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Entrevista a Teresa Sáez Barrao, fundadora de “Lunes Lilas”,

Martes 15 de octubre de 2019

"Las mujeres no queremos ser objetos sexuales sino sujetas con plena libertad"

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Teresa Sáez Barrao, fundadora de “Lunes Lilas”, la asociación feminista de Navarra contra la violencia sexual

Madrid 13/10/2019 Nuria Coronado Sopeña Público

El de Teresa Sáez Barrao es un nombre más que reconocido en la lucha contra la violencia sexual en nuestro país. Y lo es porque lleva grabado en el alma el asesinato machista de Nagore Laffage. “Vivir en primera persona un hecho tan doloroso como aquel me ha hecho ser la mujer luchadora y batalladora que soy”. Y es que esta pedagoga, orientadora escolar y desde 1997, técnica de Igualdad de Oportunidades en Estella-Lizarra, transitó en primera persona por el doloroso y triste camino de acompañar en 2008 a la familia de la joven tras el salvaje asesinato a manos de José Diego Yllanes Vizcay (la autopsia halló hasta 38 heridas en el cuerpo de la víctima externas e internas) por negarse a mantener relaciones sexuales con él. Desde aquella dramática fecha, Sáez, al frente de Lunes Lilas, la asociación feminista navarra que fundó y que lucha por erradicar el machismo manteniendo vivo el recuerdo de Nagore.

Si antes de aquella vivencia Sáez Barrao ya estaba convencida de que el único sendero para ser plena en la vida era el que pasa por el feminismo, tras compartir el dolor con la madre y el padre de Nagore de aquel vil acto machista, aún se implicó más. “Lo que más duele es también lo que hace que se siga adelante luchando. Ver todo lo que implica emocional y vitalmente el asesinato de una joven en la familia te hace luchar aun con más ahínco por todo. La madre de Nagore, que es una madre coraje; su padre que ha fallecido de tanto dolor hace muy poco porque le arrebataron a su niñita, y su hermano, son víctimas colaterales de todo aquello”, explica a Público. “Cuando algo duele mucho, cuando cala y hace daño ver la discriminación en directo hace que se siga luchando no solo en lo individual sino en lo colectivo con más fuerza si cabe”, añade la fundadora de Lunes Lilas.

Ahora, tras más de una década de lucha vuestro nombre como colectivo es ampliamente reconocido, pero ¿cómo fueron los primeros pasos?

Nuestros primeros pasos fueron de la mano de la Asociación Andrea, somos hijas de aquella organización. En los años ochenta, cuando empezamos a organizarnos era muy duro hablar de feminismo. Hablar de igualdad era hablar de encaje de bolillos y de mujeres a las que se nos veía con cuernos y rabos. Éramos vistas como una banda de locas. Sin embargo, aquello no nos hizo echarnos para atrás. Todo lo contrario. Conseguimos introducirnos en muchos espacios y llegamos a ser parte del movimiento social de Navarra. Y más especialmente en Pamplona. Allí, acompañadas de asociaciones como las de Mujeres Separadas y Divorciadas, logramos abrir la primera casa de acogida para mujeres víctimas de violencia machista. Aquello fue muy importante porque solo había una en Madrid. Por aquel entonces encontramos en las mujeres concejalas del Psoe una gran alianza para sacarla adelante hasta que la sensibilidad política cambió y aquella casa pasó a ser un centro de peregrinos.

¿En 2008 el caso de Nagore marca un antes y un después en Lunes Lilas?

