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Intervención de Ecologistas en Acción en el pleno extraordinario sobre el estado de la movilidad en Valladolid

Frente a un problema estructural, deben adoptarse medidas permanentes que reduzcan el número y velocidad de los coches que circulan habitualmente por la ciudad, en un orden de magnitud similar al de un domingo favoreciendo el transporte público, la bicicleta y el tránsito peatonal

Jueves 17 de septiembre de 2020 - 67 lecturas


Ayuntamiento de Valladolid
PLENO EXTRAORDINARIO DE LA CORPORACIÓN MUNICIPAL
17 DE SEPTIEMBRE DE 2020

Estimadas señoras y señores:

Según el Instituto de Salud Carlos III, la contaminación atmosférica ocasiona en Valladolid más de doscientas muertes al año. Los contaminantes responsables de este grave problema sanitario son el dióxido de nitrógeno, las partículas, y el ozono, emitidos directa o indirectamente por el tráfico motorizado que circula por la ciudad.

La fuente principal de la contaminación atmosférica en Valladolid es el intenso tráfico motorizado que circula por la capital y las carreteras de su entorno, resultado de una nefasta política territorial que ha dispersado la ciudad, ha promovido el uso indiscriminado del automóvil mediante la habilitación de vías rápidas y de aparcamientos rotatorios en el centro.

Ante esta realidad, Ecologistas en Acción quiere manifestar su acuerdo general con las recientes actuaciones de implantación de carril bus y carril bici en diversas calles de la ciudad y de peatonalización de otras calles, que van en la buena dirección de redistribuir de manera más racional el espacio público urbano entre el automóvil motorizado privado y los medios de transporte alternativos, más limpios y saludables

Dado que la mayor parte de la contaminación en las áreas urbanas procede del tráfico motorizado, buena parte de las medidas para reducir la contaminación del aire deben ir encaminadas a limitar la utilización del automóvil, con acciones que a la vez que reducen la velocidad y el uso del coche, canalicen la necesidad de movilidad hacia el transporte público y los modos de transporte no motorizados, como la bicicleta y el peatón.

Se trata de medidas que se vienen implantando con éxito en centenares de ciudades europeas desde hace casi medio siglo, incluyendo en España las de Pontevedra o, más cercana en habitantes, Vitoria, y que pueden situar a Valladolid en la vanguardia de las urbes con mejor calidad del aire y mayor nivel de vida, siempre que se adopten con convicción y explicando que la única manera de limpiar el aire que respiramos es reducir el número de vehículos que circulan por nuestras calles.

La supuesta impopularidad de las medidas de restricción del tráfico demora o impide en ocasiones la ejecución de estas medidas por las incomodidades o las protestas de ciertos agentes urbanos, cuando lo cierto es que son entendidas y compartidas por la población al fundamentarse en la salud pública.

Esta realidad social ha quedado acreditada por la respuesta ciudadana ante la crisis del coronavirus, asumiendo con naturalidad limitaciones de la circulación mucho más drásticas que las que se requieren para combatir la contaminación atmosférica estructural urbana, que sólo afectan a un medio concreto como es el vehículo motorizado privado. La voluntad política, la estabilidad de las políticas y la información a la población sobre la naturaleza y la gravedad del problema son requisitos imprescindibles para que las medidas sean eficaces. Volvemos al ejemplo de Vitoria, con un plan de movilidad planeado, ejecutado y continuado durante varias legislaturas de tres colores políticos distintos.

Frente a un problema estructural, deben adoptarse medidas permanentes que reduzcan el número y velocidad de los coches que circulan habitualmente por la ciudad, en un orden de magnitud similar al de un domingo. Favoreciendo el transporte público, la bicicleta y el tránsito peatonal. Cientos de ciudades europeas se han beneficiado de esta política, ineludible ya en Valladolid.

La salud pública y la ciudadanía agradeceremos sus iniciativas en esta línea.


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