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Bertín Osborne y el machismo kitsch

Viernes 19 de octubre de 2018

La portada del último disco del cantante nos avisa de que esa masculinidad cipotuda, de machirulo feliz y trasnochada sigue entre nosotras

¿Podemos anticipar, ante la hilaridad y vergüenza ajena que provoca, el ocaso de la masculinidad patriarcal?

María Castejón 17/10/2018 eldiario.es + Pikara

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Portada del nuevo disco de Bertín Osborne

Llevo sin pestañear unas horas. Prueba a hacerlo después de ver la portada del nuevo disco de Bertín Osborne, "Yo debí enamorarme de tu madre" ¿Qué me dices? Pues eso... Un Bertín lozano y dinámico te sonríe sentado y rodeado de fardos de paja en un hipotético granero. Es difícil fijarse en su sonrisa y no fijarse en su pantalón. Porque menudo manspreading que te acabas de marcar, machote. A partir de ahora cada vez que hablemos de cómo los hombres abren las piernas para ocupar el espacio nos vendrá a la mente tu portada. Esos cojones a punto de reventar las costuras y darte en la cara...

Tu portada, Bertín, nos avisa de que esa masculinidad cipotuda, de machirulo feliz y trasnochada sigue entre nosotras. Tú, con tus privilegios, con tus programas de televisión en los que te enorgulleces de no saber cocinar y tratas a las mujeres como seres inferiores, nos dices que hasta sexagenario te sigues follando a jovencitas en lugar de a mujeres de tu edad. Ese título "Yo debí enamorarme de tu madre", digno título de película del destape, no deja lugar a dudas.

Sigue entre nosotras, pero me da que una portada como la tuya y su recepción ( pasearos por Twitter) debe hacernos sentirnos esperanzadas porque en el fondo da mucha lástima ese intento por revivir tu virilidad en un momento en el que los hombres como tú ya no son los reyes del mambo. Si tras el primer susto las insinuaciones de un machote como Bertín desde ese pajar nos causan hilaridad y cierta vergüenza ajena es porque las cosas están cambiando y porque tenemos otros imaginarios y referentes.

Tu virilidad de viejo verde nos violenta, nos recuerda tus privilegios. Pero no solo violenta a las feministas, también violenta a personas que no van a hacer un análisis de género pero les va a parecer de mal gusto y vulgar. Y esto es bastante más relevante de lo que pudiera parecer porque cala poco a poco en la sociedad esa idea de que ya estamos aburridas de tipos de se parecen a Bertín Osborne. Bertín ya no es la norma, el referente, el novio y marido ideal, ya que para parte de la sociedad se ha convertido en algo hortera y sobre todo que aburre mucho.

Tu portada es pura representación, es muy kitsch, puro kitsch. La wikipedia define lo kitsch como "un estilo artístico considerado cursi, adocenado, hortera o trillado y, en definitiva, vulgar aunque pretencioso y por tanto no sencillo ni clásico, sino de mal gusto". ¿La masculinidad kitsch puede suponer un paso más hacia la destrucción de la masculinidad más patriarcal? Es difícil por su arraigo, por su poder y porque resulta un feliz reducto para hombres que ven en esa masculinidad una opción más válida que pasarse a ese otro bando de ¿nuevos hombres buenos? Bertín (como antes el Fary) todavía ofrece más seguridad y cobijo que esa nueva masculinidad no definida del todo y que seguimos sin saber si limpia el baño los domingos a la mañana estropajo en mano.

Bertín y su portada son un punto de inflexión interesante y divertido. El pajar de Bertín y su desparrame huevero dan risa y pena, ya no imponen. De forma involuntaria es pura parodia y crea ese nuevo imaginario kitsch que sonroja.

Francisco León de la Riva, aquel alcalde de Valladolid que no soportaba ver a una mujer como Leire Pajín como una igual, a quien le daba pavor entrar con una mujer en el ascensor por si se arrancaba el sujetador y lo acusaba de violación es uno de los precursores de esta masculinidad hortera y de mal gusto que continúa con figuras como Pérez Reverte (¿se ha marchado ya de la RAE?) y Javier Marías. Estos dos escritores supuran su resquemor domingo tras domingo con pataletas dignas de niños quejosos e intentan seguir sentando cátedra con sus rancios argumentos. Pablo Motos en la televisión se dedica a babear casi literalmente ante cualquier mujer guapa y a hacer preguntas sexistas a profesionales e intimidarlas. Los ejemplos son innumerables.

¿Estaríamos ante los últimos coletazos de esa masculinidad que ha campado a sus anchas y ha ido desperdigando sus privilegios por doquier? ¿Podríamos hablar del ocaso de la masculinidad hegemónica? Iremos viendo. De momento podemos hablar de una masculinidad o machismo kitsch, que no es poco. Gracias, Bertín, por tanto.

P.D: Bertín, que sepas que las madres pueden ser lesbianas.

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