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África está dejando de ser el continente-colonia para Occidente

Viernes 30 de junio de 2023 por CEPRID

Alberto Cruz

CEPRID

La rebelión del jefe de Wagner contra el Kremlin ha ocultado muy oportunamente una cuestión crucial: África se está despertando, otra vez, en una nueva revuelta antocolonial. No solo con el envío de una delegación de países a Ucrania y Rusia en un afán por mediar en la crisis sino en el reforzamiento de un instrumento desconocido y que ahora recupera un inusitado protagonismo: el Banco Africano de Exportación e Importación (Afreximbank).

La misión de paz africana (16-17 de junio) no comenzó con buen pie dentro del continente puesto que partió con notorias ausencias de última hora como los presidentes de Egipto, Uganda y Congo, que fueron sustuidos por los ministros de Asuntos Exteriores de estos países, pero sí se mantuvieron los presidentes de Sudáfrica, Islas Comoras, Senegal y Zambia. Si hay que tener como referencia la famosa votación en la Asamblea General de la ONU de marzo de 2022, de la que tanto le gusta hablar al Occidente colectivo, Sudáfrica y Senegal se abstuvieron, Egipto y Zambia votaron en contra de Rusia y Uganda y Congo no participaron. Luego, en sí, era una delegación completa, con todos los puntos de vista.

Las razones del por qué de esta división de última hora hay que enmarcarlas con cómo algunos de los paíkses que rebajaron el nivel consideraron que era un intento de Sudáfrica de enmarcar la mediación tanto como un asunto interno como externo.

Me explico: Sudáfrica está bajo presión occidental desde que los bufones de la Corte Penal Internacional emitieron la orden de arresto contra Putin por "crímenes de guerra". Desde entonces EEUU y Gran Bretaña han amenazado en repetidas ocasiones al país con sanciones si no se aleja de Rusia, especialmente desde que Sudáfrica resistió las primeras presiones sobre la CPI otorgando inmunidad diplomática a los participantes en la cumbre de los BRICS de este agosto próximo. Incluso se ha llegado a decir expresamente que Sudáfrica "pone en peligro" un comercio de 32.000 millones de dólares con EEUU de seguir así. En palabras del presidente sudafricano, "Sudáfrica está bajo una extraordinaria presión occidental", y con esta iniciativa, suya personal, pretendia mostrarse equidistante, ni con unos ni con otros. Es decir, era claramente un intento de aliviar la presión aunque la mafia occidental no cejará en su chantaje ni en sus amenazas.

Hasta aquí, casi normal todo. Pero...

La delegación llegó a Varsovia para, desde allí, trasladarse a Kiev (día 16). Y empiezaron los problemas. Para unos, "un percance desagradable", para otros un "acto de racismo": no se dejó bajar del avión a las escoltas de las delegaciones. "Incumplimiento de los procedimientos estándar de entrada", según Polonia, porque "había materiales peligrosos en el avión" además de "personas de las que la parte polaca no había sido informada de antemano". Mentira, según Sudáfrica. "Desde hace dos semanas se lleva hablando con Polonia de este viaje, y se cumplieron todos los trámites necesarios para la entrada de la delegación en Polonia y los permisos de transporte requeridos”. La conclusión: "están poniendo en peligro la vida de nuestro presidente".

Los escoltas se quedaron, la delegación salió, pero mermada, en tren hacia Kiev. Casi todos lo hacen así porque es legendaria la “pericia” de la "defensa aérea" neonazi, por lo que ir con un avión, y además no muy amigo, tiene sus inconvenientes. De hecho, los escoltas -y los periodistas africanos- tampoco pudieron viajar a Rusia porque Polonia no dio el permiso de salida. Pero esa es otra historia.

Y al llegar a Kiev esta delegación mermada empezó el tiempo de la comedia: que si ataques rusos con misiles (que, por supuesto, fueron derribados), sirenas de alarma aérea, etc. Como es habitual, lo repitieron como loros los medios de propaganda occidentales.

