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El TSJ ratifica el cese de las obras de la fábricade Quesos Entrepinares de Tordesillas

Las obras de la nueva fábrica en Valladolid también se han iniciado sin autorización ambiental

Viernes 8 de abril de 2011 - 276 lecturas


Comunicado, 08-04-11

Por Sentencia nº 481, de 5 de abril de 2011, y a requerimiento de Ecologistas en Acción, la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Castilla y León ha ratificado la orden de suspensión cautelar dictada por Auto de 28 de junio de 2010 del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo nº 1 de Valladolid de las licencias de obras y ambiental otorgadas el 10 de febrero de 2010 por el Ayuntamiento de Tordesillas a Queserías Entrepinares, S.A para la instalación de la actividad de industria de secado, maduración, envasado de queso y elaboración de queso fundido, en el municipio citado.

El TSJ, al igual que antes el Juzgado, entiende que procede esta medida cautelar porque las licencias suspendidas se han otorgado omitiendo la autorización ambiental exigible a la fábrica y porque la autorización de uso excepcional en suelo rústico otorgada por el Ayuntamiento de Tordesillas ha sido asimismo suspendida judicialmente en firme porque incumple las condiciones del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Tordesillas al exceder el proyecto autorizado la altura máxima y la parcela mínima permitida en el mismo. Esta sentencia sigue a otras dos del TSJ a instancias de un particular.

La sentencia desestima la pretensión de la empresa de que se impusiera una fianza de 2 millones de euros a Ecologistas en Acción para mantener la paralización de las obras, e impone las costas judiciales a empresa y Ayuntamiento. Con esta sentencia, son ya 6 las resoluciones judiciales que paran la nueva fábrica de queso que Queserías Entrepinares construía hasta el verano en suelo rústico de la pedanía tordesillana de Villamarciel, para trasladar la producción de su actual fábrica del polígono Argales, en Valladolid.

Para ello, la empresa consiguió en marzo de 2009 del Ayuntamiento de Tordesillas y la Comisión Territorial de Urbanismo de la Junta de Castilla y León la descatalogación de una finca de regadío de 27 hectáreas junto a la confluencia de los ríos Pisuerga y Duero, que el PGOU de Tordesillas protegía como suelo rústico con protección agrícola y cultural, por su valor productivo y por albergar un yacimiento arqueológico, cuyo ámbito oficial se ha reducido de 12,5 a sólo 1,9 hectáreas para permitir el proyecto, con la aquiescencia de la Comisión Territorial de Patrimonio Cultural de la Junta.

Posteriormente, en septiembre de 2009 obtuvo el informe favorable de la Comisión Territorial de Prevención Ambiental de la Junta, a pesar de localizarse junto a una ribera fluvial de alto valor ecológico incluida en la red Natura 2000 de la Unión Europea, donde la nueva fábrica de quesos realizará el vertido de sus aguas residuales, por lo que debería haberse evaluado su impacto ambiental. Medio Ambiente también obvió que la planta, con una capacidad de procesado de 365.000 toneladas anuales de leche, necesitaba una autorización ambiental y uno una simple licencia ambiental como la que se requiere a una peluquería o a un bar musical.

Finalmente, el Ayuntamiento de Tordesillas otorgó la autorización de uso excepcional en suelo rústico (octubre de 2009) y las licencias de obras y ambiental suspendidas, a pesar de incumplir el proyecto su propio PGOU por exceder la altura y la ocupación máxima de parcela permitidas. La actuación de todos estos organismos ha sido notoriamente irregular, saltándose los procedimientos ambientales aplicables y perjudicando la conservación del espacio natural y el yacimiento arqueológico protegidos para facilitar un rápido inicio de las obras a una empresa mercantil como Queserías Entrepinares.

Se da la circunstancia de que, como Ecologistas en Acción alegó ante la Comisión Territorial de Urbanismo, el municipio de Tordesillas dispone de 250 hectáreas de suelo industrial perfectamente compatible con la actividad que esta empresa pretende desarrollar, no siendo admisible que las industrias se implanten en suelo rústico, menos aún si éste goza de protección por su valor ecológico, cultural, agrícola y paisajístico. Por ello Queserías Entrepinares debió ubicar su proyecto en suelo industrial y no en el suelo rústico elegido.

Ante la paralización de las obras de la fábrica de Tordesillas, Queserías Entrepinares firmó de inmediato un convenio con el Ayuntamiento de Valladolid para la construcción de su nueva fábrica en la parcela de la antigua NICAS, al Norte de la ciudad, mucho más adecuada para esta actividad. No obstante, las obras de la nueva fábrica se han iniciado hace meses una vez más sin la preceptiva autorización ambiental, lo que demuestra el escaso respeto de esta empresa agroalimentaria por la legalidad y el medio ambiente.

Ecologistas en Acción de Valladolid