virus, de hecho, utilizar el virus como un arma para atacar a China de la forma más repulsiva. Su eslogan – solidaridad, no estigma – tenía la intención de demarcar claramente una respuesta humanista e internacionalista a la pandemia mundial frente a una respuesta intolerante y no científica al virus.

Orígenes

El SARS-CoV-2, que es el nombre oficial del virus, se desarrolló de la misma manera en que se desarrollan muchos virus: por transmisión entre animales y humanos. Todavía no existe un consenso firme sobre dónde se desarrolló el virus. Nuevos patógenos surgen en diversos reservorios animales y éstos pasan a la población humana, lo que da lugar a nuevas enfermedades y puede causar epidemias. En el período reciente, hemos visto una gama de virus como H1N1, H5Nx, H5N2 y H5N6.

Aunque se sabe que el H5N2 se originó en los Estados Unidos, no se lo conoce como el “virus estadounidense” y nadie trató de estigmatizar a los EE. UU. por ello. El nombre científico fue utilizado para describir esos virus, que no son responsabilidad de esta o esa nación; la llegada de estos virus plantea la cuestión más fundamental de la ocupación humana de los bosques y el equilibrio entre la civilización humana (agricultura y ciudades) y las áreas silvestres.

La denominación de un virus es un asunto controversial. En 1832, el cólera avanzaba desde la India Británica hacia Europa. Se lo llamó “cólera asiático”. Los franceses consideraban que, dado que eran democráticos, no sucumbirían a una enfermedad de autoritarismo; Francia fue asolada por el cólera, lo que tenía tanto que ver con la bacteria como con el estado de la higiene en Europa y Norte América. (Cuando el cólera golpeó a los Estados Unidos en 1848, nació el Movimiento de Baños Públicos).

La “gripe española” solo fue nombrada por España porque llegó durante la Primera Guerra Mundial cuando el periodismo en los países más beligerantes estaba censurado. Los medios de comunicación en España, porque ese país no estaba en guerra, informaron ampliamente sobre la gripe y así la pandemia tomó el nombre del país. De hecho, la evidencia muestra que la gripe española se originó en los Estados Unidos, en una base militar en Kansas donde los pollos transmitieron el virus a los soldados. Estos viajaron luego a la India Británica, donde tuvo lugar el 60% de las bajas por la pandemia. Nunca se la llamó “gripe estadounidense” y ningún gobierno indio ha intentado nunca recuperar los costos de los Estados Unidos porque la transmisión de humano a animal ocurrió allí.

China y el coronavirus

En un importante artículo publicado en la revista médica The Lancet, el profesor Chaolin Huang escribió, “La fecha de inicio de los síntomas del primer paciente (con covid-19, la enfermedad generada por el virus), identificado fue el 1 de diciembre de 2019”. Inicialmente, hubo mucha confusión sobre la naturaleza del virus y sobre si podía transmitirse entre seres humanos. Se asumió que el virus era uno de los virus conocidos y que se transmitía principalmente de animales a humanos.

La Dra. Zhang Jixian, directora del Departamento de Medicina Respiratoria y Cuidados Críticos del Hospital de Medicina Integrada China y Occidental de la provincia de Hubei, fue una de las primeras personas en dar la alarma sobre el nuevo brote de neumonía por coronavirus. El 26 de diciembre, la Dra. Zhang vio a una pareja de ancianos que tenían fiebre alta y tos – síntomas característicos de la influenza. Los exámenes adicionales descartaron influenza A y B, micoplasmas, clamidia, adenovirus y SARS. Una tomografía de su hijo mostró que algo había llenado parcialmente el interior de sus pulmones. Ese mismo día, otro paciente, un vendedor del mercado de mariscos, presentó los mismos síntomas. La Dra. Zhang reportó los cuatro pacientes al Centro de Prevención y Control de Enfermedades de China del Distrito Jianghan de Wuhan. En los dos días siguientes, la Dra. Zhang y sus colegas atendieron a otros tres pacientes con los mismos síntomas que habían visitado el mercado de mariscos. El 29 de diciembre, el Centro Provincial de Prevención y Control de Enfermedades de Hubei envió expertos para investigar a los siete pacientes del hospital. El 6 de febrero, la Provincia de Hubei reconoció la valiosa labor de la Dra. Zhang y su equipo en la lucha por identificar y revelar el virus. No hubo ningún intento por ocultar su trabajo.