Solo que a alguien, que supuestamente era protagonista al ser parte de la delegación africana, no le gustó su papel en la comedia y dijo que eso no era cierto, que no hubo sirenas ni explosiones. Lo dijo dos veces y el escándalo en los países que componían la delegación de paz fue mayúsculo. Este hombre, portavoz de la presidencia de Sudáfrica, no se cortó un pelo y dijo que “Ucrania ha difundido desinformación deliberada”. Era un viaje diplomático y el lenguaje tenia que ser diplomático también porque tendría que haber dicho, lisa y llanamente, la verdad: todo fue una farsa, de la que se hicieron eco, como siempre, los medios de propaganda occidentales. Es lo habitual. Pero no pudo evitar un poco de humor cuando dijo lo siguiente: “Esperábamos que esta misión no fuera fácil, pero algunos de los obstáculos que se nos han impuesto causan una gran preocupación, como la forma en que nos trataron, y otros se veían divertidos, como esta supuesta explosión” (1).

Por supuesto nada de esto trascendió fuera del continente africano, pero eso ¿a quién le importa? El neocolonialismo no duerme, ni cambia, y sigue tratando a los africanos como sus esclavos. Y, además, tontos. Desde luego, hace falta ser un descerebrado para creer que Rusia atacaría la ciudad donde está una delegación de paz que iría a Rusia al día siguiente. Pero todo esto es lo que consume Occidente donde pensar es muy, pero que muy raro.

Sobre todo porque los africanos hicieron algo que ni siquiera pasa por la mente de los Occidentales. Todos los viajes a ucrania tiene un recorrido turístico con Bucha como lugar estrella para "comprobar las atrocidades rusas". Pero la cosa no salió bien porque el presidente sudafricano pidió "una investigación internacional sobre las supuestas atrocidades". Decir esto allí, y en el Occidente colectivo, es de valientes. Porque añadió que "no solo basta con escuchar a la parte ucraniana, hay que hacerlo también con la rusa".

El plan de paz africano

Por lo tanto, no tiene nada de extraño que la reacción oficial del gobierno ucraniano fue minusvalorar a la delegación y su plan de paz que, en síntesis es: Lograr la paz a través de la diplomacia a través de negociaciones; las negociaciones de paz deben comenzar lo antes posible; desescalada del conflicto por ambos lados; asegurar la soberanía de los estados y pueblos de acuerdo con la Carta de la ONU; garantías de seguridad para todos los países; asegurar el movimiento de granos y fertilizantes por parte de ambos países; apoyo humanitario a las víctimas de la guerra; solución de la cuestión relativa al canje de prisioneros de guerra y la restitución de niños; reconstrucción de posguerra y asistencia a las víctimas de la guerra; interacción más estrecha con los países africanos.

Es decir, son propuestas que se acercan bastante al plan de paz chino y, por lo tanto, parcialmente aceptables para Rusia, pero completamente inaceptables para la mafia occidental. Lo importante es que el Sur Global se está moviendo y rompe de forma clara con el neocolonialismo occidental.

La estancia en Rusia (día 17), en contraposición a cómo se trató a la delegación africana en Polonia y en Ucrania, fue de respeto absoluto y trato de tú a tú. Putin hizo algo inusual: enseñó a la delegación africana el documento que Rusia y Ucrania firmaron en marzo de 2022 en Estambul bajo el patrocinio de Turquía y que no se aplicó por las presiones británicas y estadounidenses a los neonazis. "Aquí está este documento. Y fue rubricado por la delegación de Kiev. Pero después de que nosotros, como prometimos, retiramos las tropas de Kiev, las autoridades de Kiev, como suelen hacer sus amos, lo tiraron todo al basurero de la historia. Digámoslo así, de forma clara e inteligente", comentó Putin (2). Es decir, rebatía todo lo que han dicho los neonazis y sus mentores occidentales.

