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En el 25 aniversario del accidente nuclear de Chernóbil

Manifiesto conjunto leído en la Manifestación antinuclear del 26 de abril de 2011

No más Chernóbil ni Fukushima; Garoña, ¡Cierre ya!; ¡No al cementerio nuclear!

Jueves 28 de abril de 2011 - 183 lecturas


Maria Jesús Cid, presidenta de la ONGD «Ven con Nosotros», dedicada al acogimiento de niños y niñas afectados por el accidente de Chernóbil, da lectura al Manifiesto.

MANIFIESTO

Hoy se cumplen 25 años del accidente nuclear de Chernóbil (Ucrania), el 26 de abril de 1986, hasta ahora el más grave de la historia de la industria nuclear. La explosión del reactor 4 liberó una radiación equivalente a 500 bombas de Hiroshima y provocó una nube radiactiva que recorrió toda Europa, causando la muerte directa de 31 personas, 400.000 desplazados y 8 millones de irradiados severos. Un cuarto de siglo después, un radio de 30 kilómetros en torno a la central sigue deshabitado, millones de personas siguen viviendo en zonas contaminadas y el número de fallecidos sólo por el aumento de cáncer y leucemia se ha estimado entre 9.000 (Organización Mundial de la Salud) y 93.000 (Academia Rusa de Ciencias), siendo numerosas las malforma-ciones congénitas, o los trastornos inmunitarios, cardiovasculares, neurológicos o digestivos.

Cuando el lobby nuclear afrontaba el aniversario dando por amortizado el desastre, otro grave accidente nuclear en Fukushima (Japón) ha vuelto a poner de manifiesto la inseguridad intrínseca de la energía nuclear, en el país considerado más avanzado tecnológicamente y en materia de seguridad. Las primeras estimaciones hablan de una liberación de radiactividad entre el 10% y el 50% de la expulsada en Chernóbil, mientras los 4 reactores afectados siguen emitiendo partículas radiactivas por segundo mes consecutivo y no hay expectativas de llegar a controlar las emisiones de radiación hasta el próximo año. Para entonces, es probable que Fukushima haya expulsado más radiactividad que Chenóbil, acumulada en el agua, el suelo y los alimentos, con un efecto severo en el Océano Pacífico por los vertidos continuos de agua contaminada al mar.

El coste humano y económico será enorme, en una zona mucho más densamente poblada. Las autoridades siguen aumentando el número de personas desalojadas en su intento por evitar daños mayores a la población y ya han elevado a 7 la magnitud del siniestro nuclear, el mismo valor que se otorgó al accidente de Chernóbil.

Vuelven los fantasmas que nunca se habían ido. ¿Es razonable la utilización de la energía nuclear para producir electricidad cuando el mundo tiene a su alcance otras formas menos arriesgadas?

Desde hace tiempo muchas personas y colectivos pensamos que no puede realizarse una actividad potencialmente tan peligrosa cuando existen otras tecnologías posibles. Desde hace tiempo apostamos por no correr esos riesgos cuando hay alternativas. Los accidentes nucleares que, por desgracia, ya se han producido nos pueden servir para aprender.

Se habla de fallos técnicos, humanos y de accidentes de la naturaleza. Los primeros son más controlables pero nadie puede ofrecer garantías definitivas. Los segundos tienen una estrecha relación con los primeros. Sobre los fenómenos naturales apenas tenemos capacidad de incidencia. Ya que la naturaleza es imprevisible, ¿no sería mejor evitar riesgos asociados a la utilización de tecnologías y materiales con gran capacidad destructiva de vidas y naturaleza? También en este tema las necesidades de las personas pasan a segundo plano. No podemos olvidar que para algunos, para los más poderosos, este asunto es también económico.

Ya tenemos los suficientes accidentes nucleares como para saber que no merece la pena correr el riesgo. Tampoco nos parece que tengamos ninguna licencia para dejar nuestros residuos radiactivos, con vidas activas y potencialmente peligrosas de decenas de miles de años, a quienes nos sucedan en la Tierra. Aún sigue pendiente de selección el emplazamiento para el cementerio de residuos nucleares de alta actividad, al que se han postulado tres municipios en Castilla y León. El reto de nuestro país y de todo el mundo es caminar de la forma más rápida posible hacia escenarios energéticos basados principalmente en fuentes auténticamente renovables, con un ahorro considerable y manteniendo e igualando nuestro bienestar. En ese camino está la voluntad de quienes convocamos y quienes nos apoyan. A este reto convocamos a toda la sociedad.

En España, la central nuclear de Santa María de Garoña, en Burgos, acaba de cumplir 40 años de funcionamiento, 10 años por encima de su vida de diseño. Se trata de una central gemela de uno de los reactores accidentados en Fukushima, con los mismos defectos técnicos por lo tanto, en su contención y en su refrigeración, y cuya tecnología y sistemas de seguridad han quedado superados. No obstante, los 100 millones de euros de beneficios que anualmente reporta a sus propietarios Endesa e Iberdrola son un poderoso acicate para intentar prolongar su vida útil, más allá de lo razonable. Es perfectamente posible vivir sin la energía eléctrica que produce, la mitad de la generada el año pasado sólo por los parques eólicos de Castilla y León.

Aunque el Gobierno ha decretado el cierre de Garoña en 2013, la campaña del lobby nuclear ha conseguido abrir la posibilidad de una nueva prórroga, con importantes apoyos políticos y mediáticos. Si algo debemos aprender de las catástrofes de Chernóbil y Fukushima es que la energía nuclear es ingobernable porque siempre podrá ocurrir un suceso improbable (un fallo humano o de diseño, una catástrofe natural, un atentado…) y porque las consecuencias de un accidente grave son sencillamente devastadoras. Cada día que pase envejeciendo Garoña el riesgo aumenta, y ya no podemos, no queremos, permitirnos otro Chernóbil.

Por ello, desde las organizaciones convocantes queremos recordar los accidentes de Chernóbil y Fukushima, pedir el cierre inmediato y definitivo de la central de Garoña y la paralización del proceso de selección del Almacén Temporal Centralizado para residuos radiactivos.

NO MÁS CHERNÓBIL NI FUKUSHIMA
GAROÑA CIERRE YA
NO AL CEMENTERIO NUCLEAR


Ver en línea : Manifestación antinuclear con motivo del 25 aniversario del accidente de Chernóbil