CEPRID

Ébola, “OTAN médica”, OMS y fuerzas militares atlantistas:

¿una estrategia de reconquista colonial del África Occidental?

Jueves 11 de diciembre de 2014 por CEPRID

Pambazuka News

Traducido para el CEPRID (www.nodo50.org/ceprid) por Julio Fucik

Una estrategia sanitaria abiertamente colonialista e imperialista acompaña a la lucha contra el ébola. Ya se trate de terrorismo o de problemas sanitarios, la Unión Africana no cuenta en absoluto en las estrategias que la Unión Europea, la OTAN, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y EEUU ponen en marcha en África. Es el Norte quien decide lo que más le conviene a la población de sus antiguas colonias del Sur apoyándose en cleptócratas que los países occidentales han colocado en el poder.

Cuando cerca de 10.000 soldados de las fuerzas de la OTAN (EEUU, Alemania, Francia y Reino Unido) se extienden por el oeste africano para combatir el ébola en el mayor silencio de sus cómplices medios de comunicación, uno no puede sino quedar atónito ante esta concepción del auxilio tan propia de los países occidentales. Mientras, los rusos y los cubanos ponen a funcionar laboratorios y despliegan a cientos de médicos sin ningún despliegue militar. Las autoridades estadounidenses eran incapaces de justificar ante el Congreso las sutilezas y los detalles de esta operación militar si es que no tiene por objetivo abrir un puesto de mando del AFRICOM en Monrovia.

Este despliegue se produce cuando la revista Foreign Policy menciona en The Ultimate Ebola-Fighting Force la posibilidad de crear una "OTAN médica", como demandan la OMS y los Estados occidentales. Una fuerza militar-humanitaria capaz de intervenir sin el consentimiento del país de acogida para combatir una epidemia que lo está asolando. En otras palabras, se trata de reconquistar militarmente esos territorios pretextando razones sanitarias. "Esta ’OTAN médica’, por llamarla de algún modo, consistiría en una coalición de países que reclutaría equipos especializados de los organismos y sistemas sanitarios nacionales integrados por médicos, enfermeros y demás personal. La alianza podría nombrar un médico jefe y todos los Estados participantes desarrollarían conjuntamente planes operativos para llevar a cabo algunos ensayos.Los equipos se desplegarán a petición de la OMS tras haberse declarado una urgencia sanitaria mundial. Se podrían movilizar para eliminar una enfermedad, ya fuera por completo o a un determinado nivel que permitiera al país gestionar la crisis por sí solo.

Tendrían la facultad de proporcionar directamente tratamientos farmacológicos y de poner en marcha medidas de prevención sin injerencia política por parte de un país en el que se está produciendo una epidemia". (Ebola et impérialisme militaro-médical au Liberia : vers un "Otan médical"?).

Es comprensible entonces el porqué del despliegue de estos miles de militares si, en efecto, es preciso administrar tratamientos a la población local del país sin el consentimiento de los habitantes o del Gobierno. Recordemos que, en Haití, EEUU desplegó 10.000 marines el día después del terremoto de enero de 2010 para enviar, en una segunda fase, equipos de médicos y cirujanos al lugar de la catástrofe, a los que Médicos Sin Fronteras reprochó un uso abusivo de la amputación. A finales de 2010, en el país estalló una epidemia de cólera que causó 3000 muertes. "Un grupo de expertos nombrado por la ONU llegó a la conclusión de que el brote de cólera de Haití fue consecuencia de actividades humanas que provocaron la contaminación del río Meye, afluente del Artibonito, por una cepa patógena de Vibrio cholerae originaria del sudeste asiático. Según Alex Larsen, ministro de Sanidad de Haití, se trata de una cepa de tipo O1, la más peligrosa. Un estudio publicado poco después demostró que existía una identidad perfecta entre las cepas aisladas en Nepal y Haití a comienzos del otoño de 2010. Según una síntesis de principios de 2012, los datos epidemiológicos y genéticos revelan que la fuente del cólera en Haití proviene del relevo de un batallón de cascos azules de Nepal durante los primeros días de octubre de 2010". (Wikipedia). Frente a las querellas presentadas por la sociedad civil haitiana contra el citado contingente, EE. UU. defendió, sin embargo, la impunidad de Naciones Unidas.

¿Estamos asistiendo a un proceso similar con el ébola? Nadie lo puede decir, por el momento. Sin embargo, el mensaje de la OMS parece cada vez más alarmista aunque muchos de sus últimos informes no apuntan en esa dirección. Si no se puede negar la gravedad de la epidemia actual, la OMS no parece decidirse a aumentar el número de casos que transcienden a los medios de masas occidentales, y eso que sus últimos informes evidencian una reducción significativa de la epidemia en ciertas regiones, sin tener que gritar victoria hasta el momento.

En su informe del 1 de octubre (Informe de situación del ébola) la OMS señalaba un descenso del número de nuevos casos en África Occidental desde hacía dos semanas. En su informe del 3 de octubre reconocía también haber sobrestimado el número de casos de ébola a pesar de que su frecuencia está disminuyendo. Así, en Liberia se han documentado alrededor de 931 casos pero la OMS registra más de 3.834.

Liberia es precisamente el lugar donde se están desplegando los militares de EEUU, cuyo número asciende a 4.000 después de que hace poco EEUU revisara al alza la cantidad inicial de 3000. Sin embargo, según las cifras de la OMS no difundidas en los medios, las condiciones in situ no pueden justificar un despliegue de ese calibre.

Cuando la OMS comunica una cantidad de muertos por ébola en África Occidental superior a 4.000, está difundiendo una cifra no confirmada que engloba los casos confirmados, los probables y los sospechosos. Así, si se consulta el informe del 3 de octubre (antes de que la OMS publicara esta última cifra), habría 3.431 muertos por ébola, pero de éstos solamente están confirmados 2.071. En su último informe del 10 de octubre, la OMS, empleando los mismos cálculos, estima la cifra de defunciones en 4.024, mientras que el número confirmado de fallecimientos por ébola es de 2.423.

Se habrá constatado que el número de decesos se eleva entre el informe del 8 de octubre y el del 10 de octubre de 3.431 a 4.024; es decir, 593 muertes más atribuibles al ébola. Ahora bien, en ese mismo periodo, la cantidad de fallecimientos por ébola confirmados varía sólo en 352 (de 2.071 a 2.423). Esto significa que, sin ninguna prueba biológica, la OMS registra 243 defunciones adicionales atribuibles al ébola. Por otro lado, la OMS describe un número de muertes adicionales debido a que se habrían registrado hace poco y se habrían atribuido al ébola fundamentalmente en Sierra Leona. Una contabilidad cuando menos errática que tiende a sobrestimar la crisis sanitaria en estos países, si bien, según la OMS, no se puede ignorar que la incidencia de la enfermedad ha aumentado.

En su informe del 8 de octubre, la OMS, en un tono particularmente alarmista, anuncia que el número de casos ha disminuido en Liberia, en la región de Lofa, y en Sierra Leona, en las regiones de Kailahun y Kenema -uno de los epicentros donde se ubicaba un laboratorio biológico estadounidense que luchaba contra el bioterrorismo hasta que se vio obligado a cerrar, el pasado agosto, debido a las protestas de la población y del Gobierno de Sierra Leona-. Es en estos dos países, no obstante, donde las fuerzas armadas estadounidenses y británicas desplegarán sus tropas, mientras que las fuerzas armadas y humanitarias franco-alemanas aterrizarán en Guinea. A cada uno su área de influencia. Cerca de 4.500 soldados alemanes y civiles del Ejército alemán están listos para intervenir.

No hace falta mencionar que en semejante contexto los rumores más descabellados circulan en estos países. Así, un artículo del periódico liberiano The Liberian Observer pone en entredicho casos de falsos diagnósticos de Ébola en hospitales locales debido a un engaño perpetrado por manipuladores. Aunque no da más datos concretos, personas malintencionadas se dedican a infestar los pozos o las botellas de agua con formaldehído, una sustancia que en altas dosis puede causar síntomas similares a los del ébola. La desconfianza se instala en estas zonas hasta tal punto que el ministro de Información de Sierra Leona ha deplorado el trato selectivo que los medios de comunicación occidentales hacen de la información. ¿No es el despliegue masivo de soldados de las fuerzas atlantistas lo que restaurará la confianza, siempre y cuando no se trate de organizar a la población para administrar los tratamientos que la "OTAN médica" y la OMS estimen necesarios?

Por otra parte, la Unión Europea no oculta que sus instituciones tienen previsto desplegar tropas militares para restablecer la seguridad en las zonas afectadas por la epidemia. Una estrategia sanitaria abiertamente colonialista e imperialista. Ya se trate de terrorismo o de problemas sanitarios, la Unión Africana no cuenta en absoluto en las estrategias que la Unión Europea, la OTAN, la OMS y Estados Unidos ponen en marcha en África. Es el Norte quien decide lo que más le conviene a la población de sus antiguas colonias del Sur apoyándose en cleptócratas que los países occidentales han colocado en el poder. La presidenta de Liberia, para no obstaculizar el despliegue de fuerzas estadounidenses, ha pedido a sus propias tropas que regresen a los cuarteles al tiempo que ha exigido plenos poderes. Mientras, el cuartel general de las fuerzas militares estadounidenses se ha instalado en el Ministerio de Defensa de Liberia.

¿Ébola y golpes de estado militares de los países del Norte en África Occidental? Aludiremos más tarde a la trayectoria de la presidenta de Liberia, Ellen Johnson Sirleaf, que siempre ha apoyado los intereses de Estados Unidos en Liberia, incluso durante la guerra llevada a cabo por Francia y EEUU en Burkina Faso, y al conflicto entre el agente de la CIA, Charles Taylor, y el dictador Samuel Doe, originario de las tribus liberianas que luchaban contra la penetración estadounidense en su país (Se aconseja la lectura del artículo "US admits African war crimes suspect Charles Taylor was CIA agent"). Una guerra civil librada entre bastidores por Francia y EEUU a través de su peón, Compaoré (presidente de Burkina Faso), y de Taylor, causante de más de 150.000 muertes. Cabe señalar que éste último no fue condenado por sus crímenes en Liberia por estar respaldado por EEUU e indirectamente por Francia, sino por el apoyo a la terrible rebelión del Frente Revolucionario Unido (FRU) en Sierra Leona.

La presidenta Ellen Johnson Sirleaf, adulada por el gobierno de Obama, constituyó un apoyo para Charles Taylor, acusado de crímenes contra la humanidad, hasta tal punto que la Comisión de la Verdad y la Reconciliación de Liberia solicitó que se la expulsase de la política durante treinta años. Ahora entendemos mejor el porqué. También entendemos mejor por qué la actual presidenta de Liberia recibió el premio atlantista de la paz (también conocido como Premio Nobel) antes de las elecciones que iban a colocarla en el poder.

Para los occidentales "la guerra es la paz" y "la intervención militar es la estrategia sanitaria". ¿La misma lucha desde Haití hasta Liberia?


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