Más aún, el documento recoge que Gran Bretaña, China, Estados Unidos, Turquía, Francia y Bielorrusia eran los garantes de seguridad de Ucrania en el Tratado de Estambul. Se le había denominado Tratado de Neutralidad Permanente y Garantías de Seguridad de Ucrania y en él Ucrania, conservaba Jersón y Zaporizie, segregándose solo las repúblicas de Donestk y Luganks.

Está claro que se dirá lo de siempre, que Putin miente, que... Sin embargo, nada más incumplir los neonazis este acuerdo, en abril comenzaron a llegar las "wunderwaffen", las armas maravillosas con que Hitler soñaba para ganar la guerra al igual que ahora sus herederos (OTAN y EEUU). Esto no es casualidad e indica que desde el primer momento Occidente apostó por la guerra, con los resultados que ahora vemos.

Después de esto los dirigentes africanos ya saben a qué atenerse y el por qué se ha llegado a una situación que no tiene vuelta atrás y que solo terminará con la debacle occidental. Ni que decir tiene que hay que considerar este acuerdo fallido como otro engaño más a Rusia, al igual que la no expansión de la OTAN o los Acuerdos de Minsk, por lo que está claro que ya no habrá nada más que una negociación en los términos de Rusia, que serán equivalentes a la rendición nazi de 1945 si es que queda algo del país 404, antes conocido como Ucrania. Eso incluye al Occidente colectivo.

Aquí hay que hacer un breve análisis del por qué de esta delegación mediadora. En primer lugar, porque África tiene interés en que continúe el acuerdo de cereales entre el país 404 y Rusia, pero hay un problema: los cereales están llegando con cuentagotas (porque se los queda Occidente), no así los fertilizantes (porque no salen por las sanciones, y hasta la ONU lo ha tenido que reconocer). Ya se han exportado 31’7 millones de toneladas de productos agrícolas desde los puertos de Ucrania, pero solo el 3% de esto ha llegado a países del Sur Global. Esta es la razón por la que Rusia ha dicho que es muy probable que no se renueve el acuerdo en julio. Y esta es la razón por la que África enfrenta un serio desafío para su desarrollo, aunque Rusia también ha dicho que está dispuesta a enviar sus granos fuera del acuerdo actual. Y esto, sin duda, ayudará en el proceso de descolonización y desdolarización que está comenzando África.

En segundo lugar, la mediación es una posición muy progresista ante la postura guerrerista occidental y altera esas nociones establecidas de que África (u otros países fuera de la mafia occidental) no puede traer soluciones a los problemas globales. Eso en unos momentos en los que se está hablando de una ampliación y/o reforma del Consejo de Seguridad de la ONU adquiere una particular relevancia.

En definitiva, África está dejando de ser el continente-colonia para Occidente.

Impulso a la desdolarización

Porque en paralelo, hay otro movimiento muy interesante en el continente africano: la desdolarización. Por supuesto, es aún a muy pequeña escala, pero eso significa que el continente se está moviendo fuera de la soga occidental. La cosa se visibilizó de forma dramática, para Occidente, en la visita de Estado del presidente de Kenia a Djibouti cuando el primero dijo algo de cajón: que los comerciantes de Djibouti y Kenia tienen que adquirir dólares estadounidenses cuando realizan operaciones comerciales entre los dos países y qué por qué tiene que pasar eso cuando no hay necesidad de ello, cuando se puede hacer en las monedas respectivas de los dos países.

Los aplausos no solo se oyeron en Djibouti, sino en muchos otros lugares porque es ya una revuelta neocolonial la que recorre el continente. Incluso es algo más: es un paso en firme para cimentar el nuevo mundo que está surgiendo, que ya está casi en la adolescencia y que, como todos los adolescentes, está comenzando a tener conciencia de la importancia del dinero.