Nuestra aparición como Lunes Lilas fue un año antes. En noviembre de 2007. Teníamos la idea de que cada vez que una mujer fuese asesinada, saldríamos, el primer lunes de cada mes, a dar vueltas por la Plaza del Castillo. Queríamos hacer el mismo homenaje a la memoria de todas ellas como lo hacían las madres argentinas de la Plaza de Mayo. Queríamos ser la mirada de la ciudadanía para que entendieran que esta lucha es la lucha de todas y que con la violencia machista no hay trato. Tras el asesinato de Nagore, Lunes Lila se alió con Asún y Txomin, sus padres, para sacar a la luz, el tema de la violencia sexual. Siempre decimos que el momento de inflexión fue la respuesta social ante el asesinato de Nagore. Supimos que el trabajo realizado tiempo antes ayudó a despertar la conciencia de la gente. Su asesinato era también el despertar de la conciencia de clases. El asesino, de clase bien y ella, la víctima, de una familia normal y enfermera. La ciudadanía saltó por el asesinato de una chica que dijo no.

¿De 0 a 10 cuánto de machista es ahora mismo España con respecto a todo aquello?

Puntúo a la sociedad y le doy en un seis. Y digo esto porque hemos partido de cero. Haber estado año tras año desde el feminismo moviéndonos en todos los espacios nos ha permitido llegar a una sociedad en la que la palabra igualdad se entiende como sinónimo de democracia. Es cierto que aún nos queda mucho para decir que hay perspectiva de género en todos los lugares, basta ver la judicatura, pero es muy claro el avance logrado desde donde veníamos.

¿De qué manera se ayuda a otras mujeres con asociaciones como la vuestra?

Se ayuda escuchándolas. Se ayuda con el autoapoyo de unas y otras a darse la mano, a acompañarse, a formar grupos, al aprendizaje conjunto, a salir juntas a protestar a la calle… Nuestra asociación es un referente de mujeres y para mujeres que sienten solas y quieren empezar a pelear por la libertad, para las que buscan respuestas o para las que ya han hecho el proceso y quieren aportar. Somos una asociación de mujeres muy diversas y eso es lo importante.

¿Estar en las calles o en las redes sociales es muy importante pero aún lo es más organizarse contra la violencia machista?

La aportación individual que hacemos desde las redes es importantísima, lo mismo que es estar en las calles para manifestarse, pero organizadas de forma colectiva multiplicamos la incidencia y social y política para cambiar las desigualdades. Sin esa organización que hicimos en nuestra asociación el asesino de Nagore habría estado menos tiempo en la cárcel. La presión organizada hizo que esta injusticia se rectificase. Somos el azote de José Diego Yllanes Vizcay y esa presión para que no se olvide lo que hizo nos ayudó para llegar al juicio de La Manada con más fuerza. Somos la memoria de Nagore.

¿A los que dicen que sois chiringuitos?

Piensa el ladrón…No somos chiringuitos, somos granitos que hacen que la violencia machista de vergüenza a quien la hace y no culpabilice a las mujeres. Somos mujeres que hacen que la vergüenza cambie de bando. Nuestra asociación ha tenido pocas subvenciones y a pesar de ello tenemos una importante actividad y una actuación de sensibilidad todo el año.

¿Ni las calles, ni los hogares son nuestros?

Ni las calles ni las casas son nuestras mientras en ellas nos sintamos inseguras. Por eso vamos a seguir pelando y luchando. Para poder estar en plena igualdad. No queremos ser objetos sexuales sino sujetas con plena libertad. Queremos hacer lo que nos dé la gana y decir cuando queramos que solo sí es sí.

¿Los partidos que son cómplices del machismo qué se merecen?

No me lo puedo imaginar. He tenido la suerte de nacer en una familia con un gran compromiso y una madre que me animó a ver la vida desde la igualdad. Me permitieron estudiar y me trataron siempre igual que a mis hermanos. En el 76 encontré el placer del feminismo. Me entró en vena y ya no me lo he podido sacar. El feminismo me ha dado consistencia, me ha enseñado a conocer mi cuerpo, me ha construido como persona. Me ha hecho aprender muchas cosas, pero sobre todo me ha dado la experiencia de compartir el camino con muchas compañeras y sentir que nuestros cuerpos tienen que dejar de ser fuente de sufrimiento para ser fuente de placer. La igualdad es un placer, es ocupar todos los espacios con libertad y nunca con imposición.

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