Las autoridades provinciales se enteraron del nuevo virus el 29 de diciembre. Al día siguiente informaron al Centro de Control de Enfermedades de China y el día subsiguiente, el 31 de diciembre, China informó a la OMS, un mes después de que se informara por primera vez sobre la misteriosa infección en Wuhan. El virus fue identificado el 3 de enero; una semana después, China compartió la secuencia genética del nuevo coronavirus con la todo el mundo. La subieron a bases de datos públicas y la compartieron con la OMS. Debido a que China liberó la secuencia genómica tan rápidamente, el trabajo científico se realizó inmediatamente en todo el planeta. Charité – Universitätsmedizin Berlin, el principal centro de medicina de Alemania utilizó estos datos de la secuencia del genoma para crear el primer kit de prueba del virus fuera de China, que la OMS adoptó y puso a disposición de todos los países. El protocolo se publicó en Berlín el 17 de enero. También se inició inmediatamente la búsqueda de una posible vacuna y ahora hay por lo menos 71 candidatas, cuatro de las cuales se encuentran en etapas muy tempranas de prueba.

Otros dos médicos, el Dr. Li Wenliang (un oftalmólogo del Hospital Central de Wuhan) y la Dra. Ai Fen (jefa del departamento de emergencia del Hospital Central de Wuhan) plantearon cuestiones ajenas a los canales de comunicación de dicha información. En los primeros días, cuando todo parecía confuso, el Dr. Li y otras siete personas fueron reprendidos por las autoridades el 3 de enero. El Dr. Li murió de coronavirus el 7 de febrero. Las principales instituciones médicas y gubernamentales: la Comisión Nacional de Salud, la Comisión Provincial de Salud de Hubei, la Asociación de Médicos Chinos y el Gobierno de Wuhan expresaron condolencias públicas a la familia. El 19 de marzo, la Oficina de Seguridad Pública de Wuhan admitió que reprendió de forma inapropiada al Dr. Li y castigó a sus funcionarios. La Dra. Ai Fen fue criticada por el hospital el 2 de enero, pero en febrero recibió una disculpa y más tarde fue felicitada por la Emisora de Radio y Televisión de Wuhan.

La Comisión Nacional de Salud de China creó un grupo de expertos del Centro de Prevención y Control de Enfermedades, la Academia China de Ciencias Médicas, y la Academia China de Ciencias, ellos llevaron a cabo una serie de experimentos con las muestras de virus. El 8 de enero, confirmaron que el nuevo coronavirus era realmente la fuente del brote. La primera muerte por coronavirus se reportó el 11 de enero. El 14 de enero la Comisión Municipal de Salud de Wuhan dijo que no tenía evidencia de transmisión persona a persona, pero que no podían decir con certeza que aquello no era posible.

Una semana más tarde, el 20 de enero, el Dr. Zhong Nanshan dijo que el nuevo coronavirus si podía transmitirse de persona a persona (el Dr. Zhong, miembro del Partido Comunista de China es un famoso experto respiratorio y un líder en la lucha contra el SARS en China). Parte del personal medico se infectó con el virus. Ese día el Presidente de China, Xi Jinping y el Primer Ministro del Consejo de Estado Li Keqiang dieron instrucciones a todos los niveles de gobierno para que prestaran atención a la propagación del virus; se le dijo a la Comisión Nacional de Salud y a otros organismos oficiales que comenzaran con las medidas de respuesta de emergencia. Wuhan entró en aislamiento total el 23 de enero, tres días después de que se estableciera la transmisión del virus de persona a persona. Al día siguiente, la provincia de Hubei activó su alerta de Nivel 1. El 25 de enero, el Primer Ministro Li creó un grupo de coordinación. Visitó Wuhan dos días después.

Algunos funcionarios del gobierno local de Hubei subestimaron ciertos aspectos del virus a principios de enero y fueron rápidamente removidos de sus cargos. Como hemos demostrado, eso no afectó la velocidad vertiginosa de la investigación científica ni frenó las medidas decisivas tomadas por todos los niveles del gobierno chino y dentro de la sociedad china.

Es poco claro que China pudiera haber hecho algo diferente al enfrentarse a un virus desconocido. Un equipo de la OMS que visitó China del 16 al 24 de febrero elogió en su informe al pueblo y al gobierno chino por haber hecho todo lo posible para detener la propagación del virus; miles de médicos y personal médico llegaron a Wuhan, se construyeron dos nuevos hospitales para los infectados por el virus y varios organismos cívicos entraron en acción para asistir a las familias confinadas. Lo que hicieron las autoridades chinas para frenar el aumento de las infecciones – como lo demuestra un importante estudio – fue poner a las personas infectadas en los hospitales, rastrear intensamente a quienes habían tenido contacto con ellas, poner a estxs en cuarentena y vigilar de cerca a toda la población. Esta política selectiva permitió identificar a quienes habían estado en la cadena de infección y así romperla.

El mundo y China

La Ministra de Salud del estado indio de Kerala K. K. Shailaja acompañó el aumento de casos en Wuhan y comenzó a tomar medidas de emergencia en este estado de 35 millones de personas. Ella no esperó. Tampoco lo hizo el Primer Ministro vietnamita Nguyễn Xuân Phúc y su gobierno, que inmediatamente tomaron medidas para romper la cadena de infección. Lo que estaba haciendo China le enseñó a Shailaja y a sus equipos como responder. Como resultado, consiguieron contener el virus en esta parte de India y en Vietnam.

Los Estados Unidos fueron informados de la gravedad del problema con prontitud. El día de Año Nuevo, los funcionarios del Centro de Control de Enfermedades de China (CCE) llamaron a Robert Redfield, director del Centro de Prevención y Control de Enfermedades de Estados Unidos, mientras estaba de vacaciones. “Lo que escuchó lo sacudió”, escribió The New York Times. El Dr. George F. Gao, jefe del Centro de Control de Enfermedades chino, habló con Redfield días después y el Dr. Gao “estalló en lágrimas” en la conversación. Esta advertencia no fue tomada en serio. Un mes más tarde, el 30 de enero, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, asumió una posición muy arrogante. “Creemos que va a tener un buen final para nosotros”, dijo del coronavirus. “Eso se lo puedo asegurar”. No declaró la emergencia nacional hasta el 13 de marzo, para cuando el virus ya había comenzado a propagarse en los Estados Unidos.

Otros jefes de Estado alrededor del mundo fueron igualmente arrogantes. Como los políticos franceses de 1832 que creían que Francia no podía ser afectada por el “cólera asiático”. En 1832 no existía ningún cólera asiático, sino solo cólera que podía perjudicar a personas con sistemas higiénicos deficientes. De la misma forma, no existe un tal virus chino, solo el SARS-CoV-2. El pueblo chino nos mostró el camino para enfrentar este virus, pero solo después de algún ensayo y error de su parte. Es hora de aprender esa lección. Como dice la OMS: “pruebas, pruebas, pruebas” y después calibren cuidadosamente los cierres, aislamientos y cuarentenas. Los médicos chinos que desarrollaron experticia en la lucha contra el virus se encuentran ahora en Irán, Italia, y otros lugares, llevando consigo el espíritu del internacionalismo y la colaboración.

El 4 de marzo, The New York Times entrevistó al Dr. Bruce Aylward, que dirigió el equipo de la OMS que fue a China. Cuando se le preguntó acerca de la respuesta china al virus, dijo: “Están movilizados, como en una guerra, y es el miedo al virus lo que los impulsa. Realmente se vieron en la primera línea de la protección del resto de China; y del mundo.”

Como China aprendió sobre el SARS-CoV-2 en las semanas anteriores a la pandemia global

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró una pandemia global el 11 de marzo de 2020. El Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, dijo en la conferencia de prensa de ese día que esta era “la primera pandemia causada por un coronavirus”. Dijo: “En las últimas dos semanas, el número de casos de covid-19 fuera de China se ha multiplicado por 13 y el número de países afectados se ha triplicado”. Desde el 11 de marzo en adelante, quedó claro que este virus era mortal y que tenía la capacidad de atravesar la sociedad humana con facilidad. Pero eso no estuvo siempre tan claro.

El 17 de marzo, Kristian Andersen, del Scripps Research Institute (EE. UU.) y su equipo mostraron que la nueva cepa de coronavirus, SARS-CoV-2, tenía una mutación en sus genes conocida como un sitio de división polibásica, no vista en ninguno de los coronavirus encontrados en murciélagos o pangolines y que hay una probabilidad de que el virus llegara a los humanos hace muchos años y no necesariamente en Wuhan. El Dr. Chen Jinping del Instituto de Recursos Biológicos Aplicados de Guangdong, junto con colegas, había publicado anteriormente un artículo científico, el 20 de febrero, señalando que sus datos no apoyaban la afirmación de que el nuevo coronavirus en seres humanos evolucionó directamente de una cepa de coronavirus de pangolines. Zhong Nanshan, un destacado epidemiólogo dijo que “aunque la covid-19 apareció primero en China, eso no significa necesariamente que se haya originado aquí”.

Los medios de comunicación occidentales han hecho consistentemente afirmaciones sin base científica sobre la fuente del virus, incluso cuando científicos occidentales pedían precaución. Ciertamente no estaban escuchando a los médicos en Wuhan o a los expertos en salud pública de China.

Cuando los médicos de Wuhan vieron por primera vez a los pacientes en sus hospitales en diciembre, creyeron que los pacientes tenían neumonía, aunque las tomografías mostraban graves daños pulmonares y los pacientes no respondían al tratamiento médico típico. Los médicos estaban alarmados por la situación, pero no había motivo para imaginar que ello iba a escalar hasta convertirse en una pandemia regional y luego en una pandemia mundial.

Las y los médicos y los hospitales en Wuhan eventualmente acabaron de asimilar la evidencia ante sí, y tan pronto como quedó claro que se trataba de un virus desconocido y que se propagaba con rapidez, contactaron con el Centro Nacional de Control de Enfermedades (CCE) de China y luego con la OMS.

Ustedes no sabrían esto si solo leyeran periódicos occidentales, especialmente The New York Times, que sugirió en un reportaje de amplia circulación, que el gobierno chino había ocultado información sobre la pandemia y que el sistema de alerta chino no funcionó.

Nuestra investigación encuentra que ninguno de esos argumentos es cierto. No hay evidencia de que el gobierno chino ocultara sistemáticamente información; solo hay pruebas de que unos pocos doctores fueron reprendidos por sus hospitales o por la estación de policía local por divulgar información al público sin usar los protocolos establecidos. Tampoco hay evidencia de que el sistema chino para reportar información directa sea defectuoso; solo hay pruebas de que el sistema, como cualquier sistema, no podía ajustarse fácilmente a brotes desconocidos o no clasificados.

El sistema médico chino, como otros sistemas, tiene un procedimiento riguroso para informar de asuntos como las emergencias de salud. El personal médico informa a la administración de su hospital, que a su vez informa a los diferentes niveles de CCE y Comisiones de Salud; también pueden utilizar el sistema de información directa en internet. No le tomó mucho al personal médico informar el problema y menos aún para que un equipo de investigación de alto nivel llegara a Wuhan. Esto es lo que nuestra investigación encontró.

¿El gobierno chino ocultó información?

La Dra. Zhang Jixian, directora del Departamento de Medicina Respiratoria y Cuidados Críticos del Hospital de Medicina Integrada China y Occidental de la provincia de Hubei, atendió a una pareja de ancianos el 26 de diciembre. Su dolencia la preocupaba. Hizo una tomografía de los pulmones del hijo de la pareja, que por lo demás parecía sano; el resultado, sin embargo, “mostró opacidad tipo vidrio molido”. Dudando acerca de las causas, la Dra. Zhang informó de la situación a Xia Wenguang, el vicepresidente del hospital, así como a otros departamentos de este; el hospital informó rápidamente al Centro de Control y Prevención de Enfermedades del Distrito de Jianghan. Esto sucedió en 24 horas.

Más pacientes llegaron al Hospital Provincial de Hubei el 28 y 29 de diciembre. Los médicos solo sabían que estos pacientes presentaban síntomas de neumonía y que tenían un daño pulmonar significativo. Les quedó claro que el lugar inmediato de propagación del virus era el Mercado de Mariscos del Sur de China. El 29 de diciembre, a medida que los casos aumentaban, el vicepresidente del hospital, Xia Wenguang, informó directamente al departamento de control de enfermedades de las Comisiones de Salud municipales y provinciales. Ese día, los departamentos de control de enfermedades de las Comisiones de Salud municipales y provinciales dieron instrucciones al CCE de Wuhan, al Hospital Jinyintan y al CCE del Distrito de Jianghan para que visitaran el Hospital Provincial de Hubei para realizar una investigación epidemiológica. El 31 de diciembre, un grupo de expertos de la Comisión Nacional de Salud llegó a Wuhan desde Beijing. En otras palabras, funcionarios de Beijing llegaron a Wuhan cinco días después de la primera señal de un problema.

El día antes de que el grupo de expertos llegara de Beijing, una médica, la Dra. Ai Fen, expresó su frustración por el misterioso virus con algunos compañeros de la escuela de Medicina. La Dra. Ai Fen vio un informe de un examen de neumonía no identificada. Marcó con un circulo en rojo las palabras “SARS coronavirus”, lo fotografió y se lo pasó a un compañero de la escuela de Medicina. El informe se difundió entre los médicos de Wuhan, incluyendo al Dr. Li Wenliang (miembro del Partido Comunista) y otros siete médicos que más tarde fueron reprendidos por la policía. El 2 de enero, el director del Departamento de Supervisión del Hospital Central de Wuhan advirtió a la Dra. Ai Fen que no difundiera información por fuera de los canales del hospital.

Las reprimendas recibidas por estos médicos se ofrecen como pruebas del ocultamiento de alto nivel de la información sobre el virus. Esto no es lógico. Las reprimendas tuvieron lugar a comienzos de enero, y ya el 31 de diciembre llegó un equipo de alto nivel de Beijing y ese día, la OMS había sido informada; los CCE de China y la OMS habían sido informadas antes de que estos dos médicos fueran reprendidos.

El 7 de febrero de 2020, la Comisión Nacional de Supervisión decidió enviar un equipo de investigación a Wuhan a investigar la situación. El 19 de marzo de 2020, el equipo publicó los resultados de su investigación y celebró una conferencia de prensa para compartir sus conclusiones. Como resultado de la investigación, la Oficina de Seguridad Pública de Wuhan emitió una circular para revocar la carta de reprimenda emitida al Dr. Li Wenliang. El 2 de abril, el Dr. Li Wenliang y otros 13 que murieron en la lucha contra el virus, fueron honrados por el gobierno como mártires (el más alto honor otorgado por el Partido Comunista y por la República Popular de China a sus ciudadanos).

No hay evidencia de que los oficiales locales temieran informar sobre la epidemia a Beijing. No hay evidencia de que hubieran hecho falta “denunciantes”, como lo puso el The New York Times, para iluminar el asunto. La Dra. Zhang no era una denunciante, siguió el protocolo establecido, lo que condujo a que la información llegara a la OMS en cuestión de días.

El sistema de alerta temprana de China

A mediados de noviembre de 2002, se produjo un brote de SARS en Foshan, en la provincia de Guangdong, China. Los médicos no consiguieron entender fácilmente lo que estaba sucediendo. Finalmente, a mediados de febrero el Ministerio de Salud de China escribió un mensaje de correo electrónico a la oficina de la OMS en Beijing, “describiendo una extraña enfermedad contagiosa” que ya “había causado la muerte de más de 100 personas” en una semana. También mencionaba en el mensaje que había “una actitud de “pánico” actualmente, y que la gente está vaciando las reservas farmacéuticas de cualquier medicina que consideran que puede protegerlos”. Tomó ocho meses contener ese brote de SARS.

Inmediatamente después, el gobierno chino estableció un sistema de información directa para detectar cualquier emergencia de salud antes de que se salga de control. El sistema funciona muy bien para enfermedades infecciosas claramente definidas. El Dr. Hu Shanlian, profesor de economía de la salud en la Universidad de Fudan describe dos incidentes de este tipo. Como parte del grupo de expertos para la erradicación de la polio, su grupo encontró dos casos de polio en Qinghai. El gobierno local informó de los casos al gobierno central y comenzó inmunización de emergencia, así como la administración a los niños de una vacuna en cubos de azúcar para controlar eficazmente la enfermedad y su propagación. También informa sobre dos casos de peste en Beijing que procedían de la Región Autónoma de Mongolia Interior. “Enfermedades como estas”, escribió, “pueden ser rápidamente absorbidas por el sistema de reporte directo”.

Enfermedades bien conocidas como la polio y la peste pueden ser fácilmente ingresadas en un sistema de alerta temprana. Pero si los médicos están confundidos por el virus, el sistema no puede operar fácilmente. La Dra. Ai Fen, que envió registros clínicos a sus colegas, dijo que el sistema de reporte directo es muy efectivo si se trata de una dolencia común como la hepatitis o la tuberculosis. “Pero esta vez era desconocida”, dijo ella. El Dr. Zhang Wenhong de Shanghai dijo que el sistema de información directa “es más poderoso que los de la mayoría de países para los patógenos conocidos [como MERS, H1N1] o los patógenos que no se propagan rápidamente o que tienen limitada transmisión entre personas [como el H7N9]”. Si se enfrentan a un nuevo virus, el personal médico y el sistema de información directa se desconciertan.

La forma más efectiva de proceder cuando no hay claridad sobre la infección es informar al departamento de control de enfermedades en el hospital. Esto es exactamente lo que hizo la Dra. Zhang Jixian; y su superior, el director del hospital, se puso en contacto con el CCE local, que a su vez contactó al CCE nacional de China y a la Comisión Nacional de Salud de China. A los cinco días de la alarma de la Dra. Zhang, la OMS fue informada sobre un misterioso virus en Wuhan.

Desde el 21 de enero, la OMS ha publicado un informe diario de la situación. El primer informe destaca los acontecimientos del 31 de diciembre al 20 de enero. El primer punto de ese informe dice que el 31 de diciembre, la oficina de la OMS en China fue informada de que había “casos de neumonía de etiología desconocida (causa desconocida) detectados en la ciudad de Wuhan, provincia de Hubei en China”. Las autoridades chinas aislaron un nuevo tipo de coronavirus el 7 de enero y el 12 de enero compartieron la secuencia genética del nuevo coronavirus para su uso en el desarrollo de kits de diagnóstico. La información más precisa sobre la forma de transmisión del virus solo pudo llegar después.

El sistema de información directo fue actualizado el 24 de enero de 2020 con la información sobre el nuevo coronavirus. Ahora ha aprendido de la experiencia.

Hechos e ideología

El senador por el estado de Florida, Marco Rubio, acusó a la OMS de servilismo con el Partido Comunista Chino. Escribió que Estados Unidos abriría “investigaciones sobre el inaceptablemente lento proceso de toma de decisiones de la OMS para declarar la pandemia global y sobre como China ha comprometido la integridad de la OMS”. Como es característico, Rubio no presentó ningún dato. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, reflejó la acusación de Rubio, y dijo luego que su administración recortaría los 400 millones de dólares anuales que los Estados Unidos aportan a la OMS. Trump y su Secretario de Estado Mike Pompeo hicieron acusaciones infundadas de que el virus provenía del Instituto de Virología de Wuhan.

¿Fue la OMS lenta en declarar una pandemia global? En 2009, el primer caso conocido de H1N1 se detectó en California el 15 de abril; la ONU declaró la pandemia global el 11 de junio, dos meses después. En el caso del SARS-CoV-2, los primeros casos conocidos se detectaron en enero de 2020; la OMS declaró una pandemia global el 11 de marzo, un mes y medio después. En el intervalo, la OMS envió equipos de investigación a Wuhan (20 y 21 de enero) y a Beijing, Guangdong, Sichuan y Wuhan (16 al 24 de febrero). Su investigación, antes de la declaración, fue exhaustiva. El plazo para la declaración de la OMS es similar, incluso más rápido en 2020 de lo que fue en 2009.

Ya sea que se trate de The New York Times o de Marco Rubio, hay una urgencia por llegar a la conclusión de que el gobierno y la sociedad china son los culpables de la pandemia mundial, y que sus fracasos no solo comprometieron a la OMS, sino que causaron la pandemia. Los hechos se vuelven irrelevantes. Lo que hemos mostrado en este reportaje es que no hubo supresión deliberada de los hechos, ni hubo temor de los funcionarios locales de informar a Beijing, ni tampoco se dañó el sistema. La epidemia de coronavirus era misteriosa y compleja y los médicos y autoridades chinas aprendieron rápidamente de lo que estaba pasando y luego tomaron decisiones racionales basándose en los hechos disponibles.

Vijay Prashad (director del Instituto Tricontinental de Investigación Social), Du Xiaojun (traductor y lingüista de Shanghai) y Weiyan Zhu (abogada de Beijing)


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