Cierto es que los aplausos no son más que eso, aplausos. Pero alguien tiene que dar el primer paso y Kenia lo ha dado. Su presidente William Samoei Ruto, no se contentó con hablar solo de Djibouti, sino que lo pidió al resto de naciones africanas, que dejen de utilizar el dólar estadounidense para el comercio intracontinental.

Pero no es solo un discurso, es una propuesta de acción y Kenia predica con el ejemplo: acaba de abandonar el dólar estadounidense en su comercio con los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita.

Después de Sudáfrica, que ya comercia con los países de los BRICS en su moneda, es el segundo país africano que da este paso y refleja el compromiso de los países del continente de fomentar una mayor integración económica dentro de África y reducir la dependencia de las monedas externas, en referencia a las occidentales, y aquí hay que incluir a Francia y su "franco africano", para el comercio regional.

Pero lo más importante de todo es que Kenia está promoviendo activamente que sea el Banco Africano de Exportación e Importación (Afreximbank) quien se haga cargo de todo este proceso. Como es lógico, y dado que en el Occidente neocolonial lo que hacen las neocolonias no importa, se desconoce no ya la existencia de este banco, sino lo que hace. Se creó en 1993 y desde entonces se ha ido extendiendo y ampliando su implantación en 51 de los 54 estados africanos. Tiene tres sedes: Egipto, Nigeria y Zimbabue. Es decir, muestra gráficamente que está extendido por todo el continente. Junto a la participación de los países africanos hay que reseñar que tiene tres colaboraciones externas: Gran Bretaña, Rusia y China. Esto tal vez os de una pista de lo que está ocurriendo y cómo África no está siguiendo ni aceptando las imposiciones, chantajes y amenazas de la mafia occidental.

El presidente de Kenia no ha hablado por hablar. Lo ha hecho justo cuando el banco iba a tener su reunión anual (18-21 de junio, en Ghana). Ni que decir tiene que en la agenda estuvo "el impulso al comercio en monedas locales" y "la creación de una moneda única africana". Este movimiento no se hubiese dado sin lo que está ocurriendo desde hace año y medio, con el robo occidental de las reservas monetaria rusas (y antes de Irán y Venezuela).

Y lo ha hecho, también, en la contra-cumbre occidental, un movimiento casi agónico para intentar contener en tusnami que se está generando. La Conferencia de París (22-23 de junio) para "construir un nuevo consenso para un sistema financiero" se encontró con un presidente keniano nuevamente combativo que puso muy nerviosos al presidente del Banco Mundial, a la del FMI y al propio Macron, que era quien lo organizaba. Y dijo lo que ya había dicho, pero ampliándolo: “Kenia no quiere continuar con el actual sistema”, “hay que imponer un impuesto a las transacciones financieras a nivel mundial”, “los recursos no tienen que seguir siendo controlados únicamente por el BM y por el FMI”, “hay que ir a una organización de iguales, donde todas las naciones tengan una voz acorde con sus contribuciones”, “los africanos no somos mendigos” (3).

Son pequeños, pero importantes, movimientos que se concretarán, e incardinarán, con lo que ocurra en la próxima cumbre de los BRICS de mediados de agosto. Son varios los países africanos que han pedido la membresía o apuestan por colaborar dentro del formato BRICS +, es decir, trabajar con ellos pero sin ser formalmente miembros: Argelia, Egipto, Etiopía, Islas Comoras, Nigeria, Senegal, Sudán, Túnez y Zimbabue.

Notas

(1) News24, 16 de junio de 2023.

(2) News24, 17 de junio de 2023.

(3) Today News Africa, 26 de junio de 2023.

Alberto Cruz es periodista, politólogo y escritor. Su nuevo libro es “Las brujas de la noche. El 46 Regimiento “Taman” de aviadoras soviéticas en la II Guerra Mundial”, editado por La Caída con la colaboración del CEPRID y que va por la tercera edición. Los pedidos se pueden hacer a libros.lacaida@gmail.com o bien a ceprid@nodo50.org También se puede encontrar en librerías.

albercruz@eresmas.